• No se han encontrado resultados

Se ha explicado que el Sagrado Corán aclara los designios religiosos a través de sus propias palabras y da órdenes a la humanidad en materia de doctrina y acción. Pero el sentido del Sagrado Corán no está limitado a este nivel. Más bien, tras estas expresiones y dentro de estos mismos sentidos hay niveles más profundos y amplios de significado, los cuales solamente pueden comprender la élite espiritual que posee corazones puros.161

El Profeta (s.) quien es maestro del Sagrado Corán divinamente designado, dice:

«El Sagrado Corán tiene un exterior bello y un interior profundo». También dijo:

«El Sagrado Corán tiene una dimensión interna y esa dimensión interna tiene otra dimensión interna y así hasta siete dimensiones internas». También en los dichos de los Imames hay numerosas referencias a los aspectos internos del Sagrado Corán.162 El principal sostén de estas afirmaciones es un símbolo que Dios ha mencionado en el versículo 13:17. En ese versículo los dones divinos se simbolizan por medio de la lluvia que cae del cielo y de la cual depende la vida sobre la tierra y sus habitantes. Con la llegada de la lluvia, los torrentes comienzan a fluir y cada cauce de río acepta una cierta cantidad de agua, que depende de su capacidad. Mientras fluye, el torrente se cubre de espuma pero por debajo de ésta se encuentra la misma agua que es dadora de vida y beneficiosa para la humanidad.

Como se indica por medio de este relato simbólico, la capacidad para la comprensión de las ciencias divinas, que son las fuentes de la vida interior del

158 Corán 26:173.

159 Corán 54:34.

160 Nota del Editor: Se puede agregar que este es el método empleado por el autor en su

monumental comentario coránico, Al-Mizan, del cual ya aparecieron 17 volúmenes.

161 “Tafsir Al- Safi”, pag. 4.

162 Esto ha sido relatado del Profeta (s.) en “Tafsir Al-Safi”, pg. 15; “Safinat Al-Bihar” de Abbas

hombre, difiere de uno a otro. Están aquellos para quienes no hay ninguna realidad más allá de la existencia física y la vida material de este mundo que dura unos pocos días. Gente como ésa está ligada a los apetitos materiales y a los deseos físicos solamente, y teme solamente la pérdida de los beneficios materiales y los goces sensuales. Esa gente, tomando en consideración las diferencias de grados entre ellas, en el mejor de los casos puede aceptar las ciencias divinas al nivel de creencia reducida a las doctrinas y cumplimientos de las órdenes prácticas del Islam de una manera puramente exterior, sin ninguna otra comprensión. Adoptar a Dios por la esperanza de la recompensa o por temor al castigo en el próximo mundo.

También están aquellos que, debido a su naturaleza pura, no consideran que su bienestar yace en la unión a los placeres pasajeros de la vida que pasa velozmente por este mundo. Las pérdidas y ganancias, las experiencias dulces y amargas de este mundo no son para esa gente más que una ilusión atrayente. El recuerdo de aquéllos que pasaron antes que ellos por la caravana de la existencia, quienes ayer fueron buscadores de placeres y hoy día no son otra cosa más que sujetos de la historia, es una advertencia presente permanentemente frente a sus ojos. Tales hombres que poseen corazones puros son atraídos naturalmente por el mundo de la eternidad. Ven los distintos fenómenos de este mundo pasajero como símbolos y prodigios del mundo más elevado, no como realidades constantes e independientes.

Es entonces cuando, a través de los signos celestiales y terrenales, signos sobre el horizonte y dentro del alma de los hombres163, observan en una visión espiritual la Luz Infinita de la Majestad y Gloria de Dios. Sus corazones se vuelven completamente enamorados del anhelo de alcanzar y comprender los símbolos de la creación. En vez de verse aprisionados en el oscuro y estrecho pozo del beneficio personal y del egoísmo, comienzan a volar por el espacio ilimitado del mundo de la eternidad y avanzan siempre hacia adelante, hacia el zenit del mundo espiritual.

Cuando oyen que Dios ha prohibido la adoración de ídolos, lo cual significa inclinarse frente a un ídolo, comprenden que esta orden significa que no deben obedecer a otro distinto a Dios, porque hacerlo significa inclinarse ante alguien y servirle. Más allá de ese sentido comprenden que no deben esperar o temer de ningún otro que no sea Dios, que no deben someterse a las exigencias de sus apetitos egoístas, y que no deben concentrarse en ninguna cosa excepto Dios. Quiera Su Nombre ser Glorificado.

De la misma manera, cuando se enteran por el Sagrado Corán que deben rezar, cuyo sentido externo es cumplir los ritos particulares de la oración, por medio de su sentido interior comprenden que deben adorar y obedecer a Dios con toda su alma y

163 Nota del Editor: Esto es una referencia al versículo coránico: «Les mostraremos Nuestros Signos fuera (en los horizontes) y dentro de sí mismos hasta que vean claramente que es la

corazón. Aparte de que comprenden que ante Dios se deben considerar como si no fuesen nada, deben olvidarse de sí mismos y recordar sólo a Él164.

Se puede ver que el sentido íntimo o interior presente en estos dos ejemplos no se debe a la expresión exterior de la orden y prohibición en cuestión. Incluso la comprensión de este sentido es ineludible para cualquier que ha comenzado a meditar sobre un orden más universal y ha preferido una visión del universo real antes que la de su propio ego, ha preferido la objetividad al egocentrismo subjetivo.

Con esta discusión ha quedado claro el sentido de los aspectos interiores y exteriores del Sagrado Corán. Se ha vuelto evidente que el sentido íntimo del Sagrado Corán no erradica o invalida su sentido externo. Más bien, es como el alma que da vida al cuerpo. El Islam, que es una religión eterna y universal y pone el énfasis principal sobre la reforma de la humanidad, nunca puede prescindir de sus leyes externas, las cuales son para beneficio de la sociedad, ni de sus simples doctrinas, que son las guardianas y preservadoras de esas leyes.

¿Cómo puede una sociedad que sostiene que la religión es solamente una cuestión del corazón, que los corazones de los hombres deberían ser puros y que las acciones no tienen ningún valor, vivir desordenadamente y no obstante obtener la felicidad?. ¿Cómo pueden las obras y palabras impuras inducir a cultivar un corazón puro?. ¿O cómo pueden las palabras impuras emanar de un corazón puro?. Dios dice en su Libro: «Las mujeres malas para los hombres malos, los hombres malos, para las

mujeres malas. Las mujeres buenas para los hombres buenos, los hombres buenos para las mujeres buenas…» (24:26). Y también dice: «La vegetación de una tierra

buena sale con la ayuda de Dios, mientras que de una tierra mala sale pero escasa»

(7:58). Así se hace evidente que el Sagrado Corán tiene un aspecto interno y otro externo, y que el interno tiene distintos niveles de significado. La literatura de los hadices, que explica el contenido del Sagrado Corán, también contiene estos aspectos distintos.

Outline

Documento similar