5.3 ¿Es necesario responder a los mensajes?
5.6. Cuestiones finales
Para terminar es importante centrarse en unos últimos consejos que nos ayudarán a que nuestra cuenta sea mucho más interesante desde el punto de vista conversacional que será, a la postre, lo que nos garantice que nuestras publicaciones sean útiles a la comunidad de usuarios de Twitter y que, por tanto, de forma indirecta, nos harán ganar un auditorio de calidad.
Cuando el orador comience a sentirse cómo y sienta que domina Twitter, de una forma más o menos eficaz puede sentir la necesidad de comenzar a contactar con otros
usuarios, bien para promocionar algún tipo de evento o bien para realizarle algún tipo
de oferta de una forma mucho más directa.
No podemos obviar que Twitter comparte muchas de las características de una red social y, una de ellas es la capacidad de poder contactar con otros usuarios a los que no necesariamente tenemos porqué conocer de una forma directa. Sin embargo, como en la vida real, la forma en la que realicemos nuestro acercamiento hacia esos usuarios puede marcar el devenir de una futura relación con ellos.
Cuando realizamos este tipo de acciones, fundamentalmente lo que deseamos es lograr la atención del usuario y no su rechazo y, por esta razón es mejor realizar un acercamiento indirecto hacia ellos que no un acercamiento directo. Por tanto una de las principales premisas que debemos seguir es tratar de no ser agresivos con los usuarios de Twitter. Debemos ganárnoslos “poco a poco” y eso implica comenzar a seguirles, retwittear algunos de sus mensajes y demostrar que nos encontramos familiarizados con su cuenta en Twitter.
Durante estas líneas hemos hablado de lo importante que es no obsesionarse con la consecución de muchos seguidores ya que lo que buscamos, básicamente, son 191
seguidores de calidad, es decir, un auditorio de calidad.
Sin embargo tampoco debe abrumarnos o desanimarnos, sobre todo cuando tenemos pocos seguidores, el que algún usuario deje de seguirnos. Debemos pensar que en Twitter, al contrario que en la vida real, proporciona un cierto tipo de relaciones que podemos denominar “ligeras” y eso fomenta que muchos usuarios sigan a una determinada cuenta solamente de una forma temporal.
No se debe caer en el error obsesivo de pensar que un determinado usuario nos ha dejado de seguir porque hemos realizado una publicación que no le ha gustado o que estamos haciendo algo mal a la hora de publicar en Twitter. No debemos caer en ese tipo de obsesiones ya que aunque así fuera, en el noventa por ciento de las ocasiones jamás llegaremos a saber porqué un determinado usuario deja de seguirnos. Insisto e insisto hasta la saciedad, lo importante no es disponer de muchos seguidores y, mucho menos, buscar la popularidad a toda costa. Al contrario, de lo que se trata es de mantener estrechas relaciones, en la forma de seguidores de calidad. Esto es lo importante, los frutos los obtendremos a largo plazo, no nos obsesionemos por tanto.
Otro de los puntos a tener en cuenta y que más puede dañar la imagen de un orador en Twitter es realizar SPAM.
Comúnmente se denomina Spam a todos aquellos mensajes no solicitados, no deseados o de remitente no conocido y que aunque habitualmente se asocian a los correos electrónicos, con el advenimiento de la conocida Web 2.0, el uso de esta palabra se ha extendido a otros medios como los foros o las redes sociales. Generalmente tienen cierto componente publicitario y suelen ser enviados en cantidades masivas.
Su nombre deriva de un sketch del grupo británico de humoristas Monty Python en el cual todo giraba sobre una carne enlatada denominada Spam, muy común en los Estados Unidos de Norteamérica y cuyo nombre proviene de la Segunda Guerra Mundial, cuando los familiares de los soldados en guerra les enviaban dicha carne 192
enlatada.
Dentro del presente canal de comunicación es muy importante tener en cuenta que no debemos saturar al resto de usuarios con publicidad que no desean recibir. A título personal, cuando sigo a alguien es porque me interesa su forma de comunicar las cosas y si de repente empiezo a verme saturado con publicaciones de: “Aprende más de mi
producto o servicio en www.abcdefghijk.com” o “Prueba mi servicio de consultoría, el mejor del mercado” rápidamente dejo de seguir a dicho usuario porque no me aporta
nada. En este punto he querido ejemplificar conmigo mismo porque no soy la excepción de la regla, soy la regla por antonomasia.
Realizar este tipo de acciones sólo nos llevará a que dejemos de tener seguidores y eso en el mejor de los casos. En el peor de los casos podrán incluso bloquearnos o sugerir a la plataforma comunicativa que nos expulsen puesto que Twitter está altamente sensibilizado con la lucha contra el Spam.
Obviamente podremos realizar alguna que otra campaña publicitaria, siempre con delicadeza e incluso podremos ofrecer a nuestro auditorio algún descuento o promoción. Pero es totalmente necesario realizarlo con tacto y siempre dentro del círculo de nuestro propio auditorio. Nunca se debe realizar este tipo de acciones con usuarios desconocidos. Si enviamos mensajes directos o les mencionamos dentro de nuestras publicaciones, a través del @nombredeusuario, que sea única y exclusivamente como respuesta a alguna de sus publicaciones o con motivo de alguna pregunta o comentario. De lo contrario estaremos reduciendo nuestras oportunidades de obtener de Twitter un canal conversacional a través del cual conversar y, finalmente añadir valor a nuestro auditorio. Es importante recordar la filosofía inicial de este epígrafe que se planteaba en forma de pregunta: ¿Qué rendimiento podemos
aportarle nosotros, como oradores, a los usuarios de Twitter?
IV. TÓPICOS EN LAS REDES SOCIALES
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1. Introducción
El discurso o pensamiento tópico ha llegado a nuestros tiempos como una herencia de la antigüedad y que proviene directamente de Aristóteles y Cicerón y sobre la cual, además, los romanos construyeron su técnica jurídica.
Tal y como establece Dorantes Díaz105:
«La tópica renació del descanso obligado que le había proporcionado el cartesianismo, ante la insuficiencia de los códigos, y para cumplir con la más importante de las funciones del derecho: la función social de transformar al derecho de manera acorde a las necesidades de su tiempo.»
A pesar de que Aristóteles no define el concepto de “Tópico” en sí mismo o mejor dicho, de topoi, al comienzo de su obra sobre la dialéctica, los Tópicos, Aristóteles establece:
«El fin de este tratado es encontrar un método con cuyo auxilio podamos formar toda clase de silogismos sobre todo género de cuestiones, partiendo de proposiciones simplemente probables, y que nos enseñe, cuando sostenemos una discusión, a no adelantar nada que sea contradictorio a nuestras propias aserciones»
No obstante, el método propuesto por Aristóteles fue subestimado rápidamente por Cicerón106, que describe los Tópicos de Aristóteles como un tratado de la argumentación, con poca o ninguna referencia al diálogo:
«Como ya te había expuesto está contenida en estos libros una disciplina inventada por
105 DORANTES DÍAZ: La tópica [En línea]. Disponible en :
http://www.azc.uam.mx/publicaciones/alegatos/pdfs/29/32-14 [2015, 13 de marzo]
106 CICERÓN, Tópicos, II, 6. La concepción de la dialéctica como ars iudicandi es la que Cicerón atribuye al estoico Diógenes de Babilonia: "el arte de razonar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso"; De orat., XXXVIII, 157.
Aristóteles para inventar argumentos, para que nosotros podamos llegar a ello racional y metódicamente sin ningún error", "cum tibi exposuissem, disciplinam inveniendorum argumentorum, ut sine ullo errore ad ea ratione et via perveniremus, ab Aristotele inventam illis libris contineri"(Top., I, 2).
Como es posible observar, a través de estas líneas, para Cicerón, los Tópicos de Aristóteles no son más que una obra contenedora de un método invención de argumentos. El discurso posterior de Cicerón se encuentra basado en oponer la dialéctica o disciplina que juzga los argumentos con la tópica que únicamente permite la invención de los mismos. No obstante y a pesar de que Cicerón se muestra como la persona que se encargará de tratar al mismo tiempo la dialéctica y los tópicos, en el desarrollo de su obra jamás deja claro si él mismo otorga el arte de juzgar a los Tópicos de Aristóteles. En todo caso y, más allá de las discusiones filosóficas, que van más allá del objeto del presente trabajo, debemos decir que hoy en día la tópica, del griego τοπικός, es la parte de la retórica en sentido amplio que contiene el arsenal de ideas o argumentos con los cuales, por un lado, el orador piensa y organiza su pensamiento y, por el otro, se prepara para convencer a su auditorio (retórica stricto sensu) o vencer a un adversario (dialéctica).
La tópica es un conjunto de tópicos que sirven para desarrollar argumentos (es un ars
inveniendi). La finalidad de esta parte de la retórica es establecer los contenidos del
discurso. El sustantivo inventio (del latín invenire) significa "hallazgo", pues el orador debe seleccionar, hallar, en un repertorio prefijado de temas aquellos que son los más adecuados a su exposición.
El diccionario de la Academia de la Lengua Española define a tópico como "lugar
común que la retórica antigua convirtió en fórmulas o clichés fijos y admitidos en esquemas formales o conceptuales de que se sirvieron los escritores con frecuencia".
Así, la tópica es un conjunto de lugares comunes, topoi o loci, es decir, ideas 196
susceptibles de ser utilizadas en el discurso.
En este sentido y, siguiendo la línea definitoria, marcada por Aristóteles al principio de su obra sobre la dialéctica, podemos decir que Aristóteles establece tres características definitorias de la dialéctica, a saber:
- No está restringida a tratar sobre un género específico de asuntos, sino que puede argumentar acerca de todo tipo de cuestiones y supone una de las mayores diferencias entre la dialéctica y la retórica con respecto a la ciencia y la argumentación demostrativa.
- Se basa en proposiciones simplemente probables. En este punto merece la pena destacar que el concepto “probable”, debe ser entendido como aquello que es verosímil y no como aquello que es estadísticamente probable. Por tanto, desde el punto de vista de la argumentación se podrá utilizar una determinada proposición como premisa si pensamos que es verosímil que los interlocutores puedan adherirse a dicha proposición.
- Es un método para desarrollar argumentos. En este punto podría parecer que estamos hablando de lógica analítica. No obstante en ésta todo se deriva de axiomas evidentes que se apoyan en reglas de inferencia. Este no es el supuesto de la dialéctica que únicamente dispone de reglas de inferencia denominadas
tópicos.
- La dialéctica, es un método dialógico. El propio Aristóteles determina, de forma explícita, que las enseñanzas de este método son para “cuando sostenemos una
discusión”, e incluso en su dialéctica hace referencia continua a los papeles del
hablante y de su interlocutor, ya que “ninguna indagación de este género se
hace sino suponiendo un interlocutor”.
2. Tópicos
Los tópicos no son más que reglas de inferencia, que pueden ser aplicadas a una gran multitud de situaciones para proceder siguiendo ciertos patrones de carácter 197argumentativo.
Bien es cierto que los tópicos, antiguamente se denominaban lugares comunes, aunque actualmente se ha sustituido dicha denominación por la de lugar común para referirlos como una opinión demasiado utilizada o de carácter insustancial y, por tanto, el término tópico a derivado en un término utilizado para designar a esquemas argumentativos de carácter insustancial.
A pesar de ello debemos decir que los tópicos no se configuran como un conjunto cerrado de elemento. Siempre es posible diseñar o generar tópicos nuevos debido a que su estructura se basa en técnicas o estrategias argumentativas y, por tanto, debido a su carácter flexible, siempre es posible variarlos en función de las circunstancias requeridas. Al final, de lo que se trata es de que los tópicos, unidos al buen hacer del orador o de la persona que esté argumentando, se pueda llevar la argumentación a buen fin.
En definitiva, los tópicos no son más que un guión o esquema de la argumentación y, por tanto, corresponde al orador localizar el método más adecuado para defender su postura, particular y concreta. Al fin y al cabo, no debemos olvidar que es precisamente la flexibilidad de los tópicos lo que les ha permitido perdurar y mantenerse en el tiempo, al poder adaptarse a las necesidades concretas de una época determinada de nuestra historia.
Además, dicha flexibilidad les otorga otra característica fundamental que los hace únicos y es que los tópicos, debido a la ya citada flexibilidad pueden entrar en conflicto entre sí y, es posible encontrar épocas en que los tópicos de moda pueden llegar incluso a contradecir los de épocas anteriores o incluso convivir sin ningún tipo de problema tal y como puede suceder, por ejemplo, con ciertos esquemas argumentativos que viven dentro de nuestro refranero español y que en algunas ocasiones incluso recomiendan acciones o comportamientos contrarios: «Más vale
pájaro en mano que ciento volando» frente a «quien no arriesga, no gana».