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mutuamente a partir de este día

In document Renovación nº 60 Agosto 2018 (página 60-62)

dre e hijo. Expresado con otras pala- bras, Jesús cede su lugar en la familia al compañero entrañable, hecho que recalca una vez más la posición signi- ficativa que este último viene ocupan- do en su vida.

Milagros y símbolos

El evangelio de Juan contiene tres pa- sajes esenciales relativos a la vida, la muerte y la resurrección. En Jn 5,25 Jesus se refiere a los muertos que “oi- rán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan tendrán vida”. Estas palabras presagian importantes acontecimien- tos futuros y, de hecho, en 11,43-44 se produce el milagro. Recién falleci- do y enterrado, Lázaro oye la voz de Jesús y resucita. El episodio se colma de simbolismo teológico puesto que uno de los principales planteamientos del evangelio de Juan consiste en pro- clamar el poder del amor de Dios en Jesucristo, capaz de vencer a la muer- te (3,16; 4,53).

En Jn 11 las hermanas Marta y María mandan alertar a Jesús sobre la grave enfermedad que padece Lázaro. Al cuarto día de la muerte de éste, el Maestro se acerca a la tumba obrando el milagro de la resurrección del ama- do. El acontecimiento se proyecta ha- cia adelante anticipando la actuación en los capítulos 20 y 21 de Cristo, vencedor del odio asesino. En Jn 20 el discípulo favorito oye por boca de María de Magdala que Jesús vive, tras lo cual llega corriendo a la tumba donde pusieron al Maestro y la ve va- cía. Justamente el amado es el primer discípulo en comprender el significa- do de este nuevo milagro inesperado (20,8). De tal manera, el narrador es- tablece un vínculo adicional entre este hecho y Lázaro a quien le tocó morir,

quedar colocado en una tumba y salir de ella llamado a nueva vida por la voz del divino amante. Teniendo en cuenta estos antecedentes, es perfecta- mente lógico que el amado sea el pri- mer discípulo en reconocer a Jesús re- sucitado en la figura del hombre des- conocido que aparece en la orilla del mar de Tiberíades (21,7).

Versiones castellanas Juan 11:3

Aquel a quien tú quieres, está enfermo (NBJ).

El discípulo amado aparece por vez primera en Jn 11,3 presentado por sus hermanas Marta y María. Refiriéndose a Lázaro, envían un mensaje a Jesús diciéndole que “el que tú quieres está enfermo”. Algunas versiones traducen la frase literalmente y otras no. De esta última categoría, he aquí varios ejemplos:

BP, DHH, EMN, EP

Tu amigo está enfermo.

CST, NBD, NVI

Tu amigo querido está enfermo.

TLV

Tu querido amigo Lázaro está enfer- mo.

[1] La misma palabra griega kolpos, “seno”, se introduce en Jn 1,18 donde el evangelista habla de la íntima relación que existe entre el Padre (Dios) y el Hijo (Jesucristo).

Es notable el

cariño que Jesús

crucificado,

torturado y

agonizante

manifiesta tanto a

su madre María

como al discípulo

amado. Con

ternura los invita

a apoyarse

mutuamente a

partir de este día

como si fueran

madre e hijo

Ciencias bíblicas y Apología Ciencias bíblicas y Apología

Renato Lings

Doctor en teología, traduc- tor, intérprete y escritor. Fue profesor en la Univer- sidad Bíblica Latinoameri- cana (Costa Rica) e inves- tigador en la Queen’s Foundation for Ecumeni- cal Theological Education (Reino Unido). Es miem- bro de varias asociaciones internacionales dedicadas a la investigación acadé- mica de la Biblia.

EL DISCÍPULO

AMADO

Diccionario

Bíblico

Crítico

Segunda parte de dos

Intimidad y presencia

De alguna manera, la presencia del discípulo amado en la vida de Jesús confirma la conocida frase proverbial del Génesis (2:18): “No es bueno que el ser humano esté solo”. Fundamen- talmente todas las personas necesita- mos una cálida relación estrecha con una compañera, o compañero, para compartir las penas y alegrías de la vida. La naturaleza de Jesús tiene dos vertientes: desde el punto de vista di- vino necesita estar en comunicación constante con el Padre (Jn 12:49) y, desde el punto de vista humano, nece- sita la inspiración fundada en una re- lación de intimidad con un individuo querido.

Un vínculo de esta índole, ¿tiene una dimensión erótica? El texto del evan- gelio habla con claridad sobre el tema, concretamente en Jn 13 donde el narrador presenta su versión parti- cular de la famosísima última cena. He aquí algunos discípulos, incluido el amado, agrupados con Jesús alre- dedor de una mesa. En un momento

determinado, Jesús revela que uno de los comensales lo va a traicionar esta misma noche. La noticia produce cier- to revuelo en la sala, motivando a Si- món Pedro a dirigirse al discípulo amado para pedirle que le pregunte al Maestro quién es la persona aludida (13:24).

En medio de esta escena el narrador deja constancia de un detalle específi- co. Se deduce que todo el grupo come reclinado siguiendo la costumbre de la cultura grecorromana. Tanto es así que en 13:23 el texto informa que el discípulo amado reposa con la cabeza puesta en el seno del Maestro.[1] Un momento después (13:25) este discí- pulo se inclina hacia atrás sobre el pe- cho (stēthos) de Jesús para mirarle a los ojos mientras formula la pregunta encomendada. Así la redacción origi- nal griega permite comprobar sin lu- gar a dudas que el favorito se encuen- tra más cercano a Jesús tanto física como emocionalmente que el resto de

los presentes.

La cuestión de si hay erotismo o no en esta escena descrita por el evangelista es un tema que al narrador no parece preocuparle en absoluto. La especula- ción sobre los asuntos sexuales en al- gunos contextos bíblicos es caracterís- tica de la cultura occidental de finales del siglo XX y principios del XXI. Ahora bien, el hecho que sí se deduce del cuadro presentado por el composi- tor del texto es que entre Jesús y el re- ferido discípulo hay una relación es- pecial basada en el afecto, la intimi- dad y la confianza.

Posiblemente algunos observadores deseen sugerir que la descripción de la pareja se asemeja en alguna medida al conocido fenómeno de la pederastia. Es cierto que la relación se parece a la pederastia grecorromana en el sentido de que Jesús es la figura mayor y ma- dura, probablemente con unos treinta años cumplidos. No sabemos la edad del discípulo amado pero a todas luces es considerablemente más joven, qui- zás sin alcanzar todavía los dieciocho años. De todos modos, se sabe que en la época helenística es frecuente que un maestro tenga un estudiante predi- lecto. Por tanto, desde esta perspecti- va la relación entre Jesús y el discípu- lo amado se ajusta a las normas cultu- rales de su tiempo (Goss 2002: 120). Dicho esto, la presentación de la rela- ción entre Maestro y estudiante va más allá de una posible cuestión de homoerotismo entre varones. Según el evangelio de Juan, el discípulo amado es una persona que cree en Cristo y permanece cerca de él en todas las cir- cunstancias. Gozar de la intimidad de Jesús significa no apartarse de su lado. El evangelista deja claro que justa-

mente el discípulo amado es el que tiene la valentía de acompañar a Jesús durante las dolorosas horas en que transcurre la crucifixión. A estas altu- ras los demás seguidores del Maestro parecen haberse dispersado (Mc 14,52; 15,40; Jn 16,32).

Es notable el cariño que Jesús crucifi- cado, torturado y agonizante manifies- ta tanto a su madre María como al discípulo amado (19,26). Con ternura los invita a apoyarse mutuamente a partir de este día como si fueran ma- dre e hijo. Expresado con otras pala- bras, Jesús cede su lugar en la familia al compañero entrañable, hecho que recalca una vez más la posición signi- ficativa que este último viene ocupan- do en su vida.

Milagros y símbolos

El evangelio de Juan contiene tres pa- sajes esenciales relativos a la vida, la muerte y la resurrección. En Jn 5,25 Jesus se refiere a los muertos que “oi- rán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan tendrán vida”. Estas palabras presagian importantes acontecimien- tos futuros y, de hecho, en 11,43-44 se produce el milagro. Recién falleci- do y enterrado, Lázaro oye la voz de Jesús y resucita. El episodio se colma de simbolismo teológico puesto que uno de los principales planteamientos del evangelio de Juan consiste en pro- clamar el poder del amor de Dios en Jesucristo, capaz de vencer a la muer- te (3,16; 4,53).

En Jn 11 las hermanas Marta y María mandan alertar a Jesús sobre la grave enfermedad que padece Lázaro. Al cuarto día de la muerte de éste, el Maestro se acerca a la tumba obrando el milagro de la resurrección del ama- do. El acontecimiento se proyecta ha- cia adelante anticipando la actuación en los capítulos 20 y 21 de Cristo, vencedor del odio asesino. En Jn 20 el discípulo favorito oye por boca de María de Magdala que Jesús vive, tras lo cual llega corriendo a la tumba donde pusieron al Maestro y la ve va- cía. Justamente el amado es el primer discípulo en comprender el significa- do de este nuevo milagro inesperado (20,8). De tal manera, el narrador es- tablece un vínculo adicional entre este hecho y Lázaro a quien le tocó morir,

quedar colocado en una tumba y salir de ella llamado a nueva vida por la voz del divino amante. Teniendo en cuenta estos antecedentes, es perfecta- mente lógico que el amado sea el pri- mer discípulo en reconocer a Jesús re- sucitado en la figura del hombre des- conocido que aparece en la orilla del mar de Tiberíades (21,7).

Versiones castellanas Juan 11:3

Aquel a quien tú quieres, está enfermo (NBJ).

El discípulo amado aparece por vez primera en Jn 11,3 presentado por sus hermanas Marta y María. Refiriéndose a Lázaro, envían un mensaje a Jesús diciéndole que “el que tú quieres está enfermo”. Algunas versiones traducen la frase literalmente y otras no. De esta última categoría, he aquí varios ejemplos:

BP, DHH, EMN, EP

Tu amigo está enfermo.

CST, NBD, NVI

Tu amigo querido está enfermo.

TLV

Tu querido amigo Lázaro está enfer- mo.

[1] La misma palabra griega kolpos, “seno”, se introduce en Jn 1,18 donde el evangelista habla de la íntima relación que existe entre el Padre (Dios) y el Hijo (Jesucristo).

Es notable el

cariño que Jesús

crucificado,

torturado y

agonizante

manifiesta tanto a

su madre María

como al discípulo

amado. Con

ternura los invita

a apoyarse

mutuamente a

partir de este día

como si fueran

madre e hijo

Ciencias bíblicas y Apología

No cabe duda alguna que Lázaro se encuentra enfermo y en este particular hay consenso entre los traductores. En cuanto a fileō, “querer”, “tener afecto” o “amar”, comprobamos que estas versiones lo transforman en el sustan- tivo “amigo”. Es cierto que la palabra filos, “amigo”, tiene la misma raíz que el verbo aquí señalado, y por ende el significado es parecido. No obstante, el procedimiento realizado no deja de conllevar una modificación del texto. Ciertamente algunos traductores agre- gan el adjetivo “querido”; pero el equivalente en griego sería entimos, “apreciado”(Lc 7,2), vocablo que no aparece en Jn 11. Y en la TLV sobra el nombre “Lázaro”. La impresión que dejan estas versiones es de cierta inse- guridad y tal vez incomodidad, a dife- rencia del texto original, cuando se ha- bla de un varón que quiere o ama a otro.

13,23 En el seno del Maestro

Como hemos notado anteriormente, el evangelio de Juan explica en términos sencillos la intimidad que existe entre

Jesús y el discípulo amado. En la sala donde se encuentran comien- do reclinados, el joven tiene la ca- beza recostada en el seno del Maestro. Algunas versiones caste- llanas respetan plenamente el sig- nificado de la redacción original (EP, JMP, NC), pero constituyen una minoría. En su mayoría, los traductores optan por otra línea de expresión como veremos a través de los siguientes ejemplos repre- sentativos:

DHH

Estaba cenando a su lado.

EMN

Estaba junto a Jesús.

NBJ

Estaba a la mesa al lado de Jesús.

La EMN se limita a señalar que el discípulo amado “estaba junto a Jesús”, traducción francamente minimalista. Características muy parecidas las exhiben la DHH y la NBJ, con los detalles añadidos de que el joven estaba a la mesa, al lado de Jesús y cenando. De todas maneras, cada una de las versiones citadas pri- va al lector el conocimiento de la pre- sencia de la palabra griega kolpos, “seno”, dejando sin concretar dos he- chos notables del panorama cultural esbozado por el narrador: (a) los co- mensales reclinados y (b) la gran con- fianza que existe entre el Maestro y un discípulo específico.

13:25 En el pecho de Jesús

Tan explícito como 13,23 es el ver- sículo 13,25 donde el discípulo ama- do literalmente se recuesta por un ins- tante sobre el pecho de Jesús para ha- cerle una pregunta. Una vez más com- probamos que algunas versions se mantienen fieles a la letra y al espíritu del texto original mientras que otras se lanzan a parafrasearlo. He aquí tres ejemplos del último grupo:

BP

Él se inclinó hacia el costado de Je- sús y le dijo.

DHH

Él, acercándose más a Jesús, le pre- guntó.

NTV

Ese discípulo se inclinó hacia Jesús y le preguntó.

En las versiones aquí citadas, el lector se queda nuevamente sin enterarse de un dato esencial. La dimensión física de la intimidad que une al Maestro y este discípulo se reduce, según los tra- ductores, a una simple cuestión de “acercarse” o “inclinarse”. La palabra “pecho” (stēthos) brilla por su ausen- cia.

La breve exploración del lenguaje del evangelio de Juan aquí llevada a cabo ha demostrado un prejuicio bastante difundido que se hace patente en las versiones españolas. Concretamente el problema se plantea con respecto a la expresión sin rodeos de momentos de intimidad y ternura entre dos varones. A menudo los traductores modifican y transforman el sentido literal del texto convirtiéndolo en circunloquio o eli- minando como si fueran censores im- portantes elementos poéticos y dramá- ticos. R

En las

versiones aquí

citadas, el

lector se queda

nuevamente sin

enterarse de un

dato esencial.

La dimensión

física de la

intimidad que

une al Maestro

y este discípulo

se reduce,

según los

traductores, a

una simple

cuestión de

“acercarse” o

“inclinarse”

Espiritualidad

Era la cruz de la vergüenza o la cruz

In document Renovación nº 60 Agosto 2018 (página 60-62)