• No se han encontrado resultados

El doble filo de los dispositivos de memoria institucional

Capítulo 2 ¿Cómo aprenden las FARC?

2.4. Dilemas organizacionales de las FARC y aprendizaje organizacional

2.4.2. El doble filo de los dispositivos de memoria institucional

La creación y distribución de documentos, manuales, informes y otros dispositivos de memoria institucional tienen un importante papel dentro del ciclo de aprendizaje del grupo insurgente, pero también representan un “doble filo”, un peligro. Cuando la información cae en manos del adversario se pierden las ventajas asociadas al secreto y la confidencialidad.

El caso más revelador de tal peligro es el material encontrado en los computadores de Luis Edgar Devia silva, alias Raúl Reyes, recuperados durante la Operación Fénix que termino con la muerte del comandante, miembro del Secretariado y cabeza del Comité Internacional, espacio interno encargado de liderar las relaciones internacionales del grupo.

La existencia y captura de la información en estos dispositivos de almacenamiento de datos, […] fue un legado tanto de la meticulosidad como de la falta de cuidado de su compilador. Puede que Devia hubiera decidido mantener copias con todas las comunicaciones y documentos en orden para facilitar su trabajo. […] Pero su almacenamiento del material violaba los principios básicos de seguridad operacional de las FARC que él no había dudado en recordar a sus subordinados. El mismo había sido

68 advertido ya en 2002 por el líder de las FARC, Pedro Antonio Marín, de los riesgos de seguridad relacionadas con exceso de dependencia en los computadores para el almacenamiento de la información. (IISS, 2011, p. 22)

Acerca del hallazgo, Manuel Marulanda, se referiría en los siguientes términos: “los secretos de las FARC se han perdido totalmente en la incautación por el gobierno de los computadores del camarada Raúl” (IISS, 2011, p. 23). Los archivos hallados comprendían el registro de muchos años de comunicaciones y documentos internos del grupo insurgente, en los que resaltan los de carácter estratégico de circulación interna y externa, etiquetados como confidenciales o secretos, y la correspondencia, que como cabeza del Comité Internacional, Reyes sostenía con diferentes actores internacionales. Alfonso Cano también se refirió sobre los documentos del comandante Reyes en una entrevista para la revista Cambio:

Con los supuestos computadores de Raúl lo que se ha presentado es una burda manipulación propagandística de los gobiernos de Colombia y Estados Unidos: como cortina de humo o para subir puntos en alguna encuesta, o para difundir sospechas sobre un presidente de algún país vecino cada vez que lo consideran necesario. La rectitud de muchas figuras públicas ha sido sometida al escarnio y a la lapidación. Nada de lo atribuido a los computadores ha sido serio y lo poco que ha pasado por el rigor de la justicia ha sido rechazado por inconsistente. (Revista Cambio, 2009)

Los manuales operacionales, de inteligencia, comunicados, documentos que reportan los resultados de las acciones realizadas y otro tipo de textos de carácter general han sido objeto de análisis, o como es llamado en el círculo militar, “para el estudio de la naturaleza del enemigo”. Por ejemplo, un manual titulado “Régimen interno para porteros y recepcionistas” que detallaba el trato que debían tener los guerrilleros con los secuestrados, también fue de conocimiento por parte de las Fuerzas Militares y los medios de comunicación. El documento consignaba:

Por ejemplo, los recepcionistas (es decir, los guerrilleros alrededor de esa prisión en la manigua) eran los encargados de botar la basura de la ‘cárcel’ y “no podían fumar cuando llevaran los alimentos”. Se establecía además que la comida de los políticos la servía el portero (el carcelero), mientras que la de los uniformados se pasaba por una rendija y ellos mismos debían servírsela.

Nada entraba sin autorización del ‘portero’, encargado de revisar cada cuatro días las condiciones de estos campos de concentración para evitar fugas, así como pasaba inspección de cadenas, candados y llaves que les colgaban al cuello cuando movían a los rehenes. Según el manual, el portero, que era relevado cada mes, contaba con lista en mano a los prisioneros —como si tuviera muchos— a las 6 de la tarde en punto; “los encierra incluyendo a los ocho políticos haciendo que ellos mismos se enumeren uno a uno”. Todo lo que les hicieron quedó registrado y figura en un expediente. (Laverde, 2013)

69 Igualmente, los manuales operativos, de inteligencia, etc., son de obligatorio estudio en las escuelas militares y reposan en las bibliotecas internas para su consulta. La información documental ha jugado un papel importante en el conocimiento de las dinámicas internas de las FARC, pero como explicaremos en el siguiente capítulo, la información obtenida directamente de integrantes capturados o desmovilizados (primer forma de memoria institucional) permite acceder a la información que no se consigna en documentos o manuales, es decir, la información implícita, y es esta información la que representa una gran pérdida para el grupo insurgente, ya que es, por no decir menos, imposible recuperarla.

La respuesta organizacional frente a este dilema no es fácil. El grupo guerrillero puede encriptar sus comunicaciones o realizarlas en clave, lo que ralentiza y dificulta los esfuerzos de las Fuerzas Militares para poder analizarlas y realizar acciones defensivas y ofensivas. De otro lado, se puede desalentar las referencias explícitas sobre actividades criminales o que comprometan a la organización y/o aliados en los documentos y comunicaciones. El relato de la guerrillera radista Zenaida Rueda resulta ilustrador sobre la codificación de las comunicaciones:

[…] Todos los frentes manejan códigos distintos. Para todo había un código y, además, Jojoy tenía dos radistas: una para los frentes y otra para las compañías móviles, y cada una manejaba muchas libretas de códigos.

Y los miembros del secretariado tenían otros códigos para comunicarse entre ellos, todos diferentes. Entre Jojoy y Alfonso Cano, por ejemplo, existía una libreta de códigos elaborada por Cano, que es el superior, y que únicamente la conocían los radistas de los dos.

Para entender una comunicación de ese tipo se necesita obligatoriamente tener la libreta de códigos respectiva. (Rueda Calderón, 2009, p. 150)

La pregunta es ¿por qué, si una de las ventajas del grupo insurgente es el secreto, los altos mandos consignan con tal detalle información clave? Para llevar a cabo las acciones y tener el control de la organización, los altos mandos deben contar con la suficiente información para la coordinación de las acciones y su correspondiente seguimiento. En ese sentido, los insurgentes no son diferentes a los administradores de almacenes de cadena. Segundo, y lo demuestra el manual sobre trato a los secuestrados, los temas “delicados” requieren la responsabilidad y la atención a un sinnúmero de detalles, precisan material de referencia ante dudas procedimentales básicas.