distribuya 76 la duración del día y de la noche en sus corres pondientes horas: el día más largo bajo Cáncer, al que corres
Y, sin embargo, tal razonamiento no llega a justificar el cri men o a privar a la virtud de los dones que se le hacen como
65 Por quitarle espacio al mar.
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lo que exige el mar para las actividades relacionadas con él. De ahí derivan innumerables oficios: apenas hay nombres sufi cientes para ellos; tantas son las partes de una barca, incluso
pequeña. Añade el arte de la navegación, que se dirige a los as- 280
tros 67 para vencer el mar con la ayuda del cielo. El piloto ha de conocer bien la tierra, los ríos y los puertos, la atmósfera y los vientos, y es preciso que sepa dirigir el ligero timón ya ha cia una parte ya hacia otra, así como refrenar la embarcación, dispersar las olas, dirigirla por medio de remos y doblar sus calmosas palas.
Este signo concede además barrer el tranquilo mar con re- 285 des desplegadas, exponer en sus playas la multitud capturada,
ocultar los anzuelos con cebo o el engaño en sus lazos; tam bién son dones suyos los combates navales, las guerras de re
sultado incierto y las olas marinas manchadas de sangre. Los 290 nacidos bajo Pisces tienen un linaje fecundo, una voluntad dis
puesta a la amistad, rapidez de movimientos y un cambio con tinuo a través de sus vidas.
Éstos son los caracteres y éstas las habilidades otorgadas a los nacidos bajo ellos por los doce signos, de acuerdo con los poderes de su propia naturaleza.
Ahora bien, ningún signo tiene un poder
completo sobre sí mismo: todos asocian sus 295
Decanos fuerzas con determinados signos, divididos
en partes iguales, y como con lazos de hos pitalidad unen las relaciones del universo, prestando sus partes para mantener otros signos. Los griegos llamaron esta parte del arte «decánica». El nombre procede del
número 68, ya que los signos, formados por treinta grados, se 300
67 Los astros sirven para orientarse en el mar.
68 De déka, «diez», por estar divididos los signos en tres partes o decanos de diez grados cada uno.
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ASTROLOGÍAmueven bajo tres suertes, concediendo diez grados a los signos que se juntan en ellos, de forma que cada uno de la serie es po seído por tres. Así la naturaleza se mantiene encerrada en las profundas tinieblas 69, y la verdad se ve envuelta en la oscuri- 305 dad y en la gran ambigüedad de los acontecimientos; el apren
dizaje no se hace en poco tiempo y al cielo no le gustan los ata
jos, antes bien el aspecto de un signo es contrario al de otros, pero induce al engaño, disimulando sus influencias y ocultando
sus dones. Se debe huir de tal oscuridad no por medio de los ojos, sino por medio de una mente sagaz, y la divinidad ha de
ser reconocida en lo profundo y no en el aspecto exterior.
310 Ahora trataré de qué signos están unidos con otros y en qué
orden, a fin de que no queden ocultas las influencias de unos signos en las de otros. Aries, en efecto, se atribuye a sí mismo el primer decano, el segundo se lo cede a Tauro y el tercero a Gémini. Así se dice que queda dividida la constelación entre
315 los signos, y proporcionará tantas influencias cuantos son los
dueños aceptados en ella.
El procedimiento es distinto en Tauro, y el sistema no es tenido en cuenta en ninguna de las partes: asigna la primera a Cáncer, la central a Leo y la última a Erígone. Con todo, la na turaleza del signo persiste, mezclando sus influencias en todas las partes.
320 Libra se apodera de los diez primeros grados de Gémini, Escorpio de los siguientes, mientras la tercera parte es del Cen tauro, que no es discriminado en el número 70, sino tan sólo en el orden.
Cáncer dirige sus diez primeros grados al signo opuesto de
325 Capricornio, al igual que él mismo situado en un lugar prefe-
69 Por la dificultad de encontrar la verdad, ya que en cada signo ejercen in fluencias otras constelaciones.
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rente por ocupar la juntura 71 de la estación, ya que hace la du ración de los días igual a la de las noches invernales, al mismo tiempo que cumple una norma parecida en el punto cardinal opuesto; Acuario rocía los fuegos de la segunda parte, y a él si gue Pisces en la porción más alejada de Cáncer.
Leo, por su parte, se acuerda de su compañero en el pacto 330
del triángulo, recibiendo en primer lugar a Aries y después a Tauro, unido a él en un cuadrado; la tercera parte se desarrolla bajo Gémini, a quien toca también en una línea hexagonal72.
Erígone concede el honor principal a Cáncer, a quien asig- 335 na la primera parte; la segunda te es reservada a ti, Ñemeo, su
vecino; el dominio de la tercera parte de su propio signo le fue concedido a ella73, al ser despreciada por los demás.
Ahora bien, Libra se alegra de tener un modelo, e imita a Aries, que coincide con ella en dirigir con igualdad las noches
y los días en la estación opuesta: él regula las desigualdades de 340
la primavera, ella hace concordar las noches y los días del oto
ño. El primer decano no lo concede a nadie, y el segundo se lo
entrega al signo que le sigue 74; el tercero para el total pertene ce al Centauro.
Escorpio colocó a Capricornio en el primer decano, del se- 345
gundo hizo dueño al signo que recibe el nombre de las aguas 75, siendo su voluntad que el último estuviese bajo Pisces.
El que amenaza con flechas en su arco tensado concede a Aries su primer decano por el pacto del triángulo, el del medio a Tauro y el último a Gémini.