sabiduría, el Maestro les dijo: La
sabiduría no se expresa en palabras,
sino que se revela en la acción.
Pero cuando les vio metidos en la
actividad hasta las cejas soltó una
carcajada y dijo: Eso no es acción. Es
movimiento.
¿Quién puede hacer que amanezca?
¡Exigen trabajo, igualdad y decencia!
¡Esos antisistema!
Miscelánea Miscelánea
N a t u r a l e z a
P l u r a l
“La pequeña pieza de
ADN que hace a las
niñas niños”. El falso
mito del embrión hembra
LA IDEA DE QUE TODOS los embriones humanos en su origen son hembra está tan extendida que hasta aparece en un capítulo de Bob Esponja. Es un mito potente y, la verdad, me cuesta tum- barlo. Con el lastre de ser hija de una costilla de Adán, y a fuerza de tragar- me el sapo aristotélico de “La mujer es un macho mutilado”, habría sido de justicia biológica que embrionaria- mente la universalidad fuera mujer. Es verdad que hasta la séptima sema- na de gestación no comienza el desarrollo de los genitales masculinos. Entonces se activa un gen del cromo- soma Y llamado SRY y comienzan a florecer pene y testículos. Pero esto no significa que antes de ese momento, y sin el empuje del SRY, los embriones sean todos hembra. Desde el primer segundo, si acaso, podríamos decir que los embriones son hermafroditas. Antes de la activación del SRY, es de- cir, desde el comienzo de todos los co- mienzos, en el embrión hay dos es- tructuras diferentes. Unas darán lugar a los genitales internos masculinos (conductos mesonéfricos), y otras a los femeninos (paramesonéfricos). Si entra en juego SRY, los conductos que dan lugar al pene se desarrollan, y los otros se reabsorben hasta desaparecer. Pero ambos están presentes en todos los embriones; así que no hay una uni- versalidad femenina embrionaria, ni la hembra se come al macho, ni el ma- cho embrión nace de ninguna costilla genética, ni tenemos justicia biológia que contrasrestre las sandeces de Aris- tóteles.
Sin embargo, hace unos días la revista Science se hacía eco de una nueva in- vestigación con este título: “La pe- queña pieza de ADN que hace a las niñas niños”. La autora del texto se pregunta: ¿Qué pasaría si pudieras
bloquear un único interruptor de ADN y crear un mundo solo de mujeres? Y, ¿sería posible?
Los científicos británicos a los que alude Science han dado con el “inter- ruptor” genético que impulsa el desarrollo en ratones de esas partes del cuerpo propia de los machos. Pero lo que resulta realmente llamativo es que, si desactivan esos genes, el asun- to se revierte. Donde se habrían desarrollado testtículos, se forman ovarios indistinguibles de los de las hembras XX.
http://hominidas.blogs.quo.es
Cromosomas X e Y. Los genes determinan el sexo en los humanos desde el punto de vista estrictamente biológico: sexo, no género.
Algunas personas con DSD tienen cambios en su genoma cerca del gen Sox9 que alteran su expresión y con- ducen a la reversión sexual. Desarro- llan genitales que no son lo esperado según su dotación cromosómica. Es- tos hallazgos pueden ayudar a mejorar su diagnóstico genético. Y no solo eso, ayudarán a que todos entendamos cada vez mejor las peculiaridades del desarrollo sexual humano. R
Transformación
A un discípulo que siempre estaba
quejándose de los demás le dijo el Maestro:
Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte
a ti mismo, no a los demás. Es más fácil
calzarse unas zapatillas que alfombrar toda
la tierra.
¿Quién puede hacer que amanezca?
Anthony de Mello
Veneración
A un discípulo que se mostraba
excesivamente respetuoso le dijo el
Maestro: Si la luz se refleja en la
pared, ¿por qué veneras la pared?.
Intenta prestar atención a la luz.
¿Quién puede hacer que amanezca?
Anthony de Mello
Movimiento
A unos discípulos que no dejaban de
insistirle en que les dijera palabras de
sabiduría, el Maestro les dijo: La
sabiduría no se expresa en palabras,
sino que se revela en la acción.
Pero cuando les vio metidos en la
actividad hasta las cejas soltó una
carcajada y dijo: Eso no es acción. Es
movimiento.
¿Quién puede hacer que amanezca?
Miscelánea
U N I V E R S O
astromia.com
Vuelos y viajes espaciales
4. El Proyecto Gemini de la NASA
EN EL AÑO 1965, dos años despuésde finalizar el Proyecto Mercury, la NASA puso en marcha el Programa Gemini. Aunque no tuvo tanto segui-
miento entre la opinión públi- ca como el primero, fue defi- nitivo para el posterior y exi- toso programa Apolo, que consiguió poner a un hombre en la Luna.
El Programa Gemini tenía como fin varios objetivos. En primer lugar, las actividades conocidas como EVA (Extra- Vehicular Activities), que consistían en la estancia de los astronautas fuera de la cápsula es- pacial, en este caso en la Luna. El se- gundo objetivo consistía en adquirir
experiencia en los encuentros espaciales entre naves. Es de- cir, las operaciones de separa- ción entre el módulo que que- daba orbitando alrededor de la Luna y el que aterrizaba en ella, y su posterior acopla- miento para regresar a la Tie- rra.
También se estudió el objeti- vo de conseguir mantener a los astronautas en el espacio hasta dos semanas. A lo largo de 20 meses despegaron de Cabo Cañaveral, en Florida, 10 misiones Gemini, con-
virtiendo los vuelos espaciales en algo casi rutinario.
Mejoras en la cápsula Gemini en rela- ción a la Mercury
Respecto a la cápsula del Proyecto Mercury, las naves del Programa Ge- mini fueron notablemente mejoradas. Entre las principales mejoras, se con- siguió un aumento del 50 por ciento de capacidad en la cabina, permitien- do la estancia de dos astronautas. También se aumentó la capacidad de carga, se incorporaron asientos eyec- tables y se mejoró la maniobrabilidad. El aumento en la capacidad de alma- cenamiento permitió que las misiones fuesen más largas, gracias a la posibi- lidad de cargar células de combustible de reemplazo para la generación de energía eléctrica.
Las misiones Gemini sirvieron para que los astronautas aprendieran a tra- bajar y a vivir fuera de las naves, en el espacio. También les permitió que realizasen sus primeros paseos espa- ciales y que pudiesen trabajar las ope- raciones de encuentro y acoplamiento. La última misión del Programa Gemi- ni comenzó el 11 de noviembre de 1966 y terminó el día 15 del mismo mes. A bordo viajaban los astronautas James A. Lovell, Jr. y Edwin E. Buzz Aldrin. R