Aspectos Generales de Atención a la Infancia con Discapacidad.
3.1.2. Aspectos Generales del Desarrollo
3.1.2.2. Desarrollo General del niño:
3.1.2.2.4. Desarrollo Afectivo-Social:
Para abarcar este ámbito del desarrollo es fundamental, además de hacer referencia a los aspectos evolutivos de la afectividad, del proceso de socialización y del desarrollo moral del niño, introducir el concepto de necesidades básicas entendido por las mismas como la propia protección del niño, la atención a los cuidados básicos como son la alimentación, la limpieza, la asistencia sanitaria, la educación, etc, que van a posibilitar que el desarrollo sea óptimo. De esta forma planteamos la importancia del entorno en este proceso evolutivo, el cual supone que si todas las necesidades básicas del niño son cubiertas, éste se podrá desarrollar de forma correcta. Por lo tanto, estamos de acuerdo con que el proceso de socialización debe ser entendido como una interacción entre el propio niño y su entorno (Vygotsky, 1978:93-94).
Dentro de este marco el desarrollo afectivo-social del niño estaría dividido en tres aspectos fundamentales: Los procesos mentales de socialización, los procesos afectivos de socialización y los procesos conductuales de socialización.
Los procesos mentales de socialización abarcan el conocimiento de los valores, las normas, las costumbres, las personas, etc, por lo que está intrínsecamente ligado con los estadios evolutivos propuestos anteriormente en el desarrollo cognitivo. Dentro de éstos destacamos el reconocimiento de las personas, el reconocimiento de sí mismo, la identidad y el rol social.
El reconocimiento de las otras personas comienza en el niño/a hacia los 3-4 meses, donde el niño reacciona ante la presencia de los adultos prefiriendo unos sobre otros. Hacia los 6 meses el niño ya reconoce perfectamente a los demás que van a ejercer una gran influencia conductual. Hacia el 8º mes, el niño/a ya diferencia entre conocidos y extraños, además de adaptar su conducta a cada uno
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de ellos expresando más temor hacia los segundos y más confianza ante los primeros.
El reconocimiento de sí mismo, es posterior al que se produce con las otras personas. Este proceso comienza en el último tercio del primer año de vida, cuando el niño comienza reconociendo aspectos parciales de su cuerpo, siendo desde los 25 a los 18 meses cuando comienza a tener éxito en distinguirse con los demás y teniendo su plenitud en torno a los 24 meses.
Posteriormente el niño/a comienza un proceso en el que va adquiriendo una identidad que le diferencia del resto y que supone tener una conciencia de sí mismo (el Self). Este proceso es muy largo y no depende de una edad concreta de plena maduración, siendo vital para su construcción los pasos anteriormente descritos.
Por último cabe destacar, el conocimiento entre el yo y los otros que comienza desde el primer trimestre de vida, con la denominada Inteligencia Sensoriomotora (Piaget, 1969:31-37) desde la cual el niño es sabedor que es diferente a los demás, aunque de forma existencial y por supuesto, en ningún momento reflexiva. A los largo de su desarrollo, el niño irá entendiendo su yo dentro de un entorno determinado.
Los procesos afectivos de socialización durante los dos primeros años de vida son fundamentales para el correcto desarrollo de la afectividad del niño/a. Consideramos como básicos para este desarrollo, el apego y la amistad.
El apego supone un vínculo afectivo que establece el niño con otras personas que interactúan de una forma especial con él, dentro de los cuales podemos hablar de sentimientos, conductas y representaciones mentales. Las conductas que expresa el niño se realizan con unas determinadas personas con las cuales tiene una relación especial (modelo mental) y un conjunto de sentimientos que sostienen ese vínculo. Estas se caracterizan por ser asimétricas, intimas y desformalizadas (López, 1984,1986; kaye 1982).
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Etapas generales de desarrollo del apego (Bronfenbrenner, 1979).
Edad Desarrollo del Apego
2 meses de vida El niño/a busca los estímulos del medio (tacto, voz y temperatura, principalmente). Comienza a reconocer a determinadas personas.
Desde el 2º-6º mes Diferencian a las personas que les cuidan frente a quien no conocen. Tienden a rechazar lo que no le es familiar.
Desde el 6º-12º mes. Ponen de manifiesto conductas de preferencia y muestran rechazo, miedo o cautela ante las personas que no conocen.
Durante el 2º año de vida.
Se consolida el apego, tomándose conciencia de las relaciones entre la familia primeramente y después expansionándose para crear un microsistema familiar y además un entorno conocido formado por otras personas que le rodean, como los amigos y personas de contextos que él o ella frecuentan
Elaboración propia. Fuente: Bronfenbrenner, 1979.
Actualmente existen muchos datos que demuestran la importancia de un entorno rico en afecto cuidados, protección y apoyos para el correcto desarrollo del bebé (Bowlby, 1951; López, 1981; Greenberg, 1999; Thompson, 1999. En Alonso García J., Sánchez Raya, A. y Santurde del Arco E., 2011:113).
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Características Atípicas de los bebés (Alonso García J., 2004)
Niveles Consecuencias
Nivel Biológico Aumenta el nivel de ansiedad Nivel Sensorial Necesidad de crear códigos de
comunicación
Nivel Cognitivo Provoca interacciones atípicas Nivel Motor Necesidad de medidas que compensen la
reducción de autonomía en los desplazamientos y manipulación Nivel Comunicativo Hallar código comunicativo a nivel receptivo
y expresivo
Nivel Conductual Las conductas desadaptadas de bebé, obstaculizan la interacción y apego seguro
Elaboración Propia. Fuente: Alonso García J, Sánchez Raya A. y Santurde del Arco E., 2011: 113)
Continuando con el desarrollo afectivo-social, presentan un papel importante las conductas sociales que están constituidas por el conocimiento de valores, normas y hábitos sociales. En este aspecto la educación en lo que corresponde al primer ciclo de educación infantil va a facilitar las bases, adquiridas sobre los 2 años de edad, para el posterior desarrollo a partir de ésta edad. En este aspecto existen numerosos estudios que refuerzan la importancia del aprendizaje de estas conductas durante los 2 primeros años y por supuesto posteriormente (Michelson, 1983), además de la importancia de las figuras de apego y de los efectos positivos de la escolarización en la escuela infantil, en relación con la interacción con los iguales y el recibir programas de entrenamiento en habilidades sociales (Michelson, 1983; Meichenbaun, 1977).
Por último, consideramos necesario en este apartado hacer referencia al desarrollo moral del niño/a como parte fundamental del desarrollo general. Para ello dispondremos de los trabajos realizados por Kohlberg (1968,1982) que se
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encuentran en la misma línea de la propuesta Piagetiana sobre el desarrollo moral del niño/a.
CUADRO 14
Niveles del Desarrollo Moral (Kohlberg ,1968,1982)
Se detalla una secuencia de tres niveles: un nivel preconvencional, convencional y postconvencional, correspondiendo dos etapas a cada nivel:
Nivel preconvencional
(desde los 4- 10 años):
El control de la conducta es externo y el niño/a responde a las etiquetas culturales sobre lo que está bien y lo que está mal, entendiendo mejor los premios y los castigos.
La primera etapa corresponde a la edad infantil (4-6 años) y su
rasgo más importante es la heteronomía moral en la que el niño acata la autoridad del adulto.
En la segunda etapa (6-10 años) el niño diferencia los intereses de la autoridad de los propicios. Se trata de una etapa en la que resalta el individualismo concreto.
Nivel Convencional (desde
los 10-13 años)
En el diferencia dos etapas.
La tercera etapa es la etapa de las expectativas, de las relaciones y
de la conformidad interpersonal, en la cual el niño comienza a ponerse en lugar del otro, fomentándose la relación con los demás
La cuarta etapa se caracteriza porque el niño ejerce su propia moral
y se comienza a identificar con el sistema social de referencia.
Nivel Postconvencional Se caracteriza por que comienza un momento en el que el concepto del derecho y de los valores como personas comienza a desarrollarse. También, como en los anteriores niveles, éste se diferencia en otras dos etapas.
La quinta etapa se produce la adquisición del concepto de derecho
y valores personales, como anterior a cualquier pacto.
La sexta etapa se produce una autonomía moral importante con la
utilización de los principios éticos universales, de los cuales comienzan los acuerdos sociales.
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