No hemos hallado evidencias, directas ni indirectas, de infección por el calicivirus res- ponsable del síndrome de la liebre parda europea.
Esta infección no ha sido diagnosticada, hasta ahora, en la especie Lepus granatensis; sí en Lepus europaeus
No existen focos de tularemia en las poblaciones analizadas, ya que ninguno de los ani- males ha mostrado ser portador de anticuerpos de Francisella tularensis, ni del agente infec- cioso.
En las liebres de Navarra la brucelosis por Brucella suis serovariante 2 está ausente. Es- ta infección se muestra relativamente extendida en liebres de otros países de Europa, causan- do en éstas una enfermedad crónica de evolución frecuentemente mortal, caracterizada por la formación de focos necróticos en el hígado, en los riñones y en el bazo.
Liebre ibérica encontrada muerta sin causas aparentes (Autor: F. Carro).
No hemos encontrado evidencias de infección por Chlamydophila sp., que podrían res- ponsabilizarse de afecciones oculares tan perjudiciales para la supervivencia de las liebres en su estrategia anti-depredador. Tampoco hemos detectado indicios inmunológicos de Toxo- plasma gondii, que causan mortalidad perinatal.
La listeriosis está moderadamente diseminada en las poblaciones de Lepus granatensis de Navarra (6’0 % de los lugares muestreados). Las infecciones detectadas se deben al sero- tipo 1/2a de Listeria monocytogenes. En uno de los sitios (Funes) parece que la infección co- lectiva se encuentra en fase de epidemia alta, mientras que en los otros dos, o permanece de forma mesoendémica, o en fase regresiva de un brote epidémico.
La infección causa enfermedad en dos de los tres focos infectivos. En Funes, incluso, cau- sa lesiones macroscópicas (necrosis focal múltiple en el hígado), otros animales capturados en Funes y en Peralta también muestran lesiones de necrosis hepática, pero microscópicas.
La listeriosis en roedores, y posiblemente también en la liebre, causa septicemias morta- les en los jóvenes, mortalidad perinatal y lesiones necróticas en diversas vísceras, especial- mente en el hígado, en los adultos. Las lesiones orgánicas crónicas hepáticas y respiratorias deben de causar cierto impedimento en su estrategia de huida (limitación para el mante- nimiento de la carrera). La madre infectada, más aún si está enferma, significa una severa fuente de contagio para las crías, que son muy sensibles a las listerias. Las listerias utilizan en la naturaleza a los roedores y a las aves como reservorios naturales. Además, pueden no sólo sobrevivir, sino incluso multiplicarse, en el ambiente extraanimal con presencia de materia ve- getal en putrefacción. Todas estas circunstancias epidemiológicas convierten, cualquier eco- sistema que albergue liebres, en un hipotético nido de listerias.
Las pasterelosis, causada por cepas virulentas de Pasteurella multocida adscritas al se- rogrupo A, habitualmente patógeno, aparecen moderadamente difundidas en Navarra. Los in- dicios epidemiológicos (alta prevalencia de animales infectados en las zonas infectadas), in- munológicos (tasas medias de anticuerpos compatibles con estados epidémicos) y microbiológicos (aislamiento de cepas virulentas) permite pensar que en tales zonas, la paste- relosis es una infección activa que estará causando alteraciones morbosas.
La pasterelosis es responsable de neumonías agudas o crónicas graves. Estas afeccio- nes acarrean severas consecuencias para la salud de los afectados. Por ejemplo, la enferme- dad puede evolucionar hacia la muerte en situaciones climatológicas frías, las afecciones respiratorias se agravan, los enfermos se agotan inmediatamente en el ejercicio de la carre- ra, y son presa fácil de los depredadores, hay mortandad de la camada si la madre en cría está enferma.
La salmonelosis está medianamente diseminada en Navarra (10% de las zonas estudia- das). Ha sido detectada en la especie L. granatensis. De las tres zonas infectadas (Ablitas, Ca- parroso, Arroniz), en Ablitas la infección está en fase epidémica, contagiando a muchos ani- males y causando enfermedad (enteritis necrótica fibrinosa). En Caparroso parece que se encuentra en fase mesoendémica y origina padecimientos (hepatitis). La especie de salmone- lla involucrada en Ablitas y en Caparroso es S. tiphymurium. En Arroniz la infección es por una cepa del subgrupo C1, y parece que está evolucionando de forma más suave (meso a hi- poendémica) y no se han constatado alteraciones patológicas.
S. tiphymurium es un microorganismo albergado por roedores. De ahí su relativa fre- cuencia y difusión. Posiblemente las liebres se contagian a partir de las excretas (orina, heces) infectantes de ratas y ratones portadores. Se trata de una especie bacteriana con frecuencia muy patógena. En el subgrupo C1 el origen de la cepa puede que sea rodéntico, pero también aviar, o incluso de reservorios superiores. Existe gran desconocimiento del papel que en la na- turaleza juegan los lagomorfos como reservorios de salmonelas.
La salmonelosis en los lagomorfos causa cuadros paratíficos agudos (fiebre, depresión) asociados a cuadros diarréicos, que en algunos animales pueden resultar mortales, sobre todo en los jóvenes, y que al menos durante dos a tres días afecta tanto a los animales que será pre- sa muy fácil para los depredadores. La infección también puede provocar abortos. Todos es- tos problemas contribuyen a reducir el censo de la población, pero no de manera permanente, aunque el riesgo siempre existe.
La Yersiniosis enterocólica, causada por Yersinia enterocolitica es relativamente fre- cuente (14’3 %) en las liebres de Navarra (ha sido detectada directamente en 22 de los 153 animales analizados, aparece muy diseminada (12 de las 50 zonas de captura, 24%). Como los animales portadores tienen una infección entérica, el microorganismo se elimina con las he- ces, y resulta fácilmente contagiante.
La Yersiniosis enterocolitica no es una enfermedad de importancia mayor para la liebre. Causa enteritis catarral necrótica, que se exterioriza mediante un síndrome diarréico, general- mente persistente durante dos a tres semanas, moderadamente febril, que debilita a los enfer- mos, y que se agrava cuando coexisten parasitosis digestivas. Los animales afectados, en es- pecial los más jóvenes, son presa más fácil para los depredadores, pero no suelen fallecer por la acción directa de la Yersinia.
Pseudotuberculosis, causada por Yersinia pseudotuberculosis es una enfermedad que puede estar influyendo en la densidad de liebres en varias zonas de Navarra. Sólo ha podido ser detectada en L. granatensis, siendo una infección relativamente poco frecuente (5,2%), ha originado lesiones macroscópicas en órganos vitales (hígado, riñón) en dos casos, y está pre- sente en seis (14,6%) de las zonas muestreadas en el área de distribución de esta especie.
Aunque no origina rápidas epidemias, la pseudotuberculosis es una enfermedad grave. Es causa directa de muertes por cuadros septicémicos; sin cursar con septicemia, las lesiones ne- cróticas que origina en diversos órganos internos (hígado, bazo, riñón, pulmón), debilita no- tablemente al enfermo, convirtiéndolo en una presa más asequible para los depredadores. La propia enfermedad reduce la fertilidad, tanto como una consecuencia inespecífica de la infec- ción, como por el asentamiento de las lesiones en los órganos genitales.
Las infecciones están presentes en una considerable proporción (25/50= 0’500) de las zo- nas de captura de liebres. No hemos hallado indicios de las infecciones buscadas en veinte zo- nas (20/50= 0’400), pero en el resto hemos identificado agentes infecciosos (Listeria mo- nocytogenes, Pasteurella multocida, Salmonella typhimurium, Yersinia pseudotuberculosis, Yersinia enterocolitica) de reconocida patogenicidad para la liebre, y que en parte, pueden contribuir como un factor ecopatológico más a limitar el dinamismo poblacional de estos le- póridos.
En ocasiones, los enfermos de listeriosis, pasterelosis, salmonelosis, pseudotuberculosis y yersiniosis mueren en la evolución fatal de la enfermedad. También muchas de estas enfer- medades son más graves para las crías, que se infectarían a partir de las madres (transmisión epigénica). Pero posiblemente la consecuencia más habitual será que los enfermos ven dismi- nuida su estrategia de huida frente a los depredadores, ya sea por debilidad orgánica, ya sea por insuficiencia respiratoria.
Los agentes infecciosos citados tienden a comportarse como huéspedes naturales de las liebres, y desencadenan su acción morbosa, favorecidos por causas inmunodepresivas (conta- minantes fitosanitarios, por ejemplo).
La coccidiosis intestinal, por Eimeria media y E. magna aparece relativamente disemi- nada en Navarra (26 % de los lugares examinados) y se muestra medianamente prevalerte (25% de las liebres analizadas). Debe de ser causa de enfermedad y muerte en los lebratos.
Otros protozoos son poco frecuentes (1’2 de liebres seropositivas a toxoplasma, 2`4 % de liebres con sarcocistes en miocardio, 2% de criptosporidios intestinales) o inexistentes (Ei- meria stiedae, Encephalitozoon, Giardia, Pneumocystes). Tampoco se evidencian infestacio- nes por Fasciola ni Decrocelium.
Los índices de parasitación por cisticercos (trayectos larvarios en hígado o formación de quistes) son relativamente bajos (2’0%).
Este trabajo está soportado sobre informaciones obtenidas de liebres aparentemente sa- nas, en algunas de las cuales hemos encontrado lesiones, en ocasiones macroscópicas y en otros casos histológicas. Un sólo ejemplar de liebre ibérica ha sido estudiado por haber sido capturado moribundo en una finca agrícola. Otros nueve ejemplares fueron encontrados muer- tos en diferentes circunstancias.
Con la finalidad de conocer mejor las enfermedades de las liebres en libertad, se hace preciso el estudio de más liebres enfermas, necesidad esta nada sencilla de cumplir, habida cuenta que los individuos enfermos, y también los cadáveres, desaparecen rápidamente del medio a causa de los depredadores y carroñeros. Sin embargo, creemos que sería muy conve- niente el establecimiento de un sistema de recogida sistemática de muestras (por ejemplo en época de caza) que permitiera un control periódico del estado sanitario de las poblaciones, así como la aplicación de un protocolo de actuación en caso de hallazgos de cadáveres de liebres (o de ejemplares enfermos), por parte del personal encargado de las labores de vigilancia y control del medio ambiente (Guardería, Seprona, Policía Foral, Guardas del coto, etc.).
Todas estas actuaciones deben de enmarcarse dentro de un adecuado sistema de gestión poblacional de la especie en el que, además de otro tipo de actuaciones y medidas correcto- ras, deben de implementarse medidas de prevención y seguimiento de la situación sanitaria de las mismas.
7. 5. RECOMENDACIONES
Resulta una empresa fácil adoptar medidas de prevención (mantener una población exen- ta de un agente específico de enfermedad infecciosa o parasitaria) o de control (reducir al mí- nimo tanto los casos de enfermedad como la difusión de su agente causal) en las liebres cria- das en cautividad, pero no así en las poblaciones de vida libre.
En estas últimas, no se pueden aplicar medidas quimioprofilácticas ni inmunoprofilácti- cas en masa, resulta imposible desinfectar el biotopo, ni controlar los vectores y tampoco ca- be la detección y el sacrificio de los individuos infectados. El único modo para la limitación de la enfermedad o su prevención estriba, en la correcta gestión de la liebre en su territorio. La gestión sanitaria común, respecto a cualquier enfermedad, implica la adopción de las si- guientes medidas:
Conocimiento epidemiológico del territorio.- Con el objetivo de conocer el estado sani- tario de las poblaciones de la especie, a fin de establecer el riesgo directo de enfermedad, de- ben de ponerse en práctica dos programas de continuidad anual que exigen de la colaboración de cazadores, guardería y gestores.