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Emancipación juvenil y origen social: una mirada a partir del clima

In document JÓVENES, EDUCACIÓN Y TRABAJO (página 31-33)

4.2. Edad, género y origen social como determinantes de las trayectorias de

4.2.2. Emancipación juvenil y origen social: una mirada a partir del clima

Como se desprende de los estudios antecedentes, el origen social del joven juega un rol definitorio al momento de definir las trayectorias de emancipación. Así, es posible reconocer una menor proporción de jóvenes en actividad económica o que no asisten al sistema educativo, entre aquellos que forman parte de hogares de origen más bajo, entendido éste como el nivel educativo alcanzado por el jefe de hogar.

Analizando la información del cuadro Nro. 3, es posible reconocer estas diferencias para el grupo de jóvenes de 14 a 29 años de edad. Así por ejemplo la proporción de quienes no estudian y trabajan o buscan trabajo varía entre un 55% cuando se trata de jóvenes provenientes de hogares de bajo clima educativo, hasta el 27% que se da en los hogares donde el jefe ha alcanzado un nivel educativo Terciario. En otras palabras, la proporción entre los primeros duplica la de los segundos. Esta situación puede deberse a una combinación de factores, entre los cuales estarán seguramente las posibilidades económicas diferenciales del hogar de acuerdo a esta variable, una distinta valoración de la educación en unos y otros, etc.

Sin embargo, no es esta la única diferencia a resaltar. Del mismo cuadro puede comprobarse que la proporción de jóvenes que no estudian ni trabajan ni buscan trabajo es cinco veces mayor entre los hogares donde los jefes alcanzan sólo el nivel primario, cuando se les compara con aquellos de mayor clima educativo.

Por otra parte, la situación se invierte cuando se considera a los jóvenes de 14 a 29 años que sólo estudian, duplicando su participación en los hogares de clima educativo elevado respecto a los de clima más bajo. Así, se encuentran en esta categoría un 39% de

Comisión de transformación de la educación media superior en Uruguay

los jóvenes de hogares cuyo jefe alcanza el nivel terciario, contra un 20% en aquellos donde sólo alcanza a cubrir la Primaria. Del mismo modo, la proporción de quienes estudian y trabajan en forma simultánea alcanza al 32% en el primero de estos grupos, y sólo al 9% en el último de los nombrados.

Si además, se toman en cuenta simultáneamente ambos casos, se llega a que estudian el 29% de los jóvenes provenientes de los hogares cuyo jefe sólo ha alcanzado el nivel primario de enseñanza, contra el 71% de los jóvenes donde el jefe tiene nivel terciario. Más allá de las imperfecciones que podrían presentarse en el indicador debido a la presencia de jóvenes emancipados, las consecuencias respecto a los mecanismos de reproducción de la sociedad son cuando menos inquietantes. De estos datos se desprende que menos de un tercio de los jóvenes de origen social bajo continúan con su educación, al tiempo que es exactamente esa misma proporción –menos de un tercio- la de los jóvenes de origen social alto que han dejado sus estudios.

La perspectiva de género, incorpora a la discusión algunos otros aspectos. En primer lugar, la mayor predisposición de los varones a incorporarse al mercado laboral, la que se hace más fuerte conforme disminuye el clima educativo del hogar. Así, mientras el 74% de los varones de origen social bajo son activos, sólo lo son el 52% de las mujeres en esos mismos hogares. Por otra parte, en los hogares de origen social elevado, los porcentajes son del 59% y del 57% para varones y mujeres respectivamente.

De aquí, la segunda conclusión a tener en cuenta: una mejor dotación de activos –en este caso un clima educativo más favorable en el hogar- fomenta una menor diferenciación por género.

Algo similar ocurre si se toma en cuenta la proporción por género de jóvenes que estudian. Mientras que en los hogares donde el jefe sólo alcanza la educación primaria sólo el 24% de los varones y el 34% de las mujeres estudian, en los hogares de mejor clima educativo estos porcentajes alcanzan al 69% y el 72% respectivamente. Por lo tanto, las diferencias por género se hacen menores, al tiempo que las diferencias de origen social parecen afectar en forma más marcada a los varones.

Por último, los efectos combinados de género y origen social alcanzan sus efectos más dramáticos en el grupo de jóvenes desafiliados institucionalmente. En tanto la proporción de mujeres es tres veces mayor que la de varones -18% y 6% respectivamente-, esa diferencia de tasas se ensancha al incorporar el origen social como factor explicativo. Así, si se comparan los jóvenes de origen bajo y alto, la relación entre una y otra proporción es mayor que cuatro entre los varones, llegando a seis entre las mujeres (24% en las jóvenes que provienen de hogares donde el jefe sólo ha completado primaria, contra un 4% donde éste alcanza la educación terciaria).

En definitiva, unos y otros indicadores ilustran un hecho que empieza a ser reconocible en la estructura social del Uruguay: las diferencias existentes –de acuerdo al origen social- en la estructura de activos de la población en general, y de los jóvenes en particular.

Comisión de transformación de la educación media superior en Uruguay

Cuadro Nro. 3. Jóvenes por Nivel de Educación del Jefe del Hogar según Género y inserción en el mercado laboral y el sistema educativo.

En localidades de 5.000 y más habitantes, 1999. En Porcentajes.

EDUCACIÓN DEL JEFE DEL HOGAR

Total

Primaria o menos

Ciclo

Básico Bachillerato Terciario

Total [14 – 29] 592.757 259.051 132.710 130.077 70.919

No estudian y trabajan o buscan trabajo 49% 55% 53% 44% 27% No estudian, no trabajan ni buscan trabajo 12% 16% 13% 8% 3% Estudian, no trabajan ni buscan trabajo 26% 20% 24% 33% 39% Estudian y trabajan o buscan trabajo 13% 9% 11% 16% 32%

Hombres 298.585 134.452 63.928 65.691 34.514

No estudian y trabajan o buscan trabajo 59% 67% 65% 52% 29% No estudian, no trabajan ni buscan trabajo 6% 9% 5% 3% 2% Estudian, no trabajan ni buscan trabajo 23% 17% 20% 29% 39% Estudian y trabajan o buscan trabajo 13% 7% 11% 16% 30%

Mujeres 294.172 124.599 68.782 64.386 36.405

No estudian y trabajan o buscan trabajo 39% 42% 43% 36% 24% No estudian, no trabajan ni buscan trabajo 18% 24% 20% 12% 4% Estudian, no trabajan ni buscan trabajo 29% 24% 27% 36% 39% Estudian y trabajan o buscan trabajo 14% 10% 10% 16% 33%

Fuente: Unidad Ejecutora de los Programas de Educación Media y Formación Docente, sobre la base de la Encuesta Continua de Hogares del INE.

4.2.3. Emancipación juvenil y origen social: una mirada a partir del nivel de ingresos

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