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Aquello que proponemos como proceso de índole irrestricta para los TdA (infra p. 76 y ss.) tiene su punto de partida en los TdS240; punto de partida autónomo y funcional por cuanto en los TdP quienes acompañaban al rey en su periplo actuaban de meros soportes. El carácter mayoritariamente de guía de los TdS es la consecuencia de un gradual y diacrónico desarrollo del concepto de existencia del difunto en la otra vida que tiene en Osiris una creencia adaptada en el Más Allá de mayor significado241 -lo que entendemos hace de los TdS242 una mixtura de diferentes Más Allá dentro de “una colección flexible de textos”-243. Ésta mixtura sujeta los textos a una “terrenalidad”244 que no es más que la proyección al ámbito celeste de propiedades osirianas, y que determinará de aquí en adelante el contenido de las correspondencias de la Duat.

“En los Textos de las Pirámides (…) la intrusión de Osiris no resultó en la alteración del carácter esencialmente celestial del Más Allá en que los egipcios creían. En los Textos de los Sarcófagos vemos no solamente la mezcla de las creencias solar y osiriana que están ahora más completamente unidas245 que antes, sino que el resultado es que Ra se entromete en un Más Allá subterráneo”246.

239

Pir. 1582a-b, 1583a-b. 240

A propósito del cambio operado a partir de los TdS sobre todo en lo que concierne a la naturaleza del difunto, refiere Tobin que“es especialmente evidente en los Textos de los Sarcófagos donde el muerto es identificado más frecuentemente con Osiris, pero también con otros numerosos dioses (…) En el pensamiento egipcio los muertos eran identificados y devenían en partes de la fuerza divina de vida del cosmos.” Tobin (1989:54).

241

Altenmüller (2006:6). 242

El modo de cita de los TdS contempla el número de declaración, seguido en primer lugar del volumen en número romano, y finalmente de la numeración interna según la disposición de de Buck.

243

Rößler-Köhler, LÄ III (1980:260). 244

El hecho de que en los TdS se enfaticen elementos o caracteres subterráneos del Más Allá es un indicador, creemos, de un proceso de intrusión osiriana en su fisonomía general.

245

En negrita es nuestro. Unión en los TdS de lo que en los TdP aparecía como mezclado y/o indiferenciado, con un ostensible “relevamiento” de los caracteres osirianos del Más Allá.

246

Breasted (1912:276-277), ver también Kees (1926:434), Weill, BIFAO 47 (1948:141). Cfr. Barta (1981) y Allen (1989).

Por ello es que, corolario de esta realidad reconvertida, la Duat adquiere una fisonomía que progresivamente le confiere la dinámica que como veremos se extremará en los TdA. Existiría una relación directa entre el número de pobladores, la diversificación de sus actividades y, como proceso desencadenante, el acceso como la multiplicación de las posibilidades extraterrenas (infra Cap.2 ).

La funcionalidad de la Duat no difiere en los TdS de la de los TdP en cuanto zona de tránsito y fase previa desde la que el difunto -rey en los TdP -logra consolidar la preservación de su bA y evitar de este modo “no morir una segunda vez”247. Asimismo, su ubicación dentro de una dualidad que establece una parte baja y otra alta del cielo; en TdS 349 IV 381d-e “los Grandes tiemblan cuando ven los cuchillos que están en tus manos cuando tú asciendes desde la Duat” o también en TdS 703 VI 335d “yo soy un

Axw que ascendió desde la Duat”, se deduce que desde la Duat se asciende.

Dentro de esta zona de pasaje se conjuga una compleja serie de espacios que el difunto debe evitar para prevenirse de la disolución de su bA, tal la esencia de las fórmulas funerarias que no son más que guías para el Más Allá. De hecho, aquí la Duat es menos fase o etapa en una diversidad conjuntiva -como en TdP donde el faraón interactúa entre la dwAt, el Axt, nwt y el nwn- que un gran espacio disruptivo. Y aunque ser parte del séquito de Ra sigue siendo la premisa de quien transite la Duat, los TdS ponen más el énfasis en la forma y el modo de perpetuarse para asumirse con el sol que en una escala de transformaciones.

Los TdS suponen itinerarios, consejos, exhortos, admoniciones, para la supervivencia en el Más Allá y no una secuencia transfigurativa ascendente como en los TdP. El carácter de secuencia transfigurativa ascendente de los TdP se sustenta en la presencia real en las distintas zonas que conforman el espacio celeste y no en una escala de perfectibilidad aunque se mantenga el resultado final, esto es, la apoteosis solar. Es por ello que, como prefiguración de un ser “completo como un dios en el cielo”248 o de un grande en el reino de los muertos (necrópolis)”249, la Duat resume en cierta forma lo que en las regiones conjuntas en los TdP se destinaba al rey. La diferencia estriba en que aquella especificidad funcional se contrae ahora en un solo espacio formativo, purificador, propedéutico, poblado, programático, de pertenencia,

247 TdS 458 V 332e. 248 TdS 712 VI 343a. 249 TdS 641VI 262a.

que no deja de incluir las zonas antes mencionadas para los TdP, aunque en este caso como formando parte de una unidad mayor.

Queremos decir con esto, que a la tipologización original de los TdP, esto es,

nwt, nwn, Axt y dwAt,los TdS oponen un redimensionamiento que supone una dinámica vinculada a la supervivencia en general y/o a transformaciones en este sentido, y no a una emergencia apoteótica tal como los TdP.

No obstante ello, la ubicación de la Duat no varía; “he venido aquí desde los limites del cielo y de la Duat”250, son ejemplos que continúan marcando un posicionamiento en la parte inferior del cielo tal como en los TdP. El difunto conoce porque solicita a los dioses conocer251 los secretos y los dioses de la Duat, “Oh tú que conoces los caminos secretos de los portales de la Duat”252. Lo mismo ocurre, por ejemplo, con otra de las regiones o espacios transfigurativos, el Abismo, región desde la que, al igual que en los TdP, se asciende a la Duat, “...N. quien asciende desde el Abismo”253.

Con relación al resto de los espacios transfigurativos, y según el esquema planteado para los TdP, digamos que tal estructura se mantiene sin mayores modificaciones, aunque no debemos perder de vista que la osirianización que planteamos para los TdS, lejos de significar o de mostrar un “desconsolador empobrecimiento de las concepciones del más allá”254, redimensiona la “dinámica interactiva” de los espacios, si bien nominal como funcionalmente cada uno de ellos no ve alterada sustancialmente su situación, tal como veremos sucederá con los TdA.

Tal estado supone para el caso del Abismo, por ejemplo, la misma transicionalidad y situación cosmológica que en los TdP; en efecto, su estancia permite al difunto pescar255 o arponear256 peces, o bañarse en sus aguas257, o bien superar (pasar)

sus aguas258 o bien, nacer desde el abismo; “soy Ra que salió desde el Abismo en su

nombre de Khepri” (TdS 307 IV 62a-d)259.

250

TdS 378 V 41f. 251

La capacidad de conocer para pervivir es también condición indispensable en los textos de los Sarcófagos;“...para cualquiera que conozca esta declaración, él será como Ra en el este del cielo como Osiris dentro de la Duat”,(TdS 1130 VII 471c-d).

252

TdS 673 VI 301n. 253

TdS 431 V 279a. 254

En estos términos se expresa Kees (1926:449) a propósito del Libro de los Dos Caminos de los TdS. 255 TdS 703 VI 334p. 256 TdS 383 V 46b. 257 TdS 279 IV 26a. 258 TdS 487 VI 66 l y 551 VI 149c. 259

Su estructura acuosa260, su fisonomía cavernosa261, por encima de lo ordenado o constituido262, y por eso definible, oscura263, caótica e insondable264 no difiere a la de los

TdP. Incluso la secuencia que supone una progresión desde el Abismo, como inerte (TdS 334 IV 182j-k)265, está presente también en los TdS, según vimos en la cita anterior.

Volviendo al carácter transitorio de la estadía en el Abismo, las alusiones a ascensos266, salidas267 o cruces268 desde él, descubren en forma directa la interpenetración funcional de los espacios. Es decir, salida desde la inercia del nwn y comienzo de la interacción espacial que culminará con el difunto triunfante sobre los peligros de la Duat y formando parte del séquito inmortal de Ra.

Vengo a ti, padre Ra; he atravesado el aire, he tragado a La Grande269. He ido alrededor de las aguas del Caos cuatro veces. He pasado por el agua vertida270 que está en el Abismo, he pasado por el enojado que está en los límites del horizonte, que golpea a cada dios, me he bañado en los lagos de la Duat271.

Aquella secuencia que bosquejaba para los TdP las diferentes vías transfigurativas del espacio funerario, parece repetirse en esta breve cita de los TdS. Partiendo del espacio cósmico como una totalidad inclusiva, el difunto trasunta sin solución de continuidad -excepción hecha del sarcófago- las tres etapas sucesivas de su

260

TdS 825 VII 26f. 261

Apertura de las puertas de las cavernas del Abismo (TdS 570 VI 170 a); apertura de las cavernas del Abismo (TdS 151 II 255 c-).

262

TdS 403 V 178 a-d; declaración para tomar una balsa y cruzar el reino de los muertos. El difunto llega desde el Abismo. O bien, para marcar que el Abismo es una estructura por fuera del cielo y la tierra, “…quien separó el cielo de la tierra y el Abismo.” (TdS 990 VII 199 f y TdS 682 VI 310 l).

263

Lo que no invalida que el difunto brille al amanecer por la presencia de Ra, habiendo pasado la noche en la ciudad de la Oscuridad; TdS 210 III 164c-d, y 221 III 205d-e.

264

TdS 76 II 1a-17i. 265

“Este es el río del Señor de Todo cuando estaba en la inundación en el Abismo con los inertes.” (TdS 399 V 166h).

266 TdS 431V 279 a. En 279 IV 25 a-26 e-f, se lee: “[…] tú tienes tu bA, tu eres unbA; ve adelante! Tu vienes […], tu descenderás, tu te bañarás en la cuenca del Abismo…”. El descenso debe entenderse desde el Abismo y no hacia el Abismo ya que por encima de él nada existe. Por otro lado, la continuación del texto, “vendrás a la tierra el Oeste” presenta una secuencia de descenso hacia éste desde aquel.

267

TdS 662 VI 288 f y 678 VI 305 c. 268

Decs. 521 y 384. En adelante, omitimos el resto de la referencia cuando se trate de una declaración completa y encabezamos con Declaración en lugar de TdS.

269

La Grande=Nut, la bóveda celeste. En lugar del verbo njs “llamar”, los CT (TdS) dan m “tragar”: “he tragado la Grande” (espacio celeste), Barguet (1967:173).

270

Faulkner (1973:164) traduce “water-pourer”, con signo final de interrogación y nota de referencia al Wb III 127, donde se lee -Hna-“Gefässe änfullen”.

271

estancia. Es desde el Abismo donde llega al Axt para transfigurarse y ser “glorioso” y es desde éste desde donde llega finalmente a la Duat para aguardar el amanecer272.

Con respecto al Axt, el espacio funerario que más frecuentemente es nombrado en los TdS (ver cuadro p. 80), y en lo que a su fisonomía general respecta, en primer término, debemos destacar la continuidad en lo que se refiere a su composición acuosa, por cuanto el difunto “cruza los lagos del horizonte” (TdS 219 III 199k) o bien “se baña en sus aguas” (TdS 866 VII 71b) o, en cuanto a Ra, “navega en el horizonte” (TdS 429 V 276b) en tanto su “Señor” (TdS 51 I 237e).

Luego, las menciones de la estructura273 como de los habitantes274 del Axt, ocupan un número importante de alusiones que revisten para nosotros el interés de marcar el proceso de “repoblación” que comienza a configurarse en los TdS.

Por ello, nos resulta significativo en primer lugar, la secuencia endógena -en el sentido del movimiento al interior del horizonte y aún sin entrar en contacto con los otros espacios- que el difunto experimenta. Así, es visible en los TdS la serie por la que éste alcanza o ingresa en el horizonte, “N ha alcanzado el horizonte, vuela como un halcón divino” (TdS 682 VI 312 b-c) o también “he entrado en el horizonte porque conozco mi camino” (TdS 790 VII 2v-w); descansar o permanecer en él, “aquellos que están en el horizonte en la noche de detener (o evitar) los movimientos”, “he tomado posesión del horizonte” (TdS 1016 VII 235n), para posteriormente salir del mismo - secuencia exógena y puesta en relación inter-espacial-.

Es desde la salida desde el Axt, poderoso275 y espiritualizado276, constituido por una parte alta y una baja277, desde donde el difunto entra en relación con la Duat278, antesala del amanecer que también en los TdS adquiere una fisonomía dual, esto es, desdoblada en una superior y en una inferior (supra pp. 34-35). Probablemente, esta reduplicación de ciertos espacios funerarios, se vincule con la gravitación que el

272

“Los dioses vienen a ti inclinados, la Estrella de la Mañana se regocija ante ti, te trae lo que está en el Abismo” (TdS 72 I 301d-302a).

273

“el borde del horizonte” (TdS 820 VII 21h); “los límites del horizonte” (TdS 958 VII 177h); “el alto y el bajo horizonte” (TdS 486 VI 65a); “el sur del horizonte del cielo (TdS 498 VI 80a) “el lado este del horizonte” (TdS 768 VI 402c), entre otras menciones.

274

“bAwque están en el horizonte” (TdS 400 V 172f); “los grandes del horizonte” (TdS 585 VI 202c); “los dioses que están en el horizonte” (TdS 30 I 84a); “los Axwdel horizonte” (TdS 310 IV 65h); o bien, y en sentido amplio, “los habitantes -Axtyw- Faulkner (1973:48) del horizonte” (TdS 50 I 223a).

275

“vida y fuerza me son dadas a mí en el horizonte, y cada dios está bajo mi influencia” (TdS 316 IV 109a); “mi poder está en el horizonte” (TdS 573 VI 177j), versión tardía del llamado Himno Caníbal, Declaraciones 273-4 de los TdP; Faulkner (1989:178).

276 “el Señor del horizonte es espiritualizado” -Axt nb Axt (TdS 839 VII 44i). 277

“el alto y el bajo horizonte se regocijan” (TdS 486 VI 65a). 278

En TdS 722 VI 350a-e, para devenir en una estrella de la mañana, se marca el nexo funcional entre el Axty la Duat, dado que se abren las puertas de los que están en el primero, y los caminos del segundo.

proceso de osirianización de la literatura funeraria comenzó a operar más ostensiblemente en los TdS. De este modo, creemos que proponer una relación directa entre la ascendencia osiriana de espacios y una “terrenalización”, en el sentido de una complejización (alto/bajo; superior/inferior), así como un reforzamiento objetivo de la dualidad, es posible. El Libro de los dos Caminos, con su intrincada constitución de caminos -o posibilidades de acceso a Osiris- es un buen ejemplo de la relación directa en los TdS entre osirianización y terrenalidad.

Queremos decir con ello, que es a raíz de la preeminencia osiriana sobre la espacialidad funeraria desde los TdS en general, y en el Libro de los Dos Caminos (infra nota 298) en particular, consecuencia de una antigua “absorción” en Osiris de deidades tutelares de las necrópolis -Sokaris y Khentiamentiu-, y de sus caracteres ctónicos inmanentes, que la diversificación del paisaje funerario se hace manifiesta y constante279.

Entendemos que esta situación le habría conferido potestad sobre la configuración del espacio funerario, dado que, despojados los TdS de la “solaridad” que en los TdP la figura del faraón conllevaba, en los TdS claramente se hace ostensible su carácter de guía para un difunto al que lo abruma la complejidad y peligrosidad de los espacios que le tocan recorrer.

ESPACIOS FUNERARIOS EN LOS TdS

NUT = SARCÓFAGO Nwt

Primer contacto con el difunto Zona integral del recorrido ABISMO

Nwn

Transicionalidad

Comienzo de la interacción CIELO (superior/ cielo inferior)

pt Hr pt / Xr pt Espacios de tránsito

HORIZONTE (alto/bajo)

Axt

Zona de transfiguración; Axw

“Espiritualización”

DUAT (superior/inferior)

dwAt

Antesala del amanecer Tránsito y reconversión

La ascendencia celeste de la Duat por supuesto que se continúa desde los TdP. Numerosas son las citas que hacen de Horus su regente, “soy Horus (hijo de Osiris),

279

La presencia de puertas y guardianes por ejemplo, es un antecedente del LdP, en el que el difunto debe atravesar diferentes puertas custodiadas por guardianes para poder proseguir su derrotero junto al dios sol.

señor de la Duat, monarca del horizonte occidental” (TdS 458 V 330i); así como aquellas que suponen un movimiento hórico ascendente, “…Horus el que asciende te ha equipado”280 o también por ejemplo, tu ascenderás desde la dAt <en> el amanecer…”281

Nuestra hipótesis sugiere que a partir de un progresivo redimensionamiento de las zonas componentes del mundo de los muertos, en particular de la Duat, resultado éste de la paulatina distensión de las restricciones de acceso a los sucesivos complejos textuales (infra Regeneración y cambio social), pasa ésta de ser una de estas regiones de tránsito para convertirse en la expresión de una extensión convergente. Tengamos en cuenta que en el cuadro de los espacios funerarios en los TdP, nos presenta a la Duat como “antesala del amanecer” y como “zona de completud y descanso”.

Si asumimos el carácter privativo y excluyente para el faraón en los TdP, y los procesos de desdoblamiento que venimos proponiendo a partir de los TdS, entenderemos porque en éstos, la Duat se erige sobre todo en zona de tránsito, tendencia definitivamente marcada en los TdA; de allí que apelemos aun redimensionamiento de espacios.

En este redimensionamiento, probablemente corolario del aumento en el número de habitantes que desde ahora, y exponencialmente, deambulan por el Más Allá, la Duat parece ser el espacio aglutinante de posibilidades diversas. Queremos marcar con ello la conjunción en el mismo ámbito de la presencia de “asesinos...de quienes se rebelan contra N...”282 o de “quien viene para cerrarle la boca a los hombres”283 junto con los que tienen “el corazón en paz en el lugar donde él (Osiris) está”284 o quienes toman posesión del horizonte [para llegar a ser Horus de Nekhen].”285

Es que la relación directamente proporcional que se establece entre la multiplicidad y la disparidad de contingencias y, desde este contexto, con las realidades propias de lo diverso co-existiendo -justificados y condenados-, supone un espacio integral (interrelación funcional para la continuidad y pervivencia en el espacio funerario) como integrado (circunscripción del espacio).

Nos referimos con ello a los contextos, coexistentes, de justificación y/o aniquilación como fundantes de la dialéctica de la Duat. En este sentido, por tratarse la Duat de un área indiferenciada, no mediatizada justamente por la situación arriba

280 TdS 66 I 280h. 281 dAt , así en TdS 99 II 95c. 282 TdS 750 VI 379a y 380f. 283 TdS 698 VI 332a. 284 TdS 646 VI 266i. 285 TdS 1016 VII 235a.

descripta, su amplitud como su funcionalidad operan profundas mutaciones con relación a su situación en los TdP; hecho reforzado posteriormente en los TdA y el consiguiente proceso de duatización, como más adelante veremos.

La necesidad de perpetuar el bA que subyace a las creencias funerarias generales junto con la creciente amenaza de digresión, da justamente a los textos el carácter de guía insoslayable, “...guía hacia los caminos secretos de la Duat”286, y de posterior apertura de los mismos287, enfatizando entonces la vía por sobre el objetivo final. Así es como el difunto se baña en los lagos de la Duat288, se fortalece en la Duat289, se le concede la fortaleza y su ascendencia por sobre la temporalidad -condición divina-, “...yo soy un dios, señor de la Duat, y allí se me han dado aquellas cosas que fueron establecidas en el pasado (lit. ayer)-m sf-”290.

Respecto de la condición de los TdS de guía del Más Allá, la siguiente cita nos introduce en su estructura como en su objetivo;

“Sostenidos por mapas, dibujos, y leyendas descriptivas, ellos (los TdS) abarcan toda la información disponible sobre el mundo del Más Allá a expensas de los encantamientos, y así proveen una verdadera guía de viaje para los poseedores de tales libros. Los dos ejemplos más famosos de este tipo de literatura son el Libro de los Campos Htp y el Libro de los Dos Caminos”291.

Es precisamente la preeminencia de lo orientativo por sobre la capacidad inmanente del difunto de moverse por el espacio funerario en general, lo que hace de la Duat en particular un ámbito marcadamente transicional que, aún a pesar de sustentar su reconversión -por lo marcado en el párrafo precedente-, puede significarle la absoluta disgregación. Ello se deduce de declaraciones tales como Alejarse de las compañías