De acuerdo con las enseñanzas islámicas, que forman su base, el shiismo creyó que la cuestión más importante que enfrenta la sociedad islámica es precisamente la dilucidación y clarificación de esas enseñanzas y los principios de las ciencias religiosas48. Solamente después de esa clarificación podía considerarse la aplicación de esas enseñanzas al orden social. En otras palabras, el shiismo creía que, antes que nada, los miembros de la sociedad debían ser capaces de obtener una auténtica visión del mundo y de los hombres, basados sobre la real naturaleza de las cosas. Solamente entonces podían conocer y cumplir sus obligaciones como seres humanos -en lo que subyace el verdadero bienestar- aunque el cumplimiento de esos deberes religiosos fuese en contra de sus deseos. Después de llevar a cabo su primer paso, un gobierno religioso debería preservar y ejecutar un auténtico orden islámico en la sociedad de tal manera que el hombre no fuese a adorar a nadie más que a Dios, llegara a poseer la mayor libertad social y personal posible y se beneficiara de una verdadera justicia social y personal.
46 En el conocido hadiz de “zaqalayn” el Profeta (s.) dijo: «Dejo dos cosas de valor (zaqalayn) en medio de vosotros, en la confianza que si las sigue, nunca se extraviarán: el Sagrado Corán y los miembros de mi casa. Ellos nunca se separarán hasta el Día del Juicio». Este hadiz ha sido transmitido a través de una cantidad que sobrepasa los cien canales, por más de 35 compañeros del Santo Profeta. (“Abaqat”, volumen sobre hadith-y-zaqalayn, “Ghayat al-maram”, pg. 211). El Profeta dijo: «Yo soy la ciudad del conocimiento y Ali (a.s.) es su puerta. Por lo tanto quienquiera
que busque el conocimiento debe entrar a través de su puerta» (“al-Bidayah wal nihayah”, vol. VII, pg. 359).
47 “Yaqubi”, vol. II, pgs. 105-150, donde se menciona a menudo.
48 El Libro de Dios y los dichos del Santo Profeta y su casa están repletos de exhortaciones y aliento
para la adquisición de conocimiento, a tal punto que el Santo Profeta dice: «Buscar el conocimiento
es de la incumbencia de todo musulmán». “Bihar al-anuar” de May:lisi, Teherán, 1301-15, vol. I, pg. 55.
Estos dos fines podían ser cumplidos solamente por una persona que fuese infalible y protegida por Dios para no cometer errores. De otro modo cualquiera podría convertirse en gobernante o autoridad religiosa sin estar libre de la posibilidd de distorsión de las ideas o de ser desleal con las obligaciones puestas sobre sus hombros. Si esto fuese a suceder, las justas y liberadoras normas del Islam podrían ser convertidas gradualmente en normas dictatoriales y dar lugar a un gobierno totalmente autocrático. Además, las enseñanzas religiosas puras podrían convertirse, como se puede ver en el caso de otras religiones, en las víctimas del cambio y la distorsión en manos de estudiosos egoístas entregados a la satisfacción de sus pasiones. Como es confirmado por el Santo Profeta (s.), Ali (a.s.) siguió perfecta y plenamente el Libro de Dios y su tradición, tanto en palabras como en obras49. Como lo ve el shiismo, si, como lo dice la mayoría, solamente los qurayshitas50 se opusieron al legítimo califato de Ali (a.s.), entonces la mayoría debería haberse opuesto a los qurashitas afirmando la rectitud de Ali (a.s.). Debería haber sofocado toda oposiciómn a la justa causa de la misma manera que combatieron contra los grupos que rechazaban pagar el impuesto religioso (zakat). La mayoría no debió haber permanecido indiferente a lo que era justo, por temor a la oposición de los qurayshitas.
Lo que impidió a la shia aceptar el método electivo del califato mediante la elección de la gente fue el temor a las consecuencias dañinas que podría resultar de ello: el temor a la posible corrupción en el gobierno islámico y de la destrucción de las sólidas bases para las sublimes ciencias religiosas. Como ello sucedió, Los sucesos posteriores en la historia islámica confirmaron este temor (o predicción), con el resultado de que los shiítas se volvieron incluso más firmes en sus creencias. Durante los primeros años, sin embargo, debido al pequeño número de seguidores, el shiismo parecía exteriormente haber sido absorbido en la mayoría, aunque privadamente continuaba insistiendo en la adquisición de las ciencias islámicas de la Casa del Profeta y en invitar al pueblo a su causa. Al mismo tiempo, con el objeto de preservar el poder del Islam y salvaguardar su progreso, el shiismo no desplegó una oposición abierta al resto de la sociedad islámica. Los miembros de la comunidad shiíta incluso combatieron junto a la mayoría sunnita en las guerras santas (Yihad) y participaron en los asuntos públicos. El propio Ali (a.s.) sirvió de guía a la mayoría sunnita en interés del Islam en su conjunto, en todos los casos en que esa acción resultaba necesaria.51
49 “Al-Bidayah wal-nihayah”, vol. VII, pg. 360.
50 Nota del editor: Quraysh era la tribu más aristocrática en la Arabia islámica, de la cual surge el
Santo Profeta (s.). Pero, los Quraysh, siendo los guardianes de la Ka’bah, primero se opusieron a su profecía y ofrecieron la más grande resistencia contra él. Solamente más tarde se rindieron a la nueva religión en la que siempre siguieron teniendo un lugar de honor, especialmente la rama directamente relacionada con la familia del Profeta (s.).