Sociedad del Conocimiento
3.1. El desarrollo profesional docente en la Sociedad del Conocimiento
El interés del presente trabajo de investigación por enmarcarse dentro de una conceptualización y comprensión más holística sobre la integración de las tecnologías de información y comunicación en la profesión docente, nos ha llevado a enmarcar el trabajo dentro del Desarrollo Profesional Docente, que indisolublemente está asociado a la formación a lo largo de la evolución de la carrera del profesor y que guarda coherencia entonces, con la necesidad del aprendizaje a lo largo de la vida, apuntado reiteradamente en el capítulo previo, como la competencia esencial a desarrollar para la Sociedad del Conocimiento, la cual exige de los profesionales, de acuerdo con Marcelo (2005), una permanente actividad de formación y aprendizaje. Por tanto, en este apartado se pretende hacer, parafraseando a Fernández Cruz (2006), “…un ejercicio de ampliación de la perspectiva conceptual para obtener una visión general del desarrollo profesional docente…”, sus principales características, sus elementos y procesos esenciales que se constituyen en la profesionalidad docente.
3.1.1. Conceptualización
Este mismo autor (Fernández Cruz, 2006), en su análisis sobre el marco conceptual del desarrollo profesional docente, apunta que en las diversas aportaciones hacia la caracterización de éste, se ha destacado su finalidad formativa, -tanto de desarrollo profesional como personal, de modo individual o en grupo-, con una tendencia a que el profesorado realice sus actividades profesionales de manera eficaz o le preparen para el desempeño de otras nuevas. En esta línea, Cardona (2008) coincide en que el desarrollo profesional del profesor “es un conjunto, una entidad global de significado, que incluye la formación personal, la profesional y el reciclaje o actualización, que serían elementos importantes de dicho conjunto”. Otro de los rasgos característicos del desarrollo profesional docente es, coincidiendo con Marcelo (1990 en Fernández, 2006), el de “evolución y de continuidad”, superando, a su juicio, la tradicional yuxtaposición entre formación inicial y perfeccionamiento del profesorado.
Algunas de las diversas definiciones del desarrollo profesional docente que se han concebido y profundizado en los últimos años, y con las que encontramos afinidades, son las elaboradas por el Ministerio de Educación y Ciencia de España, los autores Cardona, Medina Rivilla y Francisco Imbernón, quienes conciben el desarrollo profesional docente como:
“Cualquier intento sistemático de cambiar la práctica, creencias y conocimientos profesionales del docente
universitario, hacia un propósito de mejora de la calidad docente, investigadora y de gestión. Este concepto incluye el diagnóstico de las necesidades actuales y futuras de una organización y sus miembros, y el desarrollo de programas y actividades para la satisfacción de estas necesidades.” (MEC, 1992 en Cardona 2008:310)
“La preparación y emancipación profesional del docente para elaborar crítica, reflexiva y eficazmente un estilo de enseñanza que promueva un aprendizaje significativo en los alumnos y logre un pensamiento-acción innovador, trabajando en equipo con los colegas para desarrollar un proyecto educativo común.” (Medina, 1997 en Cardona
2008:309)
“Para mí, este concepto incluye el de la formación del profesorado, tanto inicial como permanente, como un proceso dinámico y evolutivo de la profesión y función docente…”. “…Este desarrollo engloba los procesos que mejoran el conocimiento profesional, las habilidades y las actitudes…”. “…El desarrollo profesional del profesorado empieza en su entrada en los estudios que le habilitarán para la profesión, lo que nos conduce a afirmar que el desarrollo profesional del profesorado es uno, pero con diferentes etapas.” (Imbernón, 2004:48)
“…el desarrollo profesional de los docentes ha de ser entendido como un proceso pluridimensional de realización humana y profesional de los educadores, aceptado desde la autorreflexión crítica y creativa, contextualizado en una determinada cultura y orientado a la optimización de esa tarea específica que es la enseñanza.” (Cardona, 2008:313)
A partir de estas definiciones, observamos y analizamos algunos de sus argumentos e ideas principales para configurar el concepto de desarrollo profesional docente, referente para la presente investigación.
La primera, refriere a que al hablar de desarrollo profesional docente, existe una perspectiva de cambio dirigido hacia la mejora de su práctica educativa, por lo tanto, se explicita una dimensión dinámica del desarrollo que se puede entender en y desde la práctica docente en todos sus niveles de contexto.
En la segunda, destacamos nuevamente el proceso dinámico y evolutivo, muy especialmente abriendo paso a que ese desarrollo se vaya construyendo y reconfigurando a través de diversas etapas en el tiempo (ciclo de vida del profesor y desarrollo del adulto).
De la tercera se resaltan los aspectos de preparación y emancipación profesional a través de una práctica reflexiva y crítica continua, que le permita al profesorado, cuestionar y detonar el cambio con un sentido liberador orientado a la mejora.
En la última aportación revisada, se subraya al desarrollo profesional docente como un proceso de múltiples dimensiones, tanto para la realización personal como profesional. Asimismo, se destaca la importancia del aspecto contextual en que se configura la práctica docente. Este mismo autor elabora el siguiente esquema con los elementos del desarrollo profesional docente que él considera como una entidad global.
Figura 7. Elementos del desarrollo profesional del docente (Cardona, 2008 a partir de Howey, 1985)
Los primeros apuntes y reflexiones iniciales sobre la conceptualización del desarrollo profesional docente nos llevan a elaborar el siguiente mapa conceptual (Figura 9) en el que se sintetiza, grosso modo, los que consideramos los principales elementos del constructo:
Dimensiones (individual, colectiva, social).
Componentes o procesos (cognitivo-emotivo-dinámico, práctico-procesual, evolutivo).
Rasgos esenciales (reflexión, colaboración, evaluación continua).
El sentido global sobre la profesionalidad docente (conocimiento, identidad y cultura profesionales).En este mapa, consideramos al Desarrollo Profesional Docente como un proceso complejo de construcción y re-construcción a lo largo de la carrera profesional, de la práctica profesional docente, del conocimiento pedagógico, de las creencias, valores y actitudes del profesorado sobre sí mismo y su profesión, sus motivaciones e intenciones tanto de manera individual como colectiva contextualizada, a partir de la reflexión crítica, la evaluación continua y la investigación en y para la acción profesional y social, así como de diversas acciones formativas internas y externas que contribuyan al mejoramiento del desarrollo profesional del docente y que confluyan en la mejora de su profesionalidad.
Igualmente, se han querido destacar los aspectos sobre la dinámica de este proceso, así como de la relevancia del contexto en que se circunscribe la acción del docente, ya que es justamente a través de la convergencia y combinación de estos aspectos, que el profesorado puede asumir una diversidad de roles durante su carrera profesional; de hecho, en un mismo momento del tiempo, es posible que asuma más de un rol, diversificando su perfil y fortaleciendo su desarrollo profesional. La consideración del contexto es también de suma importancia, ya que consideramos que existe una influencia o impacto continuo y bidireccional de la acción profesional del profesor, como individuo o como colectivo, hacia los diferentes niveles de contexto y viceversa, que posibilitan o condicionan su acción.
Las ideas y reflexiones de base que contribuyeron a la concepción de nuestro mapa general del desarrollo profesional docente, han sido nutridas fuertemente desde la perspectiva de Fernández Cruz (2006), quien considera:
“…el Desarrollo profesional del docente como la evolución progresiva en el desempeño de la función docente hacia modos y situaciones de mayor profesionalidad que se caracterizan por la profundidad del juicio crítico y su aplicación al análisis global de los procesos implicados en las situaciones de enseñanza para actuar de manera inteligente. Se trata de una evolución que se construye a partir del crecimiento del docente en cuanto persona, en todos sus órdenes, a partir de la integración de las estructuras básicas de conocimiento práctico, que se adquieren con la experiencia en la cosmovisión de la enseñanza y del ejercicio de la profesión, y a partir de ayudas al crecimiento profesional y al perfeccionamiento que se facilitan al profesorado en forma de actividades formativas. Desarrollo adulto, acumulación de experiencia y formación, parecen estar, por tanto, en la base que opera el desarrollo profesional docente.” (p. 20)
A partir de lo expuesto anteriormente, asumimos los siguientes supuestos que consideramos los más significativos sobre el desarrollo profesional docente y que servirán de guía para los posteriores desarrollos de la presente investigación:
a) El sentido formativo de la profesionalidad docente, tanto en lo personal, como en lo profesional. b) El compromiso profesional del docente universitario, compuesto por las actitudes que orientarán su
trabajo hacia la mejora en un sentido amplio, es decir, como apunta Fernández Cruz (2006), hacia un fin social y educativo valioso de cuyo logro se responsabiliza.
c) El impacto de la acción educativa y su contribución tanto a sus alumnos, como a la institución, la sociedad y la cultura.
d) Un enfoque humano y crítico sobre la formación; humano, en tanto el profesor como persona y formador de personas, no sólo de profesionales; crítico para analizar el significado de su acción social y docente, posibilitando la renovación y la innovación educativa (Imbernón, 2004).
e) La construcción social del conocimiento profesional, así como su aplicación.
f) El carácter evolutivo y de continuidad del desarrollo; las fases de desarrollo y ciclos de vida del profesor. g) La necesidad del diagnóstico de las necesidades actuales y futuras del profesorado, así como las opciones formativas y actividades coherentes para la satisfacción de estas necesidades que fortalezcan su desarrollo profesional.