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acting out más benigno y adaptado a la realidad debido

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y amenazas veladas." Pero esto no puede ser así, dado que los castigos significan solamente el retiro de los servicios; las reglas son solamente sugerencias metodo­ lógicas de proceder y las interpretaciones son formula­ ciones sugeridas para la comprensión de los datos con que se cuenta. La negativa del analista a abandonar el campo de su propio funcionamiento profesional ( téc­ nica y encuadre ) no puede ser considerado coercitivo, aunque queda libre a la sospecha de ser agresivo. f ) ''Si los padres (analistas) amasen a sus hijos ( pacien­ tes ), se ocuparían más de mantenerlos contentos." Pero resulta claro que los padres ( y los analistas ) no aman

a sus hijos (pacientes ) , en primer lugar, sino que ma­

nifiestan hacia ellos cierta tierna preocupación que deriva de sus otras ( internas y externas ) relaciones, un producto accesorio, por decirlo así. Esta tierna preocu­ pación, en verdad, se centra más en promover el des­ arrollo que en brindar placer o proteger del dolor, ya que naturalmente anhela liberarse de sus cargas, aun cuando fueran placenteras. El amor, por otra parte, de­

be merecerse. g) ''Aun cuando se admita la diferencia entre el bien y el mal, la belleza y la bondad no siem­ pre van juntas, ni tampoco sucede que la bondad sea la victoriosa en esta lucha." Pero aunque esto parezca ser cierto en el mundo externo, no lo es en la realidad psíquica, de la cual deben derivar todos los sentimientos de seguridad, '\·italidad y capacidad para la alegría.•

Tales son algunas de las líneas de ataque a la con­

fianza en los objetos buenos que se puede observar abruman las partes buenas de la organización infantil durante la separación y que llevan a una regresión tem· poraria y a ataques masturbatorios a objetos internos

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Ningún otro período del análisis nos enseña los ele­ mentos de la técnica tan bien como la tarea a desarro­ llar durante el umbral de la posición depresiva. Debido a que cada faceta de actitud, sobre la cual la técnica debe basarse, está bajo el examen hostil de una parte infantil destructiva de la personalidad del paciente, el analista está continuamente sometido a la prueba de esclarecer, para él y para su paciente, la base racional

del encuadre y la mecá·nica de la comunicación.

Probablemente la más i·m portante diferenciación en este respecto sea la que el analista establezca entre res­ ponsabilidad y omnipotencia. Nuevamente es en los

niños en los cuales se puede ver con mayor claridad, dado que las divisiones primarias de responsabilidad, o sea parental, legal, médica y psicoanalítica, están bien separadas en sí mismas. Pero si bien es cierto que el analista

puede

sólo asumir la responsabilidad psicoana­

lítica, los límites distan de ser definidos allí donde el proceso analítico trae apareado un peligro para la salud física del paciente, para su seguridad física y su in­

tegración a la comunidad. Mientras las partes destruc­ tivas se mantienen escindidas, lo cual significa que aparecerán en el soñar, en juegos y en las asociaciones representadas por distintas figuras del

sel/,

será poco

el progreso que se obtendrá para disminuir la pérdida constante de la confianza. Se debe investigar mejor el

splitting

y la proyección. Y aquí vemos surgir una

dificultad sumamente fascina:nte, es decir, que las ''bue­ nas,, partes-infantiles �antienen a las ''malas,, escindi­ das; por ejemplo, fuera de la familia, lejos del pecho, principalmente fuera de los celos posesivos.• La po-

• Véue mi trabajo ··somatic Delusion'', l.J.P.A., Vol. XL V, p. 294, 1964.

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sesividad se racionaliza como un sentido de injusticia: preocupación por la seguridad de los objetos buenos o

elevados ideales de pureza. En realidad puede consti­ tuir, por esta razón, una lucha muy larga hasta lograr traer las voces destructivas al consultorio para que pue­ dan desafiar al analista directamente. Cuando esto co­ mienza a ocurrir en la esfera de las experiencias de separación, antes y después de las interrupciones, deja el período analítico intermedio libre para trabajar con el material edípico al nivel genital y pregenital, en un grado en que no fue posible hacerlo, hasta entonces. Y

lo que es más importante surge la oportu·nidad de de­ mostrar la relación entre la realidad interna y la exter­ na. Para esta época del análisis ya se ha alcanzado el

. suficiente

splitting

horizontal • para que la parte adul­

ta de la personalidad sea claramente diferenciable de aquellos estados mentales pseudoadultos que son conse­ cuencia de la identificación proyectiva masiva, que aún puede darse ocasionalmente. La estructura adulta es muy sensible, a través de la identificación introyectiva al estado de los objetos internos. Los trastornos en el bienestar físico y mental, de los objetos internos, debido, ya sea al control omnipotente y a la separación de uno y otro (obsesivo ) , o a ataques (masturba torios, princi­ palmente por identificación proyectiva ) , son rápidamen­ te reflejados por el estado físico y mental del

self

adul­

to. Se convierte entonces en u·na experiencia frecuente que el análisis traiga alivio, debido a la relación intro­ yectiva con el pecho externo en la transferencia infantil.

Este proceso, cuyos detalles se pueden seguir mejor en los sueños de los adultos y los ·niños, conforma, se­ sión a sesión, el reconocimiento de la supremacía de la

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realidad psíquica. Este desarrollo de la mitad de la semana permanece en marcado contraste con las sesiones en torno de las interrupciones, y que están dominadas por las estructuras infantiles destructivas con su cinismo, deshonestidad, búsqueda de autocompasión y ataques despiadados a la capacidad de pensar del analista. En ningún otro momento es más crudamente evidente la naturaleza concreta de los procesos de

splitting.

Como lo . he señalado en un traba jo anterior•, este período del análisis asiste a la aparición en primer pla­ no, del material de problemas relacionados con el

split­

ting

en el

sel/

y su resolución, así como también cierto

grado de disminución de la severidad del

splitting.

Pero

el tem·or a las partes destructivas y el fenómeno de co­ bardía plantean un grave problema en las separaciones.

Puede aparecer pánico ante síntomas somáticos, ya que es probable que se fusionen tendencias al delirio somá­ tico con fenómenos hipocondríacos, ambos a un nivel relativa-mente obsesivo. Para complicar aun más, el as­ pecto persecutorio de las ansiedades depresivas que se encuentran al ''umbral de la posición depresiva'', en pacientes con tendencias a la adicción o a perversiones, puede surgir el problema del terror, como una fQrma de miedo abrumador y paralizante, conectado con obje­ tos muertos, en especial con los bebés de la madre de la realidad psíquica••. Parecería que no hay progreso posible en la posición depresiva hasta que se haya re­ suelto este conflicto que resulta ser una complicación del problema de celos posesivos infantiles y la voracidad

• Véase mi trabajo ''The Dif ferentiation of Delusions

from Hypochondrical'', lnt. ]. Psa., Vol. XLV.

• • Esto fue ampliado en un trabajo leído en el Congreso

Internacional de Psicoanálisis, 1967, Copenhague. Véase Apén­

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por el pecho, que en este momento del análisis se con­ vierte cada vez más en la fuerza central que se opone a la integración. Debe entenderse que la integración es un problema a dos niveles. A un nivel infantil es el problema de compartir los objetos buenos con las otras partes del sel/, viven ciadas como hermanos (problemas ele celos posesivos ) , así como también el problema de compartir el objeto bueno entre sí (complejo de Edipo).

Esto último está, por supuesto, a·compañado de una disminución del .rplitting-e-idealización del sel/ y los objetos de la realidad psíquica a medida que la posición depresiva se establece más firmemente. A un nivel adulto, por otra parte, es el problema de la responsa­ bilidad por la realidad psíquica, la aceptación de la cual, bajo la forma del i·nci pi ente esfuerzo hacia el autoaná­ lisis, sienta las bases para la eventual terminación del análisis, como veremos en el próximo capítulo.

He estado considerando el problema central del ··um­ bral de la posición depresiva·', es decir, el ataque con­ certado a la fortaleza del objeto bueno que es llevado

a cabo por las partes escindidas más destructivas de la personalidad infantil. En este proceso la severidad del splitting disminuye gradualmente y los ataques a la re­ lación · con el pecho en la transferencia, que original­ mente tomaron la forma de sensaciones corporales dolo­ rosas en el consultorio, gradualmente se metamorfosean en formas más mentales y eventualmente en verbaliza­ ciones. • Por ejemplo, un niño pequeño cuyo acerca­ miento al pecho · adoptó la for·ma de un rítmico cabe­ ceo con la pelota durante el cual el analista tenía que

llevar el .rcore, experimentó, durante _u·nos meses, una

serie de ataques a su concentración y en consecuencia • Véase mi trabajo ''Somatic Delusion'',

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a su éxito. Al comienzo aparecían como un cosqui­ lleo en el cuerpo, luego como bromas sucias que le ve­ nían a la mente y lo hacían reírse y finalmente como sospechas verbalizadas de una conexión sexual entre su madre y el analista que ocasionaban bruscos estallidos de ataques destructivos a la pelota, al cuarto y al ana­ lista. Al morder la pelota, arañar la cabeza del analis­ ta, y patear sus genitales expresaba con claridad el odio por la configuración pene-en-el-pecho.

Esta configuración • constituye el foco del ataque

a la fortaleza del pecho y abre el área del complejo de Edipo genital para que sea detalladamente explorada. Como ya lo mencioné anteriormente, el núcleo de las perversiones y adicciones, aun cuando su

acting out

ha­

bía anteriormente disminuido o había sido abandonado, sólo puede ser e�a·minado en este momento en que las formas primitivas de voyeurismo del pecho • • y de ataques proyectivos omnipotentes por medio de los ojos, el viento o el flato, se declaran abiertamente. La opo­ sición al rol de la madre interna con muchos penes-en­ su-interior que le dan a ella fuerza para resistir estos ataques a su estructura, a sus funciones y a sus bebés

internos, puede originar una lucha · prolongada y dif íciJ y probablemente sea la causa más frecuente de

impasse

en el progreso terapéutico que sigue de cerca la historia de esta fase del análisis. Las ansiedades aterradoras que resultan de estos primitivos ataques sádicos orales y

anales contra el pecho se atenúan fácilmente a través de la adicción a la omnisciencia de las partes destructi- • Véase mi trabajo ''A Contribution to the Metapsychology

of Cyclothymic States'', lnt. ]. of Psycho-Analysis, vol. XLIV,

p. 83, 1963.

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vas del

sel/

en lugar de resolverlo mediante la repara­

ción a través de los servicios a los objetos buenos, que viene siempre acompañada de intensos dolores depre-

SlVOS.

Los roles del pene y los testículos del padre comien­

zan a ser claramente diferenciados de los diversos roles de los penes internos de la madre• y se sientan las

bases para una correcta diferenciación entre masculino

y

femenino, algunas de las cuales ·y a se habían estableci­ do dura.nte la organiza·ción de las confusiones zonales. Sólo ahora se alcanza el pleno reconocimiento del rol reparador y creativo del padre. El complejo de Edipo

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