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1 msnm = metros sobre el nivel del mar.

2.2.4. La diversidad de explotaciones de vacuno

La reproducción económica de las sociedades de montaña ha respondido, por lo general, a modelos complejos, debido a la combinación de diferentes recursos económicos en el seno de la pluriactividad de las familias rurales, unida a una gestión multifuncional del medio natural (Massot, 2000; Collantes, 2004). La situación actual de las explotaciones tanto en aspectos físicos, estructurales, económicos y sociales, conduce a una notable variabilidad de los sistemas de producción practicados (Gibon et al., 1999a). Además, las formas de utilización del espacio y los recursos, la orientación de la producción y el manejo técnico de la explotación son en última instancia dependientes del entorno socio-económico en que se desarrollan (Manrique et al., 1992c), el cual ha sufrido notables cambios en las últimas décadas.

La diversificación de las explotaciones, en un mismo entorno físico y condiciones similares, es una consecuencia de las distintas formas que tienen los agricultores de reaccionar frente a las políticas y a los planes de desarrollo (Massot, 2000). Sin embargo, no es adecuado afirmar en el seno de esa variabilidad que el plan que supone una determinada explotación sea superior a

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otra en términos absolutos, puesto que esto sólo se puede evaluar en términos de objetivos y limitaciones específicas para cada caso (Dent et al., 1986).

No obstante, tal como ponen de manifiesto Enevoldsen et al. (1996), la evaluación y comparación de explotaciones resulta difícil por la escasez de datos disponibles. Ahora bien, el estudio de los diversos sistemas de producción y de su evolución reciente son requisitos indispensables para evaluar respuestas adaptativas y establecer la conveniencia de determinadas estrategias en escenarios socio-económicos diferentes (Benoit, 1994).

Deffontaines y Petit (1985) propusieron un esquema de aproximación metodológica para el estudio de la diversidad de explotaciones agrícolas de una región conocido como de «doble embudo». Consiste en un acercamiento general al estudio de éstas desde un primer análisis del entorno en que se ubican, para posteriormente pasar al estudio detallado de la explotación y su entorno cercano. Una vez tipificadas las explotaciones, se produce de nuevo un alejamiento para estudiar mediante extrapolación la colectividad, es decir, la diversidad de explotaciones existentes en el mismo entorno.

En esta secuencia metodológica pueden aplicarse diversas herramientas para la recogida de información, análisis e interpretación de los resultados, como se describe a continuación. La encuesta a explotaciones, es una metodología ampliamente utilizada en el estudio de sistemas agrarios. Se trata de un método que permite recoger información referente a las características de un gran número de explotaciones en cuanto a situación, disponibilidad de recursos, limitaciones y prácticas (Theau y Gibon, 1993). La principal ventaja de este método consiste en la recolección de información objetivamente mensurable en una muestra representativa de la población objeto de análisis. Los resultados son por tanto extrapolables desde el punto de vista estadístico.

La encuesta puede definirse como una búsqueda metódica de información por medio de preguntas y testimonios (Olaizola y Gibon, 1997). No obstante conviene indicar que la entrevista, aunque válida, no es una fuente precisa de conocimiento pues no aporta siempre la misma calidad de información (Gibon, 1981). Ésta viene seguramente sesgada por la subjetividad, predisposición y capacidad tanto del encuestador como del encuestado. Por ello, la información recopilada debe ser interpretada, criticada y contrastada, siempre que sea posible, con otro tipo de fuentes (Deffontaines y Petit, 1985).

Otra metodología directa de recogida de información de las explotaciones son los seguimientos

técnico-económicos. La gran ventaja de éstos es su carácter dinámico (Gibon, 1981), ya que

normalmente se repiten en intervalos de tiempo regulares y por tanto permiten recoger los flujos de factores de producción que se suceden en el tiempo. Además, permiten la recolección de información más precisa y detallada, sin embargo la muestra de explotaciones suele ser pequeña y la extrapolación de resultados debe hacerse con cuidado (Yin, 1994). Otros métodos indirectos de recogida de información son el análisis de bases de datos existentes y la

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15 Para asegurar la fiabilidad de las encuestas o cualquier fuente de información utilizada, y por tanto de la información obtenida, es preciso tener especial cuidado en la codificación y procesado de los datos obtenidos y la comprobación de la ausencia de errores (Sulpice et al., 1994).

En cuanto al análisis de la información, la elección del método estadístico dependerá de la naturaleza de los datos y los objetivos específicos del estudio. Cabe mencionar de manera específica a los métodos estadísticos multivariantes puesto que se adaptan a situaciones donde el número de variables es muy elevado, de diversa naturaleza y con múltiples interrelaciones entre sí (Olaizola, 1991).

El establecimiento de tipologías constituye una metodología para el estudio y diagnóstico de las explotaciones. Dada la diversidad de explotaciones, y con el objeto de ofrecer una visión lo suficientemente simplificada de la realidad mediante la reducción de la multitud de casos individuales, pero tratando al mismo tiempo de mantener la idea original de heterogeneidad, es conveniente proceder a la agrupación en tipos homogéneos de funcionamiento (Ruiz y Oregui, 2001).

El establecimiento de tipologías facilita la extrapolación de las entidades individuales al conjunto de una determinado sector productivo o área geográfica, así como el estudio y la puesta en práctica de acciones de formación, desarrollo y organización (Deffontaines y Petit, 1985). Siempre que sea posible, se tratará de que esa tipificación se realice de una manera sencilla y a partir de criterios simples (Capillon et al., 1988), es decir, atendiendo a los objetivos de producción (naturaleza e intensidad de las especulaciones adoptadas) y a sus determinantes (limitaciones humanas, físicas o económicas) más relevantes (Theau y Gibon, 1993).

Asimismo, conviene evaluar la trayectoria histórica de los diferentes tipos de funcionamiento, registrando las etapas y los mecanismos de evolución experimentados por las explotaciones de la región (Van der Ploeg, 1996) cuando esto sea posible. De este modo, no sólo se ponen en evidencia dichas trayectorias, sino también la lógica que ha presidido la evolución de las explotaciones hasta ese momento.

La definición de tipologías, además, constituye un aspecto crucial a realizar previamente al desarrollo de sistemas de apoyo a la toma de decisiones, la extensión de nuevas tecnologías (Solano et al., 2000) o el establecimiento de políticas agrarias y de desarrollo (Bernués y Herrero, 2007).

Entre las técnicas estadísticas que más se utilizan para establecer tipologías de explotaciones se encuentran los métodos multivariantes: Análisis Factorial en sus diversas variantes y los métodos de clasificación jerárquica o Cluster (ver capítulo de Metodología).

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