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3. Resul tad os

3.3 Al ri tmo d e Victori a

3.3.3. Demand as y exigenci as formal es no dej an ver la creativid ad de Victori a.

Pareciera que los cambios de ambiente era lo que nos acompañaba en cada encuentro. Ese día el consultorio tenía una distribución distinta a la que solía tener, así que decidí reorganizarlo para que conservara un parecido con el que conocíamos con Victoria. Me siento un poco a prueba, que debo esforzarme un poco más, pero tengo la sensación de no lograrlo.

Vengo así porque hoy no tengo clase, hoy es entrega de boletines.(Se quita el esmalte de las uñas con dureza, viene con algodón y removedor). ¿Y cómo te fue? Bien, ocupé el novenos puesto del salón y perdí 4 materias. ¿Cómo?, perdiste materias y ocupaste el noveno puesto del salón? . Bueno, pues te felicito por ocupar el noveno puesto, pero también es importante que te concentres en lo que debes hacer para recuperar las materias y procurar que te vaya mejor. (De repente, le digo que si quiere le ayudo a quitarse el esmalte, me daba la sensación que no podía hacerlo muy bien, sonaba fuerte el sonido del algodón sobre sus uñas; al mismo tiempo entro en ambivalencia, recordé que debo evitar el contacto, quizás no es prudente; me dice que el algodón se ha secado, así que procuro darle vuelta, lo intento y sí, parece inútil. Continúa). Sí, ahí me van a dar unas guías, que debo ir más tarde a recogerlas, ya es semana de receso. ¿Hoy empiezan semana de receso? Mira yo te propongo que hagas un horario; este fin de semana, claro descansas, pero el lunes trabajas en, materia a- el martes, materia b- el miércoles, materia c- y el jueves –materia d- pero pues un día cada una, así no te sobrecargas. Bueno es mi sugerencia, es a tu ritmo, sabrás como te va mejor. Mm, pues sí, le digo a Luli que me ayude y ya. ¿Cómo así? (le digo esto porque el tono de su voz fue de mucha firmeza y seguridad). ¿Le debes pedir el favor amablemente no? (Risa tímida y afirma con la cabeza). Victoria, ¿qué quieres hacer hoy? ¡Manillas!. ¿Manillas? Si de estas (señala las que tiene). Pero ¿tú tienes cauchitos? Yo no tengo cauchitos. Puedo traer la próxima vez. Bueno. Y entonces, ¿qué se te ocurre? Escuchemos música. ¿Qué quieres oír? Mm, secretos. Esa es Reikon ¿verdad?

¿Usted qué música escucha? No tengo algo en particular, pero pues, emisoras, de todo un poco. Ah, ponga emisora. No, aquí no tengo emisoras, en el celular no se puede. (Finalmente intentamos por mucho tiempo que sonara la canción, pero mi celular no funcionó, le dije que podría traerla la próxima vez ya grabada y estuvo de acuerdo. Golpearon a la puerta y venían ofreciendo onces, las rechace y decidí tomarlas después, sentí incomodidad con Victoria. No dijimos mucho más, ahora no puedo recordar más.

En supervisión comentamos cómo ese día adopté el papel de la terapeuta regañona. Llena de recomendaciones, de normas y de prescripciones me perdí en la relación con ella. Me quedé en la pérdida de materias, en que se arreglara las uñas, en recriminar ciertos comportamientos. Sentí que el contacto emocional se rompió y que la profesora regañona ocupó el lugar de la terapeuta. Confundida pasé a complacerla sin lograrlo y ahí nos perdimos las dos.

Construcción de la casa para la gran familia

En la siguiente reunión comienza por contarme que… estaba viendo televisión, bueno escuchando música. ¿Y con quienes estabas? Con todas las de la casa. ¿Cómo te has sentido en estos días? ¿Ya casi es tu cumpleaños? Contenta. El domingo viene mi mamá con todos. Oh, qué bonito, pienso que debes sentirte bien. Sí, hace cuatro años no los veo. ¿Cuatro años? Es mucho tiempo. Dime, ¿quiénes vienen? Mi mamá, mi hermana la mayor, mi hermano el mayor, el novio de mi hermana, van a tener un bebé. Es decir que vas a ser tía, vaya responsabilidad. (Ríe). ¿Qué le enseñarías? El respeto. ¿Cómo se enseña el respeto? Con ejemplo. Así es, Victoria, pero sabes, pienso que cuatro años es mucho tiempo. ¿Crees que te has perdido de algo? Sí, de compartir con ellos. ¿Puedes recordar sus caras? No, no bien, no me acuerdo mucho cómo son. ¿Y les vas a regalar algo? Muchos besos y abrazos. Claro, pero me digo, si le darás un regalito. Noo, si soy yo la que está cumpliendo años. Sí, pero, es tu mamá y llevas mucho sin verla. Si quieres podemos hacer algo para ella y le escribes una carta. Pero la escribe usted. No, como lo haría, si tus sentimientos por ella solo los sabes tú. Pero si no quieres podemos escribirle una canción. A ella le gustan los chocolates y las flores rojas y amarillas, también le gustan los afiches de amor a la mamá. Bueno, podríamos hacerle un afiche. Nooo. No quieres ¿verdad? ¿por qué no quieres? No sé, es que me da pereza. Claro podemos sentir pereza, pero me llama la atención que ha pasado mucho tiempo y no preparas nada para ella, ¿será que no

mucho tiempo sin que pudieras verle cuando has querido y necesitado verlos. . (Creo que va a llorar, se limpia los ojos). ¿Sientes que te has perdido de algunas cosas? Sí, de mucho. ¿Cómo de que crees? De compartir con ellos y pasarla bien chévere. ¿Vendrá un bebé, para el sí habrá regalos? Sí claro, eso lo está organizando Lourdes. ¿Y tu estarás de acuerdo con lo que ella decida? Sí, ella le compró una almohadita a la bebé, se va a llamar María José, es que mi hermana se llama María y el esposo José… ¿Crees que si

fuera niño le podría poner Victorino? Noo, eso suena muy marica…

En la supervisión vimos como la terapeuta, en lugar de explorar los sentimientos de Victoria sobre la visita de su familia, se ubica en el papel de la mamá organizadora y decreta que hay que tenerle regalos lo que lleva a Victoria a alejarse y no compartir ni sensaciones ni sentimientos. Deambula y se encuentra con un evento inesperado: la caja de Irene. Situación que por fortuna descoloca a la terapeuta del papel normativo y controlador. Empezamos a pensar que tal vez ella se está sintiendo perseguida por la iinstitución, que siente que no está logrando interesar a las niñas en la terapia, ni a modificar sus comportamientos inadecuados de los que se está hablando por ahí en los corredores de la institución.

¡Ay! ¿esto es lo que hizo Irene? (Toma una cajita transparente que contiene plastilina y la abre). Sí, esto lo hicimos, pero esto no es para este momento, este es nuestro momento. Empieza a coger una hoja de revista y hacer figuras. Tomo una ficha de cartulina y empiezo a construir una casa origami, la decoro) En esta casa se va a celebrar una fiesta de cumpleaños con mucha alegría, porque van a celebrar tu vida, dime a quién te gustaría invitar. A Pitty, Manuel y Andre. Mira, si quieres le podemos poner chimenea. Se pueden pintar las niñas de un color y los niños de otro color. De acuerdo… ¿dónde ponemos a los niños y a las niñas? Unos a un lado y otro a otro lado, o intercalados? Intercalados. Pegamos entre juntas la chimenea. ¿Quién crees que falta en la fiesta? Um, no sé. ¿Segura? Ahh si Luli y yo. Dibújalas tú, ¿qué crees que falta, mira que se puede entrar a la casa? Ahh las luces. También pueden llevar confetis y música, mejor dicho le puedes poner todo lo que quieras a la casa, adentro o afuera. Hace césped, una estatua de ángel y un árbol. Uyy ese árbol te quedó muy lindo, ¿qué frutos da el árbol? Cerezas. Ay le puedes poner cerezas al pastel de cumpleaños, y esa estatua también creo que esta linda, ¿es un ángel o un hada? Ángel. ¿Quiénes son ángeles? No sé. ¿Segura? Los ángeles tienes alas, o sea pueden volar, pero que dices serán buenos o malos, no sé. Voy hacer un lago. ¿Y el lago lleva peces? No. ¿Y renacuajos? Menos, tampoco… ¿Que está haciendo? Es una sorpresa, sí una sorpresa, mira, un pajarito. ¿Qué hora es? Las 11 y once, ya terminaremos. Me tengo que ir ya, es hora de mi almuerzo.

Figura 15. Una casa para celebrar.

En supervisión vimos cómo la terapeuta invadida por la emoción del reencuentro familiar se olvida del cumpleaños de Victoria. Es ella la que espera regalos, espera recibir lo que tanto ha esperado, y ahora la ponen de hacedora de regalos. En la sesión, Victoria se siente presionada, empujada por la terapeuta y al final claramente quiere irse. Aquella ilusión para su cumpleaños se la transformaron en una obligación de regalos. ¿Qué pasó entonces? Pareciera que la terapeuta, confundida con sus propios sentimientos la lleva en dirección de exigentes y activas respuestas emocionales y ella está más bien a la espera expectante de la llegada de su familia para su cumpleaños. Seguramente llena de sentimientos de ilusión y de temor. Caen en el terreno de la confusión y no en el de la exploración de las sensaciones, sentimientos y pensamientos de la paciente y Victoria no sabe qué está haciendo la terapeuta.

Sin embargo, la ensoñación de la terapeuta abre el espacio a la actividad compartida y a la expresión de ideas y sentimientos de Victoria y a la construcción compartida de una hermosa casa de tres dimensiones donde la vida vuelve a tener espacio y color. Es como si Victoria tuviera en su mente un lugar donde cabe toda su familia y ella está dentro de la casa donde quisiera vivir con ellos