3. CRITERIOS SOBRE EL ÁMBITO INTERNACIONAL
3.1 LA ONU Y SUS POSICIONES BÉLICAS
García Márquez se identificaba ante todo por posturas de carácter humanista, como libre pensador y agudo crítico ante las decisiones y determinaciones de los organismos internacionales, ya que en algunas ocasiones la solución que plantean ante los conflictos internos de los países no coadyuvan a minimizar los problemas, sino a agudizar las tensiones.
Esta postura que evidencia en su interesante artículo titulado “El cuarto para meditar”, en el cual está en desacuerdo sobre algunas de las posiciones bélicas que asumió la ONU ante la guerra de Corea. En aquellos momentos planteaba: “A los honorables miembros de la Organización de las Naciones Unidas se les ha invitado oficialmente a la meditación. Tan ocupados estaban esos caballeros en los problemas de Corea, que se les había olvidado un acto tan importante y sencillo como lo es el de sentarse a pensar. Se han dicho innumerables discursos en numerosos idiomas. El señor Malik ha levantado la mano otras tantas veces en señal de desaprobación y ha dicho a los delegados americanos que vale más un chino comunista que trescientos millonarios neoyorkinos. El señor Vishinki ha bailado diez veces el complicado ballet de la diplomacia armada, mientras el señor Austin, entre sesión y sesión, toma Coca-Cola y hace sus cálculos sobre el poderío de la bomba de hidrogeno y el delegado colombiano se obstina rabiosamente en la sabia dialéctica del silencio. Pero a ninguno se le había ocurrido meditar”.138
Este llamado a meditar tiene que ver con la convicción del Nobel sobre la utilización de las vías pacíficas del dialogo ante las controversias de índole político, social, cultural o económico que se suscitan entre países. Al referirse al papel que deben jugar los organismos internacionales como la ONU, recién constituida poco después de la II Guerra Mundial, se señala que la cooperación política entre las principales potencias en especial entre los Estados Unidos y la URSS se rompió, y se inició el periodo de la Guerra Fría. Como los intereses de los Estados Unidos y los de la URSS chocaban, hacia 1950 surgieron graves diferencias entre las grandes potencias cuando fuerzas de Corea del Norte atacaron Corea del Sur, precipitando así la guerra de Corea. “El Consejo de Seguridad de la ONU consideró el ataque una violación de la paz y exigió la retirada de las tropas norcoreanas al norte del paralelo 38. En otras dos resoluciones, el Consejo estableció un mando de la ONU bajo los auspicios de los
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Estados Unidos y pidió a las naciones miembros que proporcionaran unidades militares que ayudaran a repeler el ataque armado a la República de Corea”.139 En este contexto García Márquez, deja entrever el papel que podría desempeñar la vía diplomática para ayudar a solucionar el conflicto, aun cuando se refiere a la diplomacia armada, se podría aseverar que la ONU con su posición de respaldo a los Estados Unidos, precipitaría la agudización del conflicto en aras de afianzar los intereses bélicos de dicha potencia y no como un instrumento que sirviera para el coadyuvar en el diálogo y la reconciliación. Es por ello que quizás llamó a los integrantes de la ONU a la meditación para que se reflexionen sobre la decisión asumida al respecto, se analiza el artículo de Adolfo León Atehortúa Cruz140, sobre las posiciones de la ONU en la guerra de Corea y la participación de Colombia, hechos históricos que debieron haber influenciado en su momento la postura de García Márquez.
““Las Naciones Unidas solicitaron la participación de Colombia en Corea, durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez (1946-1950). Estados Unidos buscaría una amplia participación latinoamericana, en tanto ello mostraría el interés de Occidente y del “mundo libre” para enfrentar al comunismo. “De esta forma sus bajas serían reducidas y la guerra lograría un verdadero alcance internacional con menor costo para Estados Unidos. Se esperaba una fuerza colectiva a través de la OEA, o fuerzas especiales de carácter nacional. Sin embargo, las condiciones de cada país frustraron el propósito estadounidense””.141
Al comienzo, ““Ospina Pérez ofreció apoyo a Truman “en la forma en que el desarrollo de los acontecimientos lo indicare necesaria” “para el cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”, y reafirmó su entero respaldo a la política internacional de Estados Unidos””,142 no obstante, ““la decisión definitiva quedó en manos del sucesor de Ospina Pérez. Laureano Gómez se posesionó como presidente de Colombia el 7 de agosto de 1950 y empezó, con su discurso, a “mostrar la posición favorable” que Estados Unidos le exigía. Halagó a las Fuerzas Armadas por su lealtad y decisión contra las amenazas de la “tiranía comunista” y prometió dotarlas de “medios técnicos adecuados”. Alabó a Estados Unidos como “defensor de la soberanía e independencia de los pueblos”, “de la libertad y de la dignidad que el comunismo quiere destruir”, y resaltó su lucha en Corea
(…)
139 http://www.todoiure.com.ar/monografias/mono/publico/naciones_unidas.htm ONU ORGANIZACIÓN DE LAS
NACIONES UNIDAS (ONU). Consultado octubre 18 de 2013.
140 Atehortúa Cruz Adolfo León. Colombia en la guerra de Corea, Universidad Pedagógica Nacional. Segunda época, No,
27, Primer semestre de 2008.
141 Idem p.64 142 Ibidem
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Gómez abrió la puerta para que Colombia participara en la cruzada, por medio del Decreto 3230 del 23 de octubre de 1950 dispuso el envío de la fragata Almirante Padilla destinada a patrullar aguas de Corea como parte de la VI Flota Estadounidense. La decisión de Laureano Gómez salvó el honor de Estados Unidos, de toda Latinoamérica, solo Colombia participó con tropas y unidades navales en el conflicto de Corea, bajo el argumento de “defender la civilización Cristiana” y “evitar que la iniquidad domine la tierra””.143
“El conflicto continuó durante más de tres años, firmándose un armisticio el 27 de julio de 1953. Más de 40 años después, el país sigue dividido a pesar de la aceptación por ambas partes del principio de reunificación. Corea sigue siendo un tema pendiente en la agenda de la Asamblea General, aunque se han aprobado resoluciones instando a las dos partes a substituir el largo armisticio por una paz estable. Tanto Corea del Norte como Corea del Sur fueron, en 1991, admitidas en la ONU”.144
La forma en que de manera irónica desarrollaba esta nota, da a entender que las reflexiones y análisis sobre los problemas internacionales no son simplemente una cuestión de cálculo e intereses de los países que se adjudican el derecho de tomar decisiones por los demás, por lo que dice: “los miembros de la ONU tendrán ahora la oportunidad de pensar. Después de haber hablado y de haber autorizado él envió de tropas a Corea, éste parece ser el tratamiento más indicado para la salvación del alma”.145
Sus análisis sobre los organismos internacionales como la ONU, constituyen reflexiones muy valiosas que permiten identificar las posturas demagógicas, los intereses estratégicos y el poco interés de mejorar las condiciones socioeconómicas, políticas y culturales de los pueblos de América Latina146
143Idem p.64, 65
144 http://www.todoiure.com.ar/monografias/mono/publico/naciones_unidas.htm ONU ORGANIZACIÓN DE
LAS NACIONES UNIDAS (ONU). Corea. Consultado octubre 18 de 2013.
145 García Márquez, Gabriel. Obra periodística 1 Textos costeños, Ed. Cit. p. 370.
146 “Cuando la ONU se reunió en París, nació el primer ciudadano del mundo. Y nació a diferencia de los
otros mortales, mayor de edad, fuerte y convenientemente alimentado. Todavía no estaba nacido por completo a la primera ciudadanía universal, cuando se hizo presente en las terrazas del palacio de Chaillot con su par de maletas y se hizo cortar el jurídico cordón umbilical que le había unido durante veinte años a la nacionalidad norteamericana. Garry Davis se le llamaba antes de su nacimiento a la vida ecuménica. Y Garry Davis se le siguió llamando en lo sucesivo, sólo que ya no tuvo él mismo cédulas de ciudadanía para comprobarlo. No tuvo necesidad de llevarlo a casa de un alienista, tal vez porque en esos días los miembros de la ONU se encontraban tan oratoriamente atareados en el problema de Berlín, que no sobraba en toda Francia un psiquiatra que abandonara su nutrida clientela diplomática para atender a un modesto Garry Davis. Y así ─como quien no quiere la cosa─ mientras el delegado soviético daba tremendos mordiscos en jerga eslava al gran pastel de la Europa occidental, el primer ciudadano del mundo dormía a las puertas del palacio de Chaillot ─«a la belle etoile», como dicen poéticamente los franceses─ su primer sueño de hombre sin fronteras. Más tarde se le perdió de vista. Creo que estuvo en Italia, trepando en la mesa demagógica de los pueblecillos de la gran bota mediterránea, matriculando en su escuela a todo el que se sintiera oprimido por el cerco de la nacionalidad e invitándolo a engrosar la fila de hombres sin pasaporte que capitanea Garry Davis.
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En sus comentarios se puede apreciar los criterios que tenía sobre estos organismos internacionales, en el que asumió una posición crítica al señalarlos como responsables de haber autorizado el envió de tropas colombianas a Corea, respaldo concedido por el gobierno de Mariano Ospina Pérez a la política internacional de Estados Unidos y resaltaba la forma en que para este organismo la confrontación bélica representa la salvación del alma, actitud poco consecuente con las necesidades del país y de América Latina, si se tiene en cuenta que Colombia participó con tropas y unidades navales en el conflicto de Corea, aduciendo la defensa de la civilización Cristiana y de impedir que la iniquidad domine la tierra.
Argumentos carentes de sustento real frente a la crisis de carácter social, político y económico, que golpeaba a la población colombiana en la época de la violencia y que aún persiste en otro contexto. Los organismos internacionales deben ser instituciones que brinden las garantías y las condiciones para ayudar a superar las dificultades frente a situaciones conflictivas al interior de un país, como entre países procurando respetar el derecho a la soberanía y a la autodeterminación de los pueblos.