yades 89 y las Híades 90, que forman parte del fiero Toro, as cienden hacia el Bóreas Éstas son las constelaciones septen
91 Esto es, entre el trópico de Capricornio y el círculo antàrtico.
92 Esta expresión indica que Augusto estaba vivo, lo que confirma la iden
tificación del personaje de la dedicatoria, cf. nota 6 de este primer libro.
93 Los Gemelos, constelación zodiacal de Gèmini, son Cástor y Pólux, lla mados los Dióscuros.
94 Orión era hijo de Posidón y de Euríale; en cierta ocasión prometió ma- lur a todos los animales, por lo que la tierra hace surgir un enorme escorpión que le da muerte. Ártemis y Latona piden a Zeus que lo catasterice.
20
ASTROLOGÍAdecientes hombros es marcado por una estrella, mientras la es pada, dirigida hacia abajo, es notada por tres dispuestas obli cuamente; pero Orión, con su cabeza inmersa en lo más alto del cielo, se distingue por otras tres en su alejado 95 rostro [no porque sean menos brillantes, sino porque están a más altura].
395 Bajo su guía los astros hacen sus recorridos por todo el cielo.
Le sigue el Perro 96, satisfecho por su rápida marcha, el más violento de los astros para la tierra cuando sale y el más perju
dicial cuando se pone. Cuando se levanta está rígido 97 por el frío, y, cuando deja el radiante cielo, éste se halla abierto al ca- 400 lor del sol: de esta forma mueve el universo en ambos sentidos
produciendo efectos contrarios. Los que desde la elevada cima del monte Tauro 98 lo ven surgir, tan pronto como vuelve a sa lir, conocen la diversidad de las cosechas, cómo serán las esta-
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405 ciones, cómo será la salud y si habrá mucha concordia. El cau
sa las gueixas y vuelve a traer la paz y, al regresar de distintas
formas, mueve el mundo según su visión 99 y lo gobierna con
su mirada. La gran prueba de que puede hacer esto es su color, así como el movimiento del fuego que brilla en su cara. Ape nas es menor que el sol, pero, al estar situado más lejos, lanza
95 Y por eso menos brillante. La explicación viene dada en el verso si guiente, en el que se expone la idea de que algunas estrellas fijas estaban a mayor distancia que otras. Esta glosa se considera espuria por los editores.
96 El Perro, también llamado Can mayor, fue el perro Lélape, regalado por Zeus a Europa, o bien la perra de Erígone, Mera, o incluso el perro de Orión. La constelación suele recibir el nombre de Sirio, que, en realidad, es el nom bre de su estrella más brillante.
97 Para el sentido de este párrafo téngase en cuenta que en la Antigüedad el Perro salía a principios de enero y se ponía a principios de mayo; de ahí la expresión «abierto al calor del sol».
98 Se encuentra en Cilicia, por lo que parece que se trata de un recuerdo a Arato, natural de Soles, en Cilicia.
99 Esto es, según ha tenido ocasión de ver él, de acuerdo con la concep ción determinista de Manilio.
LIBRO I
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Iríos rayos desde su rostro azulado. A los demás los supera en 410
esplendor 10°: no se baña en el océano un astro más brillante o vuelve a ver el cielo desde las aguas.
Luego viene Proción 101 y la veloz Liebre 102; a continua ción la famosa Argo 103 que, elevada al cielo desde el mar que Hurcó ella la primera, posee el cielo merecido por los grandes
peligros pasados: por salvar a dioses fue convertida en diosa. 415
(’erca de ella la Hidra 104 imita con la disposición de sus fue gos un lomo de escamas; también está el pájaro sagrado 105 de l-'ebo y junto a él el Cratero 106, grato a Baco, así como el Cen- tuuro 107 que brilla con su doble figura: una parte de hombre y
la trasera, unida por el pecho, de caballo. A partir de ahí el uni- 420
verso tiene su propio templo y un Altar 108 victorioso brilla, una vez realizados los sagrados ritos, cuando la tierra enfureci da elevó hacia el cielo a los descomunales Gigantes. Entonces incluso los dioses solicitaron ayuda a los grandes dioses; el propio Júpiter necesitó de Júpiter, temiendo no tener el poder
100 Es la estrella Sirio, la más brillante del cielo.
101 Proción o Perro Delantero es la catasterización de uno de los perros in dicados en la nota 96 de este libro I.
102 Se trata de la liebre que huye del perro de Orión, catasterizada por el dios Hermes.
m Es la famosa nave de los Argonautas, catasterizada por Atenea. Mani do recoge la versión de que fue la primera que se hizo al mar.
104 La Hidra o Serpiente de agua, que hay que distinguir de la Serpiente de Ofiuco y también del Dragón, llamado a veces Serpiente.
11)5 La constelación del Cuervo representa al animal sagrado de Apolo. 106 El Cratero es la vasija en la que el cuervo llevó agua a Apolo, cf. la nota anterior.
,í,? Es el centauro Quirón, catasterizado por Zeus en recompensa de sus Hervidos.
108 Según Manilio, fue Zeus quien erigió el Altar con motivo de la guerra contra los Gigantes; en otras versiones fue construido por los Cíclopes al prin
22 ASTROLOGÍA
425 que tenía, al ver elevarse la tierra de tal forma que creyó que
todo el universo se conmocionaba, al ver que los montes se ha cían mayores por la superposición de otros altos montes y que
los astros huían ya de los montes cercanos armados, que ha bían sido engendrados por el resquebrajamiento de su ma-
430 dre 109, criaturas de rostro deforme y cuerpo híbrido. Ni siquie
ra los dioses sabían si alguien les podía dar muerte, o si existían fuerzas mayores que las suyas. Entonces Júpiter colo có las estrellas del Altar, que incluso ahora brilla con máximo esplendor. Junto a é l110 se levanta la Ballena m, que enrolla su lomo escamoso en espirales retorcidas y se desliza sobre
435 su vientre [amenazando con morder de forma semejante al que
está a punto de tener la presa], como cuando se acercó a An drómeda expuesta a las olas por el destino, haciendo saltar las aguas del mar más allá de sus límites. A continuación, el Pez Notio
m,
llamado así por el nombre del viento, sale por la par- 440 te del Noto 113; junto a él fluyen 114 los ríos sinuosos de estrellas dando enormes vueltas: Acuario 115 junta sus aguas con las fuentes del otro río 116 uniéndose en el centro y mezclando sus estrellas.
109 Se refiere el poeta al nacimiento de los Gigantes, que surgen de la Tie rra, fecundada por la sangre de Urano; su poder era intermedio entre el de los dioses y el de los hombres, y de ahí nació el temor por parte de Júpiter.
110 Manilio se equivoca en esta localización.
111 Catasterismo del cetáceo enviado por Posidón para devorar a Andró meda.
112 Es el Pez Grande o Notio, distinto de la constelación zodiacal Pisces o Peces; sobre su identificación existen varias versiones.
113 El Noto, también llamado Austro y Ábrego, es el viento del Sur.
114 Se refiere a las aguas que salen de la uma de Acuario y a las del río Erídano.
115 Es el catasterismo de Ganimedes, el escanciador del vino de los dioses. 116 Se trata del Erídano, identificado con el río en que cayó Faetonte, y otras veces con el Po o el Nilo.
LIBRO I
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Entre el camino del sol y las Osas ocultas, que hacen girar
el eje que rechina por el peso del universo, en el hemisferio 445
ulejado el cielo es adornado por esas constelaciones, llamadas meridionales por los antiguos poetas. Están muy alejadas, giran siempre en lo más profundo del universo, soportan la bóveda resplandeciente del cielo apoyada sobre ellas, no llegan a nues
tra vista en ningún punto por estar el polo invertido, y reprodu- 450
cen el aspecto del hemisferio septentrional117 y parecidas figu ras en las constelaciones. Que las Osas, con sus cabezas en distinta dirección, son separadas en el espacio intermedio por un solo Dragón que las rodea, lo creemos por analogía, ya que la mente imagina que este hemisferio celeste, que hace girar en
su rotación las estrellas que escapan a nuestra vista, se apoya 455
tanto en una constelación semejante como en un polo.
Así, pues, estas constelaciones l18, esparcidas por toda la bóveda del universo, ocupan moradas separadas en el gran es pacio etéreo. Solamente no busques figuras semejantes a las corpóreas, de manera que todos sus miembros resplandezcan
con igual brillo, que no falte ninguno ni haya algún espacio 460
privado de luz. El cielo no podría soportar fuegos tan intensos, si todas las constelaciones tuviesen todos sus miembros ar diendo 119. Lo que a las llamas quitó la naturaleza se lo ahorró,
a punto de caer bajo aquel peso, contentándose con distinguir 465
sólo las figuras y mostrar las constelaciones con determinadas estrellas. Un contorno señala esas figuras, correspondiéndose
117 Una de las características de la astrologia griega es la geometrización,
esto es, el intento de resolver los problemas por la geometría esférica, después de haber establecido la analogía entre el cielo y la esfera. Una vez establecido este principio, la geometría permite hacer generalizaciones acerca de lo que no aparece a la vista, en este caso lo referènte al hemisferio sur.
118 Se refiere el poeta a todas las constelaciones de ambos hemisferios.
119 El sentido es que el universo no podría soportar el peso de las estrellas,
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ASTROLOGÍAunos fuegos con otros; se cree que los del medio responden a los de los extremos y los más bajos a los más altos: es suficien te con que no se oculten por completo. Con la luna llena en el
470 centro del cielo es cuando, sobre todo, brillan determinadas es
trellas: se ocultan todas las medianas y huye la multitud de las que no tienen nombre. Entonces es posible ver en el espacio celeste los astros más brillantes: ni el número impide su vi sión 120 ni desaparecen confundidos con los pequeños.