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DESPERTAR ANCESTRAL DE LA COMUNIDAD INTENCIONAL PANCHE

3. NUEVAS COMUNIDADES HOY, “COMUNIDAD INTENCIONAL PANCHE”

3.3 DESPERTAR ANCESTRAL DE LA COMUNIDAD INTENCIONAL PANCHE

Hablar de un despertar Panche como ha ocurrido en otros procesos, obliga a preguntar ¿qué fue lo que se despertó que permanecía latente? A lo largo de esta investigación varios testimonios coincidieron en presentar distintos usos y costumbres ancestrales como elementos en

los que permanecía latente el espíritu Panche. Tales prácticas, que desde otras miradas habrían sido interpretadas como indicadores de la desaparición absoluta del indígena en el territorio y su disolución en el campesinado, significaron la indomabilidad de un espíritu que resistía pacientemente el paso de la historia.

El siguiente testimonio, de uno de los líderes del grupo de practicantes de lo espiritual de la comunidad Panche, permite identificar tres instancias representativas del despertar ancestral. En un primer momento el autoreconocimiento y como la espiritualidad permanecía latente en su interior sin objeto de alta reflexividad como ahora, la ritualización y el diálogo con abuelos espirituales alrededor de las medicinas ancestrales y la identificación del territorio como base en la conexión de los distintos elementos presentes durante el proceso:

“yo empecé en el territorio a descubrirme a mí mismo, uno tiene que empezar a descubrirse, en ese descubrimiento llegaba mucho la labor de mis abuelos, si lo que ellos venían realizando entonces esa búsqueda, de ese conocimiento que tenía mi abuelo fue lo que ayudó a despertar, a que empezáramos a tener otra vez ese reconocimiento de nuestra cultura y pues se había tenido olvidada por muchos años, entonces al ver por medio de nuestro abuelo eran como los últimos que tenían como ese conocimiento de saber de eso, de ancestros que estuvieron acá sobre medicina, sobre los lugares del territorio sagrados, llegó en mí que teníamos que empezar a laborar y fue muy bonito porque esa conexión vino por parte también de mis dos primos y yo dije listo. Al llegar esa conexión de ahí empezó ese despertar” (Diego Hernández, Entrevista 7, fundador del proceso comunitario).

Lo anterior da cuenta de la necesidad que existe en cada uno de los integrantes del proceso por descubrirse, desde el momento en el cual se conecta y comparte el conocimiento con integrantes de comunidades indígenas que guían el proceso, que en palabras de los integrantes de la comunidad es el descubrir la misión que tienen que cumplir en la tierra y no solo ellos, como participantes del proceso, sino como todos los seres humanos tienen una misión, un objetivo y un propósito que cumplir. Es importante pensar en los cambios y las

transformaciones que se han generado a lo largo del proceso, desde los objetivos a cumplir como desde los mismos integrantes, entendiendo que cada día son más personas quienes participan de este, generando cambios en cada uno de ellos, desde los estilos de vida mediados por los modos de vida ancestral y de la transgresión de la vida y costumbres que imperan en el sistema económico dentro de la comunidad.

La importancia del compartir con distintos pueblos indígenas, participando en procesos y costumbres indígenas de pueblos del Putumayo, la Sierra Nevada, el Amazonas y la sabana de Bogotá ha permitido al grupo profundizar en la búsqueda de la memoria por medio de las medicinas ancestrales como el yagé, temascal, tabaco, la hoja de coca, entre otras plantas naturales que han sido llamadas por esta comunidad como medicinas acompañados de importantes rituales ancestrales.

La designación de nombres para algunos de los integrantes de la comunidad los lleva a la identificación con el pueblo extinto y de la recuperación del mismo en la actualidad con un proceso comunitario único:

“El nombre que tengo desde la comunidad Panche es Cantimore, quiere decir hombre de amor, ese nombre lo recibí por el mamo Lorenzo de la Sierra Nevada de Santa Marta. Yo nací acá en Sasaima, mis abuelos también, tenemos como un linaje de mucho tiempo acá en Sasaima, dentro de ese linaje encontré que tengo linaje del pueblo Panche y cuando caminábamos muy pequeños por las montañas o por los ríos o por las quebradas, las piedras talladas siempre nos preguntábamos -¡uy! ¿Qué quería decir esas figuras? ¿Qué quería decir esa montaña? ¿Qué quería decir esa cueva? ¿Por qué estaban ahí? Y nos interesaba mucho, leíamos cosas de los Panches, libros que había. Después de un tiempo, por medio de un compañero de la comunidad, conocimos el proceso que se venía llevando, empecé a participar en este”. (Fabián Morera, Entrevista 9, fundador del proceso comunitario)

Así como lo manifiesta Fabián Morera, los procesos de recuperación de lo ancestral se plantean desde el sentido de recuperar estilos de vida asociados con lo indígena, con la construcción de una identidad en relación a un pasado, a una historia que dice algo cada vez con más fuerza. Sin embargo, vale la pena resaltar que el proceso de recuperación ha sido asumido en su mayoría por personas externas a las mismas comunidades, quienes han sentido la necesidad de defender sus territorios o como una manera de sobrevivir en medio de las dinámicas de la vida moderna. Uno de los medios para lograr el proceso es por medio del rescate del chamanismo a través de medicinas ancestral. Sin embargo, presentan algunas ambivalencias que pueden ser tomadas como indicadores de los diferentes procesos históricos que han afectado y estructurado la condición subalterna de los habitantes rurales de Sasaima, desde el sustrato campesino y mestizo en el cual se han forjado y fortalecido los diferentes procesos de auto-reconocimiento tanto en el plano individual como colectivo.

Ilustración 19. Obra de teatro “Panche soy yo” en el municipio de La Vega, Cundinamarca

El proceso comunitario en medio de las narrativas visibiliza imágenes propias de la vida campesina: el amor por la tierra, las formas de cultivar, el uso de plantas medicinales, la mitología, los valores otorgados a la vida comunitaria y aquellas prácticas que dejan entrever varios aspectos mágicos y de religiosidad popular en medio del catolicismo. Frente a la mitología, Joanne Rappaport afirma que ésta no debe relacionarse únicamente con un conjunto de mitos, sino con “elaboraciones y transformaciones de la verdad histórica”. La autora define las formas no-occidentales de historia como relatos que son imágenes “sobre” el pasado y no “del” pasado. No presentan (o buscan presentar) lo que realmente ocurrió, sino lo que “debería haber sucedido”, mientras se establecen vínculos morales con los ancestros. Y es precisamente al negar o contradecir al archivo documental como se hace resistencia a la historia impuesta y se producen sentidos alternativos del pasado como forma alternativa de producción de la realidad. (Rappaport en Gómez P, 2014)

Retomando las ideas de Rappaport en el caso del pueblo Panche la construcción del pasado no obedece a la búsqueda de razones y causalidades exactas, desde los porqués, sino de lo que tales relatos han permitido hacer: los para qué. De esta manera, las historias de los antepasados campesinos y por otro lado de los abuelos espirituales, se conectan con las vidas presentes de los Panches y, así, la magia de la mitología se convierte en fuerza histórica que transforma el proceso comunitario presente en la comunidad intencional Panche.

CONCLUSIONES

En este apartado se presentan aspectos que fueron relevantes en la producción de esta investigación. Estas conclusiones se presentan a partir de las nuevas construcciones de comunidad en el presente siglo.

Es importante dejar plasmado, el proceso de posicionamiento mío como investigadora y Trabajadora Social ante el proceso de investigación aquí desarrollado, teniendo en cuenta que ha sido una participación directa en el desarrollo de este, inicialmente con muchos interrogantes y cuestionamientos al respecto con el compartir del día a día con este grupo de personas entendiendo su forma de expresarse y de ser como comunidad. La subjetividad estuvo presente en gran parte del proceso de investigación, puesto que tenía afinidad al proceso y al grupo antes de iniciar la investigación sobre lo que se estaba construyendo, entre otros aspectos presentes que parecían fáciles de entender pero al mismo tiempo trastocaron mi forma de ver la realidad que se estaba presentado desde allí.

Se concluye sobre el proceso inicial que convocó a los fundadores acerca de la recuperar de la memoria de un pueblo ancestral como un gran desafío para estas personas en la manera de reconstruir y de construir la visión occidentalizada del mundo por referentes complejamente diversos y diferentes que representan la cosmovisión indígena de su territorio, la manera de relacionarse con éste, los roles y funciones en la comunidad, la subsistencia económica. Las practicas rituales de carácter chamanico, entre muchas otras que implican transgresiones a la

cultura y orden establecido. El proceso comunitario se direcciona hacia la formación de una comunidad alternativa.

Los cambios y transformaciones dados por las lógicas modernas se convierten en razones para que muchas personas de manera individual, familiar de distintas edades, adolescentes, jóvenes y personas adultas, de diferentes profesiones, distintas clases sociales, de diferentes grupos poblacionales y en distintas partes del mundo decidan cambiar sus vidas, y busquen alternativas de vida saludable, busquen el campo, el espacio rural con el propósito de encontrar nuevas formas de vida armónica y natural, encontrándose con experiencias y conocimiento de pueblos indígenas que desde su cosmovisión y pensamiento estén acorde con la propuesta de nuevos modos de vida, diferentes a los impuestas por la “modernidad”.

A partir de la investigación se pudo concluir que en el contexto actual donde se evidencian condiciones de vida inequitativas, alta injusticia social, evidenciada a partir de la pobreza, la desigualdad, la desnutrición, el desempleo, el racismo, la contaminación al medio ambiente, entre otras condiciones que están presentes en la sociedad actual, se ha consolidado un proceso de formación comunitaria quienes desde los pequeños cambios tratan de que las cosas mejoren y de construir algo diferente, algo mejor para la sociedad, una nueva manera de vivir, atraídos por la intuición, con los aciertos y los desaciertos se unen para recuperar el sentido de comunidad. Esto hace parte de las nuevas formas de relacionarse que se fundamentan a partir de lazos emocionales y vínculos interpersonales que visibilizan la recuperación de lo comunitario a partir de ciertas manifestaciones descritas a lo largo de este documento, lo cual da cuenta de un proceso de cambio en la vida de los integrantes que re significa la vida y da luces sobre las

dificultades del mundo contemporáneo, de la angustia sobre el sentido de la vida y de la necesidad de cambio, explorando nuevas vías.

En el presente el grupo se autodenominan como comunidad, este grupo de personas estaba haciendo insistencia en que el lazo vincular del proceso se encuentra relacionado con la permanencia de los valores, las normas y las reglas comunitarias que enriquecieron el proceso, además de los nuevos lazos sociales y de reciprocidades que se transforman en una fortaleza colectiva en contra de las fuerzas de la vida urbana, teniendo en cuenta que la comunidad no es algo que se encuentra dado, sino que ha sido un proceso que se ha caracterizado por el crecimiento, transformación y aprendizaje continuo para la consolidación de la misma. Este nuevo sentido de comunidad ha sido un fenómeno que se ha extendido por todo el mundo y se ha convertido en una opción de vida con la posibilidad de construir nuevas realidades y con ideas de que otra sociedad es posible, queriendo romper con el individualismo y la competitividad para vivir con más conciencia. Cada vez más crece el interés para las personas que quieren tener una nueva vida lejos de los movimientos de la ciudad y aunque este fenómeno no es nuevo y no tiene gran relevancia social, día a día ha venido ganando espacio en gran parte de las zonas rurales de las ciudades.

El proceso hace parte de la resistencia cultural por parte del grupo de personas provenientes de la cultura moderna, quienes a partir de sus nuevas prácticas ancestrales (vivir bajo renovados usos, costumbres, prácticas y filosofías indígenas) han transformado sus acciones en la cotidianidad de la vida individual y familiar.

Cada día son más personas que se sienten atraídas por el campo, por los trabajos agrícolas, la alimentación, la agricultura saludable, la medicina natural y por muchos otros beneficios que les ofrece la vida en el campo, encontrando allí, una vocación con la oportunidad de tener una nueva vida, alejada de la vida urbana, siendo esto, una nueva tendencia o un nuevo estilo de vida. Estas personas ven en el campo y en la agricultura un nuevo proceso, no como una involución en sus vidas, además de convertirse en un nuevo modo de vida alternativo.

Este retorno a la vida rural se ha consolidado como un movimiento a nivel mundial que como mencionamos atrás alude a procesos de comunidades intencionales que tienen como propósito una forma de vida alternativa en la que se comparten responsabilidad y recursos dentro de un estilo de vida comunitario constituido por un grupo de personas con fines y objetivos en particular, relacionados con la naturaleza, el buen vivir, el medio ambiente, la alimentación saludable y la agricultura solidaria y sostenible convencidos de lograr un nuevo mundo. La vida de cada uno de los integrantes ha cambiado, transformando sus estilos de vida y las prácticas cotidianas, todo esto en el propósito de establecer una distinción cultural, de lo que impera en el momento, es decir, de lo “moderno” proveniente de occidente y así, poder hacer visible su nueva caracterización, sin embargo la conformación de estas comunidades no reflejan es su totalidad la oposición, la contradicción o la disconformidad con las dinámicas del sistema económico y de las ciudades de la cultura moderna, hace parte también de una estrategia de transformación de la percepción de ciudad, la cual puede aportar para generar pequeños cambios en esta a partir de la concientización de las personas por la construcción de una nueva vida en la ciudad.

De otra parte se pudo concluir que esta comunidad alternativa, denominada como “Comunidad Panche” presenta características de una comunidad intencional: creada a partir de la decisión de un pequeño grupo personas que de manera voluntaria con el fin de repensar y reorganizar la vida de cada uno, a partir de nuevos lazos de convivencia colectiva y como un fenómeno que tiene mucho sentido hoy, siendo la comunidad una nueva forma de habitar el territorio, una forma de vivir diferente basadas en el desarrollo holístico, que mantiene características que determinan el proceso.

Una característica importante en el desarrollo del proceso comunitario es la producción de sus propios alimentos a partir de la agricultura orgánica como autogestión de las propias necesidades como una acción en contra de los alimentos procesados en la industria colombiana, otra característica importante es la distribución de tareas con la participación de todos con la conciencia de contribuir al bien común, niños, niñas, jóvenes, adultos y adultos mayores tiene responsabilidad en la comunidad de acuerdo a sus capacidades; todos tienen voz y voto en la toma de decisiones.

De manera sucinta reiteramos que la autodenominada “Comunidad Panche” es una comunidad intencional que se ha convertido en un modo de vida y en un modelo de agrupación o asociación que a partir de las intereses colectivos, de interacción a partir del principio de reciprocidad, de un sistema de valores de cooperación, del sentir y el bien común, del sentido de pertenencia, de utopías compartidas, de sentimientos de solidaridad y de compromiso mutuo como base fundamental para la convivencia en comunidad y de la construcción de una sociedad diferente. Esta comunidad tiene como objetivo principal proyectarse desde una lógica alternativa

a la del mercado y de lo socialmente establecido, constituyéndose como una alternativa social, ecológica y económicamente sostenible que integra diversos aspectos de la vida.

Es importante reflexionar acerca de este nuevo modelo de vida que no hace parte de la garantía de que se pueda establecer como un único modelo de agrupación de cierta cantidad de personas en el que las relaciones y vínculos son perfectos, porque establecer relaciones humanas y vínculos sociales no es una acción fácil, sin embargo, es válido el deseo, el propósito, la voluntad y la intención que se tiene para iniciar un nuevo camino, una nueva vida.

Para concluir, la mayoría de las comunidades alternativas que se han venido conformando se encuentran en proceso de formación y otras tantas que serán creadas a lo largo del tiempo, en el inicio no sostienen un interés por lo espiritual pero con el tiempo, viviendo y conviviendo en el campo en medio de la naturaleza, generan un cambio de pensamiento y de perspectiva que conlleva a un despertar espiritual y de conciencia humana que permite la recuperación de las tradiciones ancestrales como parte de la base fundamental de las comunidades hoy.

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