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El derecho a la ciudad y la “Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental” (Río+20).

La construcción social del derecho colectivo a la ciudad en América

2.4 El derecho a la ciudad y la “Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental” (Río+20).

Después del ciclo mundial de protesta que inició con las movilizaciones contra la Organización Mundial de Comercio en noviembre y diciembre de 1999 en la ciudad de Seattle en Washington, E.U.A y que se expandió con el Foro Social Mundial (2001) en la ciudad de Porto Alegre, Brasil, dando paso al movimiento altermundista,159 la “Cumbre de los Pueblos” de 2012 representó un espacio importante para la sociedad civil global en su lucha por el derecho a la ciudad.

La cumbre de los Pueblos -que se propuso como reunión alternativa de la sociedad civil global a la “Conferencia de desarrollo sostenible de Naciones Unidas” también llamada Río+20- significó una oportunidad para que los grupos, redes, organizaciones y movimientos sociales que plantean una alternativa a la globalización neoliberal hegemónica se manifestaran a favor de cambios profundos en las sociedades contemporáneas que se tradujeran en mejores condiciones de vida. Además, la Cumbre fue también el espacio idóneo para que la sociedad civil global hiciera un balance de los logros y los retos por cumplir en estos últimos 20 años tomando como referencia la “Cumbre de la Tierrra” de 1992.

La denominada Conferencia de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas tuvo dos temas principales acordados por los miembros de la ONU. El primero fue el de la “economía verde” (Green economy) bajo el contexto de sustentabilidad y erradicación de la pobreza y el segundo la discusión sobre un “marco institucional sobre desarrollo sostenible”. La Cumbre de los Pueblos se constituiría en el espacio adecuado para que los grupos sociales que habían promovido el Tratado por Ciudades, Villas y Poblados Justos, Democráticos y

Sustentables hicieran un recuento de las propuestas y reuniones tenidas en estos 20 años con la

plausible ventaja de que en el 2012 ya existían muchos avances en la lucha por la construcción y el reconocimiento del derecho colectivo a la ciudad partir de experiencias globales como la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad (2003-2005) construida durante los trabajos del FSM.

De la misma manera, experiencias concretas a nivel nacional como el Estatuto de la Ciudad de Brasil (2001) y la Inclusión del derecho a la Ciudad y a la Vivienda en la nueva Constitución Política de Ecuador (2008) o a nivel local como la “Carta de derechos y responsabilidades de la Ciudad de Montreal” (2006), la “Carta de la Ciudad de México por el Derecho a la Ciudad” (2010) o la “Carta Iztacalquense por el Derecho a la Ciudad” (2012) daban

159 Para un visión más amplia sobre “la ola de protesta mundial” iniciada en Seattle en 1999, así como del papel del FSM y de las

luchas más recientes contra la globalización neoliberal hegemónica puede verse el texto de Laurente Delcourt, et., al., (Coords.), Globalización de las resistencias. El estado de las luchas 2005, Icaria-Ruth Casa Editorial, Barcelona, 2005, que incluye una serie de artículos sobre el momento de las luchas mundiales por lo que denominan “Otro mundo posible.

cuenta de que las luchas por el derecho a la ciudad estaban germinando en diversos espacios y contextos.

Con este panorama, del 18 al 23 de junio de 2012 se llevó a cabo en Río de Janeiro Brasil la Cumbre de los Pueblos “Por la Justicia Social y Ambiental” como un foro alternativo de la sociedad civil al foro oficial de la ONU “Río+20”, celebrándose además sólo unos meses después de otra de las acciones de la sociedad civil global como fue el “Foro Social Mundial Temático” (FSM-T) celebrado en Porto Alegre, Brasil, del 24 al 29 de enero de 2012. Tanto en el FSM-T como en la Cumbre fue importante de nueva cuenta la discusión sobre los avances y retrocesos que ha tenido la reivindicación del derecho a la ciudad y las posibilidades e incidencia de la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad.

Desde las organizaciones mexicanas que intentaron vincular sus procesos locales de reivindicación del derecho a la ciudad con procesos más globales se propuso crear un “[….] mecanismo de articulación para la acumulación de experiencias a partir de crear una Asamblea Permanente de los Pueblos que permitiera la construcción y movilización de redes con el objetivo de vincular luchas locales con demandas y luchas globales”.160

La Cumbre de los Pueblos fue vista por las organizaciones de la sociedad civil y los movimientos sociales como “[…] la oportunidad para reinventar el mundo apuntando a la defensa de los derechos sobre todo a un ambiente sano y a un desarrollo sustentable que son una de las bases importantes del derecho a la ciudad, derechos sin los cuales la propia vida humana en la tierra se torna inviable”.161 Por ello, la Cumbre pretendió construir una plataforma organizativa que apuntó a la creación de alternativas al tipo actual de desarrollo capitalista neoliberal que degrada el medio ambiente y vulnera el ejercicio de los derechos.

Para Enrique Ortiz la Cumbre permitiría “No sólo exigir a los Estados la ratificación de los pactos internacionales sobre derechos humanos sino sobretodo los protocolos que nos permiten hacerlos exigibles. No debemos perder de vista la cuestión política de estos procesos sociales, necesitamos construir un poder diferente con visión de futuro, que respete la diversidad como sustento de una nueva forma de organizarnos y que se fundamente en el respeto irrestricto de los derechos, tanto los ya existente como los emergentes como el derecho a la ciudad.”162

En la Cumbre de los Pueblos (Río+20) las organizaciones sociales y civiles se manifestaron en contra de los temas de la cumbre oficial de la ONU y de la forma en que pretendieron superar los efectos de la crisis con la llamada “economía verde”. En una serie de

160 Documento de discusión de las Organizaciones Mexicanas rumbo a Río+20, consultado en http://www.hic-

al.org/eventos.cfm?evento=1149, última consulta agosto de 2012.

161 Ibídem.

162 Palabras expresadas por Enrique Ortiz (HIC-AL) durante los encuentros del “Grupo de Organizaciones Mexicanas rumbo a la

Cumbre de los Pueblos” celebrado en las instalaciones de HIC en enero de 2012. Cabe señalar que tanto Ortiz como Lorena Zárate de (HIC-AL), así como otros miembros del Grupo Mexicano rumbo a Río+20 como Josef Schulte (COPEVI) asistieron a la Cumbre de los Pueblos. A las reuniones preparatorias del Grupo mexicano rumbo a la “Cumbre de los Pueblos” Río+20 durante los meses de noviembre y diciembre de 2011 y enero de 2012, llevadas a cabo en las instalaciones de HIC-AL, asistían regularmente las siguientes organizaciones: Coalición Internacional para el Hábitat-América Latina (HIC-AL), la Red Mexicana de Acción Contra el Libre Comercio (RMALC), la Red Hábitat Internacional (HI), la Alianza Internacional de Pobladores (AIP), la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ), la Unión Popular Valle Gómez (UPVG), el Centro Operacional de Vivienda y Poblamiento (COPEVI), Desarrollo Integral Comunitario de Iztacalco (DICIAC), Casa de la Cultura Las Jarillas- Amigos de la Democracia (CCJarillas-ADAC), El Molino y el Barzón de la Ciudad de México (BCM).

documentos manifestaban que parecía una contradicción irreconciliable que la Cumbre de la Tierra en 1992, “[…] al mismo tiempo que reconoció la grave crisis ambiental del planeta –en particular en relación con la biodiversidad y el clima- y la responsabilidad de los países industrializados, afirmó la primacía de la economía como motor del desarrollo, bautizado entonces como ´sostenible´”.

De la misma forma, refiriéndose a la Cumbre de 2012 afirmaron que “[…] la economía verde va a llevar a un dominio de economistas y de instituciones económicas como el Banco Mundial o la Organización Mundial de Comercio en la generación de las políticas del desarrollo sustentable cuyo efecto será aún más catastrófico en las grandes ciudades donde bajo la bandera de la ´’economía verde y la sustentabilidad se está desarrollando un urbanismo salvaje que sólo beneficia al gran capital en detrimento de los intereses de la mayoría de la población.”163 Ante dicha situación que consideraron “catastrófica”, los miembros de la sociedad civil global que participaron en la Cumbre de los Pueblos declararon lo siguiente:

Debemos construir un nuevo paradigma de desarrollo, un nuevo paradigma de la producción, distribución y consumo. Este paradigma debe basarse en la afirmación de los derechos: el derecho a la tierra y al territorio, el derecho a la ciudad, el derecho al agua, el derecho a la salud como un servicio público, gratuito y de calidad, el derecho a la educación a través de la enseñanza pública de calidad, entre otros. Debe tener como prioridad la reducción de la desigualdad social – la reducción de la pobreza no es suficiente. Esto implica una efectiva distribución de la riqueza y el ingreso. Una herramienta para esto es una política fiscal progresiva – donde quienes ganan más contribuyen más y quienes ganan menos aportan menos o están exentos de esta contribución.164

Y continuaban su propuesta afirmando que “Corresponde a la sociedad civil organizada llamar la atención del mundo sobre la gravedad del estancamiento experimentado por la humanidad, y la imposibilidad del sistema económico, político y cultural dominante de apuntar soluciones y conducir salidas a la crisis. Pero también es su responsabilidad, afirmar y demostrar otros caminos posibles”.165 Rescatando el papel de la Cumbre de los Pueblos como espacio de encuentro entre diferentes luchas sociales y políticas que les preocupa el tema del medio ambiente pero que van más allá de él para colocarse en la demanda central de luchar contra la globalización neoliberal hegemónica y por un mejor futuro de la humanidad la declaración final mencionó que:

La Cumbre de los Pueblos es el momento simbólico de un nuevo ciclo en la trayectoria de luchas globales, que produce nuevas convergencias entre movimientos de mujeres, indígenas, negros, juventudes, agricultores/as familiares y campesinos, trabajadores/as, pueblos y comunidades tradicionales, quilombolas, luchadores por el derecho a la ciudad, y religiones de todo el

163 Los diversos documentos derivados de la Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental pueden consultarse en

http://www.uncsd2012.org/rio20/ y en http://www.fstematico2012.org.br/.

164 “Declaración de la Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental 2012”, consultado en http://www.ong-

ngo.org/es/opinion-2/rio-20-y-la-cumbre-de-los-pueblos/, última consulta, junio de 2012. (Las negritas son mías).

165 “Río+20: Resistir al ambientalismo de mercado y fortalecer los derechos y la justicia ambiental, documento elaborado por la

organización FASE, Argentina, tomado de http://www.apdh-argentina.org.ar/ambiente/archivo/APDH-Ambiente-Rio+20- FASE.pdf, última consulta, junio de 2012.

mundo. Las asambleas, movilizaciones y la gran Marcha de los Pueblos fueron los momentos de expresión máxima de estas convergencias.166

Como hemos mencionado, la “Cumbre de los Pueblos” (Río+20) se desarrolló en una etapa reciente posterior a otros procesos organizativos como el FSM-Temático167, el inició de los trabajos en algunos países de América Latina como México del Tribunal Permanente de los Pueblos168 y la Asamblea Mundial por la Autodeterminación de los Pueblos.169 Tales eventos permitieron el mayor acercamiento y encuentro entre grupos de la sociedad civil global que - aunque muchas veces con causas y demandas específicas- coincidieron en los impactos negativos del capitalismo en su etapa de la globalización neoliberal hegemónica cuyos efectos más desastrosos se observan en las grandes ciudades a través de la implementación de los procesos de urbanización salvaje.

La Cumbre de los Pueblos (Río+20) fue un espacio de reflexión y encuentro que permitió a las organizaciones urbanas que promovieron desde 1992 el derecho a la ciudad hacer un balance de los logros alcanzados y de los desafíos presentes en su implementación y reconocimiento.

A pesar de que para muchos críticos la asistencia, la organización y el debate no tuvieron el mismo nivel de otras experiencias globales la Cumbre fortaleció los lazos particularmente de los actores que luchan por el derecho a la ciudad y sirvió como un espacio que les permitió discutir sobre el momento que guardan las luchas por ese nuevo derecho humano colectivo a nivel mundial y a nivel latinoamericano especialmente.

Antes de llegar al proceso de construcción y debate en torno a la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad (CMDC) -que nos llevará directamente a la experiencia del Foro Social Mundial como el espacio de la sociedad civil global en donde se gesta y materializa dicho instrumento político-jurídico- es necesario hacer un breve recuento de otras experiencias mundiales de organización, construcción y reconocimiento legal que se han dado en torno a la reivindicación del derecho colectivo a la ciudad (DCC) en distintos momentos y que han dado lugar al surgimiento de documentos, cartas y legislaciones en las que podemos identificar los dos procesos sociopolíticos que se hayan en la propuesta de esta investigación.

A saber, por un lado, el proceso de apropiación legítima del DCC construido a partir de la existencia de cartas o documentos que al no estar reconocidos en marcos jurídicos no tienen carácter vinculatorio pero generan mecanismos de organización y de exigibilidad política de los derechos; mientras que, por el otro lado, tenemos experiencias que nos hablan ya del reconocimiento legal del DCC a partir de la inclusión de ese derecho humano colectivo en los

166 Informes y Declaración final de la Cumbre de los Pueblos por Justicia Social y Ambiental

http://www.veoverde.com/2012/06/declaracion-final-de-la-cumbre-de-los-pueblos-en-la-rio20-por-justicia-social-y-ambiental/, última consulta junio de 2012.

167 Para mayor información sobre los trabajos y aportaciones del Foro Social Mundial Temático 2012 “Crisis capitalista, justicia

social y ambiental” puede consultarse la página http://www.fstematico2012.org.br/, última consulta, febrero de 2013.

168 Para el caso del Tribunal Permanente de los Pueblos puede consultarse la página http://www.tppmexico.org/, última consulta,

mayo de 2013.

169Para el caso de la Asamblea Mundial por la Autodeterminación de los Pueblos puede consultarse la página

marcos jurídicos de algunos países o regiones lo que le da carácter coactivo y vinculatorio y que permite a los actores sociales generar mecanismos de exigibilidad jurídica. A continuación presentamos algunos instrumentos jurídicos relacionados con el derecho a la ciudad y las iniciativas organizativas que los han acompañado.

Después de la experiencia que representó la Cumbre de la Tierra (1992) y de la importancia que retomó el Tratado por Ciudades Villas y Poblados Justos, Democráticos y Sustentables la discusión sobre la necesidad de crear cartas que reivindiquen de una manera interdependiente los derechos de los habitantes de la ciudad cristalizó en diversas coyunturas y contextos. De esta manera, la “Carta Europea de los derechos de la Mujer en la Ciudad” fue una iniciativa encabezada por organizaciones de mujeres en Europa, presentada en la II Conferencia de Naciones Unidas sobre Asentamientos Humanos (Hábitat II). Fue elaborada en Estambul 1996 y a la fecha ha sido ratificada por la Unión Europea.

De la misma manera, es de destacarse la conferencia internacional “Hacia una ciudad de la solidaridad y la ciudadanía” organizada por la UNESCO en París en 1996. La UNESCO congregó por tres días, en octubre de 1995, a cuarenta profesionales, representantes de ONG, políticos, autoridades locales y expertos en desarrollo para que formularan sus comentarios sobre la ciudad de solidaridad y ciudadanía.

Por otra parte, durante los trabajos de la Asamblea Mundial de Pobladores que tuvo lugar en la ciudad de México en 2000 y que reunió a 300 delegados de organizaciones y movimientos sociales de 35 países con el tema “Repensar la ciudad desde la perspectiva de la gente” se ratificó el Tratado por Ciudades Villas y Poblados Justos, Democráticos y Sustentables y se dio un fuerte impulso al derecho a la ciudad. En ese mismo año se crea la “Carta Europea de Salvaguarda de los Derechos Humanos en la Ciudad”, en la ciudad de Saint Denis, Francia. La Carta fue adoptada en el marco de la Conferencia Europea de Ciudades por los Derechos Humanos, y se aprobó en la II Conferencia celebrada en Saint Denis.170

La “Carta Brasileña de los Derechos Humanos en la Ciudad” que se creó en el 2000 y que fue la base del Estatuto de la Ciudad de Brasil (que discutiremos más adelante) es otro documento o instrumento que se constituyó en una herramienta efectiva para formalizar el derecho a la ciudad. Pues cabe resaltar que la carta brasileña siendo un documento no vinculatorio permitió crear las condiciones de lucha para dar paso a un documento como el Estatuto como ley vinculatoria.

Otras experiencias de construcción de cartas en donde de manera directa o indirecta se reivindicaba el derecho a la ciudad que había tomado un fuerte impulso en las acciones del Foro Social Mundial fue la “Carta por el Derecho de las Mujeres en la Ciudad”, presentada por redes de América Latina en el II Foro Mundial en Barcelona 2004. Por su parte, aunque ya en la etapa posterior a la creación de la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad destacan la “Carta de derechos y responsabilidades de Montreal” elaborada en Montreal, Canadá en el 2006 es un texto

170 Esta Carta Europea será de vital importancia para construir posteriormente la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad en la

medida en que recupera la mayoría de derechos reconocidos mundialmente, pone énfasis en el espacio urbano y plantea una visión integral e interdependiente de los derechos. Para ver la Carta Europea de Salvaguarda de los Derechos Humanos en la Ciudad y sus antecedentes puede consultarse http://www.idhc.org/esp/131_ceuropea.asp.

articulado en el que se establecen derechos y responsabilidades para los ciudadanos de esta ciudad y en el que las autoridades locales adquieren compromisos para la consecución de aquellos.

También es importante recuperar la experiencia del documento “Hacia una Carta-Agenda Mundial por los Derechos Humanos en la Ciudad” elaborado en Catalunya (Barcelona), España en el 2006, como un documento que se elaboró con la finalidad de servir como base para iniciar la redacción de una Carta-Agenda Mundial por los Derechos Humanos en la Ciudad siendo un intento porque la ONU y la UNESCO abrieran cada vez más el debate con miras a una declaración al respecto como antesala para un convenio o un tratado. Fue promovido por la Comisión de Inclusión Social y Democracia Participativa de la organización de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU), bajo la coordinación de la Diputación de Barcelona en el marco del Foro de Autoridades Locales por la Inclusión Social de Porto Alegre.

Cabe señalar que el futuro Comité Promotor de la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad retomaría posteriormente los elementos principales de estas cartas, documentos y legislaciones como base para la redacción de la Carta Mundial por el Derecho a la Ciudad abriendo un gran debate y agregando elementos como la integralidad e interdependencia de los derechos que le dan una particularidad especial al documento que se manifiesta en su complejidad. Estos eventos y documentos –aunados a otras muchas experiencias- es una muestra del empuje de la sociedad civil global en sus luchas por el reconocimiento de nuevos derechos que amplíen la ciudadanía y contribuyan a mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad.

Como podemos observar, la mayoría de eventos han contado con la participación de la sociedad civil organizada (OSC y MS) representando un esfuerzo colectivo que se traduce en la creación de redes que se apropian del espacio público y que cuestionan las decisiones tomadas por los Estados y por las instituciones internacionales como la ONU. La convergencia de tales actores en un espacio más amplio y global como el Foro Social Mundial será determinante para consolidar la aspiración de reivindicar, construir, implementar y reconocer legalmente el derecho colectivo a la ciudad. La consolidación de una sociedad civil global capaz de construir nuevos derechos y utilizarlos como banderas de lucha constituye un fenómeno fundamental para comprender la construcción de una ciudadanía mundial a partir de la ampliación de derechos.

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