• No se han encontrado resultados

Si bien el endeudamiento de las empresas públicas se planificaba y decidía en el Ministerio de Economía y en el Banco Central, en esta última institución funcionó una "comisión" integrada, principalmente, por los gerentes de Finan- zas Públicas y de Investigaciones Económicas que tenía a su cargo establecer las oportunidades en que las empresas del Estado podían salir al mercado fi- nanciero externo en procura de financiamiento.

Por resolución 170/80, el entonces ministro Martínez de Hoz estableció un régimen que regularizaba la toma de fondos en créditos externos por par- te de las empresas públicas. La norma le confería al secretario de Coordina- ción y Programación Económica (Klein) la facultad de elaborar trimestral- mente los márgenes de endeudamiento que podían dejarse para las distintas empresas públicas. De allí que el uso del crédito no respondiera a las nece- sidades reales de las empresas, sino a un "cronograma" que proyectaba el se- cretario de Coordinación Económica y que luego comunicaba al Banco Cen- tral y a la empresa "digitada"1.

Se fijaba, así, un "cupo" de endeudamiento al cual tenían que ajustarse las empresas. Las operaciones de préstamo eran concertadas "formalmente" por éstas bajo la conducción del Banco Central. Los dólares ingresados en virtud de la operatoria quedaban en el Banco Central y la empresa que había solicitado el préstamo recibía el "equivalente" en moneda argentina.

Los "cupos" constituían, en realidad, una ficción, por cuanto el uso del crédito externo que se atribuía a las empresas públicas estaba referido a una política que manejaba el secretario de Coordinación Económica en consulta con el Banco Central. Tales cupos eran la expresión formal de un "reparto" que no se verificaba de acuerdo con los requerimientos naturales de la em- presa, sino en función de las necesidades del Banco Central en el contexto de la apertura económica.

1 Véanse documentos 1 y 4 en el Apéndice Documental.

Las empresas eran utilizadas como "prestatarias" del crédito externo, a los fines de su gestión y firma. Pero no eran usuarias ni usufructuarias de dicho crédito. Las divisas eran retenidas por el Banco Central que las apli- caba a la "apertura económica", mientras las empresas recibían, solamente, moneda argentina.

No se trata, por supuesto, de una función de "cambio" que asumía el Banco Central comprando las divisas destinadas a las empresas públicas. La entrega de moneda argentina a ésta, disfrazaba una típica maniobra delic- tiva de malversación de fondos. En el caso de YPF, por ejemplo, los profesio- nales que produjeron - e n el juicio de la deuda- el informe pericial con rela- ción a la deuda externa de la empresa, constataron que las autoridades económicas "decidieron el endeudamiento externo de la misma, sin que las divisas obtenidas se destinaran a atender sus necesidades financieras

en moneda extranjera. Tales divisas fueron volcadas al mercado de cambios para favorecer la política de apertura de la economía... Ello

significó, entonces, desviar los fondos externos del presunto destino que motivó la concertación de las operaciones de endeudamiento" (peritos judi- ciales Dres. Curat, Chapman, Gomariz, Tandurella, Forino, etc.). Esta situa- ción se repite en Agua y Energía y las restantes empresas públicas.

La pretendida "justificación" de que el Banco Central entregaba mone- da argentina por el equivalente de las divisas que ingresaban no se compa- dece con la realidad, ya que el Estado cubría los déficits operativos de las empresas públicas sin necesidad de recurrir al crédito externo; déficits apa- rentes en algunos casos. Por otra parte, el concurso del crédito interno hu- biera satisfecho los requerimientos de las empresas públicas -si así se hu- biese decidido— aun cuando las tasas de interés, en el mercado nacional, resultasen más elevadas que las vigentes en el mercado internacional.

Según surge de las propias declaraciones de las autoridades económicas y de los gerentes del Banco Central (período 1976/1983) la Secretaría de Co- ordinación y Programación Económica fijaba trimestralmente, a partir de 1980 (Res. 170/80 del ministro Martínez de Hoz) los "márgenes de endeu-

damiento" posibles de las empresas públicas. Con anterioridad a dicha fe-

cha era el Banco Central quien determinaba dichos márgenes, con conoci- miento y participación del Ministerio de Economía. Como puede advertirse, el endeudamiento de las empresas del Estado no era el resultado de re-

querimientos financieros en moneda extranjera con relación a determi-

nados proyectos o emprendimientos. De la mencionada resolución 170/80 surge que, en forma regular cada tres meses, se fijaban los montos por los cuales podía endeudarse una empresa del Estado.

Las empresas públicas, pues, sirvieron para un proceso de endeuda- miento externo del país con el cual se sostuvo una política de apertura eco- nómica que devino en perjuicio del mismo país. Así se mantuvo la ficción de las reservas internacionales que, en 1979/80 pasaron los 10.000 millones de dólares. Un "activo" que era un "pasivo" y que, no obstante, se exhibía como ejemplo del nivel económico alcanzado por la Argentina.

El uso de las empresas del Estado para captar fondos en operaciones de préstamo externo queda claramente demostrado en la nota que suscribe el en-

100

w

tonces subgerente de Exterior y Cambios del Banco Central Jorge Magistrelli (fs. 4752) y en la cual reconoce que se recurrió "a determinadas empresas del Estado, con márgenes de endeudamiento, para que obtuvieran créditos externos que negociados inmediatamente nos dieran disponibilidades".

Obviamente, no surge de este texto que los fondos provenientes del cré- dito externo se destinaran a las empresas que se comprometían con el mis- mo. Actuaban de meros "prestanombres" con la responsabilidad propia de las empresas del Estado y con el lógico aval del mismo Estado a través del Te- soro Nacional.

En declaraciones judiciales se confirma el procedimiento utilizado por las autoridades económicas en materia de endeudamiento externo. El eco- nomista Agustín Francisco Núñez, director de YPF, declara (fs. 2222/3) "que

no existía un registro confiable de los créditos tomados, de los venci-

mientos, amortizaciones, etc." Agrega que había una "imposibilidad prácti- ca para el seguimiento" de los créditos. Y que éstos "no estuvieron deter-

minados totalmente por el equipamiento de la empresa".

Como se verá en el Capítulo X y según surge de la propia declaración de Guillermo Walter Klein, en el juicio de la deuda, YPF fue forzada a un colo- sal endeudamiento mientras se la llevaba a un falso estado de insolvencia. Con la innegable finalidad de crear las condiciones para su desmantela- miento y liquidación.

Con procedimientos similares se comprometió el patrimonio de todas las empresas del Estado conformando, así, la deuda externa del sector público. Posteriormente, durante la gestión de Domingo Cavallo en el Banco Central, se iniciaría la transferencia al Estado de la deuda privada. Proceso éste que culminaría en 1985 durante el gobierno de Alfonsín, al consolidarse la estati- zación de la deuda privada mediante las normas impartidas por el Banco Cen- tral en las Comunicaciones 695-A, 696-A y 697-A del Io de julio de ese año.

En su dictamen de fs. 4917 a 4924 del juicio de la deuda, los peritos ofi- ciales y ad-hoc Dres. Curat, Robles, Chapman, Gomariz y Tandurella, infor- man "que con respecto al destino dado al pasivo en moneda extranjera de las 15 empresas analizadas del sector público (YPF, Agua y Energía, Ferroca- rriles, etc.), si bien a fs. 38, del primer cuerpo de esta causa, se indica que ca- si el 82% de la deuda pública externa proviene de 'préstamos' financieros y no se obtuvo directamente para la importación de 'bienes de capital' u otros bienes, un análisis de los incrementos de endeudamiento externo de las 15 empresas y de los incrementos de sus bienes de uso, permite llegar a con- clusiones más acabadas del destino de tales préstamos".

Del informe de los peritos surge que si bien las operaciones de endeu- damiento externo se hicieron para la adquisición de "bienes de uso", éstos fueron comprados localmente, en moneda argentina. En el lapso

1976/1981 las adquisiciones de "bienes de uso" de dichas empresas totali- zaron más de 24.000 millones de dólares. Del análisis de esta cifra surge que sólo unos 15.000 millones de dólares se "imputaron" a la adquisición de bienes de uso. La diferencia fue imputada a "otros conceptos".

En el caso de YPF esos "otros conceptos" significaron una suma superior a los 5.000 millones de dólares.

En este último caso -el de Y P F - las diferencias de cambio fueron regis- tradas como "gastos financieros" del ejercicio en desmedro de sus resultados operativos. De haberse destinado el endeudamiento externo -según los peri- t o s - a la adquisición de bienes (de capital, petróleo y derivados, etc.), se hu- biera incrementado el activo de la empresa; el endeudamiento la habría ca- pitalizado.

Es importante señalar que los peritos determinaron casos —cuya grave- dad no puede desconocerse- en que a pesar de incrementarse el endeu-

damiento externo por parte de algunas empresas públicas, se registraron

en las mismas disminuciones de sus bienes de uso. Tal es el caso de EL-

MA en 1979; ENCOTel en 1980; Fabricaciones Militares entre 1977 y

1980; y Ferrocarriles Argentinos entre 1976 y 1980. "Tales situaciones, afirman los peritos, suponen retiros de bienes de uso por importes mayores a las adquisiciones". En el caso de Fabricaciones Militares - s e ñ a l a n - los hechos se reiteraron en demasía.

A continuación se incluye, a título de ejemplo, la referencia a dos casos de empresas públicas endeudadas por la gestión del equipo económico Mar- tínez de Hoz-Klein. Tanto "Agua y Energía Eléctrica" como la "Comisión Na- cional de Energía Eléctrica" son elocuentes demostraciones de los procedi- mientos utilizados para comprometer a dichos organismos en los préstamos del exterior.

En ambos casos, como lo demuestra la documentación complementaria que también se incluye, el estudio "Klein y Mairal" -del ex secretario de Es- tado Guillermo Walter Klein- fue clave en las operaciones que involucraron a las mencionadas empresas en la deuda externa.