tes 98 vadeables; al final se dirige hacia el Nilo en línea recta Por la izquierda, las aguas del mar baten las costas hispa
98 Dos amplios golfos, denominados Gran Sirte y Pequeña Sirte.
148
ASTROLOGÍA605 de Italia, que se curva hacia la parte derecha del mar, así como a tus perros, Escila ", y a la voraz Caribdis 10°. Tan pronto como penetra por esta puerta, se explaya en el amplio mar Jónico, en el que se mueve a placer en una gran extensión y, esparciéndose hacia la izquierda como antes, termina de ro dear Italia habiendo cambiado su nombre en mar Adriático, 6io recibe las corrientes del Erídano 101, libra a Iliria de la guerra por medio de sus aguas, baña el Epiro y la esclarecida Corin- to, y rodea las amplias regiones del Peloponeso. De nuevo flu ye hacia la izquierda y en un amplio reflujo pasa por el terri- 615 torio de Tesalia y por los campos aqueos. A partir de aquí es impulsado por completo y a su pesar al estrecho del joven y de la muchacha sumergida 102, uniendo las fuentes de la Pro- póntide con el amplio ponto Euxino y con las aguas de la la guna Meotis, que permanece unida a la parte trasera y le pro porciona sus fuentes.
Después, cuando el navegante, llamado de nuevo al angos-
620 to estrecho, vuelve a salir de las aguas del Helesponto, surca el
mar de ícaro 103 y el Egeo, a la vez que admira por la izquierda los resplandecientes pueblos de Asia, un número igual de tro feos 104 que de poblaciones, innumerables naciones, el Tau ro 105, que amenaza a las olas, los pueblos de Cilicia, la quema-
99 Escila, hija de Forcis y de Hécate, es un monstruo con seis cabezas y doce pies; su morada era una gruta en el estrecho de Mesina.
100 Caribdis, hija de Posidón y Gea, es un monstruo que habitaba también en el estrecho de Mesina, pero enfrente de la gruta de Escila.
101 El río Po.
102 El joven es Frixo y la muchacha sumergida es Hele, que allí se ahogó y a quien debe su nombre el estrecho de Helesponto; cf. nota 24 del libro V.
103 Es el mar al que dio nombre ícaro, el hijo de Dédalo, por haber caído allí en su vuelo.
104 Esto es, monumentos que recordaban victorias. 105 Monte de Asia Menor, entre Cilicia y Capadocia.
LIBRO IV
149
da Siria, las tierras que huyen del mar formando un enorme 625
golfo 106, hasta que el litoral, curvado por las olas, vuelve a Egipto y termina otra vez en las orillas del Nilo.
Ésta es la línea que rodea el mar situado en medio de tie rras 107, y que constriñe con la arena de sus playas ese espacio
marino. Mil islas están situadas en medio de esa gran extensión 630
de agua. Las huellas de los pies marcan a Cerdeña en el mar de Libia, Sicilia está separada de Italia solamente por un corte, en la parte opuesta de Grecia admira los montes de Eubea, a Cre ta, en las aguas del Egeo, le tocó en suerte que Zeus 108 fuera su
ciudadano, mientras Chipre es batida por las aguas del río egip- 635
ció; y tantas playas que salen sobre el mar con una extensión
✓
más pequeña: las desiguales Cicladas, Délos, Rodas, Aulide,
Ténedos, Córcega, cuyas costas están próximas a Cerdeña, Ibi- 640
za, que triunfa sobre el Océano al comienzo 109 de su entrada en la tierra, así como los campos de las Baleares; también se le vantan en el mar innumerables escollos y peñascos.
Y no sólo por una parte se abrió camino el mar por abrup tos estrechos hasta la tierra, pues Forcis 110 ha empujado mu
chas costas con sus aguas, si bien las altas montañas le impi- 645
dieron que venciera con sus olas por completo a la tierra; en efecto, penetrando por un estrecho 111 brazo entre el Bóreas y el orto resplandeciente en verano, llegó lejos y se extendió fi nalmente por amplios campos, haciendo semejantes el mar
Caspio y el ponto Euxino. A continuación el Océano, en las 650
tierras del mediodía, declaró otras dos guerras, pues las aguas,
106 Las tierras de Fenicia. 107 El Mediterráneo.
ios La versión más corriente sitúa el nacimiento de Zeus en la isla de Creta.
109 Por emerger sobre el mar Mediterráneo en su primera parte. 1,0 Forcis es una divinidad marina, hija de Gea y de Ponto.
150
ASTROLOGÍAhabiendo robado el nombre del mar de los mismos lugares re gados por ellas, ocupan los campos pérsicos y se derraman por
un amplio círculo 112. Y no lejos de allí, en la tierra de los afe-
655 minados árabes, productora de refinamientos y de exóticos
perfumes de variadas plantas, el mar lentamente va formando costas 113 con perlas, tomando el nombre de la tierra que se ha lla en medio de los dos golfos.
(***)
Hace ya tiempo que Cartago tuvo la suerte de obtener la preponderancia por medio de las armas, cuando Aníbal destru-
660 yo con el fuego las fortalezas de los Alpes, inmortalizó al Tre-
bia, llenó Cannas de cadáveres e introdujo a Libia 114 en las ciudades del Lacio. La naturaleza, atormentada por futuras guerras, reunió allí varias epidemias y diversas clases de monstruosas fieras: serpientes espantosas, animales con miem-
665 bros venenosos, que se alimentan de pastos generadores de
muerte (afrenta para esta tierra), así como enormes elefantes; esta horrible tierra, en la que abunda lo que va en su perjuicio, cría feroces leones, se divierte criando extraños monos y, peor
670 que si fuera estéril, emponzoña las arenas del desierto hasta es
tablecer su dominio sobre los campesinos egipcios.
Luego vienen los pueblos de Asia y una tierra rica en todo: fluyen ríos con oro, el mar brilla por las piedras preciosas y los
675 bosques exhalan aromas medicinales; a continuación la India,
demasiado extensa para ser conocida, Partia, que realmente constituye otro mundo, las murallas de Tauro 115 que se eleva hasta el cielo, y tantas naciones a su alrededor con nombres
1,2 Referencia al golfo Pérsico.
113 El mar Rojo, también llamado golfo Arábico. 114 Esto es, a los africanos de Cartago.
LIBRO IV
151
distintos hasta llegar al Tanais 116, que separa los continentes con las aguas escíticas, a la laguna Meotis y al inhóspito ponto
Euxino. La naturaleza ha puesto este límite a la poderosa Asia. 68o Lo que resta lo ocupa Europa, que fue la primera en recibir
a Júpiter cuando nadaba en el mar 117, soltó al toro y consintió en poner encima su pasión, uniéndolo a la carga. El le regaló la
playa 118, a la que llamó como ella, consagrando con el nombre 685 el recuerdo de su amor. Es la tierra más grande por sus hom
bres y la más fecunda en las artes de la sabiduría: Atenas so bresale en el dominio de la elocuencia, Esparta en las armas, Tebas por sus dioses I19, por un solo rey 120 tiene el principado
la casa de Pela, honra de la guerra de Troya121; tienen gran po- 690 der Tesalia, el Epiro, Iliria, su vecina en el litoral, Tracia, que
tuvo la suerte de contar a Marte entre sus hijos, Germania, que se queda atónita 122 ante sus hijos, Galia, la más destacada por su riqueza, como Hispania lo es por su belicosidad; final
mente Italia, a la que Roma, la ciudad más poderosa del mun- 695 do y ella misma incorporada 123 a las divinidades, ha hecho
dueña de la tierra.
Dentro de estos límites han de recibir sus nombres la tierra y el mar, porque la divinidad ha dividido el universo en partes, distribuyéndolas entre las constelaciones, y asignando a la pro tección particular de cada una los reinos de la tierra y sus habi-
116 Este río, actualmente el Don, separa a Europa de Asia.
i>7 Muy por encima cuenta Manilio los amores de Júpiter por Europa, hija de Agénor y Telefasa, a la que raptó en forma de toro.
118 En realidad el continente, llamado Europa como ella.
119 Por haber nacido allí el dios Baco y Hércules, hijo de Zeus y de Ale- mena.
120 Alejandro Magno, nacido en Pela, capital de Macedonia. 121 Macedonia envió a la guerra de Troya a los peonios.
122 Por la estatura de los germanos. 123 Deificada como Dea Roma.
152
ASTROLOGÍA700 tantes, a lo que añadió las elevadas ciudades, en las que lo«
signos manifestarían sus poderosas influencias. Y, de la mismt forma que el cuerpo humano se halla repartido entre los sig nos, y en la división de los miembros a cada signo le corres ponde uno en propiedad, a pesar de que la tutela común se ex tiende a todo el cuerpo (Aries, en efecto, está asignado a la
705 cabeza, Tauro al cuello, los brazos son puestos bajo Gémini, el
pecho bajo Cáncer, los hombros te reclaman a ti, Ñemeo, y el vientre a ti, Virgo, mientras Libra se ocupa de las nalgas, Es corpio reina en las ingles, Sagitario en los muslos, a Capricor nio le gustan las rodillas, el Joven defiende las piernas y Pisces
7io los pies), así cada constelación reivindica para sí unas tierras.
Por esta razón el género humano se en-
Características cuentra organizado de forma diversa y con
I*
de los diversos una configuración distinta, originándose pueblos razas con un color propio, a la par que nor
mas aceptadas entre los miembros distin-
715 guen con vínculos particulares una naturaleza parecida. Ger-
mania se eleva gracias a sus enormes y rubios hijos, Galia se encuentra menos teñida por un color rojo parecido, Hispania contrae con mayor dureza sus fuertes miembros. El padre 124 de la ciudad introdujo los rasgos de Marte en los romanos, mientras Venus 125, al mezclar los suyos a los del dios de la
720 guerra, lograba una buena combinación en los miembros; la
perspicaz Grecia para los bronceados rostros de su gente pre fiere el gimnasio y las fortalecedoras palestras, mientras los ensortijados cabellos por las sienes traicionan a Siria. Los etío pes manchan la tierra, configurando una raza de hombres teñi da por la oscuridad; la India genera hombres menos morenos;
725 la tierra de Egipto, anegada por el Nilo, oscurece los cuerpos
124 Rómulo, hijo de Marte y de Rea Silvia.
LIBRO IV
153
por la escasa humedad de sus campos; se encuentra más cerca de nosotros, en la zona templada, por lo que mantiene conti nuamente un clima moderado. Febo reseca a las poblaciones africanas con el polvo de las tierras arenosas, y Mauritania re
cibe este nombre126 del rostro de su gente, mostrando ella mis- 730
ma su gloria en su propio color.
Añade los sonidos de otras tantas voces, incluye otras tantas lenguas, costumbres y prácticas adecuadas a los lugares asigna dos por la suerte; añade una clase distinta de frutos a pesar de la semejanza de la semilla, así como a la diosa Ceres, que va por
las ciudades con cosechas variadas 127 y no produce todas las 735
legumbres con las mismas características, y también a ti, Baco, que no proporcionas los mismos dones a las diversas tierras, antes bien produces uvas distintas en las diferentes colinas; tampoco el árbol de la canela nace en todos los campos por do quier. También son distintos los rostros de los animales domés
ticos, al igual que los de las fieras y el de los elefantes, encerra- 740
dos en dos confines 128 de la tierra. Cada una de las partes del globo encierra un mundo diferente, de la misma forma que las constelaciones brillan distribuidas por regiones determinadas e impregnan con su atmósfera a los pueblos que están debajo.
Aries, que obtuvo en suerte las estrellas
de la parte central del cielo entre Cáncer y 745
Geografía Capricornio, en la estación prima-
astrologica
„ , ..
veral proporciona fuerzas al mar que él mismo había vencido, cuando, después de caerse la muchacha129, condujo a la costa a su hermano 130 llo rando por haber disminuido su carga y habérsele aligerado la
126 Se creía que el nombre derivaba de maáros, «oscuro». 127 Esto es, los cereales varían según las regiones.
128 África y Asia. '29 Hele.
154
ASTROLOGÍAespalda. También a él lo adoran la reverente y vecina Propónti*
750 de, los pueblos de Siria, Persia de amplio manto, apegada tam
bién ella a su vestimenta, el Nilo, que se desborda en Cáncer, así como la tierra de Egipto, obligada a flotar.
Tauro domina las montañas de Escitia, la poderosa Asia y a
755 los afeminados árabes, regiones ricas en bosques. El ponto
Euxino, que se curva para formar el arco de Escitia, te venera
a
ti, Febo, bajo el signo de Gémini 131; también os venera, her manos, Tracia, al igual que el Ganges, que en los confines de la tierra baña los campos de la India.Los etíopes se queman bajo Cáncer, que tiene muchísimo 760 fuego, como lo pone de manifiesto precisamente su color. Tú, Ñemeo, servidor de la madre del Ida 132, eres dueño de Frigia, del reino de los fogosos capadocios y de las cumbres de Arme nia; te veneran también la rica Bitinia y la tierra de los mace- donios, vencedora del mundo.
Bajo la pura Virgo está Rodas, próspera por su tierra y por
el mar, refugio del que iba a gobernar 133 el mundo como em-
765 perador, y entonces, con razón, casa del sol134, al que está con
sagrada toda la isla, al recibir en la persona del emperador la luz del poderoso cielo; también están bajo ella las ciudades de Jonia, los campos dóricos, los arcadios, de gran antigüedad, así como Caria, famosa por la tradición.
¿Qué signo podría cuidar mejor de Italia, si lo pudiera ele- 770 gir, que aquel que gobierna todo, que conoce el peso de las co
sas, marca los totales, separa lo justo de lo injusto, del que de-
131 Por ser Febo la divinidad que domina a Gémini.
132 Es Cibeles, identificada con Rea, madre de Zeus, cuya infancia trans currió en el monte Ida.
133 Tiberio, que se retiró a la isla de Rodas desde el año 6 a. C. al 2 d. C. 134 Precisamente la famosa estatua el Coloso de Rodas estaba dedicada al sol.
LIBRO IV
155
%
penden 135 las estaciones y en el que se equilibran la noche y el día? A Italia la gobierna Libra, su signo propio, bajo el que fue
fundada Roma 136 y su soberanía sobre el orbe; con la balanza 775
mantiene Roma el control de la situación, levantando y opri miendo a los pueblos que se encuentran en sus platos; bajo ella nació el emperador 137, que ha fundado una Roma mejor y go bierna el mundo, pendiente de su sola voluntad.
%
Escorpio, el signo de abajo, elige las fortalezas de la venci
da Cartago, Libia, el costado de Egipto y los campos de Cire- 780
ne, donados junto con las lágrimas producidas por una raíz 138 picante, pero se vuelve hacia las costas de Italia, dominando en Cerdeña y en las islas diseminadas por el mar.
La tierra de Cnosos, rodeada por el mar, obedece al Cen tauro, y bajo una constelación doble está el hijo de Minos 139,
él mismo de doble forma. Por eso Creta reclama las veloces 785 flechas e imita el tenso arco de la constelación. La isla de Sici
lia, levantada bajo el mismo signo, sigue a su hermana 140, que flota bajo las leyes de Trivia141, y la cercana costa de Italia, se
parada por un estrecho brazo de mar, obedece las mismas le- 790
yes, no encontrándose separada por la constelación.
Tú, Capricornio, gobiernas lo que está situado bajo el po niente y lo que desde allí toca 142 a la helada Hélice, así como
135 Libra separa el verano del .otoño.
136 Aunque la fundación de Roma se situaba el 21 de abril, la luna se en contraba en Libra.
137 Tiberio nació el 15 de noviembre del año 42 a. CM encontrándose la luna en Libra.
138 La planta llamada silphium, que proporcionaba grandes ingresos a Ci- rene.
139 El Minotauro, con cabeza de hombre y cuerpo de toro, fue engendrado por Pasífae, esposa de Minos, y un toro.
140 La isla de Creta.
141 Sobrenombre de Diana. 142 Esto es, el Norte.
156
ASTROLOGIAlos pueblos de Hispania y cuantos cría la rica Galia. A ti, Ger-
795 mania, madre digna únicamente de fieras I43, y que en tus fre
cuentes tempestades sigues ya al mar ya a la tierra, te reclama un signo indeciso entre la tierra y el mar 144 Pero el Joven, que configura sus desnudos miembros de forma más suave, se vuelve hacia el caluroso Egipto, las fortalezas de Tiro, los pue blos de Cilicia y los campos cercanos a los carios.
✓
800 El Eufrates fue concedido a Pisces cuando, aceptada su
ayuda, Venus 145 se refugió en sus aguas al huir de Tifón; tam bién son de Pisces el Tigris y las resplandecientes costas del mar Rojo l46. Una gran extensión de tierra está rodeada por ese amplio perímetro de costa: Partia, los pueblos sometidos por los partos durante siglos, Bactria, los etíopes 147, Babilonia, 805 Susa, Nínive y otros nombres que apenas pueden ser acogidos
en las innumerables combinaciones de las letras 148.
De esta forma se encuentra dividida la tierra entre todas las constelaciones, cuyas leyes han de ser aplicadas en los territo rios por ellas dominados, pues mantienen las mismas relacio- 8io nes existentes en los signos y, así como entre éstos hay alian
zas y enemistades, encontrándose opuestos en el cielo, o unidos en un triángulo, o bien con sus sentimientos dirigidos por cualquier otro principio, de la misma forma unas regiones de la tierra se llevan bien con otras, unas ciudades con otras, mientras unas costas son enemigas de otras y unos reinos de 815 otros; cada hombre tendrá que huir de un lugar y buscar otro*
143 Dura afirmación, motivada por el recuerdo de la derrota de Varo en el bosque de Teutoburgo.
144 Acuario.
145 Cf. nota 26 del libro II y nota 94 de este libro. 146 Se trata más bien del golfo Pérsico.
"r
147 Los límites asignados en la antigüedad a Etiopía eran muy imprecisos* llegando algunos autores a incluir partes de Asia.
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157
esperará lealtad y temerá peligros en concordancia con el ca rácter que el alto cielo haya enviado a esa parte de la tierra.
Aprende ahora cuáles son los signos lla mados «eclípticos» 149 con un nombre grie-
Signos
g0; ja denominación se debe a que, encon trándose como fatigados en determinadosaños, a veces se quedan inmóviles e inte- 820
rrumpen su inútil movimiento. Sin duda nada permanece igual durante la inmensa eternidad, manteniendo siempre el vigor y el mismo curso ininterrumpido, sino que todo cambia con los días y varía con los años; campos fecundos dejan de propor
cionar sus frutos y niegan su producción ininterrumpida, al en- 825
contrarse agotada su capacidad productora, mientras las tierras que habían sido estériles con semillas después proporcionan
dones inesperados sin que nadie los encargue150.
La tierra 151, adherida a la fuerte estructura que la sujeta, es sacudida y retira el suelo a los pies; el orbe flota sobre sí mis
mo, mientras el Océano echa fuera de sí al mar y lo reabsorbe 830
al tener sed, y no puede dar cabida a srmismo. Así fue como en tiempos pasados inundó las ciudades, cuando Deucalión 152 quedó como único heredero del género humano y se hizo due ño del mundo en una sola roca. Igualmente, cuando Faeton-
te 153 probó las riendas de su padre ardieron poblaciones, el 835
cielo temió ser incendiado, los ardientes astros huyeron de