La Revolución Cubana en la búsqueda del socialismo próspero y sostenible
4. El criminal bloqueo que no termina Más socialismo frente a la adversidad
Aunque a fines del gobierno de William Clinton (1993-2001) se autoriza- ron determinadas importaciones de alimentos desde Estados Unidos —inicia- das el 16 de diciembre del 2001 y que se han mantenido hasta el presente—,9 su sucesor George W. Bush impuso desde el 6 de mayo de 2004 una nueva
8 Véase «Informe sobre los resultados económicos del 2003 y el plan económico y social
para el año 2004» de José Luís Rodríguez, ministro de Economía y Planificación», Granma, La Habana, 25 de diciembre de 2003, p. 3.
9 Desde entonces Cuba ha importado varios millones de toneladas métricas de alimen-
tos en cientos de viajes de buques y ha pagado en efectivo más de dos mil millones de dó- lares. El complejo sistema de pago por medio de bancos de terceros países ha provocado pérdidas financieras a la isla estimadas en decenas de millones de dólares. Hasta hoy, el co- mercio sólo puede hacerse en una dirección, con permisos especiales, pago por adelantado y sin créditos.
LA REVOLUCIÓN CUBANA EN LA BúSQUEDA DEL SOCIALISMO PRÓSPERO Y SOSTENIBLE 141 serie de disposiciones contra Cuba. Ellas incluían severas restricciones a las visitas familiares y al envió de dinero a la isla desde Estados Unidos, las que solo fueron derogadas con la llegada a la Casa Blanca de Barak Obama.
Otro elemento negativo traído por el «periodo especial» fue que la com- binación de la dolarización de la economía y la política monetaria restrictiva —que condujo a disminuciones ostensibles del salario real de la mayoría de la población—, dio por resultado la inevitable aparición de ciertas desigual- dades, debilitando el modelo de equidad social que había caracterizado al so- cialismo cubano. Por eso, en los últimos años se han adoptado diversas me- didas para revertir esta situación, entre ellas la elevación del salario mínimo, las pensiones y jubilaciones, así como el incremento de sueldo de diferentes sectores laborales.
Un giro significativo en la esfera política ocurrió en Cuba a partir del caso Elian. Este proceso comenzó cuando el 25 de noviembre de 1999 fue rescatado en el mar, frente a las costas norteamericanas de La Florida, el niño cubano Elian González, de seis años de edad, tras el naufragio y muerte de diez de sus acompañantes, incluida su madre. Después de un largo litigio judicial en Estados Unidos por la patria potestad, que atrajo la atención mun- dial, el 28 de junio de 2000 Elian regresó a Cuba, donde se habían efectuado grandes marchas y protestas populares exigiendo su retorno al lado de su pa- dre, residente en la isla.
La campaña por el retorno de Elian fue encabezada personalmente por el comandante Fidel Castro, lo que marcó el inicio de una ofensiva ideoló- gica en diversos órdenes que se denominó la «batalla de ideas». Uno de sus campos de acción fue el de la cultura, caracterizado por un inusitado de- sarrollo en la creación intelectual, donde el énfasis fue puesto en la defensa de la identidad y los valores nacionales frente a los avances de la globaliza- ción neoliberal procedente del exterior. También se promovió una educación y cultura general integral para toda la población mediante la intensa utiliza- ción, entre otras vías, de una programación especial de televisión denomi- nada «Universidad para Todos».
Además, se puso el acento en la atención diferenciada a distintos sec- tores de la población, para lo cual formó un verdadero ejército de trabaja- dores sociales. Otro importante logró de esa etapa fue la denominada «re- volución energética», que no sólo hizo más eficiente, barata y estable la distribución eléctrica nacional, sino permitido la masiva de distribución, a precios subsidiados, de cientos de miles de aparatos y utensilios domésti- cos, entre ellos refrigerados, televisores, aires acondicionados, cocinas, la- vadoras y muchos otros, así como la adquisición de medios de transporte modernos (aviones, locomotoras, ómnibus y camiones), menos consumido- res de combustible.
Con razón el comandante Fidel Castro, en su discurso de clausura de la cuarta sesión de la sexta legislatura de la Asamblea Nacional, el 24 de diciem- bre de 2004, afirmó que Cuba estaba saliendo con empuje del llamado «pe-
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riodo especial», 10 iniciando una nueva etapa en la historia de la Revolución no sólo por la creciente preparación alcanzada del capital humano y el desarro- llo de los avances científicos en materia de salud, sino además por los amplios acuerdos de colaboración firmados entonces con la República Popular China y la República Bolivariana de Venezuela. En particular, se destacaron los frutos conseguidos en todos los órdenes de la creciente complementación alcanzada entre Cuba y Venezuela, dirigidos a impulsar la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), fundamentada en el sueño de la patria grande de Simón Bolívar y José Martí.11
5. «...Y en eso llego Raúl...»
En ese contexto, luego de los actos del 26 de julio de 2006, Fidel Cas- tro tuvo que ser operado de urgencia y debió entregar el gobierno, siguiendo lo establecido por la constitución vigente, al vicepresidente Raúl Castro. A los dos años, el 24 de febrero de 2008, el propio Raúl Castro fue elegido por la Asamblea Nacional como nuevo presidente del Consejo de Estado y de Gobierno, cargo para el que fue reelegido cinco años después. Bajo su di- rección, el gobierno cubano ha desplegado una política de profundas trans- formaciones sociales y económicas dirigidas al desarrollo de un socialismo «próspero y sustentable»,12 siguiendo las pautas trazadas en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba celebrado en abril de 2011.
Las nuevas disposiciones incluyen una ampliación sin precedentes del sector privado en la economía productiva y de servicios, que han permitido
10 El 95% de la población cubana (casi 11,2 millones de habitantes según el censo de
2012, el último efectuado) es dueña de su vivienda y más del 75% de estas fueron construidas después del triunfo de la Revolución, mientras que el porcentaje de bohíos es menor al 7%. El 97,8% de las casas y pisos están electrificados y el 70% de ellos utiliza esa energía para coci- nar. La mortalidad infantil a nivel nacional es de 5,4% y la esperanza de vida es de 79 años y la mortalidad general del 7,1%. Véase el análisis de Fidel Castro en su discurso del 26 de ju- lio de 2003, en Granma, La Habana, 28 de julio de 2003, p. 4. Los datos del censo de 2012 en Sergio Guerra Vilaboy y Roberto González Arana: Cuba a la mano. Anatomía de un país, Ba- rranquilla, Colombia, Universidad del Norte, 2015.
11 A ella se incorporaron después otros países de América Latina, entre ellos Ecuador, Bo-
livia y Nicaragua, así como varias islas del Caribe.
12 Según el informe divulgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD) sobre calidad de vida y desarrollo humano Cuba ocupaba en 2009 en el lugar 51 del planeta con más de 0,8 puntos, y como el quinto mejor país para vivir de América Latina, con una esperanza de vida de 78,5 años y una alfabetización del 99,8%, por encima de países veci- nos como México, Costa Rica o Bahamas. En ese mismo año, el Fondo de las Naciones Uni- das para la Infancia (UNICEF) confirmó que en el país no existía desnutrición infantil. Tam- bién las propias Naciones Unidas (ONU) han dictaminado que los Objetivos de Desarrollo del Milenio de esa organización internacional, se cumplen en Cuba de manera más rápida que en otros países de la región latinoamericana y caribeña. Más detalles en Sergio Guerra Vilaboy y Roberto González Arana: Cuba a la mano. Anatomía de un país, op. cit.
LA REVOLUCIÓN CUBANA EN LA BúSQUEDA DEL SOCIALISMO PRÓSPERO Y SOSTENIBLE 143 el florecimiento de casi 400 nuevas cooperativas no agropecuarias y la exis- tencia de medio millón de trabajadores por cuenta propia. A ello debe aña- dirse el reparto de cientos de miles de hectáreas de tierras incultas en usu- fructo a miles de personas, estímulos a la construcción de viviendas por esfuerzo propio, incentivos a la inversión del capital extranjero —en particu- lar en la zona especial en construcción en el puerto del Mariel—, supresión de obsoletas restricciones —entre ellas a la venta de casas o automóviles—, así como otros cambios sustanciales en los ámbitos estructurales y jurídicas —que incluyen el propósito de eliminar la dos monedas en circulación—, junto al reforzamiento de las instituciones y la legalidad, que están modifi- cando en forma sustancial, «sin prisa pero sin pausa» como acostumbra a de- cir el presidente Raúl Castro, el panorama nacional.13