3. CRITERIOS SOBRE EL ÁMBITO INTERNACIONAL
4.1 LA DÉCADA DE LA GUERRA ENTRE CONSERVADORES Y LIBERALES EN
“y en ese periodo de violencia política, que fue la violencia organizada desde el poder, los conservadores arrasaban pueblos, poblaciones enteras, armaban la policía y al ejército y a sus partidarios para aterrorizar a los liberales, que eran mayoría.”180
La historia política del país ha mostrado que la guerra de poder entre los dos partidos tradicionales en poco ha beneficiado a la mayoría de la población que habita el territorio colombiano. El sentido de la política que consiste en el trabajo para el bien común es simplemente una demagogia que se convierte en un carnaval en la época electoral, la consecución de los votos muestra la decadencia en la contienda electoral donde la creatividad es el principal protagonista de los políticos quienes utilizan las formas más diversas para ganar en las urnas, pues su voto se adquiere en la medida que regalen un tamal, una lechona o una cerveza. La débil toma de conciencia de la población como agente principal de la actividad política de un país que vende su voto fácilmente constituye un obstáculo para exigir a sus gobernantes que cumplan lo que han prometido. Sin embargo las manifestaciones de estos dos partidos tradicionales “liberal y conservador” tienen diferente matices. Su abuelo le decía a García Márquez: (…) “Uribe Uribe, y fue precisamente a él a quien le oí decir que el godo nace y el liberal se hace. Ese gran viejo no me contaba cuentos de caperucita roja: me contaba historias
180 González, Bermejo. “Ahora doscientos años de soledad” Madrid, 1971, en Rentería Mantilla, Alfonso.
(recopilación y prologo) García Márquez habla de García Márquez. 33 grandes reportajes, Compañía de inversiones editoriales, Bogotá, 1979, p. 52.
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terribles de la guerra civil y me contaba la matanza de las bananeras que ocurrió el mismo año en que yo nací. En todo caso, hay una noción fundamental que creo haber aprendido solo en nuestra casona de Aracataca: La noción de las desigualdades sociales”.181 Pareciera en estas palabras estar presente aquella idea de Bolívar plasmada en la Carta de Jamaica y reiterada a Santander en las cuales expresaba: “Seguramente la unión es la que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración. Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores. Los primeros son por lo común más numerosos, porque el imperio de la costumbre produce el efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los últimos son siempre menos numerosos, aunque más vehementes e ilustrados. De este modo la masa física se equilibra con la fuerza moral, y la contienda se prolonga siendo sus resultados muy inciertos. Por fortuna entre nosotros la masa ha seguido a la inteligencia. Yo diré a Ud. lo que puede ponernos en actitud de expulsar a los españoles y de fundar un gobierno libre: es la unión, ciertamente; mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos”182.
De niño García Márquez por los relatos que escuchaba de su abuelo, prácticamente ya tenía una idea aproximada del concepto de desigualdad social, según el cual se hace referencia a una situación socioeconómica en la que un grupo o minoría recibe un trato diferente por parte de otro individuo o colectivo con mayor poder social. Las causas de la desigualdad social pueden deberse a razones culturales, religiosas, políticas, étnicas o de género. El niño hizo un análisis de lo sucedido a sus abuelos cuando vinieron unos cachacos vestidos de paño y ellos entregaron sus argollas matrimoniales. Pensó que aquellos hombres elegantes habían inventado una historia para robar a todo un país sus anillos matrimoniales.
El lugar donde vivió esta experiencia fue su pueblo natal y notó aún más la desigualdad al ver aquellos hombres bien vestidos de paño y creería yo que pudo pensar que la desigualdad se manifiesta en muchas ocasiones a través de aislamiento, marginación y discriminación. Las desigualdades abarcan todas las áreas de la vida social: diferencias educativas, laborales, e incluso pueden llegar a convertirse en diferencias judiciales.
De gran importancia resulta el hecho de analizar los aspectos iniciales de formación marxista, ─en correspondencia con lo que bajo este término se entendía generalmente por tal condición bajo la influencia de la literatura soviética de la época de Stalin con una perspectiva dogmática y simplificadora, de ahí que
181 García Márquez, Gabriel. Periodismo militante, Ed. Cit. p. 24.
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el Che Guevara consideraba que al marxismo lo habían convertido en una nueva escolástica─ que le ayudaron a comprender de una manera más consciente los hilos conductores que mueven la política en nuestro país. En estas notas señala: “Precisamente lo más importante de Zipaquirá, además de su composición social, era la formación de los profesores. Durante la administración del viejo Alfonso López, el director de la Normal Superior era José Francisco Socarrás, quien les dio a sus discípulos una formación marxista. Era una generación brillante, pero muy pronto se volvió sospechosa, y fue dispersada hacia los sitios más inhóspitos de la nación. Zipaquirá estaba lleno de ellos. El profesor de álgebra nos explicaba el materialismo histórico durante el recreo, el profesor de química nos prestaba los libros de Lenin, el profesor de física nos ponía una calificación buena si entendíamos el sentido de la lucha de clases. Cuando salí de allí quería ser periodista, quería escribir novelas y quería hacer algo por una sociedad más justa. Las tres cosas, pienso ahora, eran inseparables, y habían de conducirme por el mismo camino.”183 La llegada al Liceo Nacional de Zipaquirá, enmarcaría la formación marxista en la vida del escritor, ya que como él mismo lo expresa, el plantel gozaba de una ilustre nómina de docentes brillantes que fundaban e irradiaban mucho conocimiento de las ideas de Carlos Marx, empezando por el mismo director que apoyaba al cuerpo colegial. Pero tanto conocimiento lleno de ideas de izquierda seria tomado como peligroso y fue diseminado por todo el país. Algunos quedarían en el liceo y seguirían orientado a sus discípulos a seguir las tendencias marxista – leninistas entre los que se contaba como discípulo el maestro García Márquez, quien logró concatenar el conocimiento del uno y del otro y vio en el periodismo la oportunidad de poner en práctica lo aprendido, poniendo su pluma al servicio de la humanidad, como lo ha reconocido el tribunal del Premio Nobel de Literatura al otorgársele tal alta distinción.
Aunque un gobierno liberal supone mayor apertura y mejores condiciones para la libertad de expresión, el carácter laico en la enseñanza etc., cuestionarse sobre la realidad del país resulta ser un acto sospechoso que lleva a los gobiernos a utilizar la máxima “divide y triunfaras” para que sus intereses no se vean afectados. Sin embargo, estas primeras concepciones que adquirió en sus estudios secundarios en Zipaquirá lo llevaron a una toma de conciencia política la cual fué consecuente durante su vida de escritor profundo, periodista comprometido y gran soñador por lograr vivir en una sociedad colombiana más justa lo cual lo argumenta cuando dijo: “Mi ausencia prolongada de Colombia no me ha desarraigado del país, sino todo lo contrario: me ha dado una perspectiva más amplia. Creo conocer a Colombia mejor que muchos de quienes nunca han salido de ella y creo haberle servido bien con mis libros en el mundo entero.”184 La imagen que a través de la obra de García Márquez se conoce de Colombia ha cambiado radicalmente la percepción sobre este país. Un buen intelectual no solo debe conocer y tener valoraciones sobre los grandes escritores europeos y
183 García Márquez, Gabriel. Periodismo militante, Ed. Cit. p. 26.
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norteamericanos sino que también debe profundizar en los grandes escritores de América Latina dentro de los cuales el nobel colombiano constituye también un punto de referencia.
García Márquez, supo establecer algunas diferencias sustanciales entre lo que ha sido el comportamiento de los dirigentes políticos en este caso entre los venezolanos y colombianos para lo cual señaló: “La diferencia no está solo en las riquezas naturales. La más importante, creo yo, radica en el hecho de que en Colombia se perdieron las guerras federales, mientras que en Venezuela se ganaron. Como consecuencia de eso, allá tienen desde el siglo pasado todo lo que aquí no tendremos quizás hasta el siglo próximo: separación entre la iglesia y el estado, educación laica, divorcio vincular y una movilidad de clases real. Los terribles dictadores venezolanos, que tanto horrorizaban a nuestros cachacos eran en realidad caudillos liberales con una mentalidad mucho más amplia y un sentido nacional más auténtico y definido que el de nuestros dirigentes agobiados por una mentalidad colonial.”185
Vivir y trabajar en otros países le permitieron al escritor colombiano lograr una valoración más amplia de la realidad de América Latina, y otras regiones del orbe, circunstancia que lo llevó a apreciar desde una óptica más objetiva las necesidades, dificultades y logros de los países en particular. Esta experiencia es fundamental para una persona que dedicó gran parte de su tiempo a la actividad periodística.
Ser colombiano no le impidió desentrañar la gravedad que ha sido para el país la lucha irracional de los partidos políticos tradicionales, la orientación y posición que ha asumido la Iglesia respaldando incondicionalmente a los conservadores que se caracterizaban por su agresividad y violencia contra los liberales. Por tal razón pudo comparar las diferencias sustanciales en dos países hermanos y con muchas características en común pero que sin embargo a la hora de tomar decisiones importantes para el país, sectores sociales considerados retrógrados asumen posturas que coadyuvan a la emancipación de los pueblos, es el caso de la participación de un sector de la iglesia católica venezolana en el derrocamiento de la dictadura de Pérez Jiménez.
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