Estaba diciendo: “Acláramelo, hay demasiado en riesgo aquí, y será un fracaso absoluto si esto no proviene de ti, así que necesito una confirmación. Tengo que saber que no me estoy volviendo loco ni estoy teniendo delirios de grandeza, o que me estoy ofreciendo como voluntario para un suicidio seguro. Así pues, por favor, dame una señal”.
Aunque algunos pastores y maestros bíblicos no ven con agrado pedirle una señal a Dios, yo creo que hay algunas raras ocasiones en la vida de todas las personas en que es perfectamente apropiado. Como Gedeón, usted siente que Dios le está llamando a algo muy grande, exageradamente mayor y mucho más difícil de lo que se puede imaginar. Está tomando la decisión más grande de su vida. Está casi convencido de que ha oído su voz, pero tiene que estar seguro. Las probabilidades son bastante elevadas, pero necesita una confirmación.
¿Le sentó mal a Dios la petición de Gedeón y le dijo que era una tontería y algo muy inmaduro por su parte? Veamos.
Te ruego que no te vayas hasta que yo vuelva y traiga mi ofrenda y la ponga ante ti. —Esperaré hasta que vuelvas —le dijo el Señor. Gedeón se fue a preparar un cabrito; además, con una medida de harina hizo panes sin levadura. Luego puso la carne en una canasta y el caldo en una olla, y los llevó y se los ofreció al ángel bajo la encina.
El ángel de Dios le dijo: —Toma la carne y el pan sin levadura, y ponlos sobre esta roca; y derrama el caldo. Y así lo hizo Gedeón.
JUECES 6:18-20
El escenario estaba preparado para que Dios le diera a Gedeón la confirmación que necesitaba.
Entonces, con la punta del bastón que llevaba en la mano, el ángel del Señor tocó la carne y el pan sin levadura, ¡y de la roca salió fuego, que consumió la carne y el pan! Luego el ángel del Señor desapareció de su vista. Cuando Gedeón se dio cuenta de que se
trataba del ángel del Señor, exclamó: —¡Ay de mí, Señor y Dios! ¡He visto al ángel del Señor cara a cara!
Pero el Señor le dijo: —¡Quédate tranquilo! No temas. No vas a morir. Entonces Gedeón construyó allí un altar al Señor, y lo llamó «El Señor es la paz».
JUECES 6:21-24
Quizá usted esté viviendo una aventura de alto riesgo y alta recompensa. Quizá esté sintiendo que Dios le está hablando, pero no está seguro. Necesita saber exactamente lo que Él está diciendo, necesita una confirmación antes de lanzarse y tomar esa gran decisión.
Al igual que usted, mi amigo Rich necesitaba una señal así. Esta es su motivadora historia.
Había estado orando durante varios años para saber si el Señor quería que dejara mi trabajo como profesor en la OSU [Ohio State University] y comenzara un ministerio vocacional como pastor principal de nuestra nueva iglesia. Tenía una doble vocación, predicando muchos domingos, dirigiendo varios grupos pequeños, disciplinando a algunos hombres y cosas así. Además, era un joven profesor trabajando para conseguir ser profesor numerado, escribiendo artículos en diarios académicos y escribiendo un libro de texto. Mi esposa y yo teníamos dos niños pequeños, con lo cual la carga era bastante grande.
Fui a Inglaterra para participar como parte de un equipo ministerial en una conferencia. Un domingo por la noche, estaba hablando con un amigo sobre mi
incertidumbre con respecto a oír la voz de Dios. Le dije: “Kevin, he estado orando para saber si Dios me está llamando al ministerio a tiempo completo durante unos años, pero no he oído nada nuevo al respecto de parte de Dios desde hace cuatro años, y no me interesa simplemente ser voluntario de algo a lo que Dios no me esté llamando”.
Kevin dijo: “Rich, ¿por qué no le pides al Señor una señal?”. Yo le respondí: “Solía hacer eso al principio de convertirme, pero creo que es una forma inmadura de buscar la voluntad de Dios”.
Kevin me respondió diciendo: “Mira Rich, cada pastor en el mundo entero menosprecia a Gedeón, pero Dios no le menospreció. Dios está más que dispuesto a ayudarte dándote la confirmación que necesitas”.
Pensé que tenía razón. Dios fue amable y misericordioso con Gedeón, así que esa noche oré: “Señor, si quieres que deje mi trabajo en OSU y persiga un ministerio a tiempo completo, por favor, háblame antes del miércoles por la noche cuando llame a mi esposa”. No indiqué cómo debía Dios hablarme, sólo que Dios me hablara. Dije: “Señor, si no me hablas antes del miércoles por la noche, supondré que estás contento con lo que estoy haciendo y que necesito recortar el número de horas que estoy dedicando al trabajo en la iglesia”.
El lunes y el martes no oí nada. El miércoles por la noche me senté en una conferencia de dos mil personas, y el orador comenzó su charla de esta manera: “Iba a hablar sobre sanidad en esta noche, pero siento que el Espíritu Santo me ha dirigido a dar un mensaje diferente. Voy a hablar sobre ‘Laperla de gran precio’“. Procedió con el mensaje, diciendo: “Algunos de ustedes en esta noche se están preguntando si Dios les ha llamado al ministerio a tiempo completo, y sabrán que es del
Señor a última hora, cuando ya no hay más tiempo, entonces sabrán que es de Dios”.
Literalmente comencé a apretar los brazos de mi silla, y pensé: Señor, ¿me estás hablando a mí? Era literalmente la última hora antes de ir a hablar con mi esposa, Marlene. En el curso de la charla del orador, dijo siete cosas específicas que ocurrirían cuando uno sabe que es tiempo de dejar su trabajo para entrar al ministerio a tiempo completo. Todas ellas se podían aplicar a mi vida.
Al día siguiente alguien pasó a mi lado, se giró y volvió a caminar hacia mí, y luego se volvió a dar la vuelta. Finalmente me miró a los ojos y puso su mano sobre mi pecho, y dijo: “El Señor le está llamando al pastorado”. Ocurrieron otras confirmaciones notables en los días siguientes que me permitieron saber con claridad y sin lugar a error que Dios me había llamado a dejar mi puesto en
De modo personal
No creo ni que Dios vaya a darnos, ni que deba darnos señales para todos los pequeños detalles de nuestra vida. Antes de pedir, hay varias consideraciones que debemos tener en cuenta.
1. Todos nosotros probablemente necesitaremos una señal de confirmación en algún momento. La necesidad de una señal ocurre raramente en el transcurso de una vida. Los relatos bíblicos de personas que recibieron señales de confirmación casi siempre giraron en torno a un llamado a un ministerio.
2. Las señales de Dios a menudo vienen en momentos de desesperación. Israel necesitaba desesperadamente un libertador. Gedeón estaba desesperado por un cambio.
3. Las señales de Dios confirman lo que Dios ya está haciendo o ya ha hecho en nuestro corazón. Las señales puede que den la impresión de salir de la nada, pero una mirada más detallada casi siempre revela que el llamado y las confirmaciones de Dios conllevan sueños y destinos que Él ha escrito en nuestros corazones durante un largo periodo de tiempo.
4. Cada señal debería comprobarse y someterse a las enseñanzas de la Palabra de Dios. Esto parece obvio, pero debo mencionarlo. Dios no le dará una señal diciéndole que se divorcie de su marido, que tenga una aventura amorosa con su secretaria o que lleve a su familia a endeudarse. ¿Cómo lo sé? Porque lo dice la Biblia.
5. Dios puede darnos confirmación. Dios es infinito, y puede hacer lo que sea necesario. Si usted necesita una señal de confirmación, Él puede dársela. Cuando yo sentí el llamado de Dios en mi vida para entrar en el ministerio a tiempo completo como mi única vocación, tuve la oportunidad de predicar y le pedí a Dios que me diera una confirmación. Cuando casi la mitad de los asistentes entregaron sus vidas a Dios, supe que esa era mi señal de confirmación.
¿Necesita una confirmación clara de que la dirección que está tomando es lo que Dios le está llamando a hacer? Haga lo que hizo Gedeón. Pídale a Dios que le dé una señal.
N
OTAS1 Arthur Lewis, Judges and Ruth (Chicago, IL: Moody Press, 1979), p.
45.
2 J. Vernon McGee, Joshua and Judges (Nashville: Thomas Nelson
Publishers, 1991), p. 151.
3 Usado con permiso de Rich Nathan, pastor principal de la iglesia