Político-administrativamente el Parque Nacional Sierra de Bahoruco abarca parcialmente el territorio de las provincias Pedernales, Independencia y Barahona. Un 55% del Parque es parte de la provincia Pedernales, un 36% se inscribe en Independencia y el restante 9% corresponde a Barahona. Los municipios que intersectan el límite del Parque son 7: Enriquillo, Las Salinas, Polo, Duvergé, Mella, Pedernales, Oviedo. De estos, 4 aportan la mayor parte de la superficie del área protegida, que son Pedernales Duvergé, Mella y Polo, dado que suponen el 94% del Parque; los dos primeros representan un 72%.
Salvo Río Arriba y Monte Palma, dos asentamientos dispersos cuya población es itinerante, no hay comunidades permanentes dentro del Parque, pero sí mucha actividad primaria.
Según el Censo de Población y Vivienda de 1993 (ONE, 1999), 31 parajes intersectaban al PNSB, en base a la división territorial de entonces. La población de estos parajes era de 3741 habitantes. De estos sólo 19, los más despoblados, son intersectados en un 50% o más con el Parque Nacional. Ello implica, que sólo aquellos enclavados en el núcleo del PNSB, como El Aguacate, Palo de Leche, Sitio Nuevo, Río Arriba, están inscritos completamente dentro, y son precisamente éstos lo que tienen escasa o nula población. Por esta razón, el dato poblacional expresado arriba debe ser matizado. La población de un paraje no necesariamente coincide con asentamientos que están dentro del Parque.
División político-administrativa a nivel de provincias del Parque Nacional Sierra de Bahoruco y su Entorno: Pedernales, Independencia y Barahona (Fuente: cortesía de IGU, 2004)
Con independencia de los valores reales de población y tomando como referencia los datos del Censo de 1993 y las observaciones de campo hechas en el marco de este Plan, se puede afirmar que, de forma itinerante sólo residían a esa fecha poco más de 1000 personas dentro del PNSB. Esta inferencia se basa en el hecho de que hay unos 19 parajes que tienen un 50% o más de su demarcación dentro del Parque Nacional, que son: Sumbú, Sitio Nuevo, El Mogote, Higo Grande, Manacle, Bucán Tanzón (localmente este topónimo lo refieren como Boca de Tanjón o Bucán Tanjón), Jurungo, Los Arroyos, Río Arriba, El Aguacate, Charco Naranjo, El Guayabo, Monte Palma, El Limonal, Polo Arriba, José Olivares y El Tunal (un asentamiento de reciente ocupación, incluso sin viviendas formales, para la explotación del bosque seco). En observaciones de campo, la impresión es que sólo un 1/3 de esta población censada está permanentemente en dichos asentamientos, es decir, poco más de 300 personas.
Sin embargo, es necesario realizar más trabajo de campo para identificar nuevos asentamientos y determinar el grado de ocupación que tienen los ya existentes dentro del PNSB. Pero sobretodo hay que valorar en su justa medida un fenómeno reciente: el establecimiento de improvisados campamentos de haitianos. Aunque se reconoce que este fenómeno contribuye a elevar el saldo migratorio su grado de establecimiento en el PNSB no ha podido ser establecido. Se conoce que hay al menos 2 rutas utilizadas por los traficantes de personas en el PN, al Norte y al Sur, respectivamente. Se desconoce también el nivel de uso de los recursos naturales por parte de estos nuevos habitantes, pero se advierte que la transformación ambiental del Parque ha sido muy reciente e intensa en los últimos 30 años, y especialmente en los últimos 15.
Los haitianos pasan por o se establecen en el PNSB y en su entorno, generalmente motivados por las fuentes de empleo que genera la agricultura migratoria de ciclo corto dirigida por dominicanos. De forma general, el sistema de contratación funciona de la siguiente manera: el dominicano cede al haitiano jornalero una porción de terreno boscosa por al menos 1 ó 2 años que el primero se atribuye como propia, aunque generalmente se trata de terrenos del Estado, léase, del PN. El haitiano la tumba y la siembra de cultivos de subsistencia por ese período, bajo el compromiso de entregarla al “propietario” sembrada de pastos mejorados. Es un proceso de sabanización muy común en la Sierra, especialmente en el borde meridional del PN. De todo este proceso se deriva un nuevo cultivo que, como se verá en el apartado dedicado a la transfomación ambiental, es una práctica que gana cada vez más terreno a los bosques higrófilo (nublado) y ombrófilo (húmedo) en los pisos altos del Parque Nacional.
También existe la modalidad de contrato al haitiano para labores agrícolas en terrenos que el supuesto propietario (dominicano) se atribuye y donde generalmente siembra productos de alta demanda. Esto ocurre generalmente en pisos bioclimáticos por encima de los 800-1000 metros sobre el nivel del mar. Puede ocurrir que el propietario (dominicano) sea a la vez capataz, o que incluso contrate a otro dominicano para ejercer esta función. Ambos por lo general residen en Pedernales o en el Suroeste del país, y algunos son residentes o proceden de Tireo (Constanza).
Se ha comprobado que existen rasgos de un establecimiento formal de la población haitiana en territorio dominicano. En viajes de campo se han observado casas rústicas (jumpa) o incluso pequeñas enramadas que utilizan como iglesias. Ello implica que sus cultos ya lo realizan en RD, y por lo tanto, demuestra un cierto grado de establecimiento.
En definitiva, se puede afirmar que hay pocas comunidades y población permanente dentro del PNSB. También se advierte que, en el contexto del sistema nacional de áreas protegidas, Sierra Bahoruco es un Parque Nacional despoblado.