B
liog
R
áfica
La turba es un material orgánico, de color oscuro y con alto contenido en carbono. For- ma una estructura esponjosa, liviana en la que aún se pueden apreciar los componen- tes vegetales de los que se forma. Pueden ser rubias o negras (Terres et al., 1997). Es una opción viable con doble beneficio para el suelo, porque además de disminuir el pH, puede contribuir a mejorar su fertilidad de- bido a la naturaleza orgánica del material. El objetivo de este trabajo es demostrar el valor de la turba ácida como enmendante en los suelos.
deSARROLLO
Los enmendantes orgánicos en la agri- cultura
Durante muchos años los enmendantes or- gánicos fueron la única fuente utilizada para mejorar y fertilizar los suelos. Primero en sus formas simples (residuos de cosecha, rastrojos y residuos animales) y después en sus formas más elaboradas (estiércol, "compost" y el humus de lombriz) (Pane- que et al., 2001).
Autores como Moreno (2011), señalan que los beneficios de las enmiendas orgánicas son muchos, entre ellos: mejora la acti- vidad biológica del suelo, especialmente con aquellos organismos que convierten la materia orgánica en nutrientes disponi- bles para los cultivos; mejora la capacidad del suelo para la absorción y retención de la humedad; aumenta la porosidad de los suelos, lo que facilita el crecimiento radicu- lar de los cultivos; mejora la capacidad de intercambio catiónico del suelo, ayudando a liberar nutrientes para las plantas; facili- ta la labranza del suelo; en su elaboración se aprovechan materiales locales, que re- ducen su costo; sus nutrientes se mantie- nen por más tiempo en el suelo; se genera empleo rural durante su elaboración; son amigables con el medio ambiente porque sus ingredientes son naturales; aumenta el contenido de materia orgánica del suelo y lo mejor de todo, son más baratos.
Ingredientes del abono orgánico, como la cal, mejoran el nivel de pH del suelo, lo que facilita la liberación de nutrientes para las
plantas. Sin embargo, la revolución agríco- la promovida en el siglo XIX cuando Justus von Liebig (1843) demostró con claridad que las plantas precisan de agua y sustan- cias inorgánicas para su nutrición, comenzó a poner en duda que el humus fuera el prin- cipio nutritivo de las plantas, a la vez que fomentó el desarrollo de fertilizantes inor- gánicos. Estos son de 20 a 100 veces más concentrados en elementos básicos como N, P y K que los abonos orgánicos (Arens, 1983), lo que supuso un indudable efec- to positivo en la agricultura, que aumentó los rendimientos y provocó el abandono de muchas técnicas antiguas de cultivo, una de las cuales fue el uso de residuos orgáni- cos como abono de los suelos (Navarro, et
al., 1995).
Según (Labrador, 2008), las entradas de materia orgánica al agrosistema provienen de: aportes de productos orgánicos y órga- no-minerales: aplicación directa de estiér- coles, compost, algas, turbas, sustancias húmicas, subproductos de industrias trans- formadoras y mataderos, vermicompost; mediante el manejo de cultivos con fines fertilizantes -abonos verdes-, o el aporte mediante el uso de cultivos asociados y ro- taciones, el uso de cultivos de cobertura, el barbecho semillado o los restos de cosecha y rastrojos; aporte directo mediante la in- tegración de la ganadería en los agrosiste- mas gracias a las deyecciones en campo, o la producción de estiércol en estabulación o granjas; aporte orgánico mediante la incor- poración de vegetación no cultivo como la vegetación herbácea autóctona.
Características y ventajas de la turba como enmendante
La turba es un sustrato orgánico y biode- gradable, por lo que su eliminación no su- pone un problema, ya que puede ser incor- porado al suelo como enmienda orgánica (Marfá, 2000). Sin embargo, la turba es un recurso no renovable y por esta razón, den- tro de las políticas de protección de medio ambiente de los países productores, exis- ten limitaciones en las extracciones de las turberas, tanto por el impacto ambiental de la extracción en sí, como por ser las tur-
beras importantes sumideros de anhídrido carbónico (Abad, 1991).
Las turbas son materiales de origen vegetal, de propiedades físicas y químicas variables en función de su origen. Se pueden clasifi- car en dos grupos: turbas rubias y negras. Las turbas rubias tienen un mayor conteni- do de materia orgánica y están menos des- compuestas. Las turbas negras están más mineralizadas y tienen menor contenido de materia orgánica (Clavijo, 2008).
dentro de las ventajas de su uso se en- cuentran:
• Material rico en materia orgánica • De utilización agradable
• Permiten reducir la frecuencia de los rie- gos
• Aseguran a las plantas un crecimiento óptimo
• Desarrolla al máximo el sistema radicular (Muñoz, 2001)
Son materiales húmicos resultantes de la acumulación de plantas, sus residuos y productos de transformación durante mile- nios. Se trata de materiales que contienen hasta el 97 % de materia orgánica, elevada humedad (hasta el 90 % de su peso seco) y una composición que se puede situar en- tre las del lignito y la madera (Wikander y Nordén, 1988). Se encuentran en depósitos superficiales, llamados suelos orgánicos, bog, histosoles, etc., y cubren aproxima- damente 500 millones de hectáreas en el mundo (Bramryd, 1980).
Resultados de la aplicación de turba ácida en el cultivo del tabaco
Suelos tabacaleros Ferralíticos Rojos alca- linizados, se enmendaron con turba ácida (15; 30; 45 y 60 m3 ha-1, además de un
testigo), para disminuir pH y aumentar la producción de capa para puros de exporta-
caracterizar la relación entre el contenido foliar de clorofila por piso foliar cosechado y la respuesta productiva -calidad exporta- ble- a la enmienda edáfica con turba ácida. Como resultado se obtuvo que la produc- ción de capa para puros exportables, au- mentó un 10 % respecto al testigo, para las dosis estadísticamente de mejor respuesta (45 y 60 m3 ha-1). Los niveles críticos de
clorofila para cada piso foliar - primera re- ferencia para el cultivar en la zona de Par- tido - relacionan el momento de madurez técnica (aptitud para cosecha) con la posi- bilidad de obtener, al menos, un 30 % de producción con calidad exportable.
Otros autores como Leal et al. (2017), han realizado trabajos con el objetivo de eva- luar las potencialidades de la turba ácida como enmendante, para la corrección de la deficiencia férrica en un suelo Ferralíti- co Rojo compactado de pH>7.5 caracteri- zado químicamente, y utilizaron dosis de turba (15, 30, 45 y 60) m3 /ha. Al suelo
enmendado se le determinó el pH en va- rios momentos del cultivo y se le monitoreó su aporte de hierro. La enmienda orgánica mejoró las propiedades físicas del suelo y elevó la disponibilidad de hierro, lo que per- mite que las plantas de tabaco se desarro- llen de manera adecuada nutricionalmente. Se concluyó que la turba ácida ayudó a dis- minuir los valores de pH del suelo de ma- nera muy discreta y que tiene un aporte de hierro que garantiza una buena disponibili- dad para evadir la deficiencia férrica. Que- da claro que el aporte nutricional de esta enmienda es mucho mayor que el efecto sobre la reacción redox del suelo.
COnSideRACiOneS FinALeS
El cultivo del tabaco resulta uno de los más esquilmantes en la producción agrícola con relación a la fertilidad de los suelos, debido a que los residuos post-cosecha que aporta