3.1 La Regeneración Expandida
3.1.2 La Regeneración en los Textos de los Sarcófagos
La primera gran diversificación y ampliación que sufrió el mundo de los muertos tuvo como punto de partida en lo que atañe a su sistematización, los célebres TdS, que supusieron un redimensionamiento simultáneo a la apertura577 de las vicisitudes de la vida extraterrena post PPI.
Los procesos ya afianzados que se vislumbran en la literatura funeraria del RN, tales como la masificación -respecto de quienes participan-, la relevancia de la “moral” personal, el conocimiento como salvoconducto en un mundo hostil, la nutrición integral del difunto, para sí asegurar su poder (o “potencia”)578, el surgimiento, al lado del antiguo deseo del faraón hacia una existencia estelar en el cielo nocturno, que devienen en los TdA en un más evidente viaje nocturno solar, “en cuya renovación en el horizonte oriental el muerto podía tomar parte”579, encuentran en los TdS un temprano punto de partida.
La emergencia de las preocupaciones éticas es típica de la sociedad del Reino Medio y encuentra su expresión en el desarrollo de la teología del bAy en el concepto del jb individual primero en los Textos de los Sarcófagos (…)580
577
Preferimos la denominación de “proceso de apertura” a las de “democratización”, Breasted (1912:256- 257), Kees (1956) -infra p. 137-, Finnestad (1989:89-93) y Sørensen (1989:109-125), “demotización”,
-Demotisierung-, Assmann (1990a:114) y (2005:113-117), “usurpación” o “vulgarización”, Frankfort
(1948:103-104) y (1976: 219 y 228-232) respectivamente, por parecernos que o sobredimensionan el hecho social -los disturbios durante el PPI-, o suponen un esquematismo que omite la complejidad social, o bien evitan o soslayan la posibilidad de un cambio en las prácticas funerarias que supondrían el “paso”, por ejemplo, de los TdP a los TdS. Del mismo modo, creemos que los testimonios de la utilización de las llamadas “declaraciones de glorificación o sAxw” entre beneficiarios no-reales, Smith, UEE (2008:2 y ss) y Hays (2011:126-130), sean lapidarias en la negación de lo que aquellos procesos se supone que sostienen. La existencia de matices -o que el rey concediera la posibilidad de utilizar sus “recursos de inmortalidad” a particulares, o bien que hubieran habido apropiaciones arbitrarias en el sentido de que estas fórmulas estuvieran disponibles a un número que excediera a la realeza, o bien que su naturaleza real no haya sido estricta en su utilización-, lo cierto es que los argumentos para sostener uno u otro punto de vista están lejos de ser absolutos. En este sentido, el análisis de Sørensen (ibid) acerca de abordar la literatura funeraria en el marco de un proceso socio-cultural amplio, es esclarecedor al respecto de los matices en lo que hace a la utilización de la misma, incluso extensivamente a los TdA.
578 Otto, ZDMG 102 (1952:191). 579 Backes (2007:6). 580 Loprieno (1996:547).
En efecto, que sea en el PPI el momento en que “el desarrollo de la teología y concepto del bA aparece”581 y se desarrolla, y que también aquí el jb devenga en un
aliado del difunto a la hora de compulsar sus acciones en el Más Allá y poder así continuar su existencia extraterrena evitando la temida segunda muerte, son datos que expresan y refuerzan el estado de liberalidad que sucedió a la caída del RA.
Ambas nuevas realidades acentúan de un lado, el proceso de ampliación de acceso -en términos de apertura a la literatura funeraria antes privativa de la realeza-, así como la emergencia de la serie literaria “del caos (…) del aislamiento del yo”582, y por el otro, la relación entre aquellos componentes de la personalidad -bA e jb- y el principio de “individuación” inaugurado a partir de los TdS.
El “tu corazón” en Pir.22b, 145a-c, 618a, 748d, 1071a o “mi corazón” en Pir. 364b, 426c, 1310c, 1442d o el “corazón de (…)” en Pir. 590a-b, 592b, 634a-b, 724a vinculadas al corazón del rey las dos primeras y a los corazones de los dioses la última respectivamente, ceden en los TdS ante un jb (o HAty) menos “personalizado” -en realidad anónimo por más extendido- pero con una actividad nominal determinante.
“Oh tú [quien lleva] corazones (jbw) y quien acusa [corazones (HAtyw)…], quien re- crea un corazón de un hombre <respecto a (?)> lo que ha hecho, ve, él es inconsciente a través de lo que tú has hecho. Saludos a ti, Señor [de Eternidad, Fundador de] Perpetuidad! No rechaces mi corazón (jb), no acuses a mi corazón (HAty. Oh tú quien re-crea [éste mi corazón], Yo [acusé] indebidamente, porque [con respecto a] éste mi corazón, es el corazón de Él cuyos nombres son grandes, [quien habla sobre] sus propios [miembros], quien envía su corazón que está en [su] cuerpo, y es proclamado al dios. Yo poseo mi corazón, [Yo tengo] poder [en él], y prohíbe lo que se ha hecho para mí. Soy uno que tiene fuerza en mis propios miembros, y mi corazón me obedecerá; [porque yo soy] su [señor], y está en [éste] cuerpo mío; no se volverá contra mí, porque soy aquel [a quien] fue mandado que [debería] obedecer”583.
En lo que al contexto, funcionalidad y localización de la Duat respecta, estamos ante una situación un poco más clara que con relación a los TdP, sobre todo en lo concerniente a la diversidad de zonas de transfiguración así como en su carácter de transitoriedad (supra Cap. 1-1.1.2). Efectivamente, los textos aluden de forma continua
581 Kanawaty (1987:42). 582 Assmann (2005a:219). 583
Faulkner (1977:271); Declaración 715, “No permitir que el corazón de un hombre sea tomado en el reino de los muertos”. Respecto de la “actividad” y su influencia, del corazón en el Más Allá, ver también Decs. 383, 387, 388, 566 y 614.
a la Duat o como zona de tránsito obligada o como espacio no deseable, que el difunto584 recorría previamente a su transfiguración.
“No moriré una segunda vez, y los habitantes de la Duat no tendrán poder sobre mí”585 ; afirmación que abona el doble carácter de la Duat. De modo que, aún a pesar de
ser un paso ineludible para el difunto, por su condición de Señor del la Duat586, Horus, hijo de Osiris587 , la posibilidad de su permanencia se vincula aquí a la disgregación, confiriéndole a la Duat una ascendencia disolutiva.
Esta misma connotación parece expresarse en TdS 875 VII 84b en la que se establece además de una relación de dependencia, una de trascendencia, vehiculizadas por una instancia superior configurativa y condicionante, “(…) el miedo de mí y el terror de mí está sobre aquellos que habitan en la Duat en ésta mi dignidad de Señor”.
La Duat de los TdS desconoce la correlación funcional que rige la actividad inter e intra-divina de los TdA del IN. Si bien la presencia del difunto, expresada en la apropiación de los caracteres y potestades de los diferentes dioses que la investidura de “señor del horizonte que crea luz e ilumina el cielo con su propia belleza588que pasa a la eternidad”589 confería, se delinea de modo más claro la autonomía de los dominios y competencias de las diferentes entidades.
Así, el difunto como Horus590, “verdaderamente un dios que vive en todas sus formas”591, recorre las regiones celestes como Ax dilecto592 que no se vincula
sincréticamente por el proceso de reducción a la unidad conjugada -es decir, faraón-Ra-
584
Federn, JNES 19Nº 4 (1960:241-257) -a partir del análisis de los encabezamientos de la declaraciones de los TdS xprw me jrtxprw m-sostiene, siguiendo a Miss Thausing (1943:7-19), que “es probable que los TdS fueran también textos de `iniciación´”; y enseguida, “ (…) encuentro extremadamente improbable que los egipcios hayan entregado su ser al Mas Allá a declaraciones mágicas sin testar su eficacia de algún modo en la tierra” (ibid:245). De este modo, el autor asume una bi-funcionalidad para los textos, al adjudicarle destinatarios vivos como difuntos y de este modo proponer practicas iniciáticas en el antiguo Egipto. Similar opinión sostiene Grapow (1952:49). Guilmot, RHR 1 (1969.5-16), por su parte, además de la transformación en serpiente, en halcón, es decir, en “cambios de aspectos temporales” (ibid:14), confiere a la metamorfosis del difunto en los TdS -a partir de los términos xprw e jrj xprw- un enfoque más “esotérico” a partir de transformaciones obtenidas por la comunión cósmica del difunto con el universo. Para un mayor desarrollo del tema y bibliografía complementaria, ver Cap. 7, 7.1.7 y 7.1.7.1 585 TdS 458 V 332a. 586 TdS 574 VI 184g. 587 TdS 458 V 332d. 588 TdS 1130 VII 469e-f. 589 TdS 957 VII 176e. 590
“Yo soy Horus (…) el escriba de Ra (…)”,TdS 506 VI 91d-e. 591
TdS 335 IV 184. La primera sentencia de esta declaración (declaración 17 en el LdM), -xpr mdw nnk jm wnn.j wa.kwj- así como la rúbrica que la encabeza -rA n prt-m-xrw m Xnt-nTr-, son utilizadas por Federn JNES 19Nº 4 (1960:250) a propósito de su asunción de ciertas declaraciones de los TdS como de “transformación” -“(trans)formación”- o “identificación”, aproximación, a la divinidad, en el marco general de considerar a los TdS como declaraciones destinadas a los vivos (ibid:246).
592
Osiris como sí supone el faraón en los TdP-, sino que observa la ordenación jerárquica, competitiva cuando no autárquica del mundo divino, especialmente el funerario.
Es por ello que, sin dejar de accionar la sinergia que supone la interacción para la transfiguración -diferenciada en este caso- tendiente a allanar el derrotero cíclico del difunto, podemos diferenciar ámbitos de influencia como potestades operando independientemente de la ascendencia y dominio de aquel. Estamos lejos todavía de la omnisciencia que la muerte otorgaba y que resumía en quien emprendía el viaje hacia el Más Allá esa absoluta identificación con los moradores de la Duat, excepción hecha de enemigos y condenados.
Saludos a ti, Ra. Que puedas contentar a Osiris por mi causa, para que aquellos que están en la tumba puedan adorarte y que los que están en el Amduat puedan glorificarte. Ellos te adorarán, y tú vendrás en paz para que puedan dar ofrendas al único y satisfacción al más pequeño, y darme satisfacción a mí; alcanzaré la santidad como Ra, cada día593.
De esta breve cita pueden deducirse en primer lugar, una apelación en general a la condicionalidad, esto es, la necesidad de concreción y recurrencia de factores - actividad divina conjunta y complementaria- que coadyuven a generar el entorno adecuado. Seguidamente, y como su corolario, un marco de transitividad resultante de la transferencia desde Ra hacia el difunto de la capacidad inmanente de perpetuar su ciclo.
…Como para cualquiera que conozca esta declaración, él será como Ra en el este del cielo como Osiris dentro de la Duat, y se irá del círculo de fuego; allí nunca estará una llama contra él para siempre594.
Quien conozca la declaración será “como” Ra -y su competencia- y también “como” Osiris -y su competencia- pero sin asumir un complejo identitario o de absorción de dominios y filiaciones; “el Ojo de Horus es agradable, y yo lo tengo; me
593
TdS 1068 VII 329a-331b. 594
TdS 1130 VII 471c-f. Respecto a esta declaración, y a propósito de la mayor libertad de movimientos respecto de los dioses a partir del PPI, refiere Lesko, JAOS 91 (1971:42) que “tal vez la famosa afirmación en esta declaración sobre la igualdad de los hombres y su libertad para actuar contra el creador subyacerá al real cambio en el orden social egipcio que caracteriza a la literatura sapiencial del Primer Período Intermedio”. Esta libertad de movimiento respecto de los dioses es una de las consecuencias de la re-significación del ib que referíamos más arriba. Todo ello enmarcado en un contexto general de exaltación de las preocupaciones éticas, corolario de la puesta en duda de las capacidades del faraón/dioses como modo excluyente del mantenimiento de la estabilidad individual, social y cósmica.
(al difunto) hace ascender”595. En este sentido, y especialmente en lo que refiere al movimiento hacia Ra, la anuencia y buena predisposición divinas como propiciatorias del tránsito y su desenlace parecen determinantes; así, según el texto, “Señor de (...); él me hace uno que va y viene”596 .
“El difunto tiene que moverse por él (el Más Allá), pero ha de hacerlo por toda la eternidad, por lo que es inútil -incluso negativo- que llegue a un lugar en el que pararse. Esa interrupción del movimiento sería la segunda muerte, la temida, la nada eterna”597.
La regeneración, si bien enmarcada en el automatismo propio del difunto poseedor de cierto conocimiento598 necesario para un paso seguro hacia la transfiguración, deja un margen explícito para la voluntad divina.
Yo soy Atum, tengo poder como el Doble León.
Yo soy ayudado por el dios más antiguo599, mi cara está hecha brillante por el dios más antiguo (…) 600.
Al pedido casi formulario de índole propedéutica tantas veces repetido en la literatura funeraria, “(…) ten listo un lugar para mí. Ven, sé un Ax, mi hermano, prosigue hacia el lugar de lo que conoces”601 , se suman aquí exhortaciones denotativas
de lo que proponemos como la “relativa indefensión” del difunto del Reino Medio602; según TdS 458 V 330i-j, “Oh tú que quitas años y llevas los días al final, no quites mis años o lleves mis días al final, porque yo soy Horus603, Señor de la Duat, Monarca del Horizonte Occidental”. El muerto “pide”, no exige que no le quiten los años a pesar de su investidura póstuma. 595 TdS 620 VI 235d-f. 596 TdS 643 VI 263k-l. 597
Molinero Polo (1997:186). Y a continuación, nos refiere que otro texto lo expresa claramente: “La
inercia es su abominación” (TdS 349 IV 383e).
598
De la misma manera que en toda la literatura funeraria egipcia. En las Decs. 404, 407, 479, 655, y 673 por ejemplo.
599smsw; en la hora siete del LdA aparece el HkAw smsw -
el mago más antiguo-; ver 386-387. 600
TdS 423 V 261a-d. También 588 VI 209 j-m, “estar en presencia de Hathor” o 589 VI 210 a-d “declaración para plegarias”.
601
TdS 404 V 182 a. 602
Consecuencia del proceso de osirianización de la suerte extraterrena. 603
Conformando ambos una unidad, y representando mitológicamente dos aspectos del círculo de la vida: corrupción y regeneración, Thausing, WZKM 46 (1939:170-188).
La demanda del difunto de los TdS se sustenta más en la investidura póstuma adquirida -Horus, hijo de Osiris- que en la inmanencia que la continuidad concedía, resultado de una naturaleza egregia. En este sentido y como su corolario, es que sostenemos aquella eventual reducción del margen de maniobra en la Duat.
Esta nueva situación descansa entonces en la convergencia de una serie de procesos que la erigen, junto con la recomposición del difunto, su entorno y su dinámica, y como epifenómeno resignificado de la muerte, en un intermezzo entre la “exclusividad” para el rey en los TdP y la preeminencia de una realidad póstuma autogestionada de los TdA. Los acontecimientos político-sociales604 y su progresión sobre la producción funeraria, entendida como la manifestación “desde arriba” del pensamiento religioso tamizado por el peso de la coyuntura, despliegan su carácter de principio fundacional y significante en el ámbito específico de la vida de ultratumba.
El difunto del RM, inmerso en la indiferenciación de una Duat superpoblada605, sometido a la acción de criaturas nocivas, fuerzas disuasorias y signos reales de disgregación606, necesitaba de la acción conjunta divina dada la situación de carencia607 a la que se enfrentaba a partir de su ingreso. Esta carencia, asumiendo una curva progresiva ascendente desde el inicio desde donde “el hijo de Nut (...) el hijo mayor”608
“viajará hacia la gran escalera a causa de la Gran Señora”609, es decir desde el sarcófago- Nut610, hacia la transfiguración, cede ante la aprehensión acumulativa de concesiones otrora restringidas y/o exclusivas611, en el sentido de que dejan de ser privativas de un único destinatario.
En cuanto a Nut, a quien el difunto se dirige en términos tales como, “no cierres tus puertas contra mí, para que pueda yo cruzar el firmamento y estar alegre al amanecer
604
Para la relación entre el Estado y la configuración del Más Allá, ver Assmann (2005a:196-206). 605
“Que N conozca las decenas, cientos Miles, decenas de miles,
Cientos de miles, millones,
Todo el universo sobre ti…”; TdS 768 VI 399 q-t. Súplica a los dioses para la admisión del difunto por los dioses, según analogía con la Dec. 262 de los TdP en la que el rey pide ser admitido, marcada por Faulkner (1977:297).
606
Insistimos en el “automatismo” de los TdP que neutralizaba cualquier amenaza con ritos apotropaicos conectados con la omnisciencia inmanente del rey.
607
Carencia derivada de la doble situación -en comparación con los TdP- de pérdida de exclusivismo e inmanencia de un lado, y de la “indiferenciación” -difunto anónimo- del paso por el Inframundo, por el otro. 608 TdS 787 VII 1 n. 609 TdS 509 VI 95 k. 610 TdS 849 VII 54 o-s. 611
Resulta paradigmática al respecto la transmisión y reproducción alterada del Himno Caníbal -TdP Decs. 273-274- en los TdS como Dec. 573 VI 177 a-183 e. La apropiación de un texto originalmente declamativo del poder real en la muerte, en un contexto de post-crisis de confianza y seguridad, implica, además de la apertura, la apropiación de las prerrogativas que el texto conlleva.
(...)”612, en tanto madre, receptáculo y cabina energética transicional para la metamorfosis póstuma, es el punto inicial en el proceso regenerativo que conserva un vínculo estrecho con la terrenalidad.
La progresión ascendente hacia el hallazgo y encuentro con Ra613, si bien no deja
de prescindir de los movimientos de recomposición física integral614, en donde las declaraciones de transformación juegan un papel vital615, se complejiza en una relación de directa proporcionalidad a la contigüidad de la unión con Ra. Este proceso justifica las tan reiteradas menciones de espiritualización que el difunto experimentaba hasta su agregación definitiva al ciclo solar.
Precisamente, en este punto de la secuencia de la síntesis extraterrena, es decir, en la consumación plena de la ontogénesis funeraria, es donde queda manifiesta la asunción anónima de las prerrogativas reales616. Es en la aprehensión de la trascendencia propia de quien se resume en la ecuación indicativa de estados, dios encarnado- supremo receptor generativo de potestades y ciclos reproducidos, donde la presencia de los preceptos personalizados de los TdP617, ahora enlos TdS, queda manifiesta.
La imagen que podemos percibir entonces es la de una reutilización de textos618 que por antiguos son portadores de sacralidad hierática, su postrera incorporación a un corpus pragmático y funcional dado su carácter cuasi-irrestricto, y la apropiación de la
612 TdS 644 VI 264 f-g. 613 TdS 413 V 240c y 241 a. 614
La prevención de la putrefacción, por ejemplo, es el tema recurrente en TdS 73 I 304a-f. No obstante ello, en TdS 1131 VII 473 f-i, el muerto expresa su deseo de ver a Osiris, vivir junto a él y pudrirse a su lado. Ambas posibilidades no se excluyen si tenemos en cuenta el potencial regenerativo de Osiris y la “pudrición continuada”, siempre superada aunque inmanente.
615
Así por ejemplo, Dec. 268 -para transformarse en Sobek-, Dec. 270 -para transformarse en Soped-, Dec. 274 -en un halcón divino-, Dec.277 -en Toth-, Dec. 295 -en un escriba de los altares de Hathor-; inter alia 268-295, Hornung (1999b:9).
616
Este hecho lleva a Kees (1956:177) a afirmar una realidad de degradación de estos textos (TdP) -“Degradierung der Piramidentexte”- asimilable a la llamada “democratización” que se opera en los TdS. A este respecto, pensamos que la “osirianización” de la literatura funeraria plasmada en los TdS, es un factor adicional aunque decisivo en esta “degradación”, no en los que respecta a accesos, sino en lo que al tipo -mucho más terrenal, de autoprotección, supervivencia y evasión- de los textos se refiere, lo que da lugar a nuevas formas de describir el Más Allá, comenzando por el Libro de los Dos Caminos hasta los TdA.
617
Así por ejemplo las correspondencias entre Pir. 28a-c y TdS 528 VI 120a-h en las que el difunto se eleva y es puro como sus hermanos los dioses; o entre Pir.260 a-c y TdS 575 VI 185a-b donde hay una asimilación difunto-Horus, heredero de Osiris; o entre Pir. 277a - 279d y TdS 619 I 231a-s y 622 VI 237h-j donde se anuncia que si no se le hace un lugar en el cielo, habrá cataclismos cósmicos; para nombrar sólo algunas analogías “adaptadas y niveladoras”. El carácter anagógico de los textos es la marca distintiva de estas reutilizaciones.
618
“En los TdS el mundo mítico de los TdP ha sido adoptado en gran parte, siendo ya sugerido: el mito de Osiris, Horus y Seth como pareja enemiga, el mito del Horus niño y también del rey Horus, el círculo mítico alrededor del ojo del dios, la imagen del dios creador en su barca, etc…, son todas nociones, con las que los TdS trabajan como con herramientas fáciles de manejar”, Otto, WZKM 102/2 (1952:192).
complejidad y completud reales619, en un marco general de “asistencia divina de lo anónimo resignificado”620.