para evaluaciones de sustentabilidad de sistemas de manejo complejos
5. La formulación de un conjunto robusto de indicadores a través del marco mesmis
5.1. Criterios de diagnóstico
Una vez determinado el problema bajo estudio, es decir los sistemas de manejo de referencia y alternativo con sus objetivos y características, se procede a derivar el conjunto robusto de indicadores. Sin embargo, es importante te- ner en cuenta que los indicadores deben responder a los atributos de sustentabilidad, para lo cual se utilizan los criterios de diagnóstico. El papel de estos criterios es muy importante, ya que describen los atributos generales de
Retornos Eficiencia Conservación Diversidad Distribución de costos y beneficios Participación Capacidad de cambio e innovación Autosuficiencia Organización Control Productividad Estabilidad Resiliencia Adaptabilidad Equidad baja productividad agrícola
alta eficiencia en uso de recursos degradación de suelos alta diversidad de productos mala distribución de recursos baja participación en la toma de decisiones baja capacidad de innovación baja dependencia de insumos pobre nivel de organización baja capacidad de gestión beneficio / costo eficiencia energética erosión balance de nutrientes diversidad de especies y variedades agrícolas % beneficiarios de recursos del gobierno participación en asambleas ejidales acceso a innovaciones tecnológicas % de insumos externos % de reuniones con participación activa programas de apoyo gestionados
sustentabilidad. Los criterios de diagnóstico representan un nivel de análisis más detallado que los atributos, pero más general que los indicadores. De hecho, constituyen el vínculo necesario entre los atributos, las fortalezas y las debilidades de los sistemas de manejo y los indicadores, con el fin de que estos últimos permitan evaluar de manera efectiva y coherente la sustentabilidad del sistema.
Luego de más de diez años de experiencia en la aplicación del marco de evaluación MESMIS, hemos seleccio- nado una lista genérica de criterios de diagnóstico (cuadro 6). Esta lista de criterios busca ser coherente, en el senti- do de que abarca el conjunto de atributos de sustentabilidad, representativa, porque rescata los criterios que se han utilizado con mayor frecuencia en los estudios de caso que han aplicado el marco MESMIS, y flexible, ya que puede cambiar y adaptarse a las necesidades particulares de los estudios de caso en el futuro. A continuación se presenta una definición operativa general de cada uno de los criterios de diagnóstico.
cuadro 6. critEriosdEdiagnósticomásutilizados
paracubrirlosatributosdEsustEntabilidadEnsistEmassocioambiEntalEs
Atributos Criterios de diagnóstico Productividad Estabilidad Resiliencia Confiabilidad Adaptabilidad Equidad Autogestión Retornos Eficiencia Diversidad Conservación
Distribución de costos y beneficios Participación
Capacidad de cambio e innovación Autosuficiencia
Organización / control
Retornos son los beneficios en términos económicos, sociales o ambientales que se obtienen por la inversión mo- netaria, en infraestructura, recursos humanos o de fuerza de trabajo en actividades relacionadas con el manejo de los recursos naturales. Los retornos constituyen un incentivo muy importante para el aprovechamiento de los sis- temas de manejo. Algunos términos equivalentes pueden ser intereses, dividendos, ganancias, rendimientos, com- pensación, recompensa.
Eficiencia indica la proporción entre un retorno y la inversión realizada para obtenerlo (monetaria, energética, tiempo, etc.). Por ejemplo, la relación entre el valor de un producto de mercado y el costo de los recursos utilizados para su producción; el cumplimiento de los objetivos con el menor consumo de recursos y con la máxima calidad posible; la relación entre la energía contenida en los productos de un sistema y la energía de entrada en éste. Los sistemas más eficientes son capaces de aprovechar mejor los recursos con los que cuentan. La eficiencia puede de- terminarse para actividades económicas o para procesos administrativos, culturales o ambientales de los sistemas de manejo.
Diversidad indica la riqueza de elementos que posee un sistema en un momento determinado. Por ejemplo, ac- tividades productivas, especies cultivadas o útiles, conocimiento, grupos étnicos, creencias religiosas, etc. Los siste- mas más diversos son en general más capaces de absorber impactos y mantenerse productivos a largo plazo.
Conservación indica el grado en que un sistema preserva su estructura, su función y la base de recursos que lo sostiene. Como en los criterios anteriores, la conservación se refiere tanto a los aspectos ambientales como a los as- pectos económicos y sociales. Por ejemplo, la capacidad de ahorro o la conservación de conocimientos y prácticas tradicionales. La conservación no es pasiva, sino que es el resultado de prácticas, recursos y tecnologías dirigidas a este fin.
Distribución de costos y beneficios se refiere a la forma en que se asignan los costos y los beneficios en los sistemas de manejo. Las nociones de justicia ambiental y justicia social se relacionan de manera estricta con este criterio. Por ejemplo, un problema de distribución temporal es la degradación ambiental, que atenta contra los derechos de las generaciones futuras de contar con el mismo potencial de desarrollo y con los bienes y servicios con los que cuentan las generaciones presentes. Históricamente, éste ha sido uno de los principales problemas de los modelos tradiciona-
les de explotación de recursos, en los que se maximizan las ganancias y se reducen los costos para ciertos sectores, a costa de que otros reciban menores ganancias y paguen las consecuencias de los aprovechamientos. De hecho, este criterio debe trascender las propias escalas espacio-temporales del sistema de manejo que se esté evaluando.
Participación se refiere al grado en que las personas o actores sociales se involucran y colaboran en el desarrollo de un proceso o un proyecto. La participación requiere la corresponsabilidad de las personas implicadas; tanto de la capacidad de ser inclusivas como de involucrarse en los procesos. Por ejemplo, los gobiernos autoritarios excluyen a toda costa la participación de sus sociedades en la toma de decisiones, mientras que los sistemas democráticos (al menos en teoría) se basan en el principio de inclusión y la libertad de elección. Sin embargo, para una participa- ción efectiva también se requiere que los ciudadanos tengan la responsabilidad de involucrarse en los procesos de toma de decisiones.
Capacidad de cambio e innovación indica el grado en que los sistemas se modifican continuamente para buscar nuevas estrategias de manejo, tecnológicas y organizativas para la producción, la conservación de sus recursos y la reducción de los efectos negativos provenientes del exterior. Estas modificaciones pueden ser cambios cuantitativos —como el incremento en los retornos resultado de la incorporación de una tecnología más eficiente— o cualita- tivos —en los que el sistema pasa a un estado completamente novedoso, por ejemplo la transformación de un sis- tema basado en la producción agrícola a uno basado en la producción forestal, o el paso de un régimen socialista a uno capitalista—. Los cambios cualitativos implican un cambio estructural del sistema.
Autosuficiencia se refiere al grado en que un sistema es capaz de desarrollar sus procesos y funciones sin depen- der de fuentes externas. Dado que los sistemas de manejo son abiertos, es imposible encontrar un sistema estricta- mente autosuficiente. Sin embargo, por lo menos en términos sociales y económicos, es importante que el sistema sea capaz de autodeterminarse; es decir, que sea capaz de definir sus propios objetivos, aspiraciones, prioridades, identidad y valores, así como de proveerse de sus propios medios de subsistencia.
Organización es el grado en que los elementos o individuos de un sistema se relacionan entre sí para cumplir con una función, un objetivo o una meta. Conforme crece la organización de un sistema, se reduce la competen- cia y aumenta la interacción o unión entre sus partes. El resultado inmediato de este proceso es el incremento en la eficiencia del sistema para cumplir con la función, el objetivo o la meta que le competen. Por lo regular, las partes de un sistema poco organizado están poco especializadas, mientras que los sistemas altamente organizados poseen elementos altamente diferenciados y especializados. Otro resultado del incremento en la organización de un sistema es el aumento de su capacidad de control, es decir de la capacidad para resolver problemas y manejar situaciones de forma autónoma. Señas de control son: la presencia y observancia de normas y reglas; los logros obtenidos (compra de insumos, venta de productos, obtención de un decreto estatal); la disponibilidad de información, y el uso del co- nocimiento, las capacidades y las habilidades locales.
Es importante considerar que, para cubrir adecuadamente un criterio de diagnóstico, muchas veces no es sufi- ciente la información arrojada por un indicador aislado, sino que se requiere un conjunto de indicadores. Asimismo, los criterios de diagnóstico pueden llegar a utilizarse como indicadores en circunstancias muy particulares; por ejemplo, cuando se tiene información muy poco precisa sobre determinados aspectos de un sistema de manejo. Un caso típico es el criterio de diagnóstico organización, que muchas veces se mide cualitativamente convirtiéndolo así en indicador (por ejemplo, al darle valores del tipo alto, medio, bajo).