Arquitectónico
4.3. Didáctica de la Modernidad
Las revistas fueron instrumento de divulgación de la modernidad no sólo porque se presentaron las ideas de esa arquitectura y sus obras, sino también porque instruyeron sobre las características de nuevos materia- les, métodos de cálculo y tecnologías de construcción y equipos, entre otros temas, con el claro propósito de capacitar a los arquitectos que durante sus estudios no conocieron estas materias y, además, porque muchos ejercieron la profesión basados exclusivamente en la experiencia adquirida en la práctica sin haber realizado estudios regulares de arqui- tectura. Esta situación introdujo en las revistas artículos informativos de carácter didáctico que abordaron, por ejemplo, el cálculo de la flexión en la madera, aplicación del aire acondicionado y otras materias similares. La publicidad en muchos casos, fue una manera de entregar información detallada sobre el empleo de un material o una técnica de construcción. En una primera etapa, que abarca las dos primeras décadas del siglo XX, estos artículos se mezclaron con arquitectura de estilos históricos y uso de ornamentos. En ese periodo la modernidad radica fundamentalmente en las técnicas y materiales de construcción.
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La Revista de Arquitectura apareció dando cuenta de las técnicas de instalaciones de gas por el ingeniero Juan Blanquier, del concreto armado por Víctor Auclair y, del sistema norteamericano de construcción con es- queleto de acero por Luis Troncoso Pinto271. Este hecho refleja la actitud
didáctica con que se abordó la introducción de los nuevos materiales y las tecnologías.
El estudio de la dimensión más económica de una costanera de madera, en 1924, fue uno de los temas que también se trataron (f.105). El artículo “enseña” el procedimiento a seguir desarrollando el cálculo con un ejemplo272. La idea del cálculo como recurso de la economía es
explícita y prueba la presencia del criterio de la racionalidad que liga el conocimiento de la ciencia con el mejor aprovechamiento del material. El uso del yeso como material de construcción empleado en estructuras y obra gruesa (f.106), el cálculo detallado de piezas de madera some- tidas a esfuerzos estructurales y los métodos y materiales usados en la impermeabilización273, son artículos representativos de la misma idea 271 RA: 1914, mayo N°4 y RA:1913, N°1 y N°2.
272 Steinfort M., J.; Estudio de la dimensión más Económica de una Costanera de Madera; EA: 1924, no- viembre n°2, año I, sp.
273 Guzmán B., Florencio; El Yeso como material de construcción y su empleo en la confección de estructuras de resistencia y obra gruesa; EA: 1924, noviembre N°2, año I, sp, EA: 1925, marzo N°3, año II, sp, EA: 1925, abril N°4, año II, sp, y EA: 1925, junio N°6, año II, sp. Steinfort M., Juan; Estudio técnico sobre el roble chileno sometido a la flexión; EA: 1925, marzo N°3, año II, sp; Abacos; EA: 1925, junio N°6, f.105 Página del artículo Estudio de la dimensión
más económica de una costanera de Madera. f.106 Página del artículo El Yeso como material de
construcción.
f.105
(f.107,f.108 y f.109). La publicidad mezclaba anuncios sobre herrería y ferretería “artística” y taller de arte “decorativo” (f.110 y f.111), con los de los símbolos de las nuevas tecnologías: la fábrica de cemento “El Melón” que producía 600.000 barriles al año (equivalente a 1.650.000 sacos), la barraca de fierro que importaba “barras de todas dimensiones”, la calefac- ción central a vapor y aire caliente que instalaba Raab, Rochette, Roca & Cía274, y la instalación de veintiseis ascensores Otis en doce edificios en
construcción entre Valparaíso y Santiago (f.112,f.113 y f.114). A la publi- cidad con esas características la acompañaba información sobre valor de materiales y obra de mano en Santiago en el mes en que se publicaba la revista (f.115), un directorio de estudios de arquitectos (f.116) y la nómi- na de firmas comerciales e industriales que la revista recomendaba a los arquitectos (f.117). Los esfuerzos no estaban destinados sólo a instruir en tecnología y materiales, también hubo interés por deslindar campos de acción profesional respecto de la ingeniería. En este aspecto, en los años veinte aún se identifica la arquitectura con el rol específico de manifestar la belleza de la naturaleza al contrario de la ingeniería que “se opone a la naturaleza”275. Esta preocupación presente en la revista El Arquitecto
estuvo especialmente orientada a entregar modelos operativos de cálculo de estructuras, incluyendo fórmulas y ejemplos concretos, instrumentos de cálculo de dimensiones de barras de acero para el hormigón armado, estándares de lux por espacio a alumbrar y propiedades de materiales y
año II, sp, EA: 1927, marzo N°1, año IV; Métodos y materiales usados en la impermeabilización. Altami- rano Z., Luis; El alumbrado eléctrico; EA: 1925, mayo N°5, año II, sp y EA: 1925, junio N°6, año II, sp. 274 EA: 1926, julio N°1, año III.
275 Pallares, Alfonso; ¿Qué es arquitectura y qué es ingeniería?; EA: 1925, abril N°4, año II, sp (Tomado del Boletín de la Sociedad de Arquitectos Mexicanos). “(...) en la ingeniería el espíritu humano se opone resuelta y abiertamente a la naturaleza, la contradice, la hiere, la despoja de su abigarramiento lineal de su belleza esencial, de sus aspectos más característicos en cada país, en provecho de la industria humana, de la explotación de los recursos que guarda la tierra. Toda la elaboración mental del ingeniero, toda si ideología y su especulación técnica, así como su manera de sentir la vida, proceden o deben proceder de ese espíritu de rebeldía, llamémosle de oposición al desorden, al arreglo antihumano (desde el punto de vista plástico de la naturaleza). (...) Nunca un ferrocarril será algo bello, ni tampoco una presa, ni menos un túnel, sino que será algo grande, magno, utilísimo para el comercio y el bienestar del hombre pero a ex- pensas el primero de la belleza del paisaje y el segundo a expensas de la pintoresca conformación del valle, y el tercero parecerá un agujero irrisorio abierto en la soberbia montaña. (...) En cambio, lo arquitectura, ¡no en balde se llama a Dios el Gran Arquitecto del Universo! En todas sus concepciones y construcciones, exige ante todo y pone de manifiesto un sentir armónico en la belleza de la Naturaleza, más aun, con los elementos plásticos más específicos de la belleza natural de cada país (flores, árboles, animales, minerales y configuraciones del terreno). El arquitecto ante todo contempla y estudia estas bellezas, sus formas y sus maneras de ser arquitectónicas, para crear él la forma arquitectónica que es en suma una expresión de obediencia a la belleza contemplada”.
f.107
f.108
f.107 Página del artículo Estudio técnico sobre el roble chileno sometido a flexión.
f.108 Página del artículo Ábacos, de hormigón armado.
f.109 Página del artículo El Alumbrado Eléctrico. f.110 Publicidad de cerrajería artística. f.111 Publicidad de herrería y ferretería artística. f.112 Publicidad de calefacción central, de fierro y
cemento.
f.113 Publicidad de taller de arte decorativo. f.114 Publicidad de ornamentos de metal, de cemen-
to y de barraca de fierro.
f.115 Valor de materiales y mano de obra en Santia- go, marzo 1925.
f.116 Directorio de estudios de arquitectos, octubre 1925.
f.117 Nómina de firmas comercial e industriales, recomendadas por la revista El Arquitecto, agosto 1926.
f.110 f.111 f.112
f.113 f.114 f.115
aplicación en la construcción (f.118,f.119 y f.120). Pero estos esfuerzos dejan de aparecer, sin explicación, a partir de 1927.
El uso de las nuevas tecnologías se orientó también a las nuevas tipolo- gías arquitectónicas como fue el caso de las vitrinas de almacenes, las que se vieron afectadas por el desarrollo del alumbrado público que favoreció la extensión del horario de atención al público (f.121). Esta situación generó una preocupación por el alumbrado de las vitrinas, que justificó la aparición de artículos que instruían sobre su aplicación276. La ventilación
de los recintos fue otra preocupación ligada a lo que podríamos llamar
276 Dourgnon, Jean; El Alumbrado de vidrieras de almacenes; AAD: 1929, marzo sin N°, p120- 122.
f.118
f.119
f.120
f.118 Estudio de las dimensiones más económicas de una losa de hormigón armado.
f.119 Nomograma para determinación del momento máximo de flexión.
f.120 Pagina de artículo El Alumbrado Eléctrico f.121 Recomendaciones para el alumbrado de vi-
trinas.
f.122 Demostración del sistema de aireación hori- zontal.
f.123 Publicidad de pozo séptico.
f.124 Publicidad de la Compañía de Tracción y Alumbrado de Santiago.
la conciencia moderna de la higiene de las habitaciones, vinculada a la salud de los habitantes, bajo el nombre de “aireación racional”277 (f.122).
Esta revista mantuvo la Guía comercial e industrial de los proveedores de la construcción. Y la publicidad describe, en algunos casos, con planos y detalles constructivos, la técnica que quiere introducir entre los profesio- nales278 (f.123); en otros, entrega recomendaciones para el uso doméstico
de la electricidad, como si se dirigiera al usuario inexperto y no al profe- sional especialista a quien está dirigida la revista279 (f.124). Muchos de los
equipos que se anuncian se vinculan a la condición moderna que le con-
277 Gouineau, ingeniero; Pongamos “narices” a nuestras casas (De Je sais tout); AAD: 1929, abril sin N°, p149- 152. “Sólo parece racional y lógico el procedimiento de la ventilación horizontal que consiste en practicar diversas aberturas en las murallas”, p149.
278 AAD: 1929, abril s/N°, pXV. Publicidad de Pozo séptico “Semper” con tubo de cemento armado. 279 AAD: 1929, mayo s/N°, pXXVII. Publicidad de la Compañía de Tracción y Alumbrado de Santiago: “La
electricidad en el hogar evita incendios. (...) 10 reglas de sentido común para el uso de la electricidad”. f.122
f.123
fiere al servicio que prestan . Aquí la idea de lo moderno es sinónimo de bienestar y comodidad, y ambos aspectos son signo de progreso. En esta línea está la publicidad de la cocina a gas: “un elemento de bienestar que cada día adquiere mayor importancia en las construcciones modernas” (f.125); la del incinerador de basura: “Kernerator, el más moderno inci- nerador de basuras” (f.126); y la de pisos de goma: “en todos los edificios modernos se colocan los afamados pisos de goma” 280 (f.127).
La ventilación es un tema que vuelve aparecer281. En parte, porque esta
cualidad de las habitaciones se asoció tempranamente a la sanidad de las construcciones protegiendo con ella la salud y la propia edificación. Por esto, el recurso de la ventilación fue signo de modernidad. La moderni- dad superaba la insalubridad de las habitaciones anteriores.
Sin ser precisamente un tema tecnológico, el soleamiento282 de las
habitaciones fue también un recurso propio de la modernidad, que com- plementó al de la ventilación. Descripciones del recorrido del sol en el curso del día permitieron controlar el soleamiento de las habitaciones, convirtiendo en reglas estas indicaciones (f.128).
Cuando aparece ARQuitectura ya se ha producido la primera refor- ma de la enseñanza de la arquitectura en la Universidad de Chile, que introduce cambios en materias tecnológicas, entre otros, y tal vez esa sea una razón que justifique la desaparición de la preocupación por los temas eminentemente tecnológicos, expuestos con un sentido didáctico, que se había advertido en las revistas anteriores283.
Moderno era todo recurso fundado en el conocimiento científico. Resultados predecibles y fórmulas experimentables fueron la expresión de esos recursos. Esta fue la nueva base de las decisiones y fijó el criterio que predominó por sobre aquellos que se basaban en la tradición, la his- toria o la belleza sustentada en el malabarismo ornamental de los estilos (fundados también en el pasado). En esta línea de pensamiento el cálculo de estructuras fue el recurso que puso mayor distancia con respecto a los
280 AAD: 1929, mayo s/N°; La cocina a gas. Cía Consumidores de Gas, sp. AAD: 1929, octubre N°6 y N°7; Kernerator. El más moderno incinerador de basuras, sp; Pisos de goma Leyland, sp.
281 UA: abril N°3, año I; Ventilación estática continua, p31. “La ventilación estática, a base de una succión por vacum, permite extraer en forma lenta y segura aire del volumen total contenido en una sala no produ- ciéndose columnas ni corrientes de aire y originando con esto una temperatura proporcionalmente pareja dentro del aposento que se ventila”.
282 UA: 1936, junio y julio N°5, año I; Soleamiento, p10- 11. “Modernamente ha sido comprobado por nume- rosos experimentos que la luz disminuye la virulencia de los microbios patógenos, y es conocido también que los ambientes obscuros son propensos a la humedad, que conserva y desarrolla gérmenes nocivos a nuestra salud. De la tuberculosis se ha dicho que es el “mal de la obscuridad”, p10.
283 Moreno, Jenaro; Los conceptos de dimensión y espacio; A: 1935, agosto N°1, p2- 4. Este artículo puede ser la excepción si se tiene en cuenta que desarrolla con detalle una explicación sobre la evolución que siguió la geometría desde los griegos hasta Gauss, Lobatschefsky y Bolyai, con demostración algebraica.
f.125 Publicidad de la cocina a gas.
f.126 Publicidad de incinerador de basuras Kerne- rator.
f.127 Publicidad de pisos de goma Leyland. f.128 Estudios de soleamiento.
f.125
284 Ramírez R., Raúl (ingeniero calculista); Métodos simplificados para el estudio de los sistemas hiperestá- ticos; UA: 1939, mayo N°1, año II, p46. “Estos métodos, que han llegado a simplificar de una manera casi increíble la solución de los dificilísimos problemas a que conduce el estudio de los sistemas indetermina- dos, fueron dados a conocer por primera vez en nuestro país a través de una serie de conferencias que tuve el honor de dar en el Centro de Ingeniería de la Universidad Católica de Chile, el año próximo pasado (Nota del autor: esto es 1938), con motivo del cincuentenario de la Universidad. (...) En esa oportunidad di a conocer el método de Cross o de la Distribución de los Momentos, y algunos métodos expeditos de cálculo basados en el método de Cross para el estudio de las solicitaciones debidas a los temblores”, p46.
que seguían la tradición y “la belleza”. Las matemáticas confirieron un lenguaje poderoso con que demostrar las dimensiones y las secciones que debían tener las piezas estructurales con las que finalmente se determi- naba la forma de los recintos y del edificio en su totalidad. El cálculo fue insuperable para dar razón de las decisiones adoptadas: explicaba la re- sistencia de la construcción, su forma y además era económico. La lógica de las construcciones basadas en el cálculo fue durante varias décadas imbatible. En muchos sentidos, el cálculo sustituyó la “razón de la tradi- ción” como criterio de discernimiento de la forma284.
f.127