en la prensa Capítulo
TABLA 3.14 PROTAGONISTAS DE LAS REFERENCIAS PERIODÍSTICAS RELACIONADAS CON POLÍTI CA EDUCATIVA.
9. CUÁLES SON LAS CAUSAS Y QUÉ MEDIDAS SE PROPONEN
La mayoría de las referencias periodísticas analizadas que tienen como tema la vio- lencia escolar no aporta ninguna información sobre las posibles causas de la misma. Sólo 3 sobre 87 se preguntan o refieren a las causas de este fenómeno. Para el Secretario General de Educación y Formación Profesional, quien afirma que “la indisciplina escolar, que no incluye actos violentos, afecta en España al 2 por mil de los alumnos se puede hablar de un aumento de la indisciplina en los últi-
31 Documento 119. 32 Documento 139. 33 Documentos 66, 68, 99 y 100. 34 Documento 75. 35 Documento 127. 36 Documento 70. 37 Documento 76.
mos años, incrementado debido al contexto social de determinadas familias, la organización de los centros o la obligatoriedad de la educación hasta los 16 años”38.
El filósofo Juan Antonio Marina, en un artículo de opinión publicado por Diario 16, argumenta que
los fenómenos sociales tienen causas múltiples y circulares. De la violencia se acusa a los medios de comunicación, pero los medios de comunicación proporcionan lo que el público quiere, pero a su vez el público está siendo influido por los medios de comu- nicación. Se acusa a los padres, que en muchas ocasiones se sienten víctimas de sus hijos, que a su vez están siendo educados por los padres, que a su vez están siendo influidos por sus hijos. Se acusa al sistema educativo, que se queja de que los padres no están colaborando en la educación, quienes se quejan de que no saben cómo edu- car. Abrumados por este círculo vicioso nadie cree poder hacer nada, cuando sería mejor que todos pensáramos que podríamos hacer todo. […] Hay una falta de exigen- cia en todos los protagonistas educativos. […] También los profesores rebajan el nivel de exigencia por inseguridad miedo o pereza. Y, para terminar de arreglar la faena, la Administración favorece que se maquillen los resultados para que no haya demasiados suspensos39.
En el conflicto que tuvo lugar en los centros escolares de Ceuta, durante el curso 2000-2001, que fue ampliamente recogido por los medios de comunicación, el Ministerio de Educación Cultura y Deportes anunció que “estudiaría las causas que originan la violencia escolar en Ceuta y que han causado en este curso más de 3.500 partes disciplinarios. […] el estudio persigue analizar las causas que desembocan en la violencia escolar, 'principalmente derivadas por el fracaso esco- lar, así como la clase de familia del niño y la clase en la que se desenvuelve”40.
Aunque, hasta la fecha, no tenemos constancia de los resultados y recomenda- ciones de tal estudio.
38 Documento 26.
39 Documento 80.
Finalmente, en un informe aparecido en la Revista de TE de CC OO, “entre las causas de los conflictos se destaca en primer término el factor familia, seguido del ascendiente negativo de los amigos y pandillas y luego la ausencia de valores, la permisividad y el vacío de proyectos de vida”41.
De este modo, las evidencias analizadas sitúan las causas de la violencia y la indis- ciplina escolar en:
- El contexto social de determinadas familias. - La organización de los centros.
- La obligatoriedad de la educación hasta los 16 años. - La falta de exigencia en todos los protagonistas educativos. - El fracaso escolar.
- El ascendiente negativo de los amigos y pandillas. - La ausencia de valores.
- La permisividad.
- El vacío de proyectos de vida.
Esta diversificación de causas hace patente la necesidad de situar las posibles soluciones y actuaciones no sólo en el marco institucional de los centros de ense- ñanza, sino en todas las instancias implicadas en el proceso educativo de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En realidad, de todos los ámbitos que configuran el sistema social (Sancho, 1998). Sin embargo, para no caer en el círculo viciosoen el que nadie cree poder hacer nada, del que hablaba Marina, y comenzar a pensar (o seguir pensando) en que podríamos hacer todo, habría que empezar a plan- tearse, en el contexto actual, cuál es el papel de la escuela como institución encar- gada de proporcionar educación a un amplio segmento de población (todos los
niños, niñas y adolescentes de 6 a 16 años). Esto significa plantearse si la escue- la es un lugar emocional e intelectualmente seguro y sugerente en donde poder adquirir y desarrollar conocimientos, habilidades, criterios y posiciones frente a la vida, que no les es posible adquirir o desarrollar en ningún otro espacio social. Al mismo tiempo, habrá que replantearse si los espacios físicos, organizativos y simbólicos de los actuales centros de enseñanza son los más apropiados para dar respuesta a las necesidades educativas de la población actual, no la de hace diez, veinte o treinta años. Lo que conlleva pensar qué tipo de especialistas en educa- ción se precisan para trabajar en estas instituciones. ¿Han de saber solamente alguna de las materias que hoy forman parte del currículo escolar o también han de saber qué significa enseñar y aprender en una sociedad plural, compleja, cam- biante y desigual? Además de plantearse qué implica hoy reconocer al otro como sujeto en formación y no como objeto receptor de su discurso. Qué significa para niños, niñas y adolescentes, socializados en la era de la comunicación, estar entre seis y siete horas diarias sentados frente a una pizarra con un docente que pasa cada hora a explicarles unos temas que no siempre pueden situar, ni vislumbrar qué sentido tienen para su propia formación y desarrollo personal.
Porque descentrar la mirada de uno mismo como docente para ponerla en el alum- nado significa aprender a reconocerlo, respetarlo, entenderlo y, para Maturana (1990) y Morin (2000), amarlo.
El amor es el fundamento social, pero no toda convivencia es social. El amor es la emo- ción que constituye el dominio de conductas donde se da la operacionalidad de la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia, y es ese modo de convi- vencia lo que connotamos cuando hablamos de lo social. Por eso digo que el amor es la emoción que funda lo social; sin aceptación del otro en la convivencia no hay fenó- meno social (Maturana, 1990: 24).
Para Morin (2000: 132), el hecho de transmitir, proceso clave de la educación, requiere de
competencia, pero requiere además una técnica, un arte. Necesita lo que no está indi- cado en ningún manual, pero Platón ya había indicado como condición indispensable de toda enseñanza: el eros, que es a la vez deseo, placer y amor, deseo y placer de transmitir, amor al conocimiento y amor por los alumnos.
Porque, de hecho, cuando entendemos al alumnado y sus necesidades, deseos y características, somos más eficaces a la hora de diseñar un lugar para ellos en la clase y estamos más preparados para reconocer y saber trabajar desde una pers-
TABLA 3.15.MEDIDAS TOMADAS O PROPUESTAS PARA COMBATIR LA VIOLENCIA