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3. MARCO TEÓRICO

3.2. Marco conceptual: Delimitando las discusiones constitutivas del campo 1 Relación Comunicación Educación

3.2.1.9. Discusiones frente al campo Comunicación Educación

Desde la perspectiva anterior, el campo no es estático en sus planteamientos

epistemológicos, sino que es variable en virtud de sus condiciones espacio- temporales, dado que está subordinado tanto a los constantes cambios culturales, políticos, económicos y de desarrollo técnico, como también a un flujo multisubjetivo y multidiscursivo de saberes y lenguajes de representación de estos en las sociedades en las que los objetos de estudio se sitúan. Esto implica que los procesos de teorización en relación con la Comunicación - Educación están, por lo menos en la actualidad, en constante debate y reformulación, gracias a las cambiantes dinámicas sociales que condicionan la mirada científica, tecnológica y

comunicativa y, en consecuencia, los enfoques investigativos que configuran el quehacer de la comunidad académica en la materia.

Dada la discusión, el campo Comunicación - Educación se sitúa en el centro de una crisis institucional, particularmente en las sociedades latinoamericanas tal como lo describe

Lechner (1988), quien la caracteriza como la lucha política, en la que la apuesta general es precisamente la definición de una concepción predominante de lo que se entiende por política en una sociedad, es decir, la construcción de una cultura política. Lo anterior se ve

mayormente complejizado, cuando se evidencia que esta está condicionada por las estructuras de mercado que, para el caso de los países latinoamericanos, está fundada desde el

pensamiento ibérico y anglosajón. Esto significa que, el debate sobre el ejercicio político en América Latina no puede estar desligado de las transformaciones sociopolíticas derivadas de los procesos de capitalización, no sólo de la industria de bienes y servicios, sino de los procesos de producción, circulación y consumo de la información y el conocimiento en el marco una globalización fortalecida desde formas de instrumentalización tecnológica como la internet, lo cual tiene importantes implicaciones en las configuraciones tanto discursivas como técnicas de los procesos de comunicación mediática, digital y, paralelamente de las políticas educativas que se adoptan en los países en Latinoamérica.

El campo Comunicación - Educación propone un reto interdisciplinar muy complejo, pues el advenimiento de la subjetividad de los individuos y las comunidades en el mundo hace imperativo, no sólo el análisis de las condiciones locales en términos del sistema de

educación y de los modos de comunicación mediada masiva y no masivamente de cada país, sino inmerso en un contexto global que está ofreciendo nuevas dinámicas de comunicación multidireccional, multicultural y multimodal, sin dejar de lado las grandes limitantes que

dificultan procesos más participativos y democráticos, como lo son la desigualdad social y los grandes índices de pobreza.

Se ubica entonces al campo en un plano multidimensional, y que hace menester la crítica en relación con los procesos de producción, circulación y distribución del conocimiento, además de la interpelación al investigador, en develar los condicionamientos que tales procesos generan en los esquemas que rigen el devenir de los sujetos, las comunidades, las instituciones y las sociedades, lo cual implica explorar formas de educación alternativas a lo institucional y por tanto externas a la escuela, la familia y la iglesia, sin que ello implique anularlas del debate. Desde el punto de vista de la democracia, según Lechner (1997), los nuevos procesos de comunicación derivados de las nuevas formas de relación Estado - Sociedad, suponen nuevas configuraciones comunicativas en las que la deliberación

ciudadana se ve modificada por el marketing, y esto sucede debido a que, semióticamente las estructuras de producción de sentido se diversifican, lo que hace posible horizontalizar la educación, es decir, resignificar las relaciones de poder al interior de la institución educativa con respecto al conocimiento, y pensar los procesos de producción, circulación y distribución del conocimiento de forma multidireccional y multidialógica.

El campo Comunicación - Educación como se ha visto, es un terreno epistemológico cuya construcción, afianzamiento y descubrimiento aún bordea los límites de lo nuevo y accesible a ser perfectamente conocido, hablamos pues de un escenario que suscita múltiples visiones, debates y objeciones que encuentran su base en una mirada enfocada en el pasado de la educación, el presente de la comunicación y la unión de estos dos elementos en el futuro, un porvenir que cuestiona cada vez más a la escuela y a su sistema en torno a las formas en las que los individuos se acercan al conocimiento, sus interacciones mediadas por éste, así como los dilemas culturales que de tales relaciones pueden emerger. Algunas de estas relaciones se

refieren a cómo la educación y su relación con la comunicación, en algunos casos, ha originado contradicciones culturales, diversificación de la misma comunicación, al mismo tiempo que, ha fraguado el origen de temores, resistencias y posibilidades de diálogo que no incentivan los procesos de aprendizaje real en la escuela (Martín-Barbero, 1997). Lo anterior nos hace pensar entonces en la enorme brecha que separa el conocimiento de los jóvenes, sus formas y estilos de vivir, ser y estar con relación a la escuela.

Por otra parte, Huergo (1997) es uno de los primeros teóricos en establecer las relaciones definidas en el campo Comunicación – Educación, además de problematizar el campo en términos de medios, tecnologías, educación formal y no formal entre otros. Orozco (1997) detalla la importancia que posee la comunicación social en especial los medios de

comunicación masivos, pero en beneficio de sus audiencias, hecho ligado a la necesidad de educar en los medios, formando seres con visión crítica y uso racional de los mismos.

Claramente la escuela, la sociedad, las leyes y las instituciones poseen una deuda y un reto en términos de acercamiento y aprovechamiento de las tecnologías de la información y la comunicación para con los escolares, se hace entonces necesario que los medios realicen hoy su inmersión al sistema educativo y le permitan a este entender a los sujetos bajo elementos nuevos como la discontinuidad, la deslocalización y los nuevos arraigos, Martín-Barbero (1997). Así pues, el rol de la escuela y de la comunicación hoy deben optar por un lazo firme que les permita a los escolares, así como a sus educadores encontrar en la escuela elementos actuales cuya conexión y función se enmarquen en la interacción, la descentralización del conocimiento, nuevas rutas de acceso y sobre todo retos que motiven a los individuos a descubrir todo lo que va más allá de lo instrumental.

Para entender la relación Comunicación- Educación y sus formas, se hace necesario apuntar hacia los elementos que nos permiten un acercamiento a la comunicación como la

entendemos hoy así como, la idea de cultura, procesos, apropiaciones, medios y el rol que estos últimos han desarrollado en las sociedades actuales, y es que ya no es propio interpretar la sociedad, la escuela y su conjunto sin conocer los procesos de transformación que han sido desarrollados gracias a las prácticas comunicativas y a los movimientos sociales. Por ende, siguiendo la línea de Martín-Barbero (1987), se identifica una percepción en su mayoría crítica acerca de los medios que la sociedad ha utilizado a lo largo de su evolución histórica y de lucha para comunicarse y sobre todo para establecer un punto de vista epistemológico, social y distinto sobre estos como instrumentos de poder, hegemonía o liberación, es decir, su rol, pensamiento e intención no sólo frente a quien los propone sino también la reacción de aquellos quienes de ellos hacen uso.

Hoy por hoy, es necesario pensar los medios más allá de lo instrumental y considerarlos ya no independientes si no a la luz de las prácticas y objetivos que estos suscitan; es válido entonces preguntarnos el cómo de los medios, sus propósitos, las oportunidades que estos ofrecen, en especial durante el momento actual en el que la escuela, la comunicación y la sociedad se plantean retos, se conflictúan y buscan modos de integrarse. En tal sentido, Martín-Barbero (1987), ofrece un punto de partida necesario para evaluar los procesos de la

comunicación, los medios y la sociedad “Cambiar el lugar de las preguntas, para hacer investigables los procesos de construcción de lo masivo, [...] y para ello, investigarlos desde las mediaciones, desde lo sujetos, esto es, desde las prácticas de comunicación y movimientos

sociales” (p.11). Cuestionar lo que se hace con los medios de forma individual como colectiva sería pues una posición válida para tratar de entender y acortar la brecha entre la comunicación y la educación, así como las bondades que tal relación brinda al campo escolar y social.

En tal sentido, Martín-Barbero (1987), otorga un significado especial a los medios como componentes que han sido utilizados no sólo como instrumentos de homogeneización y de poder sino también como mecanismos de expresión, de lucha, libertad, comunicación y reflejo de la imaginación que la sociedad ha planteado en momentos primordiales de la historia. Un ejemplo de esto es el proceso socio- económico en América Latina el cual, según el autor ha sido marcado por la desigualdad, pero que, pese a esto ha tomado los medios de comunicación como agentes políticos e ideológicos que encuentran en expresiones como el relato y la escritura una forma para evidenciar su descontento y sobre todo para organizarse como acción social de cambio y resistencia. Por otra parte en cuanto a los medios y la revolución electrónica, el mismo autor esclarece su aparición: “con el ingreso de las nuevas

tecnologías de la información y comunicación gracias a la revolución electrónica a lo largo del globo, se genera otro cambio sustancial en el que las clases populares comienzan a introducirlas en su vida cotidiana, a pesar del miedo que ellas originan, pero que al final resultan armas útiles para los dos bandos de la contienda, por un lado son herramientas para la homogeneización y por el otro sirven para la emancipación bajo su utilización popular. (Martín-Barbero, 1987. p.232).

La concepción de la comunicación y los medios debe entenderse ya no como teoría académica sino como un proceso que se origina al interior del individuo, permeando sus relaciones, dinámicas y procesos culturales; son la comunicación y los medios una forma de problematizar lo que el individuo es, son una forma de invitar a pensar en lo que los medios son capaces de hacer y nosotros a ellos, posibilidades de idear sociedad, cambiar o perpetuar paradigmas sociales y comunicativos, tomar riesgos, abrir campo a discusiones

epistemológicas, problematizando la relación Comunicación- Educación. Los entramados que este campo teje, como ya lo hemos visto anteriormente, cubren las esferas de lo político, lo

social, lo cultural, económico, de territorios y por supuesto la esfera de lo educativo, por tal motivo, no es posible continuar abordando la discusión de la relación Comunicación- Educación sin aproximarse a las concepciones de educación y medios interactivos, interrogando al mismo tiempo acerca de cómo tal relación confluye en el campo logrando nuevos devenires así como cuestionamientos en las diversas formas de enseñar, aprender y comunicar.

3.2.2. Relación Educación- Medios interactivos

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