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7de motivaciones del comportamiento, y esto es tan claro para el autor

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que, teniendo en cuenta el poder de la ideología y lo ambiguo que puede ser el término objetivo, decide retirarlo de los intereses y ampliar este concepto hacia todas las funciones de la formación social.

El cuarto punto de análisis toma el concepto de especificidad como base. Teniendo en cuenta que el poder se sitúa en diversas prácticas de clase, puesto que existen intereses de diversa índole, tanto económicos, como políticos, ideológicos, etc., podemos decir que existen diversas relaciones de poder, así como clases dominantes que detentan el poder predominante en determinados lugares o niveles de la formación social, de la cual el Estado es el centro del poder político.

Aclarados estos puntos, Poulantzas hace alusión al Estado como centro

de poder. Si se acepta el concepto de poder propuesto, se puede decir que

el Estado es el centro del poder político. Pero el Estado, o cualquier otro tipo de institución social, no tiene poder en sí mismo: las instituciones son solamente instrumentos de poder de las clases sociales y son ellas las que las dotan de tal, teniendo en cuenta que existe una relación de fuerzas y que, en esta medida, las instituciones se deben articular con otras instancias. Por supuesto que, por la variedad de luchas de clase, es difícil que se traduzcan inmediatamente en los centros de poder, que en su mayoría son dependientes de otras instancias.

Al tenor de Lenin, Poulantzas considera imperativa la distinción entre poder

formal y poder real, así como la distinción entre poder de Estado y aparatos

de Estado. Hay instituciones que poseen poder, pero hay sólo algunas que tienen poder efectivo, y esto es producto de las luchas de clase que hacen que exista una desviación de tales centros de gravedad, ocasionando que las relaciones de poder se reflejen más en un centro que en otro. Lo que se quiere demostrar es que no solamente existe una visión instrumentalista del Estado, según la cual las instituciones son simples aparatos de poder de una determinada clase social, sino que debido a la formación social y a la constante lucha de clases se asiste a una permanente

relación de fuerzas que son las que dotan de poder a tales instituciones y

les confieren, digámoslo así, una identidad:

“Lo que se trata, pues, de retener es que la expresión leninista de aparato de Estado no se reduce de ningún modo a una concepción ‘instrumentalista’ del Estado como órgano o instrumento de poder, sino que sitúa, en primer lugar, la superestructura política según su localización, y su función, en un conjunto de estructuras”78.

Por ello, es importante la separación que hace Lenin entre aparato de

Estado y poder de Estado:

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“Por aparato de Estado indica Lenin dos cosas: a) el lugar del Estado en el conjunto de las estructuras de una formación social, en suma, las diversas funciones técnico-económica, política en sentido estricto, ideológica, etc., del Estado; b)

el personal del Estado, los cuadros de la administración, de la

burocracia, del ejército, etc. Por poder de Estado Lenin indica, por el contrario, la clase social o fracción de clase que detenta el

poder”79.

Justamente teniendo en cuenta que uno de los factores de los desplazamientos es el lugar de los centros de poder, el lugar del aparato

de Estado es de vital importancia como centro del poder político, tal y

como sucedió con el Estado burgués y los soviets en Rusia, donde son los segundos quienes tienen el poder real y, en esa medida, ellos se constituyen en un centro de poder real mucho más importante que el Estado burgués ya mencionado.

Poulantzas aborda, enseguida, el concepto de poder como suma-cero. Aquí el poder se entiende como una cantidad determinada, la cual, si la posee alguna persona, no la posee otra. Cualquier reducción de poder en una organización o persona se da a favor de otra que es la que lo obtiene. El poder se torna en algo invariable que sólo cambia de poseedor pero no de cantidad.

Pero si el poder se considera como el efecto de las estructuras, las cuales son las que proporcionan los límites dentro de los cuales se desarrollan las prácticas de clase, podremos apreciar que el poder que pierde una clase no lo gana la otra. Además, ésta idea de poder como suma-cero desconoce por completo la especificidad característica de cualquier formación social, puesto que una reducción de poder económico de una clase no implica automáticamente un aumento del poder ideológico o del político. Élites y bloque en el poder

Para Poulantzas, el Estado debe ser entendido como una condensación de

contradicciones sociales que se encuentran inscritas dentro de las relaciones

de fuerza de una clase con otra, no obstante que el poder de una clase remite a su lugar objetivo en las relaciones económicas, políticas e ideológicas, lugar que abarca las prácticas de las clases en lucha, es decir, las relaciones no igualitarias de dominación-subordinación de las clases ancladas en la división social del trabajo y que se constituyen ya en relaciones de poder80. Así pues, el lugar y los intereses de cada clase están

definidos por las otras clases, pero sólo una clase, la dominante, podrá realizar sus intereses en oposición a los intereses de otras clases. 79 Idem, p. 142.

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Ahora bien, la formación social, entendida como la coexistencia en el campo de luchas de clases de varias clases y facciones de clases, tiene una particularidad dentro del Estado capitalista, a saber, la formación de un bloque en el poder que exterioriza

[…] la unidad contradictoria particular de las clases o fracciones de clase dominantes en su relación con esta forma particular de Estado. Se refiere pues a la periodización de la formación capitalista en estadios típicos. Comprende la configuración concreta de la unidad de esas clases o fracciones en estadios, caracterizados por un modo específico de articulación, y un ritmo propio de división, del conjunto de las instancias81.

El Estado capitalista crea las condiciones para la aparición del bloque en el poder en su dominio político, asegura la coexistencia de varias clases y facciones de clase “por el juego interno de sus instituciones,

hace posible, en su relación con el campo de la lucha política de clases,

relación concebida como demarcación de límites […]”82. Para Poulantzas,

el sufragio universal es en ese orden una institución que extiende la coexistencia entre las clases y facciones en el poder, al punto de consagrar el dominio exclusivo del Estado por una clase. Las estructuras del Estado capitalista permiten la coexistencia de clases dominantes y facciones. A nivel político, el bloque en el poder hace referencia a prácticas políticas que concentran los niveles de la lucha de clases en una fase determinada. La representación refleja los desplazamientos de las contradicciones entre clases, “desplazamientos situados no obstante, en los límites del bloque en el poder característico de un estadio”83.

En su dominio económico, este tipo de Estado permite la coexistencia de varios modos de producción y la presencia de varias clases dominantes. En síntesis, el bloque en el poder constituye una unidad contradictoria de clases y fracciones políticamente dominantes bajo la égida de la fracción hegemónica. La lucha de clases, la rivalidad de los intereses entre esas fuerzas sociales, está presente allí constantemente, conservando esos intereses su especificidad antagónica. La relación del Estado capitalista con las fracciones dominantes actúa en el sentido de su unidad política bajo la égida de una clase o fracción hegemónica84.

Para Poulantzas las teorías elitistas (principalmente las de Mills y Aron), malinterpretan dos fundamentos de la teoría marxista. En primer lugar, la identificación que hacen entre la clase políticamente dominante con la clase económicamente dominante, y, en segundo lugar, las teorías elitistas 81 Nicos, Poulantzas, Poder Político y Clases Sociales en el Estado Capitalista, México: Siglo

XXI, 1976, p. 178.

82 Idem, p. 296. 83 Idem. 84 Idem, p. 309.

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ven en la concepción marxista una concentración del poder del aparato de Estado en manos de la clase económica políticamente dominante. Esta es la razón fundamental por la que las teorías de élites recurren a un poder político autónomo, paralelo a los dominios económico y burocrático. La idea de élites en el poder proyecta una pluralidad que inhabilita toda unidad que pueda desembocar en una lucha de clases, ya que no tienen entre sí otras relaciones que la de estar circularmente integradas en el conjunto social y, en tanto high social stratums, representar intereses divergentes pluralmente integrados; de ahí la dificultad de fundamentar el poder de la élite. En esa línea, el único autor al que Poulantzas tiene presente es a Mosca, por aceptar éste la unidad de las élites políticas bajo la categoría de “clase política”, con la que se hace una primera aproximación a la dominación política. La unidad de las élites se funda sobre su relación con el poder político institucionalizado, y bajo esta perspectiva se descubren como fuentes de poder político lo económico y el Estado85.

La primera critica elitista relativa al concepto de clase dominante sugiere que este concepto está determinado por el nivel económico, no obstante el dominio es lo verdaderamente político, y así pues se hace una identificación entre la clase económica y políticamente dominante. Sin embargo “el concepto de clase no comprende de ningún modo sólo la relación de los agentes con las relaciones de producción, sino que indica los efectos del conjunto de la estructura en el campo de las relaciones sociales”86.

El concepto de dominio no comprende de ninguna manera sólo el nivel de las estructuras políticas, sino el conjunto del campo de las relaciones sociales, es decir, de las prácticas económicas políticas e ideológicas de clase. Si el nivel económico de las relaciones de producción determina, en última instancia, los lugares de poder y de dominio en el campo de la lucha de clases, no es sino por su reflejo en el conjunto complejo de una formación. En suma, la concepción marxista de clase dominante no implica de ningún modo la concentración empírica de las diversas funcionen políticas en las manos de los individuos de una clase, sino que explica la descentración

eventual, según las formas concretas de la lucha de clases y las estructuras

políticas, los tipos y formas de Estado y las formas de régimen. La esfera de lo político comprende diversas funciones que son detentadas por diversas clases; por esta razón, es necesario hacer una diferenciación entre clases políticamente dominantes que forman parte del bloque en el poder y la clase hegemónica de ese bloque, que detenta en definitiva el poder político y que tiene el papel de organización política del bloque en el poder87.

85 Idem. 86 Idem, p. 433. 87 Idem, p. 434.

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Burocracia y élites

La burocracia designa un sistema específico de organización y de funcionamiento interno del aparato de Estado que manifiesta el impacto político de la ideología burguesa sobre el Estado, fenómeno que se conoce con el nombre particular de burocratismo o burocratización88. La

burocracia es una categoría social específica, que se refiere no propiamente al poder del Estado, sino a su funcionamiento concreto. La burocracia no constituye en sí misma una clase particular, como tampoco una fracción autónoma de clase en el nivel político, ya que su funcionamiento está inscrito en el poder de la clase de Estado.

A pesar de que la burocracia en algunos países en vías de desarrollo puede, por medio del Estado, constituirse en un lugar propio en las relaciones existentes de producción, o hasta en las relaciones aún-no- dadas de producción, no constituye una clase en sentido estricto, sino en cuanto a clase efectiva. Sin embargo la burocracia, definida en términos de una categoría social específica, debe tener una pertenecía de clase, pero esta pertenencia no es única. En su estructura se pueden distinguir dos estratos: por una parte, las “alturas” que pertenecen a la nobleza terrateniente y a la burguesía y, por otra, se pueden identificar los estratos subalternos pertenecientes a la pequeña burguesía. Al estrato que se ubica en las alturas se puede atribuir el carácter de clase mantenedora del Estado, lo cual permite identificar este estrato con el bloque en el poder, pero no con fracción políticamente dominante.

El funcionamiento particular que permite identificar la burocracia como categoría especifica no ésta directamente determinado por su pertenencia de clase, por el funcionamiento político de las clases o fracciones de donde ha salido; depende del funcionamiento concreto del aparato de Estado y aun del lugar del Estado en el conjunto de una formación y de sus relaciones complejas con las diversas clases y fracciones. Por lo tanto, el poder

burocrático se refiere al ejercicio de las funciones de Estado que corresponden

al interés político de la clase o fracción hegemónica. La burocracia se pone al servicio de los intereses de la clase políticamente dominante, pero en periodos de inestabilidad política puede crear las condiciones para la llegada al poder de la clase mantenedora no hegemónica89.

Ahora bien, si la burocracia es una categoría social específica, es por razón de la unidad propia que presenta en su funcionamiento como grupo social y de su autonomía relativa respecto de las clases sociales a que ella pertenece y respecto de las clases dominantes. Este grupo social tiene intereses propios, pero no bastan como para considerarla una categoría especifica: de un lado, en razón de la disparidad de tales intereses entre 88 Idem, p. 435.

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los diversos estratos de la burocracia, y de otro, en razón del hecho de que esos intereses explican, en cierta medida, la relación estrecha de la burocracia y las clases dominantes, pero no explican la autonomía relativa respecto de ellas.

Por otra parte, la burocracia y el burocratismo tienen una relación directa con el Estado capitalista y con sus formas concretas. Las dos hacen referencia al predominio de un modelo ideológico sobre el conjunto de una formación; sin embargo, “el fenómeno burocrático es un fenómeno específicamente político, la burocracia en sentido estricto, designa una categoría social específica, se refiere a su pertenencia al aparato de Estado”90. No obstante, al extenderse los atributos y funciones del

Estado capitalista no se afectan únicamente las funciones económicas, sino también las funciones políticas e ideológicas de ese Estado, lo cual le permite asumir el papel dominante en la formación capitalista. El burocratismo es, pues, un modo particular de organización y

funcionamiento del aparato de Estado coextensivo; en el caso del Estado

capitalista, con la categoría burocrática especifica. El burocratismo se debe, en ese caso, a la vez a las estructuras del Estado capitalista y al efecto de la ideología capitalista dominante sobre las reglas normativas de organización del aparto de Estado. La ideología dominante es extensiva a todo el conjunto social por medio de modelos normativos que regulan la organización y división del trabajo en los diversos sectores: en las fábricas, en las instituciones culturales, etc.

El efecto de la ideología capitalista dominante sobre el burocratismo reviste varias formas:

• una general, que concierne al carácter constitutivo de toda ideología, por ejemplo, el secreto burocrático;

• formas particulares de ideología capitalista, es decir, carácter impersonal de las funciones burocráticas;

• formas jurídico-políticas, región dominante de la ideología capitalista, entre ellas, la legitimidad racional-legal;

• incultura y la falta de saber de las masas que posibilita precisamente el monopolio burocrático del saber91.

90 Idem, p. 451. 91 Idem, p. 455

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