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Venezuela bolivariana: aportes y contradicciones

3. Principales contradicciones y debilidades

A pesar de los importantes y profundos cambios que se han dado en Ve- nezuela en estos tres últimos lustros y que acabamos de citar en el anterior apartado, es innegable que a medida que el proceso ha ido avanzando han ido aflorando importantes contradicciones en diferentes áreas. Estos errores han provocado una ralentización del proceso de cambio, poniendo incluso el futuro de la Revolución Bolivariana en riesgo. A continuación vamos a in- tentar identificar las principales contradicciones y debilidades del proceso.

La gestión estatal ha sido identificada como una de las áreas donde las debilidades de la Revolución Bolivariana se han manifestado de manera más clara desde el principio del proceso de cambio. Para empezar, la falta de efi- ciencia aparece como uno de los grandes vacíos en el funcionamiento co- tidiano de la administración pública. Programas sociales emblemáticos se han deteriorado con el paso del tiempo producto de la falta de eficiencia, en- tre otras cosas, generando un gran malestar entre los sectores populares. La «Misión Barrio Adentro I», por ejemplo, consiguió un enorme éxito en sus primeros años de implantación, ofreciendo atención primaria de salud gra-

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tuita en los barrios populares, pero a medida que fue pasando el tiempo, el servicio fue empeorando en cada vez más consultorios. Numerosas insti- tuciones públicas han sido denunciadas por ofrecer un servicio ineficiente: «Quién en este país no ha tenido la desgracia de asistir ante cualquier insti- tución del Estado para solicitar un servicio, hacer una petición, averiguar un requisito o adquirir un bien y se ha topado con la ineptitud e ineficiencia que desafortunadamente caracteriza a una parte de las instituciones del Estado Venezolano»12.

La falta de evaluación sistemática del funcionamiento de programas o servicios públicos ha permitido que la ineficiencia sigue siendo un problema grave. En vez de poner en marcha medidas para perfeccionar el funciona- miento de las instituciones públicas, el gobierno bolivariano ha optado por construir estructuras paralelas (por ejemplo para gestionar las misiones so- ciales), y sortear así organismos oficiales. El resultado de esto ha sido la du- plicación del gasto y por tanto un manejo mucho más ineficiente del dinero público.

Otra de las grandes debilidades del proceso bolivariano ha sido el fenó- meno de la corrupción, tanto dentro como fuera de las estructuras del Estado. La corrupción es un problema estructural que viene de décadas atrás y que por lo tanto es parte de la cultura política del país, lo cual lo convierte en un asunto difícil de solucionar. Es cierto que el discurso del gobierno ha sido muy contundente pero los niveles de corrupción no han disminuido en los úl- timos años, convirtiendo a ésta en un cáncer en contra de la revolución. En muchos casos es complicado identificar si el mal funcionamiento de un ser- vicio público es debido a la dejadez, a la ineficiencia o a prácticas corruptas. Lo que es evidente es que en la mayoría de las encuestas aparece como uno de los principales problemas del país.

Unido a este grave problema ha aflorado otra importante debilidad, el grado alto de impunidad. En el imaginario colectivo es mayoritaria la ima- gen de que la impunidad está muy extendida y de nunca nadie es castigado por ningún acto de corrupción. De hecho, es muy generalizada también la sensación de que un importante grupo de burócratas corruptos operan con to- tal impunidad. Además de esto, la impunidad también está asociada con la propia oposición, en el sentido de que no están siendo castigados a pesar de la estrategia de desestabilización que están impulsando (guerra económica, violencia política…)13.

A medida que el proceso bolivariano ha avanzado ha ido surgiendo una nueva burguesía, la denominada «burguesía bolivariana», la cual se ha con- vertido en uno de los elementos más criticados por diversos sectores. Cier- tos estratos de la alta burocracia estatal y un grupo de empresarios que se

12 GÓMEZ, J., «La ineficiencia de las instituciones, el Banco Industrial de Venezuela y

otras menudencias», Aporrea, 5-10-2012, http://www.aporrea.org/contraloria/a151611.html

VENEZUELA BOLIVARIANA: APORTES Y CONTRADICCIONES DE UN PROCESO DE CAMBIO 183 han ido enriqueciendo gracias a sus negocios con el Estado, componen esta nueva «clase». La boliburguesía es identificada por utilizar una retórica re- volucionaria y disfrazarse con una estética «roja», a pesar de que de facto están en contra del proceso revolucionario. El enriquecimiento de esta nueva elite ha sido paralelo al deterioro de importantes programas socia- les, lo cual ha provocado el enojo y la frustración de los sectores popula- res y como consecuencia el debilitamiento del apoyo al gobierno. Los com- portamientos, las actitudes y las prácticas de la «boliburguesía» transmiten diariamente y de manera constante valores contrarrevolucionarios hacia el resto de la sociedad, funcionando como modelo a imitar, a pesar de su pro- fundo carácter reaccionario, mucho más aún cuando la impunidad sigue permitiéndolo.

En la mayoría de las encuestas, sino en todas, la inseguridad aparece como el principal problema social a lo largo de la última década14. Es obvio que la mejora sustancial que se ha dado en relación a viejos problemas (sa- lud, educación, etc.) y la falta de avances en relación a la inseguridad, le ha dado mucha más visibilidad y centralidad a día de hoy. Además, es cierto que la mayoría de los grandes medios de comunicación privados del país y una gran parte de los internacionales han sobredimensionado el problema. Sin embargo, los propios índices oficiales —aceptados por el gobierno— en torno a la inseguridad son extremadamente altos y evidencian la enorme gra- vedad del problema.

Asimismo, se puede afirmar que la inseguridad sigue siendo un problema de fuerte contenido «clasista», ya que la mayoría de los delitos lo padece la población de los barrios más empobrecidos. En estos sectores es donde suce- den la mayor parte de homicidios, de robos y de agresiones. Es cierto que el gobierno ha hecho un esfuerzo importante y que ha puesto en marcha mul- titud de programas sociales para hacer frente a este problema, pero hasta el momento, los resultados obtenidos no son muy positivos. Diferentes expertos en la materia aseveran que mejorar las condiciones materiales de vida no es suficiente para enfrentar con eficacia la inseguridad. Por otro lado, hay que precisar que en Venezuela, al igual que ocurre en muchos países del entorno, la «cultura de la violencia» está muy arraigada, especialmente entre los sec- tores más empobrecidos y marginados. Por eso, los expertos proponen polí- ticas y programas que impulsen una nueva «cultura de paz»15. El gobierno

14 Todas las empresas encuestadoras, tanto de oposición como más cercanas al gobierno,

muestran datos similares en torno a la inseguridad. Ver: Datanalisis, IVAD, GIS XXI, Consul- tores 21, Consultores 30.11, Hinterlaces.

15 Soraya el Achkar, rectora de la «Universidad Experimental de la Seguridad» es una de

las mayores expertas en el área y plantea que las bandas de delincuentes no solo ofrecen mejo- ras materiales a sus miembros sino también un «reconocimiento social», aunque sea por medio del uso de la violencia. Por eso, para hacer frente a este problema considera que la Revolución debe ofrecer al ciudadano del barrio otro tipo de «reconocimiento», ligado a otros valores y vinculado a otras actividades, como el deporte, la música, la cultura, etc.

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bolivariano ha puesto en marcha diversas iniciativas bajo esta perspectiva, li- gadas a la práctica del deporte, a actividades musicales, etc. Sin embargo, a corto plazo estos esfuerzos no han dado frutos visibles.

Por otro lado, la inseguridad está también relacionada con otro problema que habitualmente no se menciona en la mayoría de los análisis, la presen- cia creciente del paramilitarismo en Venezuela. Algunos expertos han lla- mado la atención en torno a este asunto. Hace más de una década paramilita- res provenientes de Colombia se instalaron en territorio venezolano cerca de la frontera (Táchira, Zulia…) y además de conseguir poder y control territo- rial en zonas campesinas, se convirtieron en actores clave en el aumento de la violencia en estas zonas. En los últimos años el fenómeno paramilitar se ha extendido a las zonas urbanas y ha conseguido insertarse en los barrios pobres de las grandes ciudades del país. Son, por tanto, responsables direc- tos del aumento vertiginoso de la violencia en los barrios populares. Es muy significativo que el tipo de violencia que ha empezado a utilizarse en algunas ciudades venezolanas en los últimos tiempos es muy similar al modelo de violencia que históricamente han utilizado los paramilitares en Colombia16. Por tanto, para poder comprender en toda su magnitud el problema de la in- seguridad, hay que tener en cuenta cada vez más este fenómeno. Además, no se puede olvidar que el paramilitarismo tiene también otra serie de objetivos de orden más político: crear caos para generar pánico social, para debilitar al gobierno y para revertir el proceso de cambio.

Un problema de gran magnitud en el campo económico en los últi- mos tiempos es la alta inflación. A pesar de que la tasa de inflación fue su- mamente alta en la etapa neoliberal, esto no se puede utilizar como excusa para quitarle importancia al problema inflacionario actual, como en repeti- das ocasiones ha hecho el Ejecutivo17. Es innegable que la principal variable que está generando una alta inflación es la guerra económica que la burgue- sía está llevando a cabo desde el año 2007 en adelante. Es conocida la es- trategia de un sector importante de la patronal que se traduce en el acapara- miento y ocultación de productos básicos, para generar desabastecimiento y de esta manera provocar un aumento considerable de los precios. De hecho, la especulación se ha convertido en un mecanismo muy eficaz: por un lado, para disminuir la capacidad de compra del ciudadano, para poner contra las cuerdas al gobierno y para dañar la economía nacional; y por otro lado, para reorientar una parte importante de la renta petrolera hacia los bolsillos de la burguesía.

16 Dario Azzellini es investigador y experto en temas de paramilitarismo y así nos lo ma-

nifestó en más de una ocasión en diferentes entrevistas informales. Se puede revisar, entre otros, este artículo suyo: AZZELLINI, D., «Venezuela: paramilitarismo y contra en construc- ción», Aporrea, 6-3-2014, http://www.aporrea.org/actualidad/a183626.html

17 En la década del 90 la media inflacionaria se situó por encima del 50% y de 1999 a

VENEZUELA BOLIVARIANA: APORTES Y CONTRADICCIONES DE UN PROCESO DE CAMBIO 185 Frente a esta situación el gobierno bolivariano ha utilizado un discurso muy duro en contra de la burguesía especuladora y ha castigado e incluso nacionalizado algunas empresas, pero la percepción popular es diferente, ya que se siente que el gobierno no está actuando con contundencia frente a este grave problema ni castigando en su justa medida a los saboteadores. La sen- sación de impunidad está cada vez más extendida entre diferentes sectores de la sociedad y lo más preocupante es que no solo se identifica como culpables a los empresarios especuladores sino también a algunos sectores de la buro- cracia corrupta. Todo esto está afectando cada vez más al gobierno de Nico- lás Maduro.

A la guerra económica que está llevando a cabo la burguesía hay que su- mar en la última época otro tipo de agresiones, destacando entre otras, el sa- botaje contra la red eléctrica nacional, el paramilitarismo silencioso y las más recientes acciones de violencia en diversas ciudades del país. Todas es- tas agresiones conforman el denominado «golpe de baja intensidad» que la derecha venezolana está impulsando, con la obvia ayuda de los EE.UU.18 El sabotaje eléctrico además de provocar importantes pérdidas económicas tiene como objetivo generar incertidumbre e impacto psicológico en la población. El citado paramilitarismo además de agravar sustancialmente el problema de la inseguridad en las ciudades pretende frenar el proceso de reforma agraria en el campo. De hecho, resulta muy significativo el número de campesinos asesinados por el paramilitarismo en los últimos años19. Finalmente, el plan de violencia activado a principios de 2014 en diversas ciudades del país, cor- tando carreteras, agrediendo y quemando instituciones públicas y asesinando gente20, ha agudizado de manera dramática el clima de inestabilidad.

El fallecimiento de Hugo Chávez el 5 de marzo de 2013 supuso un golpe importante para la Revolución Bolivariana y puso en riesgo su continuidad. La falta del liderazgo carismático ha demostrado una de las debilidades más claras que ha tenido el proceso desde siempre: la alta dependencia hacia el gran líder y la necesidad de un liderazgo colectivo, como han indicado dife- rentes analistas21. En la cultura política venezolana los liderazgos fuertes y carismáticos han tenido históricamente una gran importancia, y el liderazgo de Chávez ha sido fundamental en estos años de Revolución Bolivariana y su

18 Eva Golinger, investigadora venezolana-estadounidense ha presentado diferentes docu-

mentos que demuestran la injerencia de los EE.UU. en Venezuela y la existencia de un plan de desestabilización contra el gobierno (Golinger, 2014).

19 Paramilitares que trabajan al servicio de terratenientes han asesinado en los últimos 15

años a más de 200 campesinos.

20 La violencia callejera, denominada «guarimba», ha provocado más de 40 muertos en

todo el país en el inicio del 2014 (Uharte, 2014).

21 En el año 2009, el Centro Internacional Miranda (CIM) organizó el encuentro deno-

minado: «Intelectuales, Democracia y Socialismo». En dicho encuentro algunos intelectuales alertaron del riesgo que tenía el excesivo liderazgo de Chávez y de la necesidad de un lide- razgo más colectivo.

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ausencia, en estos momentos, coloca al proceso ante un escenario muy com- plicado de cara al futuro.

Para terminar este apartado deberíamos citar otra de las importantes con- tradicciones del proceso, la poca permeabilidad para aceptar la crítica in- terna. La postura que habitualmente ha mostrado el gobierno y la nueva elite de poder frente a las críticas internas ha sido muy agresiva. Además de negar constantemente los errores, la práctica general ha sido la de desprestigiar e incluso acusar de contrarrevolucionarios a los críticos22.

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