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3. MARCO TEÓRICO

3.1. Marco referencial

3.1.3. La elaboración de un estado del arte

Para elaborar un estado del arte, Flores propone seis pasos fundamentales: 1) Definir el tema específico base del estado del arte; 2) Identificar los descriptores de búsqueda o conceptos claves de la investigación; 3) Buscar investigaciones realizadas, siempre agudizando la mirada para obtener información reciente y relevante de varias fuentes: memorias de congresos, revistas especializadas, bases de datos electrónicas y tesis de biblioteca; 4) Idear un método de clasificación de la información donde los criterios de selección sean claramente establecidos; la información puede condensarse en una matriz que registre el año de elaboración del documento, autor y concepto clave; 5) Leer los textos seleccionados, de manera crítica y objetiva, buscando los insumos que permitan clarificar el concepto o los conceptos clave de la cuestión; 6) Realizar una descripción breve del texto leído ya sea a manera de reseña o reporte de lectura, haciendo una construcción propia desde el enfoque y los propósitos que busca suplir el investigador. Además de esto, Flores establece la diferencia entre el estado del arte y el estado del conocimiento, incluyendo así otro

concepto: el estado de la cuestión, el cual requiere según ella mayor análisis lo que conlleva a la comparación de información, conducente a generar categorías, subyacentes de las

recurrencias acerca del tema.

El estado del conocimiento es además un trabajo más general que implica el trabajo de varios investigadores puesto que busca estudiar no un tema en sí, sino el compendio de objetos de estudio que constituyen la disciplina o el campo de conocimiento, desde esa

perspectiva sistematizan su evolución o avance y el conocimiento consolidado que de este ha surgido (Flores (2011). Teniendo en cuenta lo anterior, los estados del arte implican una contribución estructural significativa que hace posible la construcción del estado del

conocimiento del campo como un todo, además permite generar conexiones entre los debates investigativos y sus aportes al campo de conocimiento en consonancia o contraste entre diferentes colectivos, instituciones e investigadores.

Por otra parte, el estado del arte de acuerdo con Londoño et. al (2016), se define como un trabajo permanente de investigación, en el que es posible que el investigador asuma una postura crítica frente a la información recolectada. Tal posición se enmarca en términos de lo realizado y de lo que podría realizarse a futuro de un tema, campo o disciplina específicos, es decir, sitúa el trabajo del investigador, más que en un ejercicio de investigación en particular, en un proceso continuo de construcción crítica al debate sobre la cuestión, que lo conduce a conocer y entrar en diálogo a través de diferentes enfoques investigativos. Además de esto, el estado del arte es una contribución para generar investigación e innovación, cuyos

interrogantes hacen referencia al qué, quién, cómo, dónde, por qué y cuándo de un objeto de estudio. De igual forma, el estado del arte se asume como una modalidad de investigación documental bibliográfica que recorre cierto conocimiento acumulado durante determinado período de tiempo y que, de acuerdo con Vargas y Calvo en Londoño et. al (2016) demanda también una reflexión profunda frente a lo investigado. Al incluir entonces una postura y un pensamiento crítico, se infiere su carácter no universal, de modo que para que un estado del arte sea realmente útil, se necesita entonces que sea lo más específico posible. La relación del estado del arte con la pregunta de investigación encierra:

1. ¿Qué problemas se han investigado?

3. ¿Qué evidencias empíricas y metodológicas se han utilizado?

4. ¿Cuál es el producto de tales investigaciones?

Algunos objetivos del estado del arte de acuerdo con Londoño (2016), son la obtención de información verídica en términos de enfoques teóricos, empíricos y metodológicos de un objeto de estudio, así como el nivel de desarrollo de un tema, la identificación de subtemas a investigar, la sistematización de una buena cantidad de información del mismo y el

acrecentamiento del estudio de un fenómeno para contribuir y definir su trascendencia. Tales objetivos no pueden ser alcanzados sin dos componentes fundamentales en cualquier estado del arte: trabajo colaborativo y fundamentación teórica. Hoyos (en Londoño et al. 2016), expresa cómo estos elementos implican un trabajo sinóptico, analítico, comparativo y descriptivo que permite identificar los puntos a favor y en contra de una investigación ya realizada en tanto que su contribución al campo de conocimiento. Por lo anterior, en cualquier estado del arte se debe evidenciar la finalidad, la coherencia, la fidelidad de la información, la integración de múltiples disciplinas y la comprensión del estudio en conjunto.

El alcance de un estado del arte se define ahora bajo ciertos interrogantes delimitantes que el posible investigador debe realizarse a lo largo del proceso de construcción del mismo:

1. ¿Qué tanto se ha investigado?

2. ¿Quiénes han investigado?

3. ¿Qué vacíos existen?

4. ¿Qué logros se han conseguido?

Al tiempo que se realizan estos interrogantes, el investigador debe buscar información de su estado del arte, el cual se puede estructurar desde la ideación alimentada con descriptores en internet, así como en tesauros, y bases de datos. En cuanto a los límites de un estado del arte, entre los principales se encuentran el tiempo y el espacio de la investigación, por lo cual su construcción demanda gran disciplina y comunicación entre los integrantes del equipo de investigación. En cuanto a la elaboración del escrito se sugiere que una sola persona lo realice puesto que la colaboración de otro puede entorpecer la redacción de conceptos y

encadenamiento de las ideas.

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