Parte IV: Teoría de la economía y de la historia: el camino hacia el estado servil
Capítulo 8. Bases teóricas del análisis de Belloc Interpretación histórica
8.3. Del estado servil a la sociedad de propietarios
Uno de los pasos más controvertidos, dada la existencia de explicaciones alternativas - que trataremos más adelante-, en la secuencia histórica descrita por Belloc en El estado servil es el correspondiente a la disolución de la institución servil y la difusión de la propiedad entre amplias capas de la población de ciertas áreas de Europa Occidental durante la Baja Edad Media. Belloc afirma que la institución servil, que había caracterizado a las sociedades paganas, se fue diluyendo a lo largo de los siglos, hasta configurar lo que él denominó “estado distributivo”. En última instancia la razón de dichos cambios sería que, en relación al orden social esclavista firmemente establecido a lo largo de los siglos sobre cimientos seguros, afirma Belloc que “advino sobre nosotros los europeos el experimento llamado la Iglesia de Cristo”319.
No debe entenderse que la extensión del cristianismo por el Imperio supusiera un cuestionamiento de las leyes o del estatus social de los esclavos. En la Iglesia de aquella época, que funcionaba bajo sus propias reglas320, no hubo un cuestionamiento generalizado de la institución servil, si bien los esclavos participaban junto a los libres en las primeras comunidades cristianas y la manumisión se consideró una obra de caridad, del mismo modo que era considerada como una buena acción por los paganos. Si bien la llamada de la Iglesia fue atendida especialmente por las clases desheredadas, ésta no iba dirigida contra el Imperio, sus instituciones y las injusticias materiales que se daban en su territorio, sino contra el Zeitgeist del momento, contra el vacío espiritual y la cultura materialista predominante321.
Para Belloc la forma en que el cristianismo influyó en lo que él denominó desaparición de la institución servil fue mucho más sutil y se alargó considerablemente en el tiempo. La institución servil se fue diluyendo paulatinamente por la progresiva institución de usos locales,
319 Belloc [1912] (2010), p. 71.
320 “La Iglesia fue, si no un Estado dentro del Estado, al menos una sociedad suprema y autónoma, con sus propias organización y jerarquía, sus sistemas legal y gubernativo, y sus normas para la adscripción y la entrada. (Dawson, [1932] 2007, p. 48).
321 Ibíd., p. 49. Continúa Dawson: “Con lo que [la Iglesia] vino a ser el foco de las fuerzas enemigas y opuestas a la cultura materialista predominante en un sentido mucho más profundo que ningún otro movimiento de descontento político o económico. Se trataba, no de una protesta contra las injusticias materiales, sino contra el ideal espiritual del mundo antiguo y todo su ethos social”.
que devinieron en normas consuetudinarias, respecto al trato de los esclavos. Esos usos eran propios de cada zona, y suponían una mejora gradual de las condiciones de los mismos.
La gran hacienda territorial romana, la villa, tipo dominante de explotación agrícola destinada a la producción para el comercio, se fue transformando de una propiedad absoluta y transferible de su dueño a una unidad productiva dividida en porciones con distintos usos y complejas reglas respecto a los derechos y obligaciones mutuas de señor y sirvientes.
En la villa romana, el señor no tenía más obligación hacia los esclavos que alimentarlos y aquellas otras que el derecho romano pudiera, según las épocas y lugares, imponerle de manera efectiva. La propiedad de los esclavos y su utilización dentro de los límites del derecho era también una potestad exclusiva y absoluta del señor. Posteriormente, la decadencia de las comunicaciones y el poder político, junto a los cambios en el espíritu social de la época, hicieron más recomendable asegurarse la producción del esclavo “no imponiéndole más que determinados tributos sancionados por la costumbre”322. El esclavo fue arraigándose a la
propiedad y desarraigándose del dueño. Éste fue viendo limitado su poder sobre el esclavo por esas prácticas consuetudinarias que Belloc cita, llegando algunas de ellas al punto de no permitirle echar al esclavo de sus tierras salvo por un sistema de indemnización o compra de sus derechos323. De este modo, se le fueron imponiendo al señor obligaciones hacia el esclavo al tiempo que el rendimiento que éste último debía proporcionar a cambio tendió a ser fijado en un montante determinado de su producción, quedando a su disposición el remanente de su propio trabajo324. De este modo se habría producido lo que Belloc denomina como un “convenio virtual”, por el cual el amo exigía a los esclavos de la explotación la producción de una determinada cantidad, contando con que ellos seguirían ejerciendo la actividad si se les cedía el remanente.
Si bien Belloc no se detiene a detallar las razones de este proceso de transformación de la villa en señorío, éstas suelen basarse en cambios de la razón de ser de la propia explotación, que de servir a motivaciones puramente comerciales bajo el orden creado por el Imperio pasaría paulatinamente, en una nueva época de desintegración del orden político que había trasladado las prioridades relativas al enriquecimiento a las que tienen que ver con la seguridad, a ser un granero para el sostenimiento de una nueva clase guerrera325. Estas nuevas necesidades alejarían al propietario o señor, ahora ocupado en el oficio de las armas, de las tareas propias de la
322 Belloc [1912] (2010), p. 75. 323 Weber [1924] (2011), p. 109. 324 Belloc [1912] (2010), p. 76. 325 Weber [1924] (2011), pp. 88-89.
administración, lo que implicaría mayor autonomía en el ámbito de su trabajo para aquellos que se dedicaban a ellas, derivada de una necesidad de mutua confianza entre ambos. De este modo el “convenio virtual” que refiere Belloc sería explicable por el desinterés del señor en los asuntos de la explotación económica de sus propiedades, cuya función podríamos asimilar a la de la intendencia militar. Esta nueva función de la explotación se añadiría y complementaría a las otras causas citadas por Belloc para explicar la transformación de la villa en señorío: la decadencia de las comunicaciones y el poder político y los cambios en el espíritu social de la época.
De este modo la esclavitud en el sentido de la Antigüedad pagana se habría ido transformando hasta hacerse desconocida de modo que hacía el siglo XI el siervo, si bien podría hallarse jurídicamente atado a la tierra que trabajaba, podía administrar el remanente de su producción una vez pagado el tributo al señor. Generación tras generación, la vieja concepción servil del trabajador se va desvaneciendo, y los tribunales y las costumbres lo tratan cada vez más como un hombre sometido estrictamente a determinados tributos y faenas periódicas, pero libre en todo lo demás. Tras un proceso de mil años, hacia finales del siglo XIV o principios del XV, el esclavo “se había convertido en un hombre libre en todo lo que se refería a las actividades ordinarias de la sociedad”326.
De especial relevancia resulta el notable incremento en las posibilidades de actuación económica que se habría dado entre el esclavo de la Antigüedad pagana y el labriego de finales de la Edad Media. Este último, afirma Belloc, “compraba y vendía, ahorraba lo que quería, efectuaba inversiones, edificaba, construía desagües a su arbitrio, y si introducía mejoras en la tierra era en su propio beneficio.”327 Si bien la disolución de la institución esclavista se había
iniciado a consecuencia de una profunda crisis que había supuesto el hundimiento de un comercio antes floreciente y había transformado grandes explotaciones destinadas al mismo en algo totalmente diferente, el largo camino hacia mayores cotas de libertad y autonomía personal durante la denominada “Edad Oscura” podía tener al fin, en la visión de Belloc, consecuencias positivas sobre la economía y el desarrollo humano en su conjunto.
326 Belloc [1912] (2010), p. 79. 327 Ibíd., p. 79-80.