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d-24 Grupo Raíz y Palabra

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Acompañamos la Declaración con datos históri- cos y comentarios extraídos del artículo "Vocación y fuerza del Grupo Raíz y Palabra", publicado en La Voz del Interior, Quinta Sección, en setiembre de 1984.

Raiz y Palabra se forma cobijado por la figura de Glauce Baldovin, quien sin embargo no integra el grupo, cuyos miembros centrales son Hernán Jaeggi, Carlos Garro Aguilar, Eugenia Cabral, Ce- sar Vargas e inmediatamente después Susana Arèvalo. Además, pasaron por el Hugo Rivella, Nestor Merigo y Maritè Iturriza.

Se origina a fines de 1980, cuando varios de sus integrantes participan individualmente en el ciclo de poesía "Viernes del Paseo", auspiciado por la SADE y la Municipalidad de Córdoba. Allí se reencuentran poetas amigos que desde hacía un tiempo compartían inquietudes acerca de, como ellos mismos han expresado, "nuestra situación en esos años oscuros, nuestra relación con la reali- dad, el valor de lo que hacíamos. Los comienzos fueron muy difíciles en cuanto a la integración grupal. Veníamos de una u otra manera de sopor- tar cárceles, persecuciones, o la asfixia de no po- der expresar todo lo que sentíamos. Cada situa- ción vivida fue modelando caracteres particulares de temática y estilo. Esa independencia individual, forjada en el desarraigo, la muerte, la soledad, el retorno a la infancia, el poder del mito, y también algo de esperanza, fue el motor alrededor del cual giró más de una discrepancia. Al mismo tiempo, sabíamos que era el elemento vital de nuestra ac- tividad creadora; en definitiva, ninguno de noso- tros estaba dispuesto a aceptar fórmulas, esque- mas o subordinaciones de ninguna clase en el te- rritorio personal de la creación.

Sobre esa base giramos un tiempo. No era fácil integrar tanta diversidad de ideas y definir su com- plejidad. Después de muchos cabildeos dimos a conocer una Declaración de Principios del Grupo Raíz y Palabra":

Grupo Raíz y Palabra

Declaración de principios

1981

1. La libertad de creación como la más alta expre- sión de vida frente a cualquier forma de coer- ción.

2. No hay experiencia poética válida sin experien- cia social.

3. La revalorización del mito como elemento diná- mico e integrador de la conciencia colectiva. 4. El arte como una de las formas de perfecciona-

miento de la condición humana.

5. Reconocemos nuestro mestizaje, no sólo racial sino también cultural, y buscamos la síntesis de nuestra identidad escindida.

6. La palabra como el instrumento de más alto poder de comunicación.

7. El reconocimiento de la Sociedad Argentina de Escritores como organismo oficial y represen- tativo de los escritores, que pertenece a todos y que, si no ha sido mejor hasta el presente, se debe a que todos no supimos hacerla mejor. En ese entonces todos contaban alrededor de 30 años, y se los identificaba más por sus relaciones de amistad y camaradería con diferentes sectores que por el desarrollo de la tarea literaria: "Este es un dato muy significativo de nuestra actitud inte- lectual: el conocimiento de la realidad circundan- te, la inserción vital en toda la experiencia de nues- tra generación y de la sociedad en general tam- bién, el compromiso con tal experiencia vivida en sus diversos planos, es el sustento, la carnadura de la poesía, la fuente de donde surge la forma." El nombre de "Raíz y Palabra" "reúne las dos premisas de nuestra actividad. Evidentemente en este caso, nos referimos a la búsqueda de la raíz cultural americana, pero el alcance del concepto va más allá. Apunta a la reivindicación de lo raigal y de la identidad cultural de los pueblos, frente a la alienación, a la colonización cultural, al exilio en la propia patria, en todos los países del llamado Ter- cer Mundo. En cuanto a la palabra, no es sólo la materia natural de la poesía, sino el elemento estructurador de una cultura a través de la comu-

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d-24. Grupo Raíz y Palabra - Declaración de principios

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nidad lingüística. Frente al tecnicismo del lenguaje publicitario, tendiente a constreñir la capacidad ex- presiva individual, la palabra propone una comu- nicación humanizada; el imperialismo manipula este instrumento a través de los medios de comu- nicación de masas, para imponer valores y con- ductas, y se hace necesario recuperarlo en toda su riqueza. La palabra identifica a los que comparten una visión determinada y tiende puentes entre di- ferentes ópticas. Eso se verifica tanto individual- mente como entre grupos sociales y culturales. Pero cuando las personas pierden por una u otra razón el poder expresivo de la palabra, quedan despojadas de un elemento esencial en todos los juegos de relaciones."

La presencia de Raíz y Palabra se vertió más que por libros editados por presentaciones en público, por la realización de espectáculos poéticos, en las actividades del taller literario de la SADE, y en su Subcomisión Juvenil. A través de esta última or- ganizaron charlas y conferencias propias o de otros autores, participaron en paneles, encuentros y fes- tivales. "Este tipo de actividades no las considera- mos complementarias de la tarea creativa ni de menor importancia, sino parte de la misma. A causa de los altos costos de impresión y del aislamiento cada vez más acusado de la poesía, entendimos que la perspectiva consistía en buscar el contacto directo con la gente. No inventábamos nada con tal concepto, pero era el más adecuado a las cir- cunstancias."

«Vivimos y nos desarrollamos en el marco de nues- tra realidad latinoamericana: este es el eje alrede- dor del cual todos los integrantes del grupo nos reconocemos ideológicamente identificados. Los límites de la pobreza y del subdesarrollo no deben impedirnos ejercitar nuestra imaginación al servi- cio de la liberación, conscientes asimismo de que la realidad más terrible y decisiva de nuestro con-

tinente es la sujeción al imperialismo económico de las grandes potencias, fuente principal de to- dos los males políticos, sociales y culturales. La tarea más urgente de los pueblos es, en conse- cuencia, sacudir semejante yugo, y entendemos que no lo lograrán mediante exóticas ideologías tan extranjeras a su espíritu, como lo son a su eco- nomía las empresas capitalistas que los explotan. Pensamos que es necesario tomar todos los apor- tes de la cultura universal, pero paralelamente di- lucidar el genocidio de que fueron objeto nuestras culturas autóctonas. Cuando logremos descifrar el verdadero caudal de lo que aquí crecía y fue cer- cenado, cuando podamos saber en qué propor- ción gravita lo originariamente americano en la plasmación de nuestro rostro auténtico, buscan- do -y encontrando- la clave de cada pedazo de nuestra tierra, entonces habrán de ponerse en ac- ción los impulsos emancipadores más entrañables. Es en ese sentido que entendemos la imaginación comprometida del artista, tendiente no sólo a re- crear la realidad oculta, sino a radicalizar aquella realidad aparente de nuestra historia, distorsionada a través del tiempo para velar los intereses secto- riales vinculados al colonialismo extranjero, por- que esos sectores no sólo escribieron la historia: la hicieron apelando a las armas, al centralismo económico, la censura, la ignorancia y la división de nuestro continente en veinte naciones incomu- nicadas entre sí a pesar de la unidad idiomática. Contra todo ello se ha ido operando una irrupción revolucionaria de los pueblos hacia un destino dis- tinto del que las clases dirigentes y el imperialis- mo le asignaron. En estas circunstancias históri- cas, sin abandonar la búsqueda de la belleza y de la renovación de la palabra, queremos vivir en la órbita de nuestra América, sus necesidades y su ritmo de cambio».

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d-26. Por la soberania y la paz

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