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Un marco conceptual sobre los determinantes del crimen

La inseguridad es el resultado de una gran cantidad de factores. Se pueden enfa- tizar las condiciones socioeconómicas de la población, la fragilidad de las institu- ciones y de los mecanismos de control del Estado o el efecto de normas sociales. Todas las explicaciones son, hasta cierto punto, válidas. Sin embargo, frecuente- mente se presentan como alternativas contrapuestas que compiten entre sí por el reconocimiento como la verdadera razón de la inseguridad. Para trascender ese debate es útil un marco conceptual que ayude a poner el ámbito social y el insti- tucional en perspectiva y que favorezca una conversación justa y fértil sobre las posibilidades de intervención de cada actor relevante.

Pensar en categorías generales como “el crimen” o “la violencia” no ayuda a desen- trañar sus causas. La prevalencia del delito en un lugar determinado debe pensarse como la suma de los eventos criminales que allí ocurren, de manera que el centro de la problemática se encuentra en el evento criminal y en las condiciones que llevan a que en una sociedad ocurran muchos delitos y en otra pocos. Usar el evento cri- minal como punto de partida es útil porque permite identificar los distintos factores que intervienen y cómo ellos interactúan entre sí.

El evento criminal se compone de una persona que comete un delito y una situa- ción en la que lo comete. La persona está influenciada por todas sus experiencias; la situación en la que lo comete comprende las características físicas y sociales del lugar y el momento del tiempo, así como la presencia de estímulos o factores inhibidores en el entorno (Figura 1.1).

Figura 1.1 Marco conceptual de los determinantes del crimen

¿Evento criminal? Individuo

Propensión

criminal criminógenaExposición

Situación

(entorno en un momento dado)

Espacio físico y

entorno social Mercadosilegales Justiciacriminal

Fuente: elaboración propia.

La historia de vida de una persona condiciona la probabilidad de que cometa un delito. Por ejemplo, si debido a las frágiles condiciones de apoyo emocional en su hogar durante la niñez, una persona llega a desarrollar una dependencia de las drogas, y si eso la lleva a un espiral de consumo y deterioro de sus posibilidades laborales hasta no poder financiar su adicción, es probable que llegue a encon- trarse en una situación donde su alternativa más viable para conseguir dinero sea robar, en caso de tener la oportunidad. No todo el mundo es igual, por supuesto. Las personas no son igualmente susceptibles a desarrollar un hábito destructivo, ni responden de la misma forma a situaciones adversas o favorables en la vida, de

Un evento delictivo es la consecuencia de decisiones que toman individuos bajo un contexto situacional particular.

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Seguridad ciudadana y bienestar

tal manera que una situación o una historia particular en ningún caso representa una condena a una carrera criminal. Sin embargo, esa historia sí condiciona la propensión del individuo a cometer un delito en cada situación particular en la que se encuentre.

Dos factores determinan la probabilidad de que un individuo cometa un delito: su propensión y su exposición criminógenas. La propensión criminógena se refiere a la inclinación a ver el delito como una opción en un momento determinado, y la ex- posición criminógena al grado en el que es más o menos probable encontrarse en situaciones de alto riesgo de cometer un delito. Mientras que la propensión crimi- nógena se refiere a características intrínsecas del individuo (p.e., su grado de au- tocontrol, valores y creencias, entre otros) que lo inclinan a tomar decisiones que pueden implicar un delito, la exposición criminógena se refiere también a factores individuales (p.e., su nivel educativo, edad, barrio donde vive, entre otros) pero que lo exponen a más o menos situaciones riesgosas. La historia individual no es una sentencia, pero modela tanto la conducta del individuo como la posibilidad de que pueda encontrarse en situaciones de mayor exposición criminógena. Las políticas públicas pueden reducir tanto la propensión como la exposición criminógenas. El Capítulo 2 ahonda sobre estos temas.

La situación es el entorno que rodea al individuo en un momento particular. No es lo mismo encontrarse frente a una bolsa de dinero ajeno en un callejón sin iluminación ni vigilancia de ningún tipo, que frente a la misma bolsa pero dentro de un banco con el propietario y los guardias observando. Quizá una persona no tomaría el dinero en nin- guna de las situaciones, quizá otra lo haría en ambas, pero probablemente habrá mu- chas que lo tomarían en un caso y en el otro no. La situación en la que ocurre un evento criminal es muy importante para su probabilidad de ocurrencia. Entre los elementos más importantes que conforman una situación criminal se encuentran el espacio físico y social (costumbres o presiones de pares), la existencia o no de mercados ilegales y las percepciones sobre el funcionamiento de las instituciones de la justicia criminal (que incluye a la policía, el poder judicial y el sistema penitenciario). Naturalmente, las políticas públicas pueden afectar cada uno de estos elementos del entorno.

Primero, se ha logrado establecer con precisión que el crimen guarda una relación estrecha con el espacio físico, existiendo lugares muy específicos, como cuadras o esquinas, donde ocurre una fracción desproporcionada de la actividad delictiva. Esos sitios tienen características que los hacen diferentes incluso a otros lugares dentro del mismo vecindario donde se encuentran, y sugieren la posibilidad de aplicar intervenciones muy focalizadas geográficamente, como el incremento en la presencia policial (“hotspots policing”) o el mejoramiento de la iluminación. El espacio físico a veces guarda también una estrecha relación con el espacio social; un lugar degradado físicamente puede también reflejar un bajo control social. El Capítulo 3 profundiza sobre la relación del crimen con el lugar y en las implicacio- nes de política pública que se desprenden.

Segundo, la ilegalidad de un bien que es demandado, en caso de no erradicarse por completo su mercado, tiene consecuencias sobre cómo se relacionan sus participantes, obligándolos por ejemplo a resolver disputas directamente entre sí, muchas veces recurriendo a la violencia. El mercado ilegal más importante en

40 Por una América Latina más segura: una nueva perspectiva para prevenir y controlar el delito

América Latina es el mercado de la droga, y tiene implicaciones no solo para la seguridad ciudadana en el sentido más directo, sino para la legitimidad del Estado como proveedor de servicios de seguridad. Como el manejo de la ilegalidad de la droga condiciona el tipo de interacciones en muchos micro-espacios, este tema es parte importante del entorno. El Capítulo 4 analiza el mercado de la droga, así como a otros mercados ilegales, con el fin de comprender hasta qué punto cierto tipo de regulaciones pueden tener un efecto criminógeno mayor o menor.

Tercero, la probabilidad de captura por parte de la policía y condena en el sistema judicial son parte del entorno en el que se encuentra un individuo que puede estar considerando cometer un delito. Las características y la efectividad del sistema de justicia criminal inciden sobre la actividad criminal, en buena medida porque afectan la probabilidad y la severidad de las condenas, y de esa manera el balance que hacen los individuos entre los beneficios y los costos de cometer o no un deli- to. Sin embargo, el funcionamiento del sistema de justicia criminal también puede afectar la exposición criminógena de los individuos que por una u otra razón entran en contacto con él; por ejemplo, una persona que entra a un sistema penitenciario sobrepoblado y con fallas importantes en la infraestructura básica posiblemente agudice su inclinación por violar las leyes o resolver sus conflictos de manera vio- lenta. El Capítulo 5 examina la evidencia sobre la posibilidad de reducir la inciden- cia criminal a través de las distintas partes del sistema de justicia criminal. En resumen, el análisis de la inseguridad ciudadana en la región debe tomar como punto de partida el evento criminal, que se compone de un individuo que tiene una historia de vida y que se encuentra en una situación donde puede haber condicio- nes más criminógenas o menos. Existen espacios de intervención pública tanto sobre los individuos en cualquier etapa de la vida como sobre los espacios físicos y sociales, los mercados y el sistema de justicia criminal.

El énfasis en el evento criminal y sus componentes deja de lado a las víctimas de la inseguridad. Cada evento por definición tiene alguna víctima cuyos derechos son vulnerados por el que delinque, y aunque las víctimas son una fracción minoritaria de la población, cualquier ciudadano puede sentir temor ante la posibilidad de que su turno se acerque. Esta es justamente la razón por la que la inseguridad puede ser percibida como el problema más importante. El Capítulo 6 reflexiona sobre por qué aunque la inseguridad es un problema prioritario para la población en América Latina, las autoridades no son efectivas en la aplicación del conjunto de opciones de política que tienen a su alcance. Se enfoca en los incentivos políticos para abordar el problema, en las capacidades de la burocracia para abordarlo y en las consecuencias deletéreas para la confianza ciudadana y la legitimidad de las instituciones cuando el Estado fracasa en la provisión de seguridad.