Metodología General
CAPÍTULO 2. METODOLOGÍA GENERAL
2. Información utilizada
2.1. Revisión bibliográfica
La información secundaria básica utilizada para la elaboración del trabajo se obtuvo a través de la revisión de diversas fuentes bibliográficas existentes.
Se han utilizado bancos de datos como ISI Web of Knowledge (Thomson Scientific) y CABdirect (CAB Internacional) para la revisión de trabajos científicos.
La descripción general de las áreas de estudio y de sus principales indicadores económicos y demográficos se elaboró consultando las principales fuentes estadísticas de Aragón. Principalmente se han considerado los censos agrarios de 1989 y 1999, así como los censos de población de 1991 y 2001, disponibles en el servidor web del Instituto Nacional de Estadística (341Hwww.ine.es), del Instituto Aragonés de Estadística (IAETS) del Gobierno de Aragón
(342Hwww.aragon.es) y en el servidor web del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación
(343Hwww.mapya.es). Otras fuentes bibliográficas consultadas fueron las disponibles en el Centro
de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (CITA) del Gobierno de Aragón, el Instituto Agronómico Mediterráneo de Zaragoza (IAMZ), la Universidad de Zaragoza y otras Universidades de España y de la Unión Europea.
Valle de Broto Valle de Benasque
Valle de Baliera y Barrabés
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2.2. Encuestas
Para la recopilación de la información primaria se utilizó una encuesta estructurada, realizada mediante entrevista directa a los titulares de las explotaciones de vacuno (Anexo 1).
La encuesta es un método de recopilación de información de uso práctico para los investigadores que requieren representar la realidad social, económica y estructural de una muestra representativa de una población (William, 1993). Es una metodología aplicada en diversos campos de la investigación y ampliamente utilizada para el estudio de explotaciones y sistemas agrarios (Rodríguez et al., 1998). Se trata de un método que permite recoger información sobre las características de un gran número de explotaciones, su situación, disponibilidad de recursos, limitaciones y decisiones tomadas por los ganaderos sobre las prácticas de manejo general del sistema, entre otros (Ruiz y Oregui, 2001). Es decir, es una forma de obtener información directa de las personas encargadas del manejo de las explotaciones consideradas en estudios específicos, respondiendo a una serie de preguntas formuladas a priori (Chiglione y Matalón, 1989).
Las principales ventajas de las encuestas, de acuerdo con Bartunek et al. (1993), Gutiérrez (1995) y González y Padilla (1999), hacen referencia a la capacidad de recolección de una información que es objetivamente mensurable en una muestra representativa de la población objeto de análisis. Además, el conocimiento sobre la realidad es primario, no mediado y por lo tanto menos engañoso y la información obtenida de los individuos directamente involucrados permite conocer su situación, sus opiniones o sus decisiones. El análisis de la información es fácilmente cuantificable, preciso y los resultados son extrapolables desde el punto de vista estadístico. Además, es un método económico y rápido si se cuenta con un equipo de entrevistadores y codificadores entrenados; con ello se garantiza la obtención de una gran cantidad de datos en poco tiempo, si bien en el trabajo desarrollado no se utilizaron encuestadores. Por todo lo anterior, las encuestas constituyen un método de elección en estudios de naturaleza descriptiva.
Sin embargo, como toda metodología, las encuestas también tienen deficiencias (William, 1993; Rueda et al., 1999). Recogen solamente la visión que la gente tiene de sí misma, que bien pude ser singular y subjetiva o deliberadamente falsa e imprecisa sobre algunos temas: “no es lo mismo lo que las personas hacen, sienten o creen, que lo que ellas mismas dicen que
hacen, creen o sienten”. Para evitar estos sesgos se pueden omitir algunas preguntas que a
priori se sabe que no serán contestadas con seguridad, o se buscan formas indirectas para contrastar respuestas. El investigador tendrá que considerar estas limitaciones durante el análisis de los datos, pues además la encuesta relata los hechos sociales desde el punto de vista particular de sus actores, por lo que resulta poco fiable para reconocer las relaciones sociales interpersonales o institucionales que los actores establecen. Otro inconveniente es que las encuestas presentan un esquema o diseño estático y muestran una imagen fija de un problema en estudio, pero no indican tendencias de variación o posibles cambios estructurales, lo que reduce notablemente su eficacia predictiva. Además, el tratamiento estadístico de la
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37 información supone agrupar a todas las respuestas dándoles el mismo peso o importancia, esto es aceptable y útil en ciertos casos, pero puede constituir un problema en otros. No obstante, algunos de estos inconvenientes pueden ser soslayados, así para amortiguar el grado de subjetividad, la información debe ser interpretada, criticada y contrastada, siempre que sea posible (Ruiz y Oregui, 2001). Así mismo, para el estudio de los objetivos de los ganaderos no es suficiente con preguntarles, es conveniente recopilar información sobre la historia de la explotación, su situación actual y sus proyectos de futuro, reveladores de la forma en que los ganaderos perciben su situación y su futuro (Deffontaines y Petit, 1985).
La encuesta fue totalmente estructurada con el objeto obtener información sobre las características generales de las explotaciones; el uso y aprovechamiento de la tierra; la estructura familiar y mano de obra (factor trabajo); el rebaño (estructura y tipo racial); el manejo reproductivo, sanitario y del ternero; la alimentación y el manejo del pastoreo; las instalaciones, maquinaria y equipos; comercialización de productos (tipo, cantidad de producto y vías de comercialización) y finalmente los ingresos, las subvenciones y los costes. También se recopiló información sobre los cambios e innovaciones tecnológicas de la explotación en los últimos años, las intenciones de los ganaderos para los próximos años, la toma de decisiones en la explotación y, finalmente, los objetivos y opiniones de los ganaderos (Anexo 1). Éstos fueron medidos mediante una Escala de Likert que recoge el grado de acuerdo o desacuerdo de los encuestados frente a diversos supuestos. Es una escala aditiva que corresponde a un nivel de medición ordinal, consistente en una serie de ítems o juicios ante los cuales se solicita la reacción del sujeto y en la cual, el estimulo (ítem o sentencia) que se le presenta al sujeto, representa la propiedad que se mide (Padua, 1999). En este caso se plantearon 24 aseveraciones para evaluar los objetivos y opiniones de los encuestados, considerando un escala entre uno y cinco: 1 = nada importante, 2 = poco importante, 3 = importante, 4 = bastante importante y 5 = muy importante.
El periodo para la recogida de información fue entre octubre de 2004 y abril de 2005, y la información recopilada se refiere a la campaña de producción de 2004.
2.3. Tamaño de la muestra
La muestra seleccionada se corresponde con los ganaderos encuestados y estudiados por Olaizola (1991) en 1989 y Bernués (1994) en 1991. Estos autores realizaron un muestreo no aleatorio por cuotas en función de la localización de la explotación y del tamaño de rebaño para seleccionar una muestra lo más representativa posible de la población estudiada4F
5. La muestra considerada en los estudios desarrollados en el Pirineo Aragonés fue de 102 ganaderos distribuidos de la siguiente manera; 32 en el valle de Broto, 37 en el valle de Baliera-Barrabés y
5 No fue posible realizar un muestreo aleatorio porque algunos ganaderos no manifestaron interés en participar y fue necesario el apoyo de los servicios veterinarios de las Oficinas Comarcales Agrarias y las Asociaciones de Ganaderos para, en parte, elegir la muestra. Sin embargo este método rinde resultados similares al muestreo aleatorio estratificado (Kumar et al., 1999).
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33 en el valle de Benasque. Esta muestra correspondía al 31,7%, 42,5% y al 23% de las explotaciones de vacuno existentes respectivamente en cada valle en el año de estudio.
En función de los objetivos del presente trabajo, se consideró la misma muestra de explotaciones analizadas en 19905F
6. Sin embargo, solamente se logró encuestar a 72 titulares (70,6% de los 102 originales): 22 en Broto, 29 en Baliera-Barrabés y 21 en Benasque6F
7
F. Las 30
explotaciones restantes, que representan el 29,4% de la muestra original, han desaparecido en el periodo de tiempo trascurrido. Actualmente el número de explotaciones de vacuno existentes en los valles estudiados se distribuyen de la siguiente manera; 58 en el valle de Broto, 53 en el valle de Baliera-Barrabés y 55 en el valle de Banasque. Por lo que las explotaciones encuestadas en 2004 representan el 37,9%, 54,7% y 38,2% de las explotaciones existentes en cada valle respectivamente (Asociación de Ganaderos de Castejón de Sos, 2004).