Congreso local
22. Este desarrollo humano conviene aquí simplemente a la oferta de fuentes de trabajo y de toma
de decisiones en el ámbito económico. El desarrollo humano para todos los jaliscienses es un eje articulador de los cinco con que se integró el PED2001. También involucra a otras secretarías (cfr. capítulo 3).
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Planes, políticas
Estos proyectos están dirigidos a todos los habitantes de las zonas rurales, en particular las de menores índices de bienestar. Esta división recuerda los mecanismos de incorporación de la población marginada al mercado laboral de la teoría del capital humano: combatir la pobreza se vuelve un esfuerzo focalizado a los sectores de menor índice de bienestar, para darles los ele- mentos que los dispongan al mercado de trabajo. En este caso, las cuatro cadenas de combate a la pobreza conducirían a la población rural marginada a participar en las 18 cadenas productivas.
La creación de estructuras de servicio y apoyo a las empresas comunita- rias, municipales y regionales es una condición indispensable para detonar un desarrollo que en verdad esté en manos de los propios emprendedores. Las estrategias productivas (unidades integradas de servicio a proyectos) en cada una de las cadenas son:
` La capacitación, organización, desarrollo empresarial. ` La tecnología, trasferencia y capacitación técnica. ` La agregación de valor, comercialización.
` El fi nanciamiento.
` La sustentabilidad (agua, suelo, aire, fl ora, fauna). ` La infraestructura.
` La operación y coordinación gubernamental. ` La comunicación, estadística e informática.
` Los centros regionales de servicios para el desarrollo. ` La administración.
En cada una, las aplicaciones estratégicas son distintas y específi cas. Las ca de- nas se han determinado con base en un diagnóstico que detectó los produc- tos más importantes del estado. En seguida, se llevaron a cabo una serie de foros regionales y talleres con los productores, en los que los campesinos defi nieron sus propios diagnósticos y necesidades.
Con las diez estrategias como renglones y las 18 cadenas productivas más las cuatro de combate contra la pobreza como columnas, la Seder formula una matriz de datos en la que cada celda es un área de participación para diversos actores rurales. Mucha de la infraestructura e inversión que aparece en varias de las celdas se espera de la iniciativa privada y los productores inte- resados en capitalizar el campo, con el fi n de hacerlo rentable y competitivo. No se acota si hay criterios sobre el origen de las inversiones. Hay, por con- siguiente, una puerta abierta para volver a los latifundios y al control de la
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La propuesta de la política económico–social
producción agrícola en unas pocas manos. Haría falta aquí hacer explícito cómo se hará que las cadenas estén formadas por pequeños productores y no por grandes consorcios internacionales; ya que en el discurso, aquellos y no es- tos parecían ser el interés.
Según el plan de la Seder, se establecieron reuniones con los productores de cada cadena productiva y se continuó con una planeación más detallada. En estos espacios se defi nirían plazos, metas y mecanismos de evaluación es- pecífi cos para la siguiente década (hasta 2015), por medio de la constitución del Plan Sectorial para el Desarrollo Rural. Se trata de que no se dependa de cada administración sexenal sino del rumbo que lleve cada cadena.
En esta planeación, la Seder espera que intervengan todos los actores clave (universidades, centros de capacitación y organizaciones de la sociedad civil), que serán incluidos en un consejo consultivo, con base en el apoyo que brinden en cada estrategia. Sus puntos de vista se cruzarán con los de los consejos consultivos de los productores de cada cadena. Con ello se pretende lograr un verdadero plan del sector rural y no sólo un plan del gobierno.
Los instrumentos para realizar esta labor serán los centros regionales de servicios para el desarrollo rural. Los distritos de desarrollo rural integrarán las estructuras de servicio y apoyo para las regiones del estado. Todos los proyectos y estrategias de la Seder operarán por medio de los centros regio- nales. Los centros integrarán los servicios de agencias gubernamentales y privadas de toda índole, para promover el desarrollo rural regional.
Las funciones de los centros serán planear y programar las acciones insti- tucionales y sectoriales. Para ello es necesario identifi car las necesidades del medio rural y los proyectos productivos y sociales, con la participación de los productores y la población rural; fomentar y promover el desarrollo de los sec- tores en los que la región tiene vocación y potencial; fortalecer las organiza- ciones sociales como punto de partida para su desarrollo; procurar que se desconcentren, descentralicen o trasfi eran, según el caso, hacia los órganos regionales, las funciones, el personal y los recursos ofi ciales, de conformi- dad con las leyes vigentes; garantizar en calidad de oportunidad los apoyos institucionales. Por último, es necesario coordinar las acciones que requiera el desarrollo rural integral con las de los sectores industrial, comercial y de servicios, para fortalecer los procesos productivos y de comercialización que propicien un crecimiento sostenido. De esta manera, se diversifi carán gra- dualmente las actividades del medio rural.
Una difi cultad para implantar estas nuevas estrategias de trabajo es que la secretaría no cuenta con la base social, que en los tiempos del corporativismo
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tenían las administraciones pasadas. Ha hecho su planteamiento sin pactar antes con los sectores campesinos (organizaciones como la Confederación Nacional Campesina, por ejemplo). También se espera que la propia efecti- vidad de su proyecto convenza y convoque a participar.
Sustentabilidad
Existen tres aspectos importantes dentro de la problemática de la Seder. El primero es la sustentabilidad, ¿de qué manera se alcanza?
La sustentabilidad se presenta no como un programa o un objetivo de gobierno sino como una visión que permea todas las otras acciones. Cada cadena productiva, cada proyecto contra la pobreza, tiene un renglón estra- tégico que señala la manera en que se cuidará su sustentabilidad y su impacto en el ambiente.
Además, hay programas concretos en cuanto a la sustentabilidad, como el de fertirrigación que cuidará del buen uso del agua, la conservación de mantos acuíferos, corrientes y lagos. Existen también apoyos para el trata- miento de los drenajes de las granjas porcícolas para evitar la contaminación de ríos. Hay un apoyo para trasferir dichas granjas de zonas habitadas a otras deshabitadas. Otro apoyo se centra en la conservación de los bosques: la reforestación y lucha contra incendios. Asimismo, existe un programa de me- joramiento de suelos, conservación de la capa vegetal, incorporación de mate- ria orgánica y recuperación de suelos.
En cuanto a la agricultura orgánica, hay apoyos económicos directos. En el caso de los cafetaleros, no sólo se trabaja para mejorar las plantaciones sino también el procesamiento del grano para elevar el valor agregado. Para lograr apoyos para estos tipos de explotaciones es posible acudir a la Dirección Agropecuaria en sus tres áreas.
Puesto que la agricultura orgánica trae benefi cios para el suelo, para el consumidor (por sus contenidos totalmente naturales) y para el productor, ya que el uso de abonos y fertilizantes ecológicos lo independizan de los quí- micos, sí es una verdadera alternativa. Sin embargo, el arranque requiere de muchos apoyos pues la tierra tiene que recuperarse con descansos de al menos un par de años. El campesino que vive de su cosecha no puede hacerlo, a menos que reciba un ingreso por recuperación de suelos.
Otra ayuda necesaria es la certifi cación. Cada mercado extranjero exige sus propios certifi cadores que den el visto bueno a los productos. Eso es muy oneroso. Por ello, se buscan diálogos con las autoridades de Estados Unidos
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y Canadá para que reconozcan la capacidad de certifi cación orgánica de ins- tancias mexicanas.
En cuanto a los cultivos trasgénicos, la Seder observa la restricción vigente a nivel nacional para ciertos productos, como el maíz. La política es ser cautelosos. Antes de permitir el uso de trasgénicos, debe investigarse de manera cuidadosa el impacto que esto pudiera tener. No hay cerrazón, pero tampoco apertura total. Hay un acuerdo con Estados Unidos y Canadá en el sentido de que cualquiera de sus productos esté perfectamente identifi cado, para que, si son trasgénicos, se indique. En la actualidad, según la Seder, Jalisco está libre de trasgénicos.23
Subsidios
¿Cómo se equilibrará la ventaja que tienen los agricultores de Estados Unidos, no sólo por los subsidios que reciben en la actualidad sino por la fortaleza que les ha dado el hecho de recibirlos durante 40 años? La Seder participó en una reunión trinacional entre secretarios de desarrollo rural. En el tema de los subsidios, falta mucho por caminar para lograr un sistema equitativo.24
En tanto eso sucede, los gobiernos federal y estatal están ofreciendo algu- nas ayudas para los productores. No son subsidios en el precio directo (en vías de desaparición) sino en asistencia técnica; adquisición de maquinaria; siste- mas de riego o trasferencia de tecnología; comercialización; trasformación de los productos, y acciones que se refl ejarán en productividad y capitalización del campo.25