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Perspectivas sobre la concentración del crimen

¿Qué podría explicar que dos cuadras adyacentes sean tan diferentes en términos del crimen? ¿Que podría explicar que unas horas sean más criminógenas que otras? Dos perspectivas complementarias, resumidas en la Figura 3.6, contribu- yen a entender este fenómeno: la perspectiva del crimen por oportunidad y la perspectiva de la desorganización físico-social.

figura 3.6 Explicando la concentración del crimen

Concentración espacio-temporal del crimen

Desorganización físico-social Oportunidad Potenciales agresores Objetivos apropiados Guardianes Accesibilidad y configuración urbana Estatus socio-económico Uso de la tierra Heterogeneidad poblacional y flujo migratorio

Capital social y deterioro físico

fuente: elaboración propia.

Cada celda de espacio-tiempo tiene una configuración muy particular que determina su inclinación al crimen. Esta configuración es de naturaleza muy variada y abarca la topografía del lugar (espacio plano, ladera, callejones, redoma, intersección de calle), los lazos sociales entre sus vecinos, sus patrones de movilidad y acción ciudadana, y las características de iluminación, limpieza y calidad de los espacios públicos.

EL roL dE LAs oPortunidAdEs

Según la teoría del crimen por oportunidad, para que exista un crimen debe existir un individuo con inclinación delictiva (potencial agresor) y un entorno que le brinde la oportunidad de delinquir. El potencial agresor evalúa el contexto, incluidas poten- ciales víctimas, tamaño o calidad del botín y posibilidad de éxito, y en función de ello decide si actuar delictivamente en ese momento y en ese lugar. El mensaje es

Cada celda de espacio- tiempo tiene una propensión al crimen determinada por la topografía del lugar; relaciones entre sus vecinos; patrones de movilidad, acción ciudadana y la calidad de los espacios públicos.

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El crimen en su lugar

que el contexto afecta las oportunidades y éstas, la incidencia de crimen. En otras palabras, existe una relación causal entre contexto y crimen. Más que enfocarse en entender la inclinación criminal del agresor, la perspectiva del crimen por oportu- nidad se enfoca en el hecho criminal: ¿Cuándo, dónde y bajo qué circunstancias? Un pilar de esta perspectiva es la ‘teoría de las actividades rutinarias’ (Cohen y Fel- son 1979), que sostiene que para que un crimen ocurra deben coincidir temporal y espacialmente tres elementos: un potencial agresor, la ausencia de un supresor efectivo y un objetivo apropiado, elementos que componen el llamado ‘triángulo del crimen’. El supresor tradicionalmente es el guardián que protege el objetivo criminal, como por ejemplo un vigilante en un estacionamiento, un policía en una calle o inclusive los mismos ciudadanos20. Algunas variaciones consideran supre- sores a factores que ejercen su influencia sobre el agresor, como un familiar en cuya presencia el potencial agresor mantiene un comportamiento menos criminal (Felson, 1986; Sherman, 1995). Los objetivos de crimen, por su parte, pueden ser más o menos atractivos. Un objetivo será más atractivo a mayor valor y mientras más fácil sea de ocultar y manejar. El enfoque sugiere entonces que las tasas de crimen pueden variar entre sectores de la ciudad aún si el número de criminales se distribuye uniformemente en el espacio, ya sea porque existen más y mejores objetivos criminales o por falta de una vigilancia efectiva.

Los tres elementos que integran el triángulo del crimen no están aleatoriamente asigna- dos en el espacio y el tiempo, sino que emergen, entre otras cosas, de los patrones de interacción entre las personas y del entorno en que realizan actividades rutinarias. Los lugares de origen y destino usuales de las personas —trabajo, vivienda, sitios de recrea- ción— así como las trayectorias que unen estos “nodos” dan forma a la distribución es- pacial de las oportunidades del crimen. Por ejemplo, una persona que cada viernes a las 12 del mediodía retira del mismo banco grandes cantidades de dinero ofrece una clara oportunidad para un criminal. En el municipio Sucre, por ejemplo, se ha identificado que espacios como una barbería pueden convertirse en un punto caliente, por ser lugar de coincidencia de miembros de bandas rivales. La coincidencia espacio-temporal ocurre, entre otras razones, por coincidencia en los patrones de vida de estas personas. Algunos trabajos han destacados diez principios que se desprenden de esta vi- sión del crimen por oportunidad (Felson y Clarke, 1998). El primer principio es que las “oportunidades juegan un papel importante” en la ocurrencia de un crimen, aunque suele destacarse como segundo principio que “las oportunidades son al- tamente específicas al crimen”; es decir, situaciones que favorecen el robo de un vehículo no necesariamente favorecen la usurpación de identidad21. Esto es con- sistente con los ejemplos ya vistos en algunas ciudades de Colombia, donde la incidencia del homicidio, del hurto a personas y del hurto a propiedades ocurre en áreas geográficas diferenciadas y con distinta frecuencia en distintos momentos

20. Los ciudadanos pueden producir una vigilancia consciente, organizándose para tal fin, o “natural”, esto es, como producto de sus actividades rutinarias. Por ejemplo, una persona caminando de su trabajo a su casa se convierte, sin buscarlo, en un vigilante capaz de identificar un agresor, o inclusive tomar parte activa en la prevención de un delito. 21. Es factible entonces que una intervención que reduzca la oportunidad de un crimen favorezca la oportunidad de otros. Claramente, existen intervenciones que operan trasversalmente modificando la oportunidad para todo tipo de crimen, como la mayor presencia policial.

Para que un crimen ocurra deben coincidir temporal y espacialmente tres elementos: un potencial agresor, la ausencia de un supresor efectivo y un objetivo apropiado.

116 Por una América Latina más segura: una nueva perspectiva para prevenir y controlar el delito

del día. La conexión entre la teoría del crimen por oportunidad y la criminología del lugar surge del principio de que “las oportunidades están concentradas en tiempo y en espacio”. Por lo tanto, entender por qué el crimen se concentra en el espacio y el tiempo pasa por entender por qué se concentran oportunidades en determi- nados lugares y momentos22.