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El solsticio de verano.

In document Manilio - Astrologia (Gredos) (página 156-159)

distribuya 76 la duración del día y de la noche en sus corres­ pondientes horas: el día más largo bajo Cáncer, al que corres­

Y, sin embargo, tal razonamiento no llega a justificar el cri­ men o a privar a la virtud de los dones que se le hacen como

71 El solsticio de verano.

72 Esto es, forma hexágono con él.

n A Erígone, por preferir Cáncer y Leo el primero y el segundo decanos. 74 A Escorpio.

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ASTROLOGÍA

350 Capricornio no está bajo la acusación de vergonzosa ingra

titud 76, sino que devuelve a Cáncer su don y lo acepta como é I fue aceptado, otorgándole su primera parte; dicen que el domi­ nio limítrofe es de Leo y la última parte de Virgo.

El que se alegra con las fuentes eternas y con el flujo de su

355 urna concede el dominio de su primera parte a Libra, mientras

Escorpio reclama para sí los diez grados próximos y el Centau­ ro retiene los últimos del signo juvenil.

Sólo faltan ya los dos Peces, que cierran el círculo de las constelaciones. Ellos conceden la utilización de la primera par-

360 te de su territorio a Aries 77, y en los diez grados centrales eres

aceptado tú, Tauro; lo que queda lo toman ellos mismos, reser­ vándose la última parte de su lote, así como giran también en la extremidad del círculo.

Este sistema pone al descubierto las fuerzas ocultas del universo, dividiendo el cielo de muchas formas y en nombres

365 repetidos, y estableciendo en el círculo mejores asociaciones

que las habituales. Que tu mente no se deje engañar por los nombres familiares: ocultan ellos los astros a los hombres, en lugar de descubrírselos. La agudeza del espíritu sagaz ha de penetrar más profundamente; un signo ha de ser buscado en

370 otro, y hay que proseguir en las fuerzas asociadas; el que nace

en el decano de cualquier signo recibe sus características, y nace también bajo ese signo. Este sistema será llevado a cabo por los decanos. Pruebas de ello serán la diversidad de naci­ mientos bajo la misma constelación, el hecho de que entre tan-

375. tos miles de seres vivos nacidos bajo un mismo signo haya tal

diversidad de caracteres como de individuos, el que pongan de manifiesto cualidades extrañas a los signos en que nacen, y el que salgan mezclados los nacimientos procedentes de signos

76 No es ingrato porque concede a Cáncer su primer decano. 77 Error de Manilio, ya que se trata de Capricornio y Acuario.

de hombre y de fieras. Evidentemente los signos, constituidos por diversas partes, forman asociaciones y soportan leyes dis­ tintas bajo su propio nombre.

A Aries no le gustan sólo las lanas, ni a Tauro los arados, 380

ni a Gémini las musas o a Cáncer el comercio; Leo no será sólo cazador ni Virgo maestra; Libra no tendrá poder sólo so­ bre las medidas, Escorpio sobre las armas, el Centauro sobre

las fieras, Capricornio sobre el fuego, el Joven justamente so- 385

bre sus propias aguas y los dos Peces sobre los mares, sino que los signos se mezclan y unen sus múltiples influencias.

Me ordenas, dices, soportar una tarea difícil y sutil, a la vez que sumerges mi mente en una gran oscuridad, precisamente cuando me parecía contemplar la luz con un método sencillo.

Lo que buscas es la divinidad: intentas escalar el cielo y, a pe- 390

sar de haber nacido bajo la luz del destino, quieres conocer ese destino, traspasar tu inteligencia y adueñarte del universo. El trabajo es proporcional a la recompensa, y empresas tan im­ portantes no pueden estar exentas de esfuerzo, ni tienes que extrañarte de las sinuosidades del camino o de las ataduras de

las cosas. Ya es bastante poder ser admitido a la investigación: 395 lo demás es cosa mía.

Por lo demás, si no perforas los montes, se te escapará el oro y la tierra de encima será un obstáculo para sus riquezas. Hay que atravesar toda la tierra para traer perlas, y no causará pesar ocupar el mar por la recompensa de las piedras preciosas.

Los angustiados campesinos agotarán las plegarias todos los 400

años, pero ¡cuán grande será la decepción por las cosechas de los campos! Confiaremos la ganancia a los vientos y seguire­ mos a Marte en busca del botín. Deberá darnos vergüenza an­ helar bienes perecederos a un precio tan alto. El lujo implica

también una especie de milicia, los glotones vigilan sobre lo 405

que amenaza ruina, y sus descendientes con frecuencia suspiran por su muerte. ¿Qué dedicaremos al estudio del cielo? ¿Cuánto

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ASTROLOGÍA

vale aquello por lo que todo puede venderse? El hombre ha de ser sacrificado para que la divinidad pueda habitar en él mismo.

Con esta ley has de señalar los caracte-

atender a las partes propias de cada uno, ya estén rígidas por el hielo, ya quemadas por el fuego o bien, sin la intervención de uno y de otro, sean estériles por una excesiva humedad o por

415 una menor de la necesaria. En efecto, todas las constelaciones

surgen con una mezcla de fuerzas y con una variada contextu­ ra. Nada es uniforme. Contempla los parajes de tierra y los ma­ rinos, así como los ríos, que fluyen por variadas riberas: la imperfección es frecuente por doquier, y lo que merece el re­ proche está unido a lo que merece la alabanza. Así la tierra es-

420 téril aparece en medio de fértiles campos, rompiendo súbita­

mente y con una pequeña separación la norma establecida; lo que hace poco era un puerto marino es ahora una enorme sima, y el encanto del celebrado mar desaparece un poco después; un río se desliza tan pronto entre peñascos como por las llanuras y, haciéndose camino o buscándolo, adelanta o vuelve atrás.

425 De la misma forma también en el cielo los grados de los sig­

nos muestran diferencias: igual que un signo varía con respecto a otro, también en un mismo signo hay discrepancias, negando en un momento sus fuerzas y sus efectos saludables, de forma que lo que llevan a cabo esos grados nace sin frutos, o bien pere-

430 ce o recibe bienes mezclados con muchos motivos de queja. Ta­

les grados han de ser señalados en mi propio poema. Pero ¿quién podría someter tantas veces a las leyes del metro tal can-

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Grados nefastos de los signos

res de los que nacen. Y no es suficiente con aprender qué signos dominan sobre otros por los decanos 78, y cuáles están instalado» en los demás, sino que debes acordarte de

78 Para conocer el destino no basta con dominar el sistema de decanos, an­

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