Capítulo V. Medios Radicales 106
3. Diagnóstico de la operatividad factual de la estructura narrativa de la
Para poder observar la narración histórica mediática en toda su complejidad y antes de observar su manifestación empírica, resulta pertinente descifrar en qué consiste la estructura narrativa. La estructura narrativa es un constructo que operacionaliza las características de la narración histórica mediática descritas en el capítulo anterior, con el fin de observarlas empíricamente. Esta vinculación operativa entre el concepto de narración histórica mediática y su observación empírica muestra la forma en que hemos captado la operación de la narración histórica mediática en la realidad.
Si observamos la narración histórica mediática en su dimensión social, podremos ver la existencia de diversas características operativas, como dimensiones que se manifiestan en su constitución, lo que implica la existencia
de diversas narraciones que en sí mismas pueden configurarse como escritura, o no.
Procederemos por tanto en primer lugar a describir estas dimensiones de la narración histórica televisada, con el objeto de apuntar a un diagnóstico de la narración histórica mediática en su operatividad, definir parámetros de observación de la estructura narrativa que subyace a la narración histórica mediática, con el objetivo de precisar en qué consiste la narrativa histórica de la televisión analíticamente, es decir, en qué consiste su praxis operativa.174
La estructura analítica de la narración histórica mediática se ha formado por una variabilidad observable empíricamente de siete características, que se conjugarán de distintas maneras para constituir una narración.
Cada una de estas siete dimensiones que componen la narración histórica mediática contiene características que pueden dicotomizarse en propiedades que aportan a configurar una narración como escritura, y en propiedades que constituyen la narración como presencia. Por tanto a partir de la combinación de estas siete características se conforma una narración con mayores o menores grados de escrituralidad, siendo la constitución de una narración mediática como escritura propiamente tal imposible. Esto debido a que las narraciones mediáticas por la limitación temporal que poseen en su operar deben condensar
174 Las dimensiones aquí definidas tienen un fin operativo. Tienen el objeto de operacionalizar la narración histórica mediática para poder observarla en su constitución factual. Estas dimensiones fueron construidas por las autoras de la presente Tesis, para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. PNUD. En el marco del Estudio para Televisión Nacional de Chile. TVN. Desarrollado el segundo semestre 2005, “Noción de Historia y Frame Históricos para públicos Socioculturales”, en el marco de las proyecciones de TVN en el Bicentenario de Chile. Las dimensiones se construyeron en un proceso que combino el desarrollo un marco teórico conceptual, en relación a los resultados estadísticos de tres bases de Datos nacionales. Base PNUD 2002, Base PNUD 2004 y Plataforma de Públicos TVN-
el relato histórico a través de una elipsis que reduce el espaciamiento y la temporización de la différance, e incluso en algunos casos la elimina.
A continuación describiremos cada una de las propiedades que constituyen la estructura analítica de la narración histórica mediática en función de construir un diagnóstico acerca de cómo opera en general la narración histórica mediática.
Para esto utilizaremos esta dicotomización de cada una de las propiedades que conjugan los distintos tipos de narraciones, bajo el eje Escritura versus Presencia. Esta dicotomización conceptual de las propiedades de la estructura narrativa constituye en sí una arbitrariedad con fines metodológicos que nos permitirá en primer lugar analizar la forma en la que es generalmente narrada la historia mediática, y posteriormente en el próximo punto observar los distintos tipos de narraciones históricas que se podrían televisar en Chile según una diversidad de públicos televisivos.
Larga Duración Corta Duración
1. Donde está situado en evento narrado en el tiempo y cual es su duración.
En la mayoría de la narraciones mediáticas de la historia, el acontecimiento que se narra se encuentra ubicado en una linealidad temporal o teleológica, en este sentido, logo-céntrica, que limita la posibilidad radical del acontecimiento que se plasma en esta línea de tiempo. El evento, como fue expuesto con anterioridad, se ubica generalmente en el tiempo de corta duración, es decir en el estrato temporal definido por Reinhart Koselleck como el estrato donde se mueven las personas175, y no siempre en el nivel donde se mueven los acontecimientos. Por tanto, el evento o mínimo temporal de toda historia mediatizada se ubica en el tiempo corto o tiempo de los acontecimientos, en este último la narración devendría con como escritura.
Frente a la pregunta por qué organiza el sentido subyacente de la concatenación narrativa de la historia mediatizada, podemos decir que existe por un lado un proceso de argumentación, que puede ser racional o no, pero que en definitiva implica dejar un margen al análisis entre la concatenación de los mínimos temporales condensados en la narración. Asimismo, este espacio de análisis puede ser argumentado emocionalmente, desde la apelación a la empatía. Por otro lado, este sentido organizativo de los acontecimientos en la elipsis de la narración histórica mediática puede excluir cualquier posibilidad de análisis, argumento o empatía, y más bien plasmarse como inyección, inmediatamente pretender comprensión causal de la historia narrada.
Argumentación Imposición
Si toda narración de la historia implica montaje elíptico condensado, toda narración de la historia requiere coherencia clausurada operativamente, en otros términos, requiere un final. En este sentido el final de la narración histórica mediática puede implicar apertura a la radicalidad de los acontecimientos ahí narrados, o bien la clausura de la narración. Como ya ha sido expuesto, la narración histórica mediática generalmente implica la clausura causal de la narración, la cerradura y el corte arbitrario, que limita la observación de la historia como texto constituido por acontecimientos iterantes.
En concordancia con lo anterior, al preguntarnos por la “fuerza” que da vida a todo acontecimiento en la narración histórica, este impulso puede ser multicausal o monocausal, es decir, enfocado en procesos complejos e iterantes, o bien, en personajes y su “hazaña “, que maca un antes y un después. En la narración histórica mediática como se expresa en la actualidad,
Abierto Cerrado
3. Característica del final de la narración
Multicausal Monocausal
esta fuerza constitutiva de la historia se centra en la monocausalidad, limitando la libre interpretación.
El parámetro de la observación histórica mediática que nos indica “quién” narra la síntesis de acontecimientos, podemos observar que las posibilidades se enmarcan en la narración histórica ejercida por un observador de segundo orden, es decir, un espectador de los sucesos que les da la coherencia, pudiendo ser este un especialista o no. Mientras que por otro lado la narración puede ser ejercida en un montaje por los personajes mismos. En términos generales, en la narración histórica mediática, el “quién” narra, es el personaje, que da lineamientos básicos, generalmente emocionales, para la unificación de los aconteceres en la narración.
Como hemos visto, toda narración histórica, ya sea mediática o no, implica una selectividad impresionista de variedad de versiones, de novum históricos, que
Observador de segundo orden
Observador de primer orden 5. Posición del observador
Múltiples Única
el después. En el caso de la narración histórica mediática, esta variedad de versiones, que permite la variabilidad iterante de toda interpretación, es baja, es decir, queda reducida a quiebres unidimensionales que dan vida a la narración enmarcada en el tiempo de corta duración.
Toda narración histórica mediática, se inyecta en el espacio público democrático, portando el germen de la presencia causal de todo acontecimiento pasado. Ahora bien, este fundamento práctico de toda narración, puede devenir en la exposición de materiales para la interpretación, aunque sea limitada, y en la imposición de materiales para la generación de una relación emocional con los personajes por parte de los interlocutores mediáticos. Lo anterior implica una imposición de significados. Si existen por tanto estas formas de observar la narración en cuanto a lo que se espera de ella, la definición del contenido mediático como legibilidad divergente permite que la narración histórica mediática proporcione materiales para la interpretación de los acontecimientos, mientras que la definición como relación causal entre aconteceres, o como relación de identificación con el personaje de la narración histórica mediática, que indica presencia, provee al espectador pasivo de materiales para la afirmación de un mundo coherente, reduciendo así la complejidad al extremo de reducirla a leyes objetivas operantes en la historia.
Exposición de significantes
Imposición de significado 7. Posibilidad de interpretación de acontecimientos
Esta variedad de dimensiones operativas se enmarcan en la narración histórica mediática como constitutivas de su operación concreta, y nos dan la posibilidad de observarlas en su complejidad, en otros términos, la narración histórica mediática como elipse impresionista que abarca las particularidades de la historia en una unidad de sentido, opera pragmáticamente en función de la combinación de estos elementos, y son estos elementos los que serán observados desde la subjetividad. Por tanto, son también estas dimensiones las que en su conjugación infinita y múltiple, permiten la generalización de toda herencia constituida por la narración de la historia, del pasado. Asumiendo entonces que la narración mediática de la historia, como síntesis de acontecimientos pasados, conjuga estas diversas dimensiones operativas generalmente desde la dimensión de la presencia causal, por lo que limita la iteración de la huella de su estructura. Por tanto, las imágenes del pasado se manifiestan substancialmente incompetentes para introducir la dislocación vinculante en la herencia, como plexo operante del pasado en el ahora. La historia así narrada, difícilmente proporcionara otra lectura de lo acontecido en la actualidad.