Al analizar el cuadro nro. 1, era posible observar que la proporción de jóvenes que abandonan el sistema educativo y se integran al mercado de trabajo sigue una evolución creciente con la edad pasando del 22% entre los 14 y los 19 años; al 63% entre los 20 y los 25 años; llegando al 75 % entre los 26 y los 29 años de edad. En el cuadro nro. 2 se evidenciaban las diferencias de género, en el sentido de una mayor proporción de varones que de mujeres en esa doble condición dentro del mismo grupo de edades.
Sin embargo, al momento de considerar la inserción efectiva como ocupado en el mercado laboral estas mismas variables, edad y género, introducen diferencias de importancia. De acuerdo a la información que se presenta en el cuadro nro. 17, las tasas de desempleo se asocian muy claramente con estas características de los jóvenes.
Cuadro Nro. 17. Tasa de Desempleo en Jóvenes que no estudian por Género según Tramos de Edad. En localidades de 5.000 y más habitantes, 1999. En Porcentajes.
Edad por tramos Total
[14 - 19] [20 - 25] [26 - 29]
Hombres 15% 28% 14% 8%
Mujeres 23% 42% 23% 14%
Total 18% 33% 17% 10%
Fuente: Unidad Ejecutora de los Programas de Educación Media y Formación Docente, sobre la base de la Encuesta Continua de Hogares del INE.
Así, en tanto la tasa de desempleo entre los jóvenes de 14 a 29 años que no estudian es del 18%, la correspondiente al grupo de jóvenes de 14 a 19 años alcanza al 33%, mientras que es del 10% entre los de 26 a 29 años.
Por su parte, también se comprueban diferencias de género, las que se extienden a todos los grupos de edades que se han considerado. Las tasas de desempleo femenino son
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particularmente elevadas en las menores de 25 años, siendo el 42% entre las jóvenes de 14 a 19 años, y el 23% en el grupo de 20 a 24 años de edad.
Esta situación, asociada a una mayor tasa de actividad entre los varones lleva a que entre los 14 y los 29 años de edad, la población económicamente activa esté conformada por un 61% de varones, proporción que se eleva al 63% entre los ocupados (información no presentada en este cuadro). En el grupo de menor edad –14 a 19 años- la situación es más marcada, siendo los varones el 65% de los activos y más del 70% de los ocupados, lo que refleja el grado de dificultad que tienen las jóvenes para incorporarse a un empleo.
Adicionalmente, es posible analizar la proporción de desocupados que buscan trabajo por primera vez. En el total de jóvenes de 14 a 29 años esta proporción no es muy elevada, apenas sobrepasando un quinto del total de los desocupados. En el grupo de menor edad esta proporción se duplica, alcanzando al 42% del total de desocupados. Sin embargo, el 58% de los jóvenes desempleados en ese tramo no busca trabajo por primera vez, sino que ya ha tenido trabajo anteriormente. Esto podría deberse a modalidades de contratación temporal, o por ejemplo a una elevada rotatividad de los jóvenes en distintos puestos de trabajo. Por otra parte, la protección del seguro de desempleo abarca a sólo el 2% de los desocupados en este tramo de edad.
Cuadro Nro. 18. Jóvenes desempleados que no estudian y buscan trabajo por primera vez por Género según Tramos de edad. En localidades de 5.000 y más habitantes. Año 1999.
En porcentajes.
EDAD POR TRAMOS TOTAL
[14 – 19] [20 - 25] [26 - 29]
Hombres 20% 40% 10% 1%
Mujeres 25% 44% 21% 9%
Total 22% 42% 16% 5%
Fuente: Unidad Ejecutora de los Programas de Educación Media y Formación Docente, sobre la base de la Encuesta Continua de Hogares del INE.
En cuanto al tiempo de búsqueda de empleo, este difiere de acuerdo a que los jóvenes hayan o no trabajado con anterioridad. El promedio de semanas empleadas en este proceso alcanza a 26, siendo de 24 semanas para quienes ya han trabajado alguna vez, y de 34 semanas para quienes buscan su primer empleo. (Ver cuadro nro. 19)
A su vez, existen diferencias de género que vale la pena remarcar. A nivel general, el promedio de búsqueda de trabajo entre los hombres desocupados de 14 a 29 años de edad alcanza a las 24 semanas. En el caso de las mujeres ese promedio es cuatro semanas mayor, alcanzando a las 28 semanas. Estas diferencias se dan tanto entre quienes ya han trabajado, como entre los jóvenes de ambos géneros que buscan trabajo por primera vez. En el primero de los casos son menores, puesto que la búsqueda se extiende 25 semanas de búsqueda promedio entre las mujeres y a 24 entre los varones. Entre quienes buscan su primer trabajo la brecha se hace mayor, siendo de 38 semanas entre las mujeres y 29 entre los varones.29
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29 Conviene tener en cuenta dos aspectos acerca de esta variable. En primer lugar, el que asuma un valor
promedio no quiere decir que luego de determinado número de semanas los jóvenes consiguen emplearse. Así como la culminación del proceso de búsqueda puede ser el empleo, también lo puede ser el desaliento, entendido como la situación en la cual el joven, desalentado por el proceso de búsqueda de trabajo, deja de
Por su parte, la influencia de la integración tardía al mercado laboral parece reflejarse en un mayor tiempo de búsqueda entre quienes se encuentran desempleados, a excepción del tramo de mayor edad entre las mujeres. Así, al pasar de un grupo a otro se observa que el tiempo de búsqueda aumenta, tanto entre quienes lo hacen por primera vez como entre quienes ya tienen experiencia como ocupados. En especial entre los primeros el tiempo de búsqueda se duplica si comparamos las semanas empleadas en gestiones por los jóvenes de 26 a 29 años respecto de los de 14 a 19. Al parecer, la permanencia fuera del circuito del empleo dificulta las posibilidades de inserción al mismo con posterioridad.
Cuadro Nro. 19. Jóvenes desempleados que no estudian por Tiempo de búsqueda por Género según Tramos de edad. En localidades de 5.000 y más habitantes, año 1999.
En Semanas de búsqueda.
EDAD POR TRAMOS TOTAL [14 - 19] [20 - 25] [26 - 29] TOTAL 26 23 28 28 D.P.D 24 20 26 27 B.T.1a.vez 34 28 41 63 HOMBRES 24 23 24 27 D.P.D 24 21 23 28 B.T.1a.vez 29 26 39 52 MUJERES 28 24 31 29 D.P.D 25 19 28 25 B.T.1a.vez 38 30 43 64
Fuente: Unidad Ejecutora de los Programas de Educación Media y Formación Docente, sobre la base de la Encuesta Continua de Hogares del INE.
Nota: en el cálculo del total se incluye la categoría de desempleados en el seguro de paro, pero no se presenta el período de búsqueda correspondiente, debido a la escasa extensión de esta categoría en el total de desempleados jóvenes (alrededor del 2% del total cuenta con ese beneficio)
A modo de resumen entonces puede decirse que el problema del desempleo afecta en forma particular a los jóvenes menores de 20 años, y a las mujeres en general. Aunque buena parte de ellos lo hace por primera vez, no puede argumentarse de que se trata de una situación generada por la falta de experiencia laboral, debido que incluso a edades tempranas más de la mitad de estos jóvenes desempleados han trabajado.
Finalmente, el proceso de búsqueda de trabajo no es corto, en tanto el valor promedio del tiempo de búsqueda se sitúa alrededor de los seis meses, haciéndose un poco mayor en el caso de las mujeres en general, y de aquellas que buscan trabajo por primera vez en particular. Además, la incorporación tardía al mercado, se refleja en un mayor período de búsqueda por lo cual podría pensarse en que existan determinantes provenientes de la propia fuerza de trabajo (como ser que los que más tiempo demoran sean los de menores capacidades relativas por ejemplo) o de la misma estructura de la demanda, que podría orientarse a la búsqueda de personal en determinado tramo de edad.
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hacer gestiones para emplearse. El segundo aspecto tiene que ver con el recorrido de la variable, el cual se ha truncado, aceptándose como valor máximo el de 98 semanas. Esto disminuye el valor del promedio, en tanto existen períodos de búsqueda que se extienden por más plazo y que han sido llevados a ese guarismo.