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TABLA 3.15 MEDIDAS TOMADAS O PROPUESTAS PARA COMBATIR LA VIOLENCIA Y LA INDISCIPLINA ESCOLARES.

en la prensa Capítulo

TABLA 3.15 MEDIDAS TOMADAS O PROPUESTAS PARA COMBATIR LA VIOLENCIA Y LA INDISCIPLINA ESCOLARES.

Nº TIPO DE MEDIDA EJEMPLOS

27 Educativa • Sistemas de reactivación y reeducación de grupos violentos. • Reflexionar sobre los valores que se enseñan a los jóvenes. • Elaboración de planes para prevenir la violencia en los centros. • Aumentar el nivel intelectual. Mejora de la expresión del niño desde la

escuela materna. Enseñanza de dos lenguas extranjeras. • Creación de una Comisión Regional de Directores de Educación

Secundaria.

• Incorporar a la plantilla de los centros Trabajadores Sociales.

• Fórmulas flexibles de escolarización para los alumnos que rechazan el sistema educativo actual.

• Programas y materiales para abordar el tema.

• Creación de aulas especiales para alumnos conflictivos.

• Medidas preventivas. Profundizar en la educación en sentimientos y valores. • Inclusión en contenidos curriculares de los profesores de temas relacionados con

prevención, detección y resolución de conflictos de violencia escolar. 14 Reivindicativa • Concentración de profesores todos los meses para asegurar el cumplimiento.

(protesta) • Solicitud de destitución del actual director territorial educativo.

• Paro, huelga, protesta, manifestaciones de docentes y suspensión de clases. 13 Política • Potenciación de Consejos Escolares.

educativa • Refuerzo de los equipos de orientación.

• Participación del alumnado en las tareas de elaboración del régimen disciplinario. • Vigilar los centros privados concertados para que no envíen a todos los

alumnos conflictivos a la pública.

• Reforzar plantillas docentes de los centros y especialistas.

• Mejora de la inversión y de la calidad de la formación del profesorado. • Modificar la Carta de Derechos y Deberes de los Alumnos.

• Evitar la concentración en un solo centro de alumnos problemáticos. • Modificación del marco legal para que el profesor tenga más herramientas. • Mayor dotación económica.

• Propuesta de un plan que incluya medidas educativas y sociales con una financiación de 5.000 millones.

9 Disciplinarias • Expulsión.

y de control • Informar al tutor, jefe de estudios o director; hablar con alumno y padres, expulsión y apertura de expediente.

• Apertura de partes disciplinarios.

• Vigilancia del centro y las inmediaciones de los centros. • Vigilancia de policía en centros más conflictivos (en Francia).

7 Prospectiva • Crear un observatorio del maltrato o una institución similar de ámbito estatal, hacer estudios periódicos para ver la evolución de las conductas.

• Estudio de la situación en Ceuta.

4 Fomento de la • Aumentar la participación de padres y alumnos. corresponsabi- • Respetar la autoridad del profesorado.

lidad social • Concienciación de la sociedad y fomento de valores de tolerancia. • Estrategia integral en la familia, escuela y medios de comunicación. • Que los padres se hagan cargo de sus hijos.

pectiva educativa comportamientos relacionados con situaciones como la pobre- za, la sensación de peligro o de amenaza emocional y física (Sancho, 2002). Pero también hay que decidir cuál ha de ser el papel de la Administración para garantizar el derecho y el deber reala la educación a toda la población42. Así como

sobre el tipo de conexiones, colaboraciones e interdependencias que cabría esta- blecer con el resto de los ámbitos de la sociedad, desde los servicios sociales, al mundo del trabajo o los medios de comunicación.

De hecho, como evidencian las 64 referencias periodísticas que mencionan diferen- tes tipos de medidas para combatir la violencia y la indisciplina (ver tabla 3.15), las acciones realizadas o propuestas no sólo se dirigen a los centros y sus principales protagonistas (docentes y estudiantes), sino que implican a otros sectores de la sociedad.

Aun así, parece significativo destacar que, aunque el mayor número de medidas es de carácter educativo, ninguna se refiere al replanteamiento profundo del sistema educativo actual. Se plantea como máximo mejorar algunos aspectos de la escue- la, pero no revisar los engranajes del sistema educativo que no funcionan (Sarason, 1990). En el mejor de los casos se proponen fórmulas flexibles de esco- larización para los alumnos que rechazan el sistema educativo actual, o sistemas de reactivación y reeducación de grupos violentos y creación de aulas especia- les para alumnos conflictivos. Lo que podría llevar a inferir que el actual sistema organizativo de los centros, la articulación y el contenido del currículum y los méto- dos de enseñanza y aprendizaje utilizados son los mejores posibles y que el único problema es el grupo de alumnado que no debería estar en la escuela.

Esta forma de enfocar el problema no considera hechos como que los institutos del Henares sufran “la indisciplina y desmotivación de miles de alumnos de ESO,

42En este sentido, cabría tener en cuenta una de las conclusiones del II Congreso sobre Tecnologías de la Información en

la Educación y la Ciudadanía: una visión crítica en http://web,udg.es/tiec. Los educadores con inquietud por renovar y mejo- rar la educación con el uso de las TIC se sienten prisioneros de las estructuras administrativas y organizativas. Las comuni- dades educativas parecen más preparadas para el cambio que supone la incorporación de las TIC de lo que sus condicio- nes de trabajo, la legislación vigente y la dotación presupuestaria les permiten. En este sentido, se hace necesario impulsar o reconocer iniciativas de abajo a arriba mediante estructuras que las favorezcan y no las ahoguen.

que, según un director, no estudian, pero no son violentos”43. A la vez que parece

establecer una relación biunívoca entre alumnado violento y poco motivado y la procedencia social, y olvida evidencias como las aportadas por el informe del Defensor del Pueblo, que afirma que “algunas agresiones se dan más en centros privados”44, o las aparecidas en el reportaje realizado por El Periódico, al que nos

hemos referido anteriormente45. Asimismo, dificulta la concepción, planificación y

puesta en práctica de soluciones integrales para los problemas de la educación secundaria, tal como se está haciendo en otros países (Hargreaves y otros, 1998; Stoll y Fink, 1999; Darling-Hammond, 2001).

En este sentido, al comparar con otros países, llama la atención que la propia pren- sa, sólo en la letra pequeña, nos dé a entender que nuestro sistema educativo no funciona tan mal y que, en las comparaciones (tabla 3.16), España siempre sale mejor parada.