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Además de la gran cantidad de dioses, insignias, símbolos del poder real y alimentos para las ofrendas, entre muchos otros elementos, los TdP149 nos ofrecen una asombrosa geografía del otro mundo, antesala de la apoteosis diaria real. Entre diversas

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Tobin, JARCE 25 (1988:171-172). 149

La versión de Sethe (1960) posee un total de 714 Declaraciones (Spruch o Utterance), posteriormente, la traducción de Faulkner (1969) incorpora 45 Declaraciones, elevando el total a 759. Finalmente, “la reciente publicación de los textos de la pirámide de Pepi I -Leclant (2001:et.al.)- usa los números suplementarios 1001-1081 para las declaraciones no numeradas de este corpus”, Allen (2005:14, nota 7). Hays (2012:13-14), por su parte, refiere que el contenido de los Textos de las Pirámides es de 821 declaraciones.

regiones, la Duat, como zona de tránsito y preparación, se nos presenta como una de ellas desde donde el faraón reaparecía cada mañana.

Este análisis de la Duat como espacio funerario toma como punto de partida el trabajo de Allen (1989) en el que se descubre uno por uno, y sin perder de vista el carácter “emergente” de los TdP, los espacios de la geografía del Más Allá150. Por una cuestión programática, evitaremos ahondar en la primera parte de dicho trabajo en el que se plantean los cambios “visibles” que sufre el faraón en el trance de la muerte151; seguiremos en general el esquema de la segunda parte en el que analiza las cuatro zonas del cielo152 desde las que el rey nacía y renacía eternamente como dotado de una “nueva existencia celestial”153.

La salida de la Duat, como veremos, es una más de las que experimentaba el faraón durante las horas de oscuridad. En realidad, todo el viaje que el faraón emprendía cada noche identificándose con el sol y su estancia en estas regiones durante las horas de oscuridad, no era más que una etapa preliminar previa a su renacimiento al amanecer.

El cielo le ha concebido, el amanecer -dwAt- le ha dado a luz, y este Rey es

concebido con él por el cielo, este Rey es dado a luz con él por el amanecer -dwAt-154.

La reaparición final al amanecer es el corolario de la sucesión de apariciones que supone el abandono de cada una de las zonas del cielo nocturno. La consecuencia es que “la Vía Láctea desaparece, por supuesto, en el crepúsculo y aproximándose el amanecer”155. Las estrellas se disolvían o desaparecían poco antes del amanecer y esto se producía en la Duat. El vínculo entre ambos términos y su etimología puede estar en la base de su significado.

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Si bien la teoría “cosmográfica” de Allen fue puesta en duda últimamente por Hays, BIFAO 109 (2009:195-220), lo que postulamos como punto de partida tiene que ver menos con una coincidencia entre disposición espacial y cosmografía, que con la funcionalidad propia de los diferentes espacios. 151

Esta primera parte se centra en los cambios de carácter ontológico -eternidad e inmutabilidad- en los momentos inmediatos a la muerte del faraón. Para un análisis acerca de la ascensión del rey en los Textos de las Pirámides, complemento de lo que aquí pretendemos desarrollar, ver Davis, JNES 36 N° 3 (1977:161-179)

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Aparte de estas cuatro zonas, Allen (1989) menciona el Campo de las Ofrendas, el Campo de los Juncos, el Cielo Inferior, el Cielo Superior, por nombrar las más importantes.

153 Allen (1989:2). 154 Pir. 1527a-c. 155 Wells, SAK 19 (1992:314).

Las formas más comunes en que el término Duat aparece en los textos es dAt con

el determinativo de estrella , o bien d(w)At , con igual determinativo

o simplemente dA . En ocasiones, éste último puede aparecer simplemente como (N14).

Evidentemente, existe una relación de la Duat con las estrellas, especialmente con Sothis (o Sirio) y con Orión156, que nos puede dar una pista acerca de su ubicación o, en todo caso de su situación dentro del esquema integral de la eterna reaparición real, esto es, un contexto celeste de ingreso, tránsito y posterior salida. En Pir. 151a-e puede leerse lo siguiente:

Orión es rodeado (Sn) por la Duat157 Puro y vigoroso en el horizonte Sotis158 es rodeada (Sn) por la Duat Puro y vigoroso en el horizonte Yo soy rodeado (Sn) por la Duat Puro y vigoroso en el horizonte.

De este modo, el tiempo de la Duat pareciera estar asociado al momento inmediatamente anterior al amanecer, “momento en que las estrellas se hacen invisibles a la salida del sol”159en el claro cielo, pues “…el Rey ha disipado la noche, el Rey ha apresurado las horas”160 -las estrellas que marcan el tiempo-161 y al igual que el rey

renovado, se absorben en la Duat, ya que éste último devino en compañía del sol, abandonando entonces su configuración de habitante del cielo nocturno.

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Pir. 802c, 820 c-e, 821 b-c, 882 a-c, 953a, 1207a, 1717a. Faulkner, JEA 25 (1966:.153-161), recopila declaraciones de los TdP en los “que el rey se asocia con estrellas en general o con una estrella específica o constelaciones”. Ver también Griffiths (1980:155-158).

157 Para el significado astronómico general, vinculado al sistema egipcio de decanos, de Sn dwAt, ver Conman, SAK 31 (2003:37:45).

158

spdtllamaban los egipcios a la estrella del Can Mayor Sirio, la estrella Sothis. Ver Wb IV 111; sAX era la referencia para Orión, Ver Wb IV 224.

159 Allen (1989:17). 160 Pir. 515a. 161 Faulkner (1969:91).

Esta absorción162, que en realidad es Sn (rodear) tal como apuntamos en la cita de Pir. 151a-e y que involucra a Orión163 y a Sothis164 como acompañantes del faraón

difunto en su viaje, implica entonces la aparición integral del cuerpo celeste -el sol- escoltando al faraón reconvertido165 por su identificación con Ra. De este modo, cuerpos y difuntos “se movían en el circuito subiendo y bajando sobre la tierra plana, y además podían dejar su ámbito cósmico y reaparecer en la tierra...”166. Precisamente en este punto, es desde donde la Duat se erige en fase preliminar de la diaria salida, y punto de llegada de las sucesivas reapariciones formativas.

Osiris como Orión aparecen vinculados a la Duat; la situación del primero está condicionada por sus caracteres inmanentes y por su historia inmemorial; Orión acompaña al faraón difunto por el cielo nocturno, además de ser un habitante habitual de la Duat; de hecho ésta aparece generalmente poblada de estrellas a partir de su asimilación al cuerpo de Nut.

Osiris es asimilado a Orión167 dado el incesante proceso del que Osiris es regente; el grano, el Nilo, sufren las consecuencias inevitables de un ciclo recurrente que supone una alternancia de estados que culminan con el resurgimiento; las estrellas, Orión, como cuerpos surgidos de la incertidumbre de las tinieblas-caos, eran fácilmente asimilables al Primero de los Occidentales168.

Finalmente, y en la antesala de quien se autodenomina “la rojez que surgió de Isis”169, encontramos a la Duat como el espacio contiguo al alba y escenario cósmico de la presencia de quien Shu ha restaurado para que él (Osiris) pueda vivir170, es decir, de quien sufrió las transformaciones que culminaron con la aparición de aquel que “ha subido desde el horizonte”171.

Si temporalmente ubicamos a la Duat en las postrimerías de la apoteosis del amanecer, la cita anterior parece indicarnos una probable ubicación o relación con la

162

Así en la traducción de Faulkner (1969:42), seguramente con intenciones de reforzar la vinculación el hecho de que “las estrellas se desvanecen al amanecer”. De todos modos, en nota n° 2 aclara que el término literal es rodear (Sn).

163

El difunto -Osiris- se identificaba con Orión, pues en ella se convierte en Pir. 819c. 164

Sothis elevaba cada amanecer al difunto identificado con el sol naciente. La aparición sothíaca luego de un largo período de invisibilidad, podía apreciarse en el cielo poco antes del alba, Gardiner (1957: 217).Por ello su reaparición se vinculaba por extensión al renacimiento real.

165

“El Rey, como una estrella, se desvanece al amanecer con las otras estrellas”, Faulkner (1969:42). 166

Frankfort (1976:144). 167

Pir. 959d-e. 168

Para un análisis más detenido de la identificación, ver Frankfort (1976:217-218). 169 Pir. 1464a. 170 Pir. 1872a. 171 Pir. 455b.

tierra; en realidad, y tomando tal referencia en sentido laxo, lo que se sugiere es una localización por debajo o en una zona inferior del cielo, estancia preferida del rey muerto y más acorde a tamaña investidura.

Tu hijo Horus ha actuado en tu nombre, y los Grandes tiemblan cuando ven el cuchillo -Sat- que hay en tu mano cuando tú asciendes desde la Duat172.

Es decir, el ascenso desde la Duat nos da la idea de una “región inferior” que en cuanto tal pertenece a quien es la representación de la tierra por excelencia, Geb. Que el rey ascienda previamente a su emergencia diaria, marca nuevamente una zona tránsito intermedia, posterior a la conversión en Axw -“glorioso”173- (previo paso por el Axt; -infra pp. 48 -49) y anterior al amanecer. Esta última afirmación se sustenta en Pir. 151 citada más arriba; el rey deviene en puro y vigoroso una vez que abandonó su condición de sólo difunto y se transfiguró -Axw- condición necesaria y preliminar para el arribo a la

Duat.

Que Geb174 sea quien guardalas puertas de la Duat y Osiris175quien las gobierna, no implica de ninguna manera una ubicación terrestre. La vinculación de ambos dioses con un entorno terrenal -con Geb como dios-tierra y Osiris como dios depositario de las fuerzas generatrices- sí suponía entonces una traslación al rey de las propiedades que estos dioses conllevaban.“...el rey desciende hacia el interior de la tierra”176.

La Duat no escaparía a una localización celestial177 aunque, y de aquí la relación, su lugar estaría en una zona inferior178, baja, subyaciendo al Abismo seguramente179. Por tratarse de región de descenso, los textos le atribuyen caracteres terrenos (supra pp.36- 37).

Asciende al lugar donde se encuentra tu padre, el lugar donde se encuentra Geb...180

Estamos entonces ante una región ubicada contiguamente al Axt a la que el rey desciende transfigurado y desde la que se eleva escasos momentos antes del amanecer.

172 Pir. 257a-c. 173 Faulkner (1976:4). 174

Pir. 1713a-c, 1986a-b. 175

Pir. 882a-c. 176

Pir. 1394c. 177

El rey asciende desde la tumba hacia el cielo y desde la Duat hacia al alba. 178

Pir. 308a-c. 179

“Como el cielo y la tierra, se haya (la Duat) dentro del espacio rodeado por las aguas del Abismo”, Allen (1989:20).

180

La Duat parece ser de esta manera su paso último en la oscuridad final que da paso al nuevo día, y la plataforma desde la que el rey se eleva después de los “sucesivos nacimientos” de que fue objeto desde que inició su periplo, allá por los primeros momentos del crepúsculo.

La idea contenida en la raíz dwAsería la de preparación para la aparición, que traduce fuertemente la imagen temporal del amanecer, momento donde la presencia del sol es ya perceptible sin que el astro sea aún muy visible, promesa y certeza de su salida inminente181.

No obstante, y a modo de digresión obligada para tratar de comprender el alcance real y la función de la Duat en este esquema regenerativo, según los textos, el rey es dado a luz en/ o por cuatro lugares diferentes; por nwt, por el nwn, por el Axt y por la dwAt. Pero, y lo que resulta interesante, es que no hablamos de nacimiento en sentido amplio, sino que a cada una de estas regiones correspondería un determinado “tipo” de nacimiento que se comparece con las diferentes funciones de estas cuatro zonas celestes así como a la concepción que del cielo tenían los egipcios, “menos como fondo pasivo que como fuerza activa”182.

Sugerimos entonces que el proceso comenzado en la tumba183 y que culmina cada nuevo día, pasa por una serie de nacimientos sucesivos y en cierta forma complementarios, consecuencia de las características de cada una de las zonas en que éstos se producen.

La tumba es el primer contacto del difunto con la realidad de la muerte y el punto de partida, es por ello que la diosa se expresa en los siguientes términos, “yo soy Nut quien hará que este Osiris rey suba hacia mí; dámelo, para que yo lo abrace”184.

181

Beaux, BIFAO 94 (1994:5). La autora reconoce tres momentos o tiempos de gestación convergentes en la Duat: 1) El amanecer en el horizonte oriental, 2) El cielo diurno y 3) El espacio subterráneo entre los dos horizontes, por una noche o 70 días (vinculado a la aparición de Sirio y a su período -70 días- de invisibilidad y su salida posterior que provocaba en el cielo un tinte rojizo), (1994:6).

182

Conman (2003:36). En este sentido, según el autor, “los egipcios no tenían una concepción del mundo inferior, sino que entendían que el tiempo se manifestaba a través del cielo continuamente cambiante” (2003:70). Un punto de vista similar, aunque concediendo a la Duat una entidad, en lo que respecta a la variabilidad celeste -ubicación sur o ubicación norte de la región de la Duat conforme al ciclo del recorrido solar-, sostiene Wiebach-Koepke (2007:173). Para el carácter estacionario del cielo inferior y superior, ver Allen (1989:11).

183

Pir. 281a-b, 1973a-d, 1974a, 1975b. 184

Alusión a la tapa del sarcófago que representaba al cielo, Nut185, y que constituye el primer momento en la escala ascensional del rey muerto186. Si bien éste penetra en

Nut, “saludos a ti, Ra, tú que atraviesas el cielo y cruzas a Nut...”187, y todo su viaje es

en sentido amplio a través de su cuerpo, “Toma posesión de ella (la tierra), porque has abarcado la tierra y todas las cosas con tu abrazo, y has situado a este Rey como un Estrella Imperecedera que está en ti...”188, lo cierto es que estricta y correlativamente asistimos al primer nacimiento del rey ya desde su tumba, “...habiendo sido dado tú a tu madre Nut en su nombre de 'Sarcófago'”.189 Es de este modo como “Nut, la diosa del cielo, deviene en protectora del muerto, personificación del sarcófago; y como el sol, que estaba durante la noche en el cuerpo de la diosa del cielo Nut, el muerto en su sarcófago era concebido otra vez en una nueva y más gloriosa existencia”190.

El nacimiento desde el Abismo -nwn- está estrechamente vinculado con aquella región de abstrusa oscuridad a la que en algún momento arribaba el faraón tal vez para recrear el momento primigenio de la creación. Las potencias que el Abismo, asimilable a las “Aguas Primordiales”191, portan como promesa generativa, le devuelven a su llegada al rey muerto, la latencia contenida que deviene entonces en su actualización. Como espacio caótico omnipresente que rodea el mundo ordenado, es convergencia de las energías contrapuestas que balancean el equilibrio cósmico universal y desde donde se extraen las potencias que perpetúan la reconversión.

La concepción original desde la esfera de la posibilidad -nwn- tenía su émulo en la dinámica del Más Allá, y el rey, retornando a ella desde la muerte, renacía desde el Abismo incesantemente. Es por ello que el egregio difunto dice, “fui concebido en el abismo, y en el abismo nací”192.

De la misma manera, acceder “a los tronos del Abismo” y “venir a la existencia con tu padre Atum”193, significaba precisamente la traslación de las capacidades que el

Abismo y Atum suponían a la potestad del faraón.

185

Pir. 883a-c. 186

Pir. 250b, 531a-b, 623c, 1516a, 1688a-c, 1835a-b, 2234 (sólo en Faulkner). 187 Pir. 543a. 188 Pir. 782c-e. 189 Pir. 616d. 190 Piankoff, JEA 20 Nº 1/2 (1934:57).

191 Gardiner (1957:116) postula dos formas diferentes de lectura, (1) njw, nww o nw, y (2) nnw o nwnw. 192 Pir. 132c. 193 Pir. 207c.

El Axt, horizonte desde el que el sol sale -cuando todavía no es visible durante la mañana y el amanecer194- pero también, y por extensión y asimilación195, “tumba del

rey”196, era el vehículo para su transfiguración en ser “espiritual”, benéfico, glorioso;

“...mi padre Osiris Rey no ha muerto la muerte, porque mi padre Osiris Rey posee un Ax en el horizonte...”197.La posesión de esta realidad desencadenaba la continuidad de la transición como Ax, iluminado, “espíritu transfigurado”198, completando o complementando en cierta forma, los rituales funerarios terrenos que comenzaban el proceso de “espiritualización” del difunto -sAxw199-, causativo200 de Ax, es decir “hacer un

Ax”.

Que atraviesen (Ra-Atum y el Rey) el cielo, estando unidos a la oscuridad, que puedan elevarse en el horizonte -Axt-, en el lugar que les sea favorable201.

El Axt, como espacio celeste202 en el que, y según convenimos, el rey se transformaba en “espíritu” -Ax-luminoso, transfigurándose para a pasar luego a la Duat y compartiendo desde entonces la “esencia”203 de Ra204, constituía esa región intermedia y transicional que bien puede ubicarse en el lado oriental del cielo; “Asciendo sobre ese lado oriental del cielo donde los dioses nacieron, y nazco como Horus, como El del horizonte”205.

Y entonces nuevamente llegamos a la Duat, escala última del rey transfigurado y por lo tanto secuencia posterior a su paso por el Axt206; “el rey es conducido por los

194 Sin duda el sol en el Axt,

no visto pero si revelado, Jansen-Winkeln, GM 23 (1996:204). 195

Así como en el cielo el rey sale del horizonte “espiritualizado”, desde la tumba, inicia el proceso de despojamiento de todo “vínculo carnal”.

196 Faulkner (1976:5). 197 Pir. 1385b-c. 198 Frankfort (1948:100). 199

Y que complementaban las llamadas “declaraciones transfigurativas” -verklärenden Sprechen-, Wb IV 24. 200 Assmann, LÄ VI(1986:998-999). 201 Pir. 152c-d. 202

Opinión contraria sostiene Kuentz, BIFAO 17 (1918:158), para quien hay ciertos pasajes de los TdP que invitan a representar el Axtcomo una región muy real, extensa y habitada. Asimismo, para un marco de representación concreta del Axt, y sus modificaciones y alcances a lo largo del tiempo, ver Kuentz (1918:140-173).

203

Entendida en este contexto particular -y a lo largo del trabajo- en el sentido aristotélico de persistencia del ser a pesar de las modificaciones de sus accidentes.

204

Pir. 1461a-b. 205

Pir. 934a-b. 206

“Su función específica es mostrada por un número de pasajes -en los TdP- que la asocian con el proceso de devenir en Ax”, Allen (1989:19-20 y 2005:8). El peso de la relación entre espacio y cosmografía queda manifiesta además en la traducción de Allen de los TdP, donde las declaraciones son

caminos hacia Khepri, el rey descansa en vida en Occidente, y los habitantes de la Duat le acompañan”, se dice en Pir. 305a-b. La expresión los caminos hacia Khepri nos anuncian un final de renacimiento -re conversión onto-teológica- que no es más que el que se producía en la Duat, consecuencia de las capacidades contenidas en este dios (Ver Cap. 5, 5.1.7).

La sucesión de renacimientos o transformaciones que gradualmente provocaban en el rey la paulatina separación de su naturaleza humana y la asunción de otra de carácter divino, lo preparaba para su aparición en el cielo, con Ra207 .

Por ello la Duat se nos representa como la culminación de la serie de adscripciones que escalonadamente devienen al faraón muerto en ser luminoso, inmutable, vivo por toda la eternidad o “espíritu imperecedero” -Ax ixm-sk-208 y poseedor de sus movimientos209.

De este modo, el esquema de nacimientos que delinea la escala reconfigurativa y acumulativa del rey hacia su definitiva salida en y con Ra, es la siguiente:

SUCESIÓN DE LOS NACIMIENTOS DEL REY EN LOS TdP

NUT = SARCÓFAGO nwt

Sarcófago, primer contacto con el difunto Zona integral del recorrido

ABISMO nwn

Interacción Caos/Orden Traslación de potencialidades CIELO (cima del cielo/ cielo inferior)

pt kAw pt / nnt

Espacios de tránsito

HORIZONTE (oriental/occidental)

Axt

Zona de transfiguración; Axw

Definitiva posesión de caracteres divinos

DUAT

dwAt

Antesala del amanecer

Zona de completud y descanso

Pero aparte de estos elementos que hacen a la funcionalidad de la Duat, es necesario hacer referencia a lo que refiere a su composición, a sus habitantes, efectivos y circunstanciales, y a su exclusivismo.

agrupadas en función de la salida de un espacio determinado; así, “Declaraciones para emerger de la Duat”, “Declaraciones para pasar a través del Akhet”, “Declaraciones para dejar el Akhet”, “Declaraciones para entrar al Cielo”, Allen (2005:8-12).

207

Pir. 1679a-c. 208

Pir. 152c-d. 209

“Despierta, ¡Oh Rey! Vuélvete, ¡Oh Rey! Ponte en movimiento para que puedas gobernar los