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Y tras dejarlo secar ya tendrás tu carta tratada La superficie a tratar depen derá del manejo que desees hacer luego Conviene probar con distintos tama-

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ños de superficie tratada, para encontrar la adecuada para cada uno.

Hay otros productos parecidos, del tipo conocido como "post-it", y todos

ellos te permiten obtener el mismo resultado en mayor o menor grado.

Yo he usado hasta ahora el llamado "Peñol", de la casa Pelikan, que en lugar

de ser un spray parece un bolígrafo grueso y se usa pintando la superficie que

se desea tratar. Si no lo consigues, hay otro casi igual, el marcador adhesivo de

doble función "Plus office 2 en 1".

A MANIPULACIÓN Y SIN PREPARACIÓN

Misdireccion, viene del inglés Misdirection, que quiere decir más o menos, dirigir de manera equivocada. Es decir, hacer que la atención se dirija hacia don- de no debe, que sería cualquier dirección que distraiga del lugar o tiempo don- de el mago hace la trampa o manipulación.

En realidad la manera más correcta de traducirlo sería "distraer" o "divertir", pero en nuestro idioma, estas dos palabras, y debido al uso que se hace de ellas, significan ya algo diferente. Esa misdireccion no es sólo para la atención visual. La mejor misdireccion es la de la mente del espectador. No se trata realmente de dis- traer, sino más bien de atraer la atención, es decir, dirigirla a donde deseamos.

Suponed que tuvierais cierto poder hipnótico, para que a una orden vues- tra el espectador viese, creyese ver, o pensase, en lo que deseáis.

La magia no hipnotiza, pero hace ver lo que no es realidad. Y la misdireccion es una herramienta muy potente que no hipnotiza, pero que sugiere, y si está bien empleada nos permite encarrilar la mente del espectador en cierta direc- ción conveniente. Esa misdireccion se consigue con la actitud, la palabra, y la pre- sentación mágica del juego.

Pero ojo. Me refiero a la presentación mágica. Cómo vayas vestido, o el per- sonaje que representas no es la presentación mágica. Las charlas son otro tipo de presentación, dramática, cómica, misteriosa... añaden arte a la ejecución del juego, pero en general no las incluyo en la presentación mágica.

Algunas, además de entretener y añadir misterio, ayudan o son esenciales para la misdireccion y presentación mágica. A esas me refiero cuando digo Pre- sentación en los efectos de este libro.

P

SICOLOGÍA APLICADA A LA

P

RESENTACIÓN

Veamos rápidamente dos presentaciones para un efecto que puede ser for- tísimo para el espectador.

Tengo aquí una baraja, y quiero que cualquier espectador piense una carta. Me concentro. Trato de buscarla en el mazo pero no me viene nada a la mente, en- tonces cogeré una cualquiera sin mirarla, a ver si hay suerte. La voy a colocar en

este bolsillo, que como veis, está vacío. Dime qué carta pensaste. ¿El Dos de Cora- zones? ... que debería estar entre estas 51 cartas que tengo en la mano. Salvo que por una casualidad, o por magia, sea la que tengo aquí. La mano va al bolsillo, saca el Dos de Corazones y lo enseña al público; luego muestra que el bolsillo sigue vacío, mientras comenta: Y el bolsillo, como os enseñé, sigue vacío, porque hay gente que puede pensar que tenía aquí las 52 cartas.

Veamos otra Presentación:

Tengo aquí una baraja, y quiero que uno de ustedes piense una carta y que me la diga. El espectador dice el Dos de Corazones. Y ahora, la carta que usted me ha dicho, va a pasar mágicamente a este bolsillo. Fíjense bien, la carta estáya, aun- que no se lo crean, en mi bolsillo. Se saca de allí y se muestra el bolsillo vacío.

En ambos casos, lo que en realidad ocurre, si se piensa fríamente, es lo mismo. El espectador dice una carta, y el mago la saca de un bolsillo que estaba vacío.

La mecánica interna del efecto es también la misma. El mago lleva una ba- raja ordenada, localiza la carta, la empalma, y finge sacarla del bolsillo.

A

NÁLISIS PSICOLÓGICO

¿Qué puede pensar el espectador, inteligente y atento, pero no excesivamente analítico? "Esto es un milagro, porque yo he pensado la carta que me ha dado la gana; esto es magia".

Pero si es muy analítico y no se deja llevar por la presentación, el ambien- te, o las emociones, pensará: "Aquí solamente pueden haber pasado dos cosas: A: El mago sabía la carta que yo iba a decir y la tenía ya en el bolsillo; o B: Cuan- do le he dicho la carta, el mago la ha cogido de algún sitio (casi seguro de la ba- raja) y la ha colocado en el bolsillo para sacarla después. Pero, lo primero no es posible, porque él no podía leer mi mente. Y lo segundo tampoco porque yo lo hubiera visto".

Lo imposible está servido. A menos que el espectador no esté seguro del requisito B. Comparemos ambos efectos.

Si presentamos el efecto diciendo que tenemos una carta en el bolsillo, an- tes de que el espectador nombre la suya, pasará más desapercibido el empalme. Porque no hemos llamado su atención sobre la baraja sino sobre una carta que hemos colocado en el bolsillo.

Si lo que decimos es que la carta elegida pasará al bolsillo, no dejará de mi- rar la baraja, que es donde cree que estará su carta.

Luego si vamos a empalmar la carta elegida, nos conviene presentar el efecto como una predicción. Y será más fácil que no piense en el requisito B.

Pero si tenemos en el bolsillo un clasificador con todas las cartas, y de allí va- mos a sacar la que nos diga, podemos presentarlo como el viaje de su carta. Su atención está en la baraja, y por tanto podemos dejarla sobre la mesa antes de co- nocer la elegida. Con eso el espectador estará seguro de que se cumple el requi- sito B. Por ello, yo creo importante emplear en las presentaciones lo que llamo:

L

A PSICOLOGÍA DE LO OPUESTO

Siempre que se pueda, hay que hacer una presentación en la que lo que má- gicamente va a ocurrir sea lo contrario de lo que ocurre en realidad en la es- tructura interna, matemática, o manipulativa del juego.

Por tanto, un efecto matemático confundirá más si se presenta como men- tal, o de alta manipulación, y uno de manipulación, si se presenta como basa- do en una ley numérica o cabalística. Y en cualquier caso, si decimos que usa- mos poderes paranormales.

ES IMPORTANTE CONFUNDIR SIN CREAR CONFUSIÓN

Si confundimos mental o emocionalmente al espectador, podremos hacer pasar inadvertidas muchas trampas.

Confundir al espectador, pero que no haya confusión en el desarrollo del efecto. Si nota que lo haces confuso para enredarlo, la has fastidiado. Todo debe parecer claro; la confusión viene de las trampas psicológicas que le pones, o de las trampas estructurales, combinando manipulación, con matemática, y con preguntas y acciones que le dirigen en cierta dirección. Tienes que hacer que asuma como ciertas, cosas que no lo son.

El cerebro está acostumbrado a asumir que cuando parece hacerse "algo" se hace ese "algo". Si dejo sobre la mesa un paquete de cartas descuadrado que digo que son rojas y se ve que no me importa cómo quedan, se asume que todas son rojas, aunque alguna no se vea.

La manera de mostrarlas y el hecho de que no importe que estén descua- dradas hace asumir que no hay allí cartas negras, aunque las haya. El hacer asu- mir algo es perfecto.

Cuando corto sin mirar por el doblez es otro caso parecido. La gente asu- me que si coges un objeto, por ejemplo una moneda con la mano abierta, aun-

que no enseñes la mano, se supone que no tenías antes nada en ella; porque una

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