• No se han encontrado resultados

J. Payne:

El grupo 1 sugirió que tal vez en las áreas de alto riesgo no debería haber pruebas, aunque con el desespigamiento y las medidas de control, no se espera que haya flujo de genes. Si no hubiera polen y

si hubiera medidas de control, ¿sería posible diseñar un campo experimental de bajo riesgo que podría ser de alto riesgo si hubiera polinización libre?

J. Sánchez:

Las áreas que se identifican como de alto riesgo, incluyen la mayor parte de las zonas de Valles Altos, Bajío o zonas intermedias. Sin embargo, se mencionó que en esas zonas no se prohibirían totalmente las pruebas. En esas zonas, las medidas de control deberán ser, al menos tres de las que nosotros mencionabamos. Una es desespigamiento; otra es distancia. De hecho, nuestra propuesta no niega la posibilidad de acercar los materiales a la región, sino que las medidas de contención deberían ser mucho más astringentes, siempre y cuando fueran

autorizadas las pruebas de campo.

J. Payne:

Sólo quiero hacer un comentario. Creo que es útil pensar en términos de dos o tres niveles de protección, aunque creo que es importante no pensar en ellos como aditivos. Es importante ver factores biológicos, y pensar en ellos como un sistema biológico; hay que ver si un procedimiento de contención es efectivo por sí sólo o en combinación con otros. En los Estados Unidos, hubo una tendencia a pensar en ciertos procedimientos como aditivos. Yo sé que lo hacen para ahorrar tiempo pero como medida de

precaución, se debería ver y considerar la biología.

F. Cárdenas:

Quiero hacer una aclaración. La colección de maíces de México que tiene INIFAP es de alrededor de 10,000 colectas. De estas colectas, aproximadamente, entre 4,000 a 5,000 se encuentran en CIMMYT. En Fort Collins, Colorado, se encuentra una réplica de las colectas que posee el CIMMYT y estamos en un proceso de reproducción e incremento de los materiales que no se encuentran ni en Fort Collins ni en CIMMYT, para que haya duplicados en los dos Bancos.

M. Goodman:

Me gustaría agregar algo a los comentarios que hizo el Dr. Cárdenas. Tal vez haya personas en el público que no advierten que el INIFAP probablemente ha

dedicado más esfuerzos a colectar y regenerar colectas de maíz que cualquier otro país u organización en el mundo en los últimos 10 años. El Dr. Cárdenas encabeza estas actividades, el investigador Juan Manuel Hernández ha hecho por lo menos la mitad de ese trabajo y Jesús Sánchez también ha hecho mucho de ese trabajo. No creo que eso se reconozca

ampliamente. Además, México supera con mucho a cualquier otro país en términos del estudio reciente de las colecciones de maíz indígena.

N. Ellstrand:

No sabía que existiera información que mostrara que los transgenes tienen un grado de mutación más alto que el de otros genes. ¿Me podría dar algún ejemplo de transgenes con un grado de mutación más alto?

A. Kato:

Bueno, en realidad yo tampoco sé cual es el grado o la frecuencia de mutación de éstos transgenes; no tengo información al respecto. Pero yo supongo que puede ser al menos similar al de los genes normales del genomio. Entonces, creo que desde ese punto de vista, su comportamiento puede ser semejante al de los demás genes, pero con el tiempo pueden acumularse mutaciones y cambiar el efecto. En síntesis, creo que no se puede predecir.

V. Villalobos:

Sobre este tema, pienso que si se agrega que la incorporación de un gene al genoma, a través de ingeniería genética, éste se va a comportar en lo sucesivo como cualquier otro gene en forma mendeliana.

A. Kato:

Creo que no es estrictamente cierto que los transgenes se van a comportar en forma mendeliana, porque en el

material no transgénico no existe ese gene. ¿Cómo se va a comportar al cruzarse y al retrocruzarse? Todavía no lo sabemos.

El gene insertado es un segmento adicional, por lo que podemos suponer que es como si se introdujera un cromosoma muy pequeño intercalado en un cromosoma normal; entonces no podríamos decir cómo se va a comportar ese cromosoma. Aunque es un segmento muy pequeño, no podemos predecir en forma exacta cómo se va a comportar. Posteriormente, si una variedad tiene transgenes homocigóticos, probablemente se comporte de forma mendeliana, pero no se podría asegurar con absoluta certeza. Cuando se cruzan materiales transgénicos y no transgénicos la confianza en la predicción es aún mucho menor.

V. Villalobos:

Es que casualmente todo eso ya se sabe. Toda la información sobre material transgénico apoya esas funciones. Si, a través de la biología molecular, se incorpora un gene bien conocido a un genoma receptivo, éste se va a comportar y va a tener un mecanismo, una forma de segregación, como lo dictan las leyes de Mendel. Después debemos considerar que hay todavía, en efecto, cierta incertidumbre respecto al lugar preciso en que ese gene se está insertando, lo cual va a cambiar las características fenotípicas y genotípicas del inviduo receptor. Pero hay que tomar en cuenta que ese material que fue modificado genéticamente entra a un programa de mejoramiento de tipo convencional, en el cual se eliminan aquellos individuos que no tienen ningún interés agronómico y aquéllos que son seleccionados, a través del método convencional, son las variedades que en su momento vamos a incorporar a una población comercial.

A. Kato:

Sí, pero el punto que estamos tratando aquí es la relación de materiales transgénicos y los no

transgénicos. Si nada más se trata de manejar grupos

de materiales transgénicos, es otra cosa muy diferente, pero aquí estamos hablando del efecto que puede tener el transgene o gene transferido una vez que se introduce a los materiales no transgénicos, es decir, tanto cultivados como silvestres. Lo antes expuesto es un problema diferente, creo yo. Porque si fuera igual que manejar materiales no transgénicos, como los manejamos tradicionalmente, entonces ¿cuál es la preocupación de estar aquí discutiendo este tema?

D. Louette:

Me parece conveniente comentar que es menos complicado anticipar lo que podría pasar en el maíz criollo con la inserción de un transgene, que

imaginarnos lo que podría pasar en el teocintle. En el caso del maíz, podríamos suponer que el transgene tendría el mismo efecto sobre los criollos, pero sería muy difícil anticipar lo que puede pasar con los teocintles, porque muchos de esos genes pueden tener un efecto pleitrópico y modificar muchísimo, por ejemplo, la manera de reproducirse del teocintle.

A. Kato:

Un punto que sí debemos considerar es que los transgenes son segmentos de ADN extra, que no existen en el género Zea. Porque si se hubieran obtenido del género Zea, de cualquier especie o población, entonces ya sería otro asunto muy diferente.

J. Payne:

De hecho, muchos genes provienen de

microorganismos o de especies de plantas muy diferentes entre sí. Sin embargo, con la experiencia de haber visto miles de transgenes, retrocruzas de muchas generaciones de F6 ó F8, las construcciones sí se comportan de forma mendeliana, a menos que se haya incorporado más de un gene en el transgene. En tal caso, varios tipos de recombinaciones pueden ocurrir con secuencias similares. Esas nunca se toman como pruebas ya que si no son estables, no sirven como material básico. Las que muestran transgenes

útiles son en general aquellas a las que sólo se les incorporó un gene. Si los genes se originan de un microorganismo, el gene necesitaría de cierta manipulación en el laboratorio para cambiar secuencias de bases para que así se exprese en la planta y sea estable y se mantenga. Sin embargo, ese trabajo generalmente se determina en el laboratorio y el invernadero y los que van al campo han sido muy estables durante varias generaciones. Eso es lo que pasa con miles de diferentes tipos de plantas, incluyendo al maíz, en los Estados Unidos. De todos los experimentos que se han hecho hasta ahora, sólo conozco un caso con un claro efecto pleiotrópico. Este ocurrió cuando, en el segundo año de pruebas de campo, se distribuyó ampliamente un material experimental en varios estados y se

involucraron nuevos ambientes. Por consiguiente, se observó una reacción ambiental con el genotipo, hubo achaparramiento, éste se reconoció enseguida y, por supuesto, la línea se retiró del programa de

mejoramiento, que es lo que se debe hacer cuando se encuentran pleiótropos en un programa de

mejoramiento. Así, los transgenes se han comportado, en nuestra experiencia actual, durante 7 u 8 años y muchas generaciones, en forma mendeliana, lo cual no significa que sean estables. Son tan estables como cualquier otra parte del genomio, pero no menos.

D. Hoisington:

Sólo quiero subrayar lo que J. Payne dijo en dos puntos. El primero, es cierto que cuando uno incorpora un transgene en una pieza de ADN en el cromosoma de un organismo, se crea un pequeño segmento de micro-heterogeneidad en ese locus. Empero, esa heterogeneidad existe en cualquier genomio de cualquier planta. Sabemos que hay inserciones y deleciones, que hay ADN repetitivo en una cantidad considerable y que las unidades de repetición varían mucho, aun entre dos plantas del mismo campo de cultivo; el organismo se encarga de regular toda esta heterogeneidad. El otro punto es que

siempre es cierto que cuando un gene se introduce a un nuevo genoma no podemos predecir a priori qué es lo que va a pasar. Sin embargo, casi todos los genes que se han usado hasta ahora —el gene bar, el gene

gus, los genes de resistencia a los antibióticos y los

genes Bt— se han incorporado en muchas plantas diferentes, y obtenemos el mismo fenotipo, siempre y cuando nos limitemos a introducir un solo gene estable. Creo que sería justo decir que esos genes, son genes mendelianos y que su nivel de expresión —en la mayoría de los casos y sin tomar en cuenta en qué planta se introduzcan— será muy similar.

A. Kato:

Lo que he estado diciendo es lo que se discutió en nuestro grupo y no quiero forzar a la aceptación de lo que hemos resumido en nuestra presentación. Sin embargo, quiero preguntar a los participantes de esta reunión: ¿Tiene alguien la certeza de que siempre habrá un comportamiento idéntico de los transgenes? Como en el caso de la introgresión, yo siempre había tenido la idea de que el maíz y el teocintle se

mantienen genéticamente aislados, pero por la información que se ha dado en este taller me doy cuenta que se debe considerar un grado de incertidumbre. Entonces, por cuestiones prácticas, debo aceptar que puede haber introgresión y que eso es lo más conveniente para la toma de decisiones en situaciones especiales.

J. Payne:

Creo que nunca hay certeza absoluta. Creo, dado el tamaño de unos cientos o quizá mil diferentes líneas de plantas transformadas y cultivadas en el campo, que el tamaño tal vez no sea el adecuado. Sin

embargo, la evidencia hasta el momento muestra que son estables en un gene, no con certeza absoluta pero, con las muestras disponibles hasta ahora, es bastante segura. En cuanto al punto específico de cambiar de germoplasma elite a germoplasma silvestre, ese experimento está llevándose a cabo en varios casos y estoy bastante familiarizado con uno de ellos que es el

cambiar la calabaza de mesa cultivada a su pariente silvestre. Además, los genes son muy estables en el pariente silvestre, así como en el germoplasma elite.

A. Kato:

¿Se conoce la causa de esa inestabilidad? ¿Se refieren a inestabilidad en la expresión o en la transmisión?

J. Payne:

Yo me refería al caso en donde puede haber múltiples copias insertadas y después hay una recombinación dentro del material y eso es cierto. Puede tener un efecto en el germoplasma pero no sé nada de ello, si generalmente es un asunto de número de copias. Ese tipo de inestabilidad ocurre cuando hay pérdida del gene o de la función del gene, cualquiera de las dos. Ese nivel de inestabilidad se ha detectado de manera muy temprana en las pruebas de campo. Si esos cientos o quizás miles de líneas que mencioné antes —ojalá tuviera un número más exacto— se hubieran colocado en el campo sin que se les observara con cuidado, no estaría contestando su pregunta con tanta seguridad, pero sí han estado bajo un intenso

escrutinio y se les ha seguido muy cuidadosamente. Además, se han traído de regreso los materiales del campo y se les ha analizado a nivel molecular, e incluso a ese nivel no se ha observado cambio alguno en el grado de mutación o en la estabilidad en ese punto.

D. Louette:

Aunque un gene puede ser tan estable en una especie como en otra, el efecto final sobre cada especie puede ser diferente. Un ejemplo podría ser el cambio de endospermo en el maíz, en donde el efecto sobre la germinación de la semilla es mucho menor. Con el maíz no importa, porque se pueden sembrar más semillas, pero si ese gene pasa al teocintle, puede tener un efecto negativo sobre el endospermo y sobre la germinación, con la diferencia de que en este caso no hay nadie ahí para sembrar más semillas.

Entonces, se estaría cambiando el sistema

reproductivo de la especie y eso sí es un efecto letal. Aunque el efecto inicial es exactamente el mismo.

V. Villalobos:

Propongo que acordemos que, una vez incorporado un gene a través de ingeniería genética, en cualquier genoma recipiente, en este caso de maíz, variedad o criollo, el transgene se va a comportar en forma mendeliana.

R. Ortega Paczka:

Mi opinión es que, hasta donde hay evidencia, los transgenes se comportan, una vez incorporados a un material, de forma mendeliana y estable; sin embargo, puede haber excepciones a las que habría que prestar mayor atención.

A. Kato:

Al decir de forma mendeliana no quiere decir que no haya excepciones y modificaciones y eso se conocerá con el tiempo.

V. Villalobos:

Hay dos cosas aquí que, tal vez conviene no mezclarlas: una es en sí la mecánica de la ingeniería genética y la otra son los riesgos. Entonces una cosa no está garantizando la otra. Lo que estamos tratando de hacer es minimizar los riesgos potenciales,

suponiendo que éstos existen. En otras palabras, se trata de minimizar los riesgos y aumentar los beneficios.

M. Goodman:

Me preocupa un poco que los resultados positivos lleguen a la literatura científica y que los resultados negativos no lleguen. Por ejemplo, si las cosas siguen las relaciones mendelianas, la gente suele trabajar con ellas; sin embargo, si no se entiende una relación de 17 a 32, no lo publican. Además, en primer lugar, muchas de estas cosas son hechas en secreto por las empresas

y éstas, por lo general, no publican mucho de su trabajo. Es obvio que los materiales que llegan a las pruebas de rendimiento y las que finalmente se liberan tienen principalmente un comportamiento mendeliano. Es decir, van a tener una buena

expresión. Lo que no creo que la mayoría de ustedes sepa —algunos tal vez sí— es que un gene dado con buena expresión en la línea de maíz Missouri 17 no tiene buena expresión en la línea 247 del CIMMYT. Entonces, ¿cuántas veces se tendrán problemas para obtener buenas expresiones cuando se transfieren las construcciones de una línea a otra? No puedo imaginarme que de vez en cuando no se encuentren problemas genéticos de algún tipo. En la expresión de los genes que yo conozco todo es cuantitativo; hay una expresión en diferentes situaciones y no imagino que esas cosas tampoco tengan variabilidad en sus antecedentes. No dudo que los que cumplen con las condiciones de comercialización sean bastante buenos y no creo que ninguno cree problemas. Sin embargo,

no veo ningún motivo para apresurarnos y decir que todo es de esta manera a menos que estemos

absolutamente seguros de que tal es el caso.

D. Hoisington:

Creo que todos estamos totalmente de acuerdo con lo que M. Goodman acaba de decir. El punto clave es que un transgene no es diferente en absoluto a cualquier otro gene que exista en la planta. Todo lo que sabemos que puede pasarle a los genes

probablemente ya les ha pasado o les pasará a los transgenes.

También estoy de acuerdo con D. Louette en que, cuando ciertos genes se introducen a otras especies de plantas, pueden tener un efecto final diferente. Tenemos que la misma expresión produce el mismo producto; sin embargo, por muchas razones también tendrán un efecto último en la viabilidad de ese organismo.