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Al comienzo del Islam ninguno de los sunnitas creía comúnmente que, si había suficientes razones, se podía ignorar el sentido exterior de los versículos coránicos y darles a ellos un sentido puesto. Generalmente el sentido opuesto al externo, el sentido literal, fue llamado tawil. Lo que se llama tawil del Sagrado Corán en el Islam sunnita es normalmente entendido en este sentido.

164 Nota del Editor: Es una referencia directa a la práctica de “dhikr” o invocación, que también

En las obras religiosas de los estudiosos sunnitas, como así también en las controversias que tuvieron lugar entre distintas escuelas y que han sido registradas, se observa a menudo que si un punto particular de la doctrina (que ha sido establecido a través del consenso de los ulamas de una escuela o a través de algún otro medio) se opone al sentido externo de un versículo coránico, éste es interpretado por medio de tawil con un sentido contrario al sentido aparente. A veces dos partes en disputa sostienen dos puntos de vista opuestos y presentan versículos coránicos como prueba de sus afirmaciones. Cada parte interpreta los versículos presentados por la otra a través de tawil. Este método ha penetrado algo en el shiismo y se lo puede ver en algunas obras teológicas shiítas.

No obstante, suficientes discusiones sobre versículos coránicos y los hadices de la Casa del Profeta demuestran claramente que el Sagrado Corán con su atractivo lenguaje, y su elocuente y lúcida expresión nunca usa métodos enigmáticos confusos de exposición y siempre comenta cualquier tema en un lenguaje apropiado al asunto. A lo que ha sido correctamente llamado tawil, o interpretación hermenéutica, del Sagrado Corán, no se ocupa solamente del sentido explícito que trasciende la comprensión del nivel común de los hombres. Incluso es de estas verdades y realidades que provienen los principios doctrinarios y los mandamientos prácticos del Sagrado Corán.

El conjunto del Sagrado Corán posee el sentido de tawil, de significado esotérico, que no puede ser comprendido de manera directa solamente a través del pensamiento humano. Solamente los profetas y los puros entre los santos de Dios libres de la escoria de la imperfección humana, pueden contemplar esos significados en tanto viven en el presente pleno de la existencia. El Día de la Resurrección el

tawil del Sagrado Corán será revelado a todos.

Esta afirmación se puede explicar señalando que lo que fuerza al hombre a usar el habla, crear palabras y recurrir a expresiones, no es otra cosa que sus necesidades materiales y sociales. En su vida social el hombre se fuerza por hacer que su prójimo comprenda sus pensamientos e intenciones y los sentimientos que existen dentro de su alma. Para lograr este fin hace uso de sonidos y de la audición. Ocasionalmente también usa en cierto grado la vista y los gestos. Es por esto que no se pueden comprender mutuamente el sordomudo y el ciego, porque cualquier cosa que diga el ciego el otro no puede oír, y cualquier cosa que haga el sordomudo el otro no puede ver.

La creación de las palabras y los nombres de los objetos se ha originado principalmente con un fin material en mente. Las expresiones han sido creadas para esos objetos, estados y condiciones materiales y disponibles a los sentidos o próximas al mundo sensible. Como se puede ver en esos casos donde la persona a la que uno se dirige carece de uno de los sentidos físicos, si deseamos comunicarle

algo para ser comprendido a través de ello, tenemos que emplear algún tipo de alegoría o símil. Por ejemplo, si deseamos describir la luz o el color a alguien que nació ciego, o los placeres del sexo a un chico que no ha alcanzado la edad de la adolescencia, para lograr nuestro objetivo buscamos comparaciones o alegorías adecuadas y analógicas.

Por lo tanto, si aceptamos la hipótesis de que en la escala de la Existencia universal hay vastos niveles de realidad que son independientes del mundo material (y así es realmente), y que en cada generación en la humanidad no hay sino un puñado de gente que tiene la capacidad de visión y comprensión de esas realidades, entonces aceptamos que las cuestiones pertenecientes a esos mundos más elevados no se pueden comprender a través de las expresiones verbales comunes y los modos de pensamiento usuales. No pueden ser sometidos al juicio (racional) de no ser por alusiones y a través de símbolos. Dado que las realidades religiosas son de este tipo, la expresión coránica en esas cuestiones debe necesariamente ser simbólica.

Dios dice en Su Libro: «Hemos hecho de ella (de la Escritura) un Corán (una Lectura, recitación) árabe. Quizás, así, razonéis (lo podáis comprender). Está en la

Escritura Matriz (la Fuente de los Decretos), que tenemos con Nosotros, sublime,

sabia (la comprensión común no puede entender o penetrar en ella)» (43:3-4). También dice: «Es en verdad, un Corán noble, contenido en una Escritura

escondida, que no tocan sino los purificados» (56:77-79). Respecto al Profeta (s.) y su Casa dice: «…Dios sólo quiere libraros de mancha (impureza), gente de la Casa (del Profeta) y purificaros por completo» (33:33).

Como se prueba por medio de estos versículos, el Sagrado Corán emana de fuentes que están más allá de la comprensión del hombre común. Nadie puede tener una comprensión completa del Sagrado Corán, salvo esos siervos de Dios que Él ha elegido para purificarlos. Y la Casa del Profeta está entre esos seres puros.

En otra parte dice Dios: «Al contrario, han desmentido lo que no abarcan en su

ciencia (han desmentido el Sagrado Corán) y aquello cuya explicación (interpretación de los sucesos o tawil) aún no han recibido» (10:39) (Con lo último indica el Día de la Resurrección, cuando la Verdad de las cosas será conocida). Y dice asimismo: «El día (el Día de la Resurrección) cuando el cumplimiento (tawil, de todo el Sagrado Corán) venga, los que antes se olvidaron de ello (del Sagrado Corán) dirán: ‘Los enviados de nuestro Señor bien que trajeron la Verdad’» (7:53).

El Hadiz

El principio de que el hadiz tiene validez (como fuente de doctrina), como lo atestigua el Sagrado Corán, no es discutido en absoluto entre los shiítas, y en

realidad (tampoco) entre todos los musulmanes. Pero debido al fracaso de algunos de los primeros gobernantes del Islam en preservar y guardar los hadices, y debido a los excesos de un grupo de entre los compañeros y seguidores del Profeta (s.) en la propagación de la literatura de hadices, el corpus de las tradiciones enfrentaron un cierto número de dificultades.

Por una parte, los califas de la (primera) época evitaron poner por escrito y registrar los hadices, ordenando que cualquier registro escrito de hadices encontrado fuera quemado. A veces incluso se prohibió el desarrollo de la actividad en la transmisión (oral) y su estudio165. De esta manera se perdieron o se olvidaron una cierta cantidad de hadices y otros pocos más fueron transmitidos con el sentido cambiado o distorsionado. Por otra parte también se mantuvo otra tendencia entre cierto grupo de compañeros del Sagrado Profeta (s.), quienes habían tenido el honor de estar en su presencia y escuchar realmente sus palabras. Este grupo, que era respetado por los califas y la comunidad musulmana, inició un intenso esfuerzo para propagar los hadices.

Esto fue realizado en tal grado, que a veces los hadices predominaron sobre el Sagrado Corán y algunos de los mandamientos de los versículos coránicos incluso fueron considerados abrogados por algunas personas por medio de los hadices166. A menudo los transmisores de hadices viajaban muchos kilómetros y toleraban todas las dificultades del viaje con el objeto de escuchar un solo hadiz.

Un grupo de profanos que había vestido la ropa del Islam y también algunos de los enemigos del Islam dentro de sus filas, empezaron a modificar y distorsionar algunos hadices y así empequeñecieron la confiabilidad y validez de los que por entonces eran escuchados y conocidos167. Por esta misma razón los eruditos islámicos comenzaron a pensar en una solución. Crearon la ciencia que se ocupa de la biografía de los hombres notables (que escucharon y transmitieron oralmente hadices en las primeras décadas), y que trata de la cadena de transmisión de los hadices con el objeto de ser capaces de discriminar entre los verdaderos y los falsos168.

165 “Bihar Al-Anuar”, vol. 1 pg. 117.

166 La cuestión de la abrogación o sustitución de ciertos versículos del Sagrado Corán es uno de los

difíciles problemas de la ciencia de los principios de jurisprudencia y al menos algunos de los ulamas en el sunnismo parece que han aceptado la abrogación. El incidente de Fadak parece que también involucra la cuestión de distintos tipos de interpretación dados a los versículos coránicos a través del uso del hadiz.

167 La prueba de esta cuestión yace en el gran número de trabajos escritos por los estudiosos

religiosos tradicionales sobre hadices inventados. También en libros que se ocupan de la biografía de hombres eruditos, algunos transmisores de hadices han sido descritos como inexistentes y otros como dudosos.

168 Nota del Editor: La tradicional crítica islámica de la literatura de hadices y la formación de

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