Control de la Realidad Construida
3. Transformaciones culturales en la
3.1. Vivienda popular
de pensar la realidad de la arquitectura y el modo de ser ésta concebida; con arreglo a nuevos criterios y valores. En esa experiencia individual y colectiva del arquitecto quedó contenido el instante que la arquitectura cambió su base de concepción tradicional-histórica a racional-científica.
La aparición de la necesidad de viviendas populares, económicas, ba- ratas o mínimas, todos nombres que circularon por las revistas en el pe- riodo 1913-1941, fue un fenómeno que no dependió de la intervención de los arquitectos. Al contrario, éstos fueron sorprendidos por su impac- to, consecuencia de un proceso cultural de mayor alcance y complejidad del cual la arquitectura sólo era una de sus vertientes. Al hacerse cargo de él los arquitectos reconocieron su implicancia arquitectónica sin captar inmediatamente que la solución pasaba por un cambio en los principios que hasta entonces se aplicaban en los proyectos. De tal modo, responder al desafío de la vivienda popular puso a los arquitectos en marcha hacia un cambio fundamental del proyecto arquitectónico que, tal vez, podría- mos denominar un cambio de la epistemología arquitectónica, si por esto entendemos las bases teóricas del conocimiento con que se definen en última instancia los criterios de discernimiento proyectual.
Si aceptamos que el fenómeno de la vivienda popular es manifestación de una cultura modernizada; una cultura donde los cambios demográfi- cos y la introducción de nuevas tecnologías, nuevos materiales y nuevos regímenes de producción, se asociaron a las transformaciones políticas, sociales y económicas, que a su vez impusieron exigencias de solución perentoria, sin duda, la vivienda popular fue un catalizador del cambio de la arquitectura del país. En este contexto, la organización gremial y las revistas publicadas por ella capitalizaron la oportunidad histórica, trans- formándose en agentes del cambio necesario para responder al desafío.
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Las revistas recogieron la importancia del tema61. En 1925, a pro-
pósito de comentar las conclusiones del 2° Congreso Panamericano de Arquitectos el directorio de la revista El Arquitecto quiso llevar a la práctica la idea de construir casas para obreros. Con ese propósito invi- tó al ingeniero Luis Casanueva a exponer el conocimiento que sobre la materia tenía al participar en el Consejo de Bienestar Social. También se vio reflejada la estrecha relación del tema de la vivienda con el de
61 EA: 1924, noviembre N°2, año I, s/p; El Directorio de la Asociación de Arquitectos de Chile, presenta a la Excelentísima Junta de Gobierno, un proyecto de ley que aborda la resolución del problema de “la habita- ción higiénica y barata”; el artículo está fechado en octubre de 1924.
la transformación de la ciudad cuando, a propósito del nombramiento de una comisión que estudiará el tema se hace notar que la Junta de Vecinos de Santiago ha designado otra comisión –en la que participan dos arquitectos de la Asociación de Arquitectos de Chile- para presentar un proyecto de reglamentación para las construcciones que se edifiquen en la ciudad62. En Valparaíso se realizó el Congreso de la Habitación
Barata, al que adhirió la Asociación de Arquitectos nombrando dele- gados a los arquitectos Santiago García, Alfredo Vargas Stöller e Italo Sasso. Para el estudio del Reglamento de Habitaciones Baratas se formó la comisión integrada por los arquitectos Steinfort y Valdivieso, y el abo- gado Palomino; y para el estudio de la reglamentación de la vivienda, al mismo abogado, junto con los arquitectos Cruz y J. López. En sesión de 31 de marzo se debatió sobre la Ley de Habitaciones Baratas y sobre los Tribunales de la Vivienda63. En julio aún se debatía la Ley, y se opinaba
que debe aplicarse dentro de los barrios urbanos para contrarrestar la falta de habitaciones por demolición o cierre de las antihigiénicas; el arquitecto Ricardo Larraín Bravo se declara partidario de la edificación en altura en el centro de la ciudad y con edificios colectivos. En asamblea general de la Asociación de Arquitectos, de 21 de julio de 1925, el inge- niero del Consejo de Bienestar Social, Luis Casanueva, expone la Ley de Habitación Barata. Se objeta el crecimiento de la ciudad originado por las viviendas fuera de los límites urbanos64. Junto a esta conciencia pro-
fesional respecto de la vivienda ha ido surgiendo un interés por atender también necesidades profesionales de obreros relacionadas con ejecución de planos y consultas de construcción65. Las sesiones de Directorio de la
Asociación de Arquitectos son el lugar donde se va sopesando el proceso de cambio que va marcando la legislación, la participación en congresos, las solicitudes de acciones concretas a las autoridades.
Ya en 1922 había habido una exposición de la Habitación Económica. Si se revisa el temario del programa de conferencias se obtiene el perfil en que se situaba el problema de la vivienda en esa época. Se destacaba la importancia política y social del problema; las medidas legislativas, ad- ministrativas y técnicas que debían adoptarse; la intervención del estado en la solución del problema; el “embellecimiento” interior de la vivienda;
62 EA: 1925, enero N°1, año II, s/p
63 EA: 1925, marzo N°3, año II, Editorial, s/p.
EA: 1925, abril N°4, año II, Reseña de las sesiones de Directorio, s/p; se sabe que la Ley de Habitaciones ha sido dictada.
EA: 1925, mayo N°5, año II, Reseña de las sesiones de Directorio, s/p; el ingeniero Casanueva confeccionó el Reglamento sobre Habitaciones Baratas, según la Ley N°308 de 9 marzo de 1925.
64 EA: 1925, septiembre N°9, año II, Reseña de las sesiones de Directorio, s/p. “...las extensas construcciones sub-urbanas para obreros, (...) (presentan) dificultades de orden técnico y financiero, tales como las insta- laciones de desagües, luz (...) que (encarecerían) las construcciones”.
la distribución interior, mobiliario y “decoración” conveniente a la habi- tación económica; sistemas de préstamos para financiar la adquisición; notable es la preocupación por educar “para el cuidado y conservación de la casa”; el punto de vista higiénico de la vivienda; “nuevos sistemas de construcción y materiales aplicados”, y otros temas66.
Un modo característico de cómo se produce la transferencia de ideas y modelos son los viajes. Desde París, después de haber asistido a un Congreso (1925)67, el arquitecto Ricardo González Cortés escribe sobre
los problemas de la vivienda68. En síntesis afirma que el problema de la
edificación de casas económicas “es el más grave, el más complejo y el de mayor alcance social que se conoce”, y es una crisis que tiene proyección mundial, cuya solución no se alcanza por la vía de la imposición legal (cita el caso español, donde una ley de este tipo acarreó huelgas que pro- vocaron entre 15 y 20.000 parados en Madrid, además de paralización de trabajos). En Estados Unidos, leyes de emergencia llevaron a construir galpones provisorios donde alojar la gente que llegaba de afuera o la que por no pago del alquiler se quedó sin casa; otros construyeron barracas que destinaron para guardar muebles. Por otro lado, se estimulaba la edificación con crédito a bajo interés. Francia, Inglaterra, Italia y España estimulan las sociedades de edificación de inmuebles para personas de escasos recursos. Así, dice González Cortés, el Estado ayuda pero evita convertirse en “constructor de mala y fracasada administración”. A estas iniciativas se agrega las liberaciones aduaneras o una política arancelaria útil para rebajar o suprimir determinados derechos para la importación de materiales; por esta vía se consigue abaratamiento sin riesgos de leyes complicadas que “interrumpen el libre juego de la oferta y de la deman- da”. En el mismo artículo, González Cortés, se refiere a una asamblea que acaba de tener lugar en París, a la que asistieron empresarios, con- tratistas y arquitectos, y cuarenta y dos delegados de países extranjeros (Chile estuvo ausente), presidida por el Ministro del Trabajo francés, Pierre Labal. En dicha asamblea se discutió la “crisis de la Habitación”, recomendándose, en general, el empleo de los préstamos hipotecarios a bajo interés. Una de las experiencias comentadas fue la de España que estableció un impuesto a los sitios eriazos, que se destina a la vivienda económica. Uno de los ejemplos de solución en Francia, es “la casa colec- tiva”, que visitó González Cortés, compuesta por departamentos todos provistos de agua, gas y luz eléctrica (es notable que se destaquen estos
66 UA: 1936, enero N°1, p6
67 EA: 1925, julio N°7, año II Desde París los problemas de la vivienda, s/p. Es posible que este congreso haya sido el Congreso de Materiales de Construcción. (No hay antecedentes de haber visitado la Exposición de Artes Decorativas):
68 EA: 1925, julio N°7, año II, Desde París. Los problemas de la vivienda, s/p. EA: 1925, agosto N°8, año II, Editorial. Los problemas de la vivienda, s/p.
f.
f. Fachadas a la calle y plantas de viviendas tipo de la Población Huemul; Ricardo Larraín Bra- vo, arquitecto; 1918.
f. Plantas de conjunto de la Población Huemul; Ricardo Larraín Bravo, arquitecto; 1918.
servicios, pero refleja la valoración que en la época se hacía de ellos), de dos a cuatro piezas, más comedor y cocina: “esta última en la generalidad de los casos, es una pequeña alcoba unida al comedor”. (Tal vez, este sea uno de los primeros testimonios en Chile de la integración espacial que caracterizará en la arquitectura moderna la relación entre cocina y comedor). Se refiere también a bloques de viviendas que cuentan con bibliotecas, salas de lectura, lavanderías, baños, peluquerías y teatro. Otras soluciones que describe son la construcción de ciudades modelo para 30.000 habitantes, fuera de los límites urbanos, como es el caso de la construida por la Compañía de Ferrocarriles del Norte de París, con cooperativas de consumo. Y la ciudad-jardín de Freidorf , de Basilea. Los datos prueban que “la vida alejada de los grandes centros poblados moraliza a los individuos y los hace amantes de su hogar”. Refiriéndose a la Garden City, la ciudad-jardín creada por Ebenezer Howard, en la que participan arquitectos, médicos higienistas, agrónomos e ingenieros, siendo la base esencial el régimen cooperativo, dice que no ha tenido los frutos esperados, especialmente porque los obreros no llegan nunca a ser propietarios. Menciona los casos de Port Sunlight, donde los hermanos Lever, fabricantes de jabones, llevaron a cabo una experiencia en 1904; el caso del fabricante de chocolates Cadbury; y otros ejemplos en Bélgica, Holanda, Alemania, Inglaterra y Francia. Incluso compara la ciudad-jar- dín de Foyer Remois, de Reims, con algo similar hecho en Chile por la Caja de Empleados Públicos y la Caja de Ahorros de Santiago, en la calle Miguel Claro. Asimismo, se menciona la Población Huemul (f. y f.), obra del arquitecto Ricardo Larraín Bravo, por el parecido en el funcionamiento de los baños públicos: “en el procedimiento nada hay nuevo que no haya sido ya implantado en Chile, entre otros, por la Caja Hipotecaria, que nuevamente es justo señalar por sus poderosas inicia- tivas a favor de la habitación higiénica y barata”. Y también, la “ciudad lineal”, una solución nueva de origen español69.
En 1928 ya se han proyectado “tipos” de casas para los ferroviarios (f.017) financiadas por la Caja de Retiro de los Ferrocarriles del Estado. Guillermo Grebe, arquitecto jefe de la sección técnica de la Caja está a cargo de esta iniciativa. Hay poblaciones en Santiago (calle Bascuñán y calle Tucapel, 54 casas; al poniente de la Alameda, 42 casas; en San Bernardo, alrededor de 20 casas) y en provincias (Ovalle, 42 casas; Temuco, reparación y saneamiento; Concepción, la Población Virginia, 19 casas; San Rosendo, 25 casas, el primer Hogar Ferroviario en el país y un teatro local), “todo con el máximo de comodidad, higiene y de un estilo sobrio y moderno”, comprometiendo máximo el 35% de la renta
69 González Cortés, Ricardo; Las grandes obras de Previsión Social en Europa y América; EA: 1925, octubre N°10, año II, s/p.
mensual para el pago de los dividendos70. La vivienda económica es un
tema relevante que ha captado el interés de la opinión pública. No es extraño que en sesiones de la Asociación de Arquitectos artículos perio- dísticos que critican la intervención de los arquitectos, sean debatidos, por ejemplo, atribuyéndoles responsabilidad en el encarecimiento de la “edificación barata” como consecuencia del “excesivo monto de los honorarios” o que, respecto al sistema implantado por el Departamento Técnico de la Habitación Barata, se diga que “convierte a esas habitacio- nes en cajones”71.
La necesidad de casas baratas destinadas a obreros y, en general, las construidas para reducir la explosiva carencia de viviendas que se produjo en el país resultado de la migración campo-ciudad, fue incrementada por la necesidad de viviendas derivada de la concentración urbana producida
70 Harding Carrasco, Luis; La edificación barata en la Caja de Retiro de los FFCC del E.; AAD: 1928, diciembre N°1, p40
71 AAD: 1929, febrero N°2, p58. En sesión de 18 de octubre se trata un artículo aparecido en el Diario La Nación que hace estas críticas y en sesión de 25 de octubre de 1928, se designa a los arquitectos Jiménez, Risopatrón y Steinfort para que estudien el arancel profesional para los honorarios en poblaciones obreras. Al parecer, el Jefe del Departamento Técnico de la Habitación Barata habría hecho las críticas publicadas en la prensa, lo que motivó la designación del arquitecto Bernardo Morales, en ese momento presidente de la Asociación de Arquitectos, para que contestara, lo que habría ocurrido entre el 25 y el 8 de noviembre. AAD: 1929, febrero N°2, p69. El Departamento Técnico de la Habitación llamó a propuesta pública para
la construcción de 799 casas para obreros, distribuidas en 7 poblaciones ubicadas en Santiago, Valparaíso, Rancagua y Talcahuano, con cargo a fondos presupuestados en la Ley de Edificación Barata. En Santiago: Población Cooperativa Carrera, 142 casas con 432 piezas, $ 1.993.237,50; Población en las cercanías de la Escuela de Aviación de El Bosque, 85 casas con 297 piezas, $1.625.342,57. En Valparaíso: Población El Bienestar, 62 casas con 142 piezas, $1.172.460; Población Comité Patriótico en Cerro Cordillera, 75 casas con 166 piezas, $1.079.593,10. En Rancagua: Población Sindicato de Obreros de Rancagua, 174 casas con 484 piezas, $ 2.236.356,48. En Talcahuano: Población Apostadero Naval, 109 casas con 296 piezas, $1.402.516,90; Población Unión Mutualista de Obreros, 152 casas con 435 piezas, $ 2.000.185,50. AAD: 1929, marzo N°3, p85. En Valparaíso se inicia un vasto plan de inversiones, el alcalde Lautaro Rosas
anuncia ,entre otros planes, destinar $ 25.000.000 para habitación barata. f.017 Casa tipo 2 de 46 m2. Caja de Retiro de los
Ferrocarriles del Estado. Población Virginia, Concepción.
por la migración por término de la producción de las explotaciones mi- neras (fue el caso del salitre) y, en otras, por el desarrollo del ferrocarril que fue agente de esas migraciones y foco de concentración de servicios. En ese contexto, las tipologías comienzan a ser aplicadas junto con la introducción de los conceptos de higiene y confort, que sintetizan el sen- tido de lo moderno en ese momento. En relación con el mismo espíritu de modernidad que representa la vivienda barata, las tipologías que se estudian como medio para resolver la economía de recursos, la estandari- zación de soluciones y la rapidez de ejecución, se ha de entender el desa- rrollo de normas para construcciones asísmicas72 y las ordenanzas de edi-
ficación que en la época se llevan adelante, en parte, como consecuencia de los terremotos de Valparaíso (1906), Copiapó (1918), Vallenar (1922) y Talca (1928), que abrieron el camino al cambio de la arquitectura con el literal estado de tabula rasa en que quedaron las zonas afectadas, acor- de con las condiciones de las propuestas más revolucionarias que estaban vigentes en ese entonces en Europa. La urbanización de las poblaciones obreras también es un tema que en 1929 se estudia73.
La Ley N° 308 de 9 de marzo de 192574, se concibió para resolver el
problema de la “habitación barata”, pero ya en 1930 se percibía el fracaso que había tenido al no poder lograr el objetivo de la casa propia propues- to, siendo los más pobres los que ponían en evidencia esta situación. El problema era más complejo y abarcaba más aspectos de los que la Ley abordó. La vivienda para obreros no será resuelta hasta cuando el costo de adquisición no exceda una cuota máxima de $60 mensuales o el arren- damiento no supere los $30 mensuales. Hasta ese año esto no se había logrado. En cambio, se proponía abaratar las “casas modestas” reducien- do el monto del servicio de la deuda y bajar el costo de la construcción. Esto último se lograría con la estandarización de los tipos de vivienda, la “taylorización” del trabajo, la compra de los materiales al por mayor y la cooperación de las municipalidades en la urbanización. Estas ideas re- presentan la racionalización del proyecto en función de la economía de la edificación. También se promueve la idea de “los huertos obreros” como parte de la vivienda familiar para servir de sustento y la conveniencia de las casas colectivas, que ya se han construido en el mineral El Teniente de la compañía norteamericana Braden Copper75.
Con motivo del 4° Congreso Panamericano de Arquitectos, realizado en Rio de Janeiro en 1930 (19 al 30 de junio), los arquitectos Rodolfo
72 AAD: 1929, febrero N°2, p71.Texto del proyecto sobre construcciones asísmicas despachado al Parlamen- to.
73 AAD: 1929, marzo N°3, p118. La Comisión de Legislación y Justicia de la Cámara, el 6 de febrero, aprobó el proyecto sobre la urbanización de las poblaciones obreras.
74 Entre otras disposiciones creó el Consejo Superior de Bienestar Social.
75 AAD: 1930, marzo N°9, p401. El problema de la Habitación. Editorial de El Diario Ilustrado del 14 de enero de 1930, mencionado en la revista.
Jenschke y Juan Steinfort hicieron una ponencia sobre el problema de la vivienda que reflejó el estado de comprensión del problema en la época y fijó los términos en los que se debe resolver. Primero, “el problema de la habitación económica e higiénica” busca “la defensa de la vida” median- te “un albergue sano y barato”. Se trata, por una parte, de un problema económico y por otro, de un problema de salud. En ese momento, se considera a Chile el país más avanzado en legislación sobre la materia76
y, a pesar de ello, lo hace tímidamente por falta de un plan general en la política seguida en “defensa de la raza”. Jenschke y Steinfort analizan los factores que intervienen en la solución técnico-económica del problema y que se relacionan con el costo directo de la vivienda: valor del suelo, urba- nización, planimetría y reglamentación, dan cuenta del carácter racional (en cuanto medición y control en función de una economía de recursos) y científico del planteamiento (por ejemplo, llaman al urbanismo “ciencia moderna”). En ese mismo sentido, los factores para conseguir el menor valor posible de las construcciones son: los materiales de construcción, la mano de obra y los gastos suplementarios. Empleando “nuevos” materia- les conseguir, por ejemplo, la reducción del peso de los muros; mejorar la calidad y rendimiento de la mano de obra, capacitando y organizando las faenas siguiendo las pautas clásicas indicadas por Taylor; aplicar “in- dustrialización” introduciendo maquinaria de construcción que abarata el costo de la mano de obra; “industrializar la edificación estandarizando” puertas, ventanas, escaleras (f.018). Para esto es fundamental confeccio- nar planos y especificaciones estándares (estandarizar conforme a las dimensiones de los materiales y estandarizar las medidas de los recintos) y dictar normas generales para los materiales. Por último, disminuir los gastos suplementarios: seguro de obreros, de incendio, gastos generales, seguro contra accidentes, intereses del capital invertido y honorarios del
76 El problema de la vivienda en Chile data de 1890. La primera ley que lo abordó en el país se promulgó en