En su trabajo sobre el crimen por oportunidad, Felson y Clarke (1998) resaltan tres principios vinculados con la lucha contra el crimen25. Primero, se puede com- batir el crimen interviniendo sobre los elementos que afectan las oportunidades de crimen. Bajo este principio, se han pensado e implementado un conjunto de estrategias con particular foco en los lugares donde, y las circunstancias bajo las cuales, ocurren los delitos (Welsh y Farrington, 2010). Segundo, la reducción de las oportunidades de crimen generalmente no producen “desplazamiento cri- minal”. Tercero, es posible que la política focalizada derrame efectos positivos en otros espacios geográficos adyacentes, lo que se conoce como ‘difusión de beneficios’26.
La evidencia respecto al desplazamiento y/o difusión de beneficios es mixta. Al- gunos estudios encuentran desplazamiento de crimen, otros difusión, y otros nin- gún impacto en las áreas adyacentes a las tratadas. Parece existir sin embargo, una inclinación a favor de la idea de difusión de beneficios27 (p.e., Clarke y Weis- burd, 1994; Weisburd et al., 2006; Braga y Weisburd, 2010; Braga, Papachristos, y Hureau, 2012).
La lucha contra el crimen con base en la criminología del lugar puede agruparse en tres tipos de intervenciones: estrategias policiales con base en lugares, inter-
24. Es obvio que el ejercicio no permite identificar si efectivamente existe una relación causal entre la desorganización físico-social y las medidas de crimen. Posteriormente, se muestra evidencia de una relación causal entre intervenciones con base en el lugar y la incidencia criminal.
25. Estos principios, pensados desde las perspectivas del crimen por oportunidad, se trasladan perfectamente al enfoque de desorden físico-social.
26. Tanto el desplazamiento del crimen como el concepto relacionado de difusión de beneficios pueden pensarse no sólo en el espacio geográfico sino también en la dimensión tiempo, tipo de crimen, y tipo de víctima, entre otros. La vasta mayoría de los estudios se concentran en la dimensión geográfica.
27. Intuitivamente la verificación o no de desplazamiento o difusión de beneficios podría deberse a una infinidad de factores, entre ellos, el tipo de crimen, el tipo de intervención, y la configuración de oportunidades en las áreas tratadas y su entorno. Por ejemplo, si la zona adyacente muestra oportunidades apropiadas para el crimen, podría ser más fácil el desplazamiento que si las oportunidades de crimen existían de manera muy particular en el espacio tratado. O si los espacios adyacentes están relativamente integrados al área tratada, por ejemplo visualmente dada la configuración topográfica del entorno, sería más plausible la difusión de beneficios.
Problemas de iluminación, mendicidad, vecinos conflictivos y poca
cohesión social se asocian con una mayor (percepción de) inseguridad.
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El crimen en su lugar
venciones sobre el espacio físico, y otras intervenciones como las sustentadas en el capital social o las vinculadas al control de horarios para la venta de alcohol28.
EstrAtEgiAs PoLiciALEs bAsAdAs En EL LugAr
Si al interior de municipios y urbanizaciones coexisten lugares (y momentos) de muy diferente peligrosidad, puede ser razonable una estrategia que intensifique la presencia policial en los espacios y las horas apropiadas. Este es el fundamento del patrullaje con base en los puntos calientes, ya común en algunos países desa- rrollados. Por ejemplo, en una reciente encuesta a 176 departamentos de policía de los Estados Unidos, se encontró que casi el 90% de las agencias empleaban una estrategia policial de puntos calientes para hacer frente a crímenes violentos de su jurisdicción (Braga, Papachristos, y Hureau, 2012).
En contraste, en América Latina es poco frecuente el uso de estas estrategias po- liciales. Una experiencia reciente es la empleada en el municipio Sucre del Distrito Metropolitano de Caracas. La estrategia identificó 92 cuadras como puntos ca- lientes de homicidio. La intervención consistió en incrementar la presencia policial en determinados puntos calientes, llevando a cabo cuatro paradas de 15 minutos de duración. El resto de la dinámica de patrullaje en la zona permaneció según la rutina de la policía municipal. El monitoreo del cumplimiento de la intervención fue llevado a cabo mediante el uso de GPS y en la fase de lanzamiento se ofrecieron incentivos para los oficiales policiales con mejor cumplimiento29.
¿Qué efecto tienen estas estrategias policiales sobre la actividad criminal? En un trabajo desarrollado por Braga, Papachristos, y Hureau (2012) se ofrece una exce- lente revisión bibliográfica y un meta-análisis de 19 estudios, de los cuales 17 se corresponden a ciudades de Norteamérica, uno a Australia y apenas uno a un país de la región, Argentina30. La revisión se limita a trabajos experimentales o cuasi-ex- perimentales, los cuales favorecen la interpretación causal, sobre intervenciones en áreas geográficas más reducidas que un barrio o una comunidad.
El 80% de las mediciones exploradas aporta evidencia sobre una reducción sig- nificativa del crimen en los espacios tratados. El mayor impacto encontrado co- rresponde al trabajo sobre el caso de Argentina: una reducción del 75% en el robo de vehículos automotores en las zonas tratadas. Impactos similarmente sorpren- dentes se encontraron en otros estudios cuasi-experimentales, como uno sobre el caso de Nueva Jersey: un 58% de reducción de crímenes vinculados con la droga
28. Estas intervenciones pueden estar interconectadas y su separación puede ser algo artificial. Por ejemplo, la construcción de una plaza o el mejoramiento de un espacio público puede motivar a los gobiernos locales a incrementar la presencia policial alrededor de esos lugares y, a su vez, activar el control ciudadano informal. 29. Bajo el auspicio de CAF esta estrategia está siendo evaluada de forma experimental (Kronick y Ortega, 2014). Este estudio no sólo representa el primer esfuerzo de evaluación de una estrategia policial de puntos calientes en la región, sino también la primera evaluación con énfasis en puntos calientes de homicidios. A la fecha de elaboración de este reporte no se cuenta con resultados de la evaluación. Sin embargo se afirma que su implementación ha contribuido a un mejor manejo y control del patrullaje.
30. Di Tella y Schargrodsky (2004) evalúan cambios en la presencia policial luego de un ataque terrorista. El esfuerzo policial fue ciertamente focalizado en micro-espacios geográficos particulares, aunque no se correspondían necesariamente a puntos calientes de crímenes. En ese sentido, no es una estrategia “pura” de puntos calientes, pero sí permite evaluar el impacto de presencia policial en entornos geográficos muy precisos.
El análisis de las estrategias policiales basadas en el lugar aporta evidencia sobre una reducción significativa del crimen en los espacios tratados.
128 Por una América Latina más segura: una nueva perspectiva para prevenir y controlar el delito
y un 45% de reducción en la incidencia de prostitución (Weisburd et al., 2006). Los resultados de estudios experimentales fueron más modestos, pero en algunos casos aún considerables. Por ejemplo, el trabajo de Taylor, Koper y Woods (2011) encuentra una reducción del 33% en la violencia callejera en Jacksonville, Florida. El meta-análisis sugiere un efecto global significativamente positivo en las áreas tratadas, aunque modesto. Se encontraron efectos diferenciales según tipo de crimen. Los mayores efectos se encontraron en crímenes vinculados con la droga (reducción en un 24,9 %) y los menores en robo a la propiedad (caída de un 8,4 %). También se encontraron efectos heterogéneos según el tipo de intervención po- licial; en particular, la estrategia policial orientada al problema (problem-oriented policing) más que duplicó el efecto de la estrategia tradicional31.
La mayor parte de los estudios considerados en la revisión evaluaban la existencia de desplazamiento del crimen, o por el contrario, si existía difusión de los benefi- cios. Solo tres de las 17 mediciones sugerían desplazamiento. En contraste, ocho mediciones sugerían difusión de beneficios. El meta-análisis también sugiere un efecto global significativo, aunque modesto, de difusión de beneficios.